Ciencia

El problema de la ciencia

Como estudiante de astronomía, me pasa algo curioso. Varias veces, cuando conozco a alguien, y le comento lo que estudio, salen preguntas del tipo “Oye, y ¿qué va a pasar el 2012?” o “Oye, ¿y has visto ovnis?”. Me atrevería a afirmar que la mayoría de las preguntas son de ese estilo, más que “¿Y qué es una supernova?”, que es algo que a mi por lo menos me parece bastante más lógico preguntar.

Y si bien ese tipo de preguntas curiosas empiezan a aburrir un poco, y en un principio trataba de saltármelas con algunas risas y un par de bromas, para evitarme una discusión poco agradable. La mayoría de la gente que pregunta ese tipo de cosas lo hace porque efectivamente lo ve como una buena oportunidad para discutir el tema.

Hasta que me di cuenta de mi error. O, mejor dicho, me di cuenta que no podía desperdiciar tales oportunidades de expandir la ciencia. Asi que ahora, cada vez que me pasa, me dispongo a lanzar una explicación corta sobre el tema. No importa el contexto ni a quién.

El tema es que, en la mayoría de los casos, el problema no es de quién pregunta, ni tampoco es que quieran trolearte o molestarte. El problema es que, efectivamente, la ciencia hoy en día se encuentra tan alejada de la sociedad (y en particular mi área, la astronomía) que no es de extrañarse que quienes no la estudian terminen informándose en televisión o internet donde, lamentablemente, los charlatanes abundan.

Y yo estoy segura que el problema no es de la gente que no quiera saber. Porque la ciencia es interesante. Cuando se realizan instancias de acercar la ciencia a los niños o al público general, la gente prende. Le gusta. Hay disposición para aprender. El problema es de la ciencia misma, que no quiere bajar de su Olimpo.

Porque la misma actitud que tenía yo, al preferir reirme que ponerme a hablar sobre lo que fuera que supuestamente iba a pasar el 2012 durante una junta con amigos, es la que lamentablemente tienen la mayoría de los científicos. Quienes estudian carreras científicas probablemente lo han visto incluso en sus profesores, quienes ponen a sus investigaciones personales por sobre la docencia y las dudas de sus alumnos. El problema viene desde arriba. Si bien han existido y existen hoy excelentes divulgadores científicos, aun no es suficiente. Porque la idea aquí no es andar repartiendo papers como si fueran lectura liviana. Lo que se necesita es cambiar la visión de que la ciencia debe quedar sólo en el laboratorio o en las aulas. Que debe ser algo estrictamente académico. La ciencia es el estudio de todo lo que conforma nuestro mundo, ¿por qué no deberían conocerla todos? ¿Entenderla todos? No es necesario que un niño sepa matemáticas y física avanzadas para que pueda entender cómo funciona una estrella. No es necesario que alguien sepa mecánica cuántica para que se le pueda explicar cómo se cree que se formó el Universo.

Lamentablemente, aunque no nos guste aceptarlo, el problema no es del resto, sino del mundo de la ciencia. Claramente parte del problema también son los charlatanes, que en su busca de dinero inventan cualquier cosa que suene un poco creíble, que puedan apoyar un poco en la gran fuente de información 100% confirmada que es YouTube, y que por su afán sensacionalista terminan apareciendo en televisión mucho más que los científicos.

El punto es que si se difundiera más la ciencia, si el conocimiento fuese más abierto, los charlatanes no podrían abusar de la desinformación.

Y es ahí donde todos debemos poner nuestro grano de arena. Compartiendo la ciencia. Enseñando a los niños. Enseñando a dudar y a no tragarse todo lo que vean en internet.

Compartir el conocimiento será, al fin y al cabo, el mejor camino (aunque largo) de derrotar a los charlatanes.

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Fran

Fran

Chilena, estudiante de astronomía; amante de la ciencia, el pensamiento crítico y la literatura. Me gusta difundir la ciencia y la razón, por sobre todas las cosas.

2 Comments

  1. August 23, 2011 at 4:20 pm —

    Muy buen artículo. Estoy de acuerdo contigo. No podemos esperar -el planeta no puede- que aparezcan virtuosos como Carl Sagan para que la ciencia sea divulgada.

    Saludos.

    Bayo

    (Fran: ¿y cuándo nos mandas una colaboración a la AECH?)

  2. August 24, 2011 at 4:22 pm —

    Cuando yo estudiaba la carrera de físicas también recibía preguntas de este tipo, que normalmente comenzaban por “oye, tú que eres físico..” e incluían desde “¿qué son los aujeros negros?” hasta “¿por dónde debería avanzar la investigación en psicofonías?”. Sin embargo, el record del mundo lo tenían estos dos diálogos (que aparecieron en multitud de ocasiones, y lo que te rondaré morena).

    1)
    – ¿Qué estás estudiando?
    – Física
    – ¡Ah, Educación Física, para dar clase de gimnasia! Te gusta el deporte, ¿eh?

    2)
    – ¿Tú trabajas en un laboratorio, no?
    – Sí, soy físico.
    – ¿Sabes fabricar droga?

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