Entre el exceso de informacion y la desinformacion

Entre  el exceso de informacion y la desinformacion

8 a.m. de la mañana y me encuentro en mi rutina habitual saltando de tweet a tweet, como poseída, mientras me zampo mi cereal con leche, ocasionalmente dándome un minuto para hacer lectura rápida de alguna entrada que me llama la atención.

Nature News.- Most popular on our site now: Lawsuit dismissal removes cloud over Alzheimer’s research
El_Universal_Mx.- España: planeaba mexicano atentado
RichardWiseman.- Nice article on rubbish psychology and the riots @sciammind: Pseudoscience and the London riots
ScienceBasedMed.- New SBM Homeopathic Thuggery
Time.- Every hour of TV watched after age 25 takes 22 minutes off your life
Amazings: ¡Poder mejillón!

“¿Hay algo interesante en las noticias?” me pregunta mi paciente esposo, tratando de sacarme de mi trance autista. “Mmm…,veamos, ¿por dónde empiezo?; ah, ya sé, un compatriota mojigato fue detenido por la policía española porque planeaba atacar con gas sarín a los participantes de la manifestación laica en Madrid, con la misericordia característica de los cristianos de corazón; ya sabes, amarás a tu prójimo….siempre y cuando piense igual que tu.”

“¿Que más?” ¡Uf, cómo puede ser que ya se me esté olvidando si lo acabo de leer!, pienso yo.

“Ah, también un pobre bloggero italiano se atrevió a cometer la terrible herejía de decir que la homeopatía no tiene principio activo y ahora está siendo amenazado por una compañía homeopática francesa de la que hablaba particularmente en su blog; luego se quejan de las tácticas de ‘Big Pharma’.” Por más que intento, no soy capaz de recordar el nombre de la ‘medicina’ de la que el italiano hablaba (ojo que estoy siendo generosa con el término medicina, no vaya a ser que me quieran demandar), pero sé que tenía algo que ver con patos y resfriados. No puedo evitar pensar que si mi cerebro fuera una PC, ya me habría salido el relojito de arena en la pantalla.

Ahora, ya obsesionada por probarme a mi misma que tengo capacidad de retención mayor a la de un chimpancé, continúo: “Déjame ver, un estudio que dice que me quedan unas 48 horas de vida porque ya vi mucha tele, y espérame, algo importante sobre los mejillones y también algo sobre el Alzheimer, mmm…, el Alzheimer…….¿Tendré Alzheimer?”. Presione Ctrl.+Alt.+Del.

A continuación me enfrento a la pregunta que últimamente acosa mi mente, haciéndola sentirse ligeramente inadecuada: ¿cómo es posible que un ser humano sea capaz de absorber tanta información, o acaso todo el mundo está igual que yo? Mi mente, que seguramente sufre de déficit de atención por excesiva exposición al Internet, como sugieren nuevos estudios, brinca convenientemente a otra pregunta. ¿Quién está generando toda esta información? Vale, ya sé que somos muchos, y con aquello de la globalización y el Internet la información se traspasa como la mononucleosis en una secundaria, pero aun así, quién se está tomando el tiempo de investigar a conciencia estas noticias para escribir una nota informativa y balanceada? Vamos a ver, si ya tienen aquí a mi cerebro rogando por una reformateada por sobrecarga de datos, espero al menos poder confiar en la información que se me esta administrando. Asumo que si es una nota de índole científica, el reportero o bloggero debe de pasarse unas buenas horas leyendo el artículo que generó la noticia, navegando por terminologías que quizá no le son familiares, quizá buscando más información sobre el tema para hacerse una idea generalizada del área de investigación en cuestión, y pensando cómo sintetizar la información invitando a las preguntas pero sin desvirtuar la investigación.

Esta bien, no me lo tienen que decir, que hasta aquí siento sus miradas condescendientes. Ya sé que la realidad es que una buena parte de las fuentes de información simplemente se saltan dicho proceso, particularmente cuando se trata de periódicos y portales no dedicados por completo a la difusión de la ciencia y que tienen la obligación de estar generando noticias las 24 horas del día. El rol del reportero parece estar reducido al de un escribano, transcribiendo directamente un comunicado, diccionario en mano para variarle un poco el lenguaje y que no lo tachen de repetitivo (o de plagio). Agréguele a eso un título sexy que probablemente desvirtúa completamente el artículo original y listo, un archivo más que descargar a millones de cerebros que luego citarán a diestra y siniestra que hay que echar los teléfonos celulares por la borda porque las radiaciones electromagnéticas provenientes de ellos te van a dar cáncer fijo.

Pero la realidad de las cosas es que a veces es difícil discernir cuándo te están dando gato por liebre, especialmente cuando se trata de un tema que no conoces bien. Como aquí en Escéptica nos estamos convirtiendo en un portal de autoayuda (véase el post de Daniela de este Miércoles), me parece pertinente darles una lista de errores comunes y algunas señales que les ayuden a ponderar la calidad de un reportaje, sin entrar en detalles sobre un tema en particular:

• Aunque quizás se me tache de estar apelando a la autoridad, yo empiezo por fijarme de dónde viene la información porque me parece razonable asumir que es más probable que en Science-based medicine tengan personal más capacitado para hablar sobre, no sé, si me debería estar autorecetando complementos de vitamina D como dulces de feria, que lo que me puede decir el especialista en salud y bienestar del Huffington Post al respecto, por dar un ejemplo al azar (nota: no conozco si hay alguien con dicho puesto en esta organización). Sin embargo, hay que recalcar que no hay que tirar la objetividad por la borda simplemente porque viene de boca de tu figura de autoridad preferida (déjame adivinar, ¿Randi, Neil deGrasse Tyson?).

• Una mala señal es cuando el escritor no da el enlace directo o la cita completa de un artículo que provenga de una revista científica con revisión de pares, y que dé lugar a la nota. Esto generalmente quiere decir que el reportero no se tomó la molestia de revisar el artículo sobre el que está escribiendo y que, ó lo leyó de alguna fuente secundaria (otro post), ó el origen de la noticia es un comunicado de prensa. Estos últimos tienden a presentar resultados preliminares que el científico quiere dar a conocer pronto (tosiéndole al plato, por ponerlo en términos burdos), pero que no han sido revisados por sus colegas y por lo tanto hay que tener una buena dosis de escepticismo. Si tienes sospechas, haz una búsqueda rápida de algunas frases y verás como te pueden salir decenas de entradas con exactamente la misma información.

• Con el afán de parecer reporteros hechos y derechos y hacer un comentario justo y balanceado, en muchas ocasiones éstos representan falsas controversias, es decir, le dan igual peso a dos lados de un ‘controversia’ incluso en los casos en los que la evidencia de una de las partes es tan aplastante que existe consenso entre la gran mayoría de los miembros de la comunidad científica involucrada. Me viene a la mente por ejemplo, el caso de las vacunas y el autismo.

• Luego esta el experto genérico, ya sabes, aquel especialista que alguna vez consultaron para escribir un artículo sobre los primeros síntomas del Alzheimer, y ahora le hablan para preguntarle sobre los avances más recientes en la terapia con células madre para revertir lesiones de la médula espinal; después de todo, ¿es médico no? Aquí vale la pena mencionar uno de los tweets que incluí arriba donde hablan de la comunicación masiva de pseudociencia por parte de supuestos expertos a propósito de los disturbios en Londres. Muy recomendable.

• Finalmente está la simple exageración de lo que implican los resultados obtenidos. Gran parte de los avances científicos y tecnológicos que se espera revolucionarán al mundo no pasan de la tesis de doctorado de un pobre estudiante que creyó que ya tenía su boleto asegurado a Estocolmo, por barreras científicas, tecnológicas, económicas o legales que resultan infranqueables. Esto no quiere decir que no vale la pena investigar y reportar estos potenciales avances, sólo hay que ser un poco mas realistas cuando se reportan.

Bueno, para inspirarlos a ejercitar sus músculos escépticos, aquí les pongo un enlace a un artículo de un periódico chileno que nos mandó uno de nuestros lectores. Mas allá de los (dudosos) méritos académicos de la nota, ojalá me puedan mandar sus opiniones sobre la calidad del reportaje científico.

By lucy
Nacida en México, Luciana siempre ha tenido interés por temas científicos, al grado de tener la osadía de navegar el circuito académico durante la última década. Sin visos de lanzar el ancla en un área específica, ha metido mano en temas que van de materiales, a nanotecnología y últimamente en biotecnología. La vida no corre prisa, y entre inmersiones a las obscuras aguas del trabajo experimental, esta rata de laboratorio tratará de subir a la superficie para tomar un poco de oxígeno y perspectiva al escribir para escéptica.

1 Comment

  1. Otra pista de que a un artículo le falta rigor científico es cuando no saben ni leer el comunicado de prensa:

    Europeos comparten ADN con Tutankamón: expertos
    “Genetistas de Suiza determinaron que hasta 70% de los varones británicos y españoles y la mitad de los de Europa occidental tienen un parentesco con el faraón egipcio cuando era niño.”

    Faraón niño / El faraón cuando era niño… misma cosa, ¿no?

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