Religión y espiritualidad

¿Cuáles Diez Mandamientos?

Los cristianos dicen regirse por leyes morales trascendentes e inmutables. Conocida por el común de la gente es esa lista o “perfecta guía moral” llamada Los Diez Mandamientos, que paso a enumerar a continuación:

1. No tendrás dioses ajenos delante de mí.
2. No te harás esculturas.
3. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano.
4. Acordarte has del día de reposo.
5. Honra a tu padre y a tu madre: porque tus días se alarguen en la tierra.
6. No matarás.
7. No cometerás adulterio.
8. No hurtarás.
9. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
10. No codiciarás la casa de tu prójimo… la mujer… su siervo… su criada… su buey… su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

En esta oportunidad quiero saltarme, y dejar para otra ocasión, los reparos que podamos tener con esta lista divina de 10 cosas especiales que el Dios cristiano no quiere que hagamos. Lo que quiero puntualizar hoy, es que, según el relato bíblico, esta lista tan alabada y citada hasta nuestros días (incluso en estados laicos) como una tan perfecta guía moral, en realidad no es el juego adecuado de mandamientos. Pero ¿Cómo es esto siquiera posible? ¿Cómo es que una de las piedras angulares de la fe cristiana esté manchada por un error? Si te das el tiempo de tomar tu Biblia y abrirla podrás notar lo siguiente:

Si revisamos la historia de donde surgen los Diez Mandamientos en la fuente original (Éxodo) podemos encontrar que la lista anteriormente enumerada fue reemplazada por otra bastante distinta.
El famoso listado que todo el mundo conoce es el que aparece en Éxodo 20.
Según el relato, Moisés asciende a la cumbre del monte Sinaí para que Dios le dicte los mandamientos, el problema que muchos olvidan o que ni si quiera conocen, es que luego de cumplida la misión, Moisés baja del monte y se encuentra a su gente adorando al Becerro de Oro. Esto causa la ira del patriarca, la que descarga en las tablas de piedra, que se hacen añicos contra el suelo. Es así como Moisés debe subir una segunda vez el mentado monte para recibir otra vez de la misma “boca” de Dios las tablas de la ley. Esto es relatado en Éxodo 34 como sigue:

“Y Jehová dijo á Moisés: Alístate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. Apercíbete, pues, para mañana, y sube por la mañana al monte de Sinaí… De modo que Moisés obedeció. Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches: no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras de la alianza, las diez palabras”.

Luego de esta segunda entrevista donde Dios se supone que dictaría “las mismas palabras” Moisés volvió a su pueblo con un juego totalmente nuevo de mandamientos:

1. No te has de inclinar á dios ajeno.
2. No harás dioses de fundición para ti.
3. La fiesta de los ázimos guardarás.
4. Seis días trabajarás, mas en el séptimo día cesarás.
5. Te harás la fiesta de las semanas.
6. Tres veces en el año será visto todo varón tuyo delante del Señoreador Jehová.
7. No ofrecerás con leudo (pan con levadura) la sangre de mi sacrificio.
8. Ni quedará de la noche para la mañana el sacrificio de la fiesta de la pascua.
9. La primicia de los primeros frutos de tu tierra meterás en la casa de Jehová tu Dios.
10. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

Tal como se pregunta Dan Barker en su libro “Perder la Fe en la Fe” (y que es el libro donde yo, ex cristiana, por primera vez me di cuenta de la verdad del relato) me pregunto ¿Qué pasó entre la primera y la segunda visita? ¿Acaso Dios cambió de opinión y ahora es más importante la manera como cocinamos un cabrito que la codicia? Pero, para serles honesta en realidad no me lo pregunto, porque se que la Biblia es un compendio de escritos revisados y editados una y mil veces por hombres. Solo quería señalar que, a veces, nuestras convicciones están fundadas sobre bases de dudosa firmeza.

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

9 Comments

  1. August 25, 2011 at 1:04 pm —

    Es curioso como la mayor parte de los cristianos dicen creer y obedecer los mandatos de Dios basándose en las enseñanzas de la Biblia cuando nunca se han molestado siquiera en abrirla. Recuerdo cómo un día, estando yo leyendo la Biblia, nos visitó mi abuela y ella y mi madre (ambas católicas practicantes) se empezaron a burlar de mi diciendo que era contradictorio que los ateos leyésemos la Biblia cuando los propios cristianos no lo hacían.
    Por eso siguen habiendo tantísimos cristianos: porque no han leído la Biblia.

  2. August 25, 2011 at 3:48 pm —

    ¡Hereje! ¡Impía! Si el Señor dice que las dos listas de mandamientos son iguales, es porque lo son. ¿O estás llamando mentiroso a Dios? ¡Blasfema! Es nuestra naturaleza limitada y pecadora la que nos impide apreciar la igualdad profunda de los dos decálogos. Seguro que dices todo esto para solazarte impunemente cociendo el cabrito en la leche de su madre. ¡Ya no hay moral!

  3. August 25, 2011 at 5:22 pm —

    Pues yo creo que la monja jubilada que me dió catecismo exprés (una semana es toda la educación religiosa que he tenido)me enseñó una lista diferente. Más de la mitad de estos no me suenan de nada.

    • August 25, 2011 at 6:02 pm —

      Eso seguramente se debe a que los católicos usan aun otros diez mandamientos, que son una suerte de versión libre de la primer lista. Si recuerdo correctamente mis clases de catecismo (y usando el artículo de Lulú como ayudamemoria), son:

      1. Amar a Dios sobre todas las cosas.
      2. No tomar su santo nombre en vano.
      3. Santificar las fiestas.
      4. Honrar padre y madre.
      5. No matar.
      6. No cometer actos impuros.
      7. No robar.
      8. No levantar falso testimonio ni mentir.
      9. No desear a la mujer de tu prójimo.
      10. No codiciar bienes ajenos.

      Como se ve, aparte de una enunciación más ambigua, la ICAR se deshace de la prohibición de hacer imágenes (por razones obvias) y divide en dos el último para que le sigan quedando diez.

      • August 25, 2011 at 6:05 pm —

        Ugh. Donde dice “ufanan” debe leerse “usan”. Condenado teléfono.

      • August 25, 2011 at 7:09 pm —

        Que pena, prefería pensar que mi monja se los había inventado. Las historias que nos contaba me sonaban a que se había fumado hasta las cortinas.

  4. August 25, 2011 at 6:37 pm —

    Cachissss… pensaba escribir uno de estos días sobre esos mandamientos. Recuerdo el tema de la leche, se refiere a una práctica de brujeria: cocer el cabrito en la leche de la madre era un modo de echar mal de ojo sobre el rebaño. Más interesante es el 9, porque en su forma integra decía Me ofrecerás las primicias de tu cosecha, y de tu rebaño, y tu primogénito. Un recuerdo de cuando el dios exigía sacrificios humanos, costumbre reemplazada simbólicamente por la circuncisión (de ahí el curioso relato de Abraham)

  5. April 18, 2012 at 10:48 pm —

    si se fijan que los 10 mandamientos la mayorìa empiezan con el NO.y si a un niñio le dices que no,puro no,no hacen caso!

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