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Retroceso al mañana, parte 2: en defensa de los privilegios

¡Cuidado con los idus de agosto! Ha querido el Azar (la Necesidad sea con Él) que la primera parte de este opusculum se publicara poco antes de que Madrid fuera tomada por asalto por una invasión de zerglings católicos llamada “Jornadas Mundiales de la Juventud” (JMJ); o, como yo prefiero llamarlas, Honorables Anuales Jornadas Juveniles (HAJJ). Por lo que he podido apreciar a la distancia, se trata de algo parecido a una peregrinación a La Meca, con la diferencia de que, en el caso de estas jornadas, La Meca se muda cada vez y un señor entrado en años hace las veces de Kaaba. (Aparte de que los peregrinos no pueden besar la Piedra Negra porque el mencionado señor la lleva adentro del pecho.) Por otra parte, no hay recogimiento ni ayuno: para mantenerse puros y dignos, los jovenzuelos no tienen más que confesar cada mañana los pecados de la noche anterior. Desde el punto de vista de los habitantes de la Meca de turno, JMJ bien podría significar “Jarana, Música y Jolgorio”.

En vista de estas jornadas y todo lo que ha acontecido durante ellas, me estuve preguntando si valía la pena continuar indagando en la Fundación Argentina del Mañana. ¿No sería como contarles a los pobladores de Hamelin que encontré un ratón en mi casa? Al final he decidido hacerlo, aun sabiendo que es sólo una de las muchas cabezas de la Hidra y que su corazón está a salvo en Roma, donde príncipes y señores le hacen ofrendas y late una vez por siglo.

Pero no quiero abandonar el tema de las JMJ sin hacer una observación que creo pertinente. Estos días he visto tristemente refrendada mi tesis orwelliana en la portada de diarios que reescribieron la historia para convertir a los agredidos en agresores y en víctimas inocentes a quienes vivaban la violencia. Tal es el proceder del Vaticano y sus lacayos: persiguen mientras se dicen perseguidos; ofenden a la vez que exigen respeto; denuncian como acoso toda insujeción a su autoridad. Pero, si bien se mira, ¿puede actuar de otra manera una religión que nació entre oprimidos y acabó siendo adoptada por sus opresores? Tirano con alma de mártir; Herodes Antipas que se piensa Juan el Bautista; centurión que se queja de que los estigmas lo incomodan para aferrar el martillo. Aun después de dieciséis siglos de ser uno de los mayores poderes de Occidente, sigue citando advertencias tempranas como la siguiente:

Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

Lucas 21, 12-19

He resaltado una frase, un concepto: odio. Lo he visto mucho estos días pasados: los manifestantes odian al papa, los laicistas odian a la iglesia, los ateos odian al niñito Jesús… Y, ya pasando a hablar de la agrupación que es objeto de esta entrada, no pude evitar acordarme de este pasaje en uno de sus sitios, Reconquista y Defensa, otra vez reescribiendo el pasado (las negritas son mías):

El Rey, el Rey Cristianísimo, el Rey católico, el Rey que promovía la Inquisición, ese Rey era el protector de los judíos, en cuanto comunidad perseguida, que fácilmente podía sufrir injusticias porque no tenía medios de defensa. Era, así, al mismo tiempo vigilada por los reyes, en razón del odio que la secta tenía a la Iglesia y a la Civilización Cristiana, y protegida para que no fuese objeto de malos tratos ni exterminada, lo que estaría contra la Ley del Evangelio.

“Armonía de las dos esferas”

No, por supuesto que no hay ninguna mención a las conversiones forzadas, o al infame libelo de sangre, o al edicto de Granada que expulsó de España a los judíos. ¡Qué preguntas hace usted!

Mas no caiga en la tentación de pensar que los caballeros son antisemitas. En todo caso, son anti-no-católicos. Verá usted, en su mundo existen dos clases de personas: los católicos (se podría afinar el criterio y decir “cierta clase de católicos”) y los que quieren destruirlos.

Oh, por supuesto que han existido persecuciones contra los católicos. Uno de los casos recientes más notorios lo ha dado la supresión de todo culto religioso en los totalitarismos comunistas del siglo XX. La conclusión, desde el punto de vista de estos señores, es ineludible: todo lo que ellos desaprueban forma parte de una conjura marxista anticristiana. En sus sitios observará, además de ensayos contrarios a todo lo que se ubique a la izquierda de ellos mismos (que es todo el universo visible, poco más o menos), usos de fraseología soviética y maoísta como “revolución cultural” para referirse a cualquier asunto con el que no simpaticen.

Vea, mire si el socialismo será malo que hasta es responsable por el fundamentalismo islámico.

El estudioso francés Roger du Pasquier constata: “Los teóricos de mayor autoridad en el seno de los movimientos integristas y activistas comprometidos del mundo musulmán, a pesar de su rechazo formal y superficial de Occidente, manifiestan en realidad una contaminación de pensamiento de las concepciones occidentales modernas”. ¿Qué concepciones? Y aclara: “Las de las fuerzas subversivas que desde hace dos siglos han provocado tantas revoluciones y violencias en Occidente, Oriente y hasta en China”. O sea, el socialismo y el comunismo, no en sus fórmulas ya fracasadas, sino en versiones más actualizadas, como veremos.

“La verdad ocultada bajo el fundamentalismo islámico”

Le recomiendo que lea completo este artículo. En él se enterará de que la izquierda gusta de la ostentación de dinero e incluye a sectores de la iglesia menos reaccionarios que la propia Fundación. Y que existe una conexión causal entre la conversión al Islam de famosos como Muhammad Ali o Cat Stevens y los atentados del 11 se septiembre de 2001.

Ahora bien: al entrar en este terreno ideológicamente pantanoso, ¿no tiene la sensación de que están revelando más sobre sí mismos que sobre cualquier enemigo, real o supuesto? Vea solamente con qué fiereza defienden teológicamente la propiedad privada. Y, si eso no le alcanza, eche una mirada a su colección de citas apostólicas que ensalzan las diferencias de clases, describiéndolas como “armónicas” y necesarias para el buen funcionamiento de la sociedad.

En fin, podrían decirse muchas más cosas sobre la Fundación Argentina del Mañana: que rechaza la evolución, o que cumple rigurosamente la ley de Godwin. Creo, sin embargo, que ya tenemos suficiente para formarnos una imagen de sus miembros: personas económica y socialmente acomodadas que, como la iglesia a la que siguen, interpretan como persecución todo aquello que pueda poner coto a su poder; niños asustados de los fantasmas rojos que amenazan con quitarles sus privilegios y arrojarlos a la ignominia de ser iguales al populacho.

Dicho todo esto, ¿le sorprende saber que echan de menos la rígida estratificación social y uniformidad cultural del feudalismo?

He aquí el retrato de estos autonombrados defensores de la familia y la virtud, pintado por su propia mano. Y he aquí también el mañana al que aspiran: un mañana lo más parecido posible a aquel ayer de siervos y señores en el que estos caballeros se han reservado la mejor parte.

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Andrés

Andrés

Espécimen de Homo sapiens nacido en la Argentina del siglo XX. Bohemio de oficina, procrastinador multidisciplinario, autodidacta inconstante, cultor del nomadismo de sillón. En lo que encuentra un lugar cómodo donde la sociedad tenga a bien encasillarlo, se entretiene con cosas que se parecen un poco a la informática, a las artes y al humor.

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