Los Productos Naturales, ¡vaya timo!

Portada del libro

“La alimentación ecológica no  es más sana, ni es mejor para el medio ambiente ni está más buena. Sólo es más pija”.

Así de contundente se muestra J.M. Mulet en el último libro de la colección “¡Vaya timo!” de la Editorial Laetoli, donde el autor, profesor de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, se despacha bien a gusto contra esta moda de “lo natural”.

Y es que hoy por hoy las cosas han de ser “naturales”, o, por alguna razón que se me escapa, no son buenas. “Sin conservantes artificiales”, leemos en las etiquetas. “Sólo fibras naturales”, alardean algunas prendas de ropa. “Agricultura ecológica”, anuncian con orgullo las cajas de melocotones más bien pochos. La mayoría de nosotros no tenemos ni idea de qué nos están diciendo realmente con todo esto, pero captamos, vagamente, que debe ser mejor que la alternativa.

Bueno, pues no.

JM Mulet nos demuestra en apenas 140 páginas por qué no es así, y de cuántas maneras podemos ser manipulados por pensar que “natural” y “bueno” son automáticamente sinónimos.

El primer capítulo del libro ya desmonta de raíz todo el concepto de agricultura ecológica al demostrar que cualquier técnica agrícola, por pura y nativa que sea, es antiecológica, porque necesariamente altera el ecosistema en el que se usa. A partir de ahí, el libro coge ritmo examinando uno por uno todos los tópicos de la moda de “lo natural”, desde los aditivos alimentarios (los romanos, que eran muy espabilados, usaban E250, E220 y E221 para conservar sus alimentos) hasta las casas “naturales”, pasando por el rechazo a los transgénicos como “artificiales” (y por lo tanto, como todo el mundo sabe, malos malísimos).

En el capítulo sobre transgénicos es donde se nota que el autor está más a gusto y se siente a sus anchas; cosa, por otra parte, nada rara, ya que trabaja con ellos y conoce perfectamente el campo, así como los argumentos de los detractores de la ciencia, y se aplica alegremente a no dejar títere con cabeza y de paso a darnos un curso básico pero sólido de biotecnología, que en estos tiempos que corren viene muy bien. Y si su entusiasmo puede parecer un poco exagerado a quien se haya pasado la vida oyendo maldades de los transgénicos, al final del libro hay una pequeña bibliografía, ni mucho menos exhaustiva, pero que permite profundizar en temas como este.

Si alguna pega se le puede poner a “Los Productos Naturales…” es su extensión; un libro tan breve, aunque se lee rápido y a gusto, necesariamente te deja con la miel en los labios respecto a temas que merecen un estudio mucho más a fondo. Pero esto viene determinado por el formato de la colección, que no pretende publicar tomazos especializados, sino una visión de conjunto, preferentemente provocadora, en temas en los que rara vez se oye lo que argumenta “la otra parte”. En este caso, este libro en concreto consigue ampliamente lo que pretende, aunque no pueda hacer nada más que rascar la superficie y, afortunadamente, dar un par de aldabonazos bien dados a mentes adormiladas por un exceso de buenrollismo novaerense.

El libro repasa también la medicina y farmacopea naturales, un campo amplísimo en el que a falta de profundidad Mulet nos ofrece un desfile cada vez más delirante de pseudoterapias, desde las ya conocidas homeopatía o quiropráctica hasta las más exóticas como la vinoterapia o la chocolaterapia, que son exactamente lo que parecen. He de confesar que yo ya usaba la chocolaterapia, (a muy buen precio, la verdad, y sin consulta ni nada), a base de zamparme un buen helado de chocolate belga cuando me daba por ahí o cuando la vida se ponía un poco demasiado chinche, pero claro, qué sabré yo, que no soy chocoterapeuta…

La sección de terapias naturales se cierra con una desternillante, y un poco inquietante, guía para convertirte en médico naturista. Y digo inquietante porque tengo la fuerte sospecha de que más de uno ya la ha usado, o una muy parecida, y está ganándose la vida de lo más bien a costa de la credulidad de la gente, obnubilada por las continuas invocaciones a lo “natural”. Lo cual me da una idea para mi futura consulta de chocolaterapia. Ahora en cuanto acabe de escribir la patento, que en Escéptica pagan fatal [N. de la Ed. -- ¡Pero nos lo pasamos muy bien!] y no me ha llegado el cheque de la CIA este mes. Ejem. Disimulen.

Personalmente, he de decir que me encanta en especial el cierre que el autor da al librito: un párrafo lleno de sensatez y buenos consejos que cierra una lectura rápida pero enriquecedora, de las que realmente te hacen pensar que el tiempo que has pasado leyendo ha sido un tiempo bien aprovechado. Y no os lo cito para que os animéis a comprarlo, porque toda la colección merece la pena, y este libro en particular ya anticipo que va a dar que hablar más de lo que ya está dando.

[Nota de la redactora jefe de Escéptica: hacemos saber que si Daurmith cumple su amenaza y se hace chocoterapeuta, será fulminantemente despedida de este blog. Claro que antes habremos devorado todos sus medicamentos, digo, chocolates. Y estaréis invitados.]

Daurmith empezó a jugar con esto de los blogs en 2001 y no ha parado desde entonces a pesar de las protestas. Pensó que así aprovecharía por fin los años que pasó estudiando biología molecular, y descubrió que le encanta hablar de la realidad tal como es; es más divertido. A pesar de la evidencia fotográfica, Daurmith no es un gato.

19 Comments

  1. La última moda es el pan natural, aunque yo lo que quiero probar el pan de poliéster (atención al momento WTF en el 00:15): http://www.youtube.com/watch?v=3dKFr7QiKAk

    • No pongas este tipo de enlaces, estoy a dieta y ya se me antojó un número E. Ahora no puedo pensar en otra cosa.

      • Ya sabes, el número E: un segundo en el paladar y toda la vida en las caderas, y más si es del verde…

    • Jóvenes independientes y algo apardaladas: “Pero si comemos sin toxina botulímica…”
      Eduardo Punset: “¿Por qué, si es natural?”

      Íd: “Pero si comemos sin cicuta…”
      Eduardo Punset: “¿Por qué, si es natural?”

      Íd bis: “Pero si comemos sin venenos neurotóxicos de serpientes…”
      Eduardo Punset: “¿Por qué, si son naturales?”

      Publicidad y falacias lógicas: hazte fan.

  2. Chocoterapia y gominolaterapia, ambas van bien tras un día duro xD

  3. Por lo poco que se lle en este post este libro no dice más que tonterías (por usar una palabra suave).
    Cuando se sepan las consecuencias de cultivo y consumo de alimentos transgénicos haré caso a los “científicos” que se dedican a bendecirlos.
    Mientras tanto, me sigo acordando de lo que pasó con las vacas locas por creernos los dioses y amos de este planeta, los más sabios, los que pueden variar los procesos naturales que llevan siglos adaptandose como nos venga en gana, por creernos dueños y amos de este mundo y echarlo a perder…. Qué asco!

    • ¿Sabes lo mejor que puedes hacer, Rocío? Leer el libro. Y luego lo comentamos, aquí o con el autor, como prefieras. Esto es una reseña, no un resumen.

    • Cuando se sepan las consecuencias de cultivo y consumo de alimentos transgénicos haré caso a los “científicos” que se dedican a bendecirlos.

      ¿Y cuándo será exactamente esto, según tus “estándares” de evidencia? ¿Qué es lo que te convencería?

      ¿Por qué no dices claramente qué es lo que crees que está de malo en los transgénicos? Has escuchado muchas veces “el discurso pro-transgénico”, pero por alguna razón el discurso anti-transgénico te convence más…

      El decir que eres in ingeniera agrónoma no es más que un fallido intento de argumento de autoridad, así que verás desde ahora que si no dices nada claramente y con sentido, nadie se va a impresionar.

      • Por supuesto, la primera oración de mi post debería ser una cita.

        (Por lo visto los tags de blockquote no funcionan, sería bueno si hubiera un “preview” para los posts.)

  4. Creo que con la reseña que haces tengo datos suficientes para saber la línea que tiene el libro. Soy Ingeniera Agrónoma y he escuchado muchas veces el discurso pro-transgénicos y demás. No me hace falta leer mucho más para saber cómo piensa el autor del libro.
    Además, mis comentarios se basan en las ideas que publicas en el post.
    Y gracias, pero tengo muchos libros pendientes de leer mucho más interesantes que este.

  5. Pues ya sabes, no se te ocurra tomar medicinas de ningún tipo, cuando estés enferma, Rocío, después de todo estarías interfiriendo en el desarrollo de un proceso natural. Tampoco deberías comer nada que no estuviera crudo, ya que en la naturaleza el trigo no nace molido ni panificado. Por cierto, si de verdad eres agrónoma (yo sólo soy ingeniero agrícola y aún así lo sé)sabrás que el maíz comestible es el resultado de una mutación genética durísima, un caso de lo que se conocía antes como “monstruo esperanzado” o que la insulina que se inyectan los diabéticos es el resultado de un soberbio trabajo de ingeniería transgenética bacteriana, ya que la de cerdo (usada mayoritariamente hasta hace poco) implicaba riesgos. Pero quizás lo natural sea dejar que los diabéticos mueran, después de todo es lo que sucede de forma natural en todos los lugares del planeta donde los enfermos no tienen acceso a la medicina real, porque la diabetes (ni el cólera, ni la malaria, ni la lepra, ni el chagas, ni la xeroftalmia no se cura ni con agujas, ni con hierbas, ni con imposiciones de manos.

    La xeroftalmia, por cierto, empezará a disminuir en cuanto empiece a cultivarse el arroz dorado, un TRANSGENICO que permitirá sobrevivir a mucha gente que, de otro modo, quedaría ciega antes de cumplir los diez años. Podría haberse empezado a cultivar hace varios años, pero su diseñador ha sufrido todo tipo de amenazas y boicots por parte de gente que entiende que es mucho más natural dejar que los niños de BanglaDesh sigan enfermos, total, a sus hijos jamás les pasará eso…

    La naturaleza no es una madre amorosa, ni un paraíso de mariposillas y flores. Le importan una mierda el bienestar, la salud o los principios. Simplemente existe.

  6. Este tema me enferma, en serio. Me preocupa que la medicina que tantos años, estudio y esfuerzo le ha costado a la humanidad esté cediendo terreno a terapias con base en concepciones pre-científicas y/o derechamente mágicas. No entiendo por qué la medicina ha perdido prestigio frente a terapias “alternativas” que a penas alcanzan el nivel de placebo… ¿Cómo no nos damos cuenta que gracias a la medicina hemos logrado vivir más del doble de años, hemos disminuido la mortandad infantil, etc…?

    • Hay una cierta ironía en el hecho de que la ciencia nos ha permitido vidas tan confortables que podemos darnos el lujo hasta de renunciar a la ciencia!

      Me parece similar el caso de los anti-vacunas acá en EEUU. La mayoría son gente relativamente joven quien no vivió los horrores del polio y otras enfermedades terribles justamente debido a la gracia de las vacunas.

  7. Qué curioso. Me gustaría leer el libro aunque no podría decir que me formaré una mejor opinión ya que no soy muy letrada al respecto de la biología y la ecología. Pero he leído una crítica del libro que me llamó la atención (el primer resultado que da google en tu enlance). Tengo una duda,
    es cierto que dice que el DDT no hace daño a los seres humanos?
    Justo esta mañana leí una historia al respecto de lo ocurrido con Rachel Carson en 1961, que presenta un panorama diferente al que (al parecer) presenta el libro de Mulet.

  8. A ver rocío, ingeniera agronoma, si para hablar de los peligros de los transgenicos nombras a las vacas locas ya desmontas tu discurso, por que no tienen nada que ver. Es como si dices que los transgénicos son peligrosos y si no, que nos fijemos en el genocidio armenio en la primera guerra mundial.

    Respecto al libro de rachel carson, es una castaña cientifica, pero muy emocional. El DDT es especifico de una ATPasa de insectos que no esta conservada en humanos, por eso su toxicidad es tan baja, y no, no hay ninguna muerte registrada por exposicion ambiental a DDT.

    Sobre la critica de Casimiro, he de decir que se lo ha currado, pero aconsejo mirar en mi blog el hilo de comentarios del post:

    http://www.losproductosnaturales.com/2011/07/de-gira-con-los-productos-naturales.html

    suele utilizar fuentes poco fiables.

  9. La vinoterapia es siempre recomendable, con moderación, y preferiblemente acompañado de un pincho de la calle laurel (Logroño).

    Haber si doy un salto al centro y le echo un ojo al libro.

    Un saludo

  10. Ayer estuve viendo “No es país para viejos” de los Hermanos Coen y hubo un fragmento del diálogo que me recordó esta entrada. Se produce después de aparecer muertos varios sicarios mejicanos involucrados en tráfico de drogas (Lo cito de memoria):

    JEFE DE POLICÍA: Murieron de muerte natural…

    OFICIAL: ¿Muerte natural?

    JEFE DE POLICÍA: Natural, dada su ocupación.

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