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Numerología al rescate

Hace exactamente un año, una particular noticia recorría el mundo: los 33 mineros chilenos, después de estar 70 días sepultados a 70 km de profundidad, habían sido rescatados. Emoción y alegría por doquier. En Chile al menos, no se veía otra cosa en las noticias… ni a ninguna hora, en ningún canal. Todo el tiempo lo ocupaban los mineros, sus vidas, su rescate, la señora y la amante que esperaban afuera, etc.

Pero no era sólo revuelo mediático lo que causaron los mineros. No faltaron los que, al poco tiempo del descubrimiento de que los mineros estaban vivos, comenzaron a decir que habían muchas coincidencias que hacían de este un caso especial. Porque claro, que los hombres hubiesen sobrevivido a un accidente de tales características incomunicados por semanas no era lo suficientemente especial. Estaba el hecho de que eran 33.

El 33, un número que, al parecer, le pone magia a todo.

Porque claro, corría la semana 33 del año cuando se supo que los mineros estaban vivos, mediante un mensaje que contenía exactamente -adivinen- 33 caracteres. El primer contacto con los mineros se realizó el 22 de agosto del 2010, es decir el 22 del 8 del 2010, y claramente 22+8+2+0+1+0=33. Y el rescate fue el 13 de octubre, es decir el 13 del 10 del ’10, y 13+10+10=33 (nótese que en este caso debemos sumar de forma diferente a la anterior para que se obtenga el número).

Y no es sólo eso. La máquina perforadora que permitió el rescate tuvo que trabajar 33 días para llegar al refugio donde estaban los mineros, que una vez sacados de ahí iniciarían un viaje en ambulancia al hospital más cercano, cuyo viaje por la carretera estaba cronometrado en nada menos que -adivinen- 33 minutos.

Como diría cualquier crédulo que se precie de tal, es demasiada coincidencia. La hermana de uno de los mineros, María Segovia, fue bastante clara al respecto: “El 33 aparece en todo, todo coincide, es un milagro”.

Veamos qué nos dice la numerología. El número 33 simboliza “el ideal del amor en su más pura expresión ya que no sólo se refiere al de las personas de su entorno sino que abarca a todos los seres humanos por significar la entrega, el sacrificio y la compasión. Además, el 33 nos habla del equilibrio de las cualidades morales y espirituales y de hecho la paz que emana atrae especialmente a personas angustiadas o desorientadas”. ¡Personas angustiadas! ¡Qué mejor para esta situación! Ahora si que, como dice un conocido charlatán de la televisión chilena, todo calza, pollo.

Buscando otros significados del número 33, y enterándome en el camino que es “mi número personal” (wow, ¿debería patentarlo?), me encuentro con una curiosa advertencia de una página de numerología:

Nota de EBM: si al buscar nuestro número nos da 33 y no nos sentimos identificados con este Número Maestro podemos leer el número 6. A veces según el momento de nuestra vida podemos actuar o sentirnos de un modo u otro.

Ah, claro, de seguro ahora estoy pasando por un momento 6, por eso no me identifiqué con la entrega absoluta y el sacrificio del 33.

La numerología resulta ser como un horóscopo, pero aún más completo y entretenido en formas de embaucar: de partida, a diferencia de los signos del zodiaco que son fijos, puedo ir cambiando de número personal a lo largo de la vida, es decir que siempre, pero SIEMPRE habrá algún número que me identifique, y si al sumar los dígitos de mi fecha de nacimiento me da un número cuya descripción calza conmigo, simplemente estoy pasando por un momento de otro número. Facilísimo, ¿cómo no se les ocurrió eso a los del zodiaco? Me parece una salida brillante al problema de que las descripciones son totalmente aleatoreas.

Segundo, yo no puedo tener un accidente con tauro o una situación muy géminis en mi vida. O es poco probable que, si me pasa algo, pueda aplicar algún signo del zodiaco a la situación. Pero, ¿números? números siempre hay. Chocaron 5 autos en cadena, o mis enredos amorosos involucran a 3 personas, o hay 33 mineros atrapados. Siempre habrá un número, con una descripción que aplicar, y si no calza, siempre habrá alguna forma de obtener algún numero que calce, aunque sea en lo más mínimo.

La numerología aparece en todas partes porque los números están en todas partes y porque la descripción de esta es tan amplia y tan vaga que simplemente permite aplicarla a lo que queramos. Y qué mejor que un hecho poco común como el de los mineros, para llenarlo de significados místicos y coincidencias que no quieren decir nada.

No es un misterio que, en momentos de dificultad, el ser humano trata de aferrarse a algo, particularmente a una creencia, para mantener la esperanza de que el mal momento pasará y todo saldrá bien. Durante el periodo de espera, cuando aun no se sabía si los mineros estaban vivos o muertos, para las familias y gran parte de Chile dicha fuente de esperanza probablemente fue algún tipo de creencia religiosa, ya sea dios, o su virgen o santo preferido. Lo curioso viene después, cuando ya se sabe que los mineros están vivos (a pesar de que, digámoslo, el pensamiento crítico nos decía que era lo menos probable… lo cual nos tilda de “pesimistas”) y se comienza a maquinar su rescate. En esos momentos podemos pedirle a nuestro amigo imaginario de preferencia que ayude a que el rescate sea exitoso, pero ya no nos apoyamos en él como cuando había incertidumbre. Ahora le ponemos misticismo a la historia desde un aspecto diferente: las coincidencias.

Desde mi punto de vista, las coincidencias no son más que eso: coincidencias. Situaciones extrañas que se dan algunas veces, para bien o para mal (aunque me parece que la mayoría de las veces se denomina “coincidencia” a algo cuando es para bien, el resto es sólo mala suerte) y que tienen un olorcillo raro o misterioso. Siempre corresponden a un hecho excepcional.

Y, el que los mineros estuvieran vivos parece tan excepcional, que hay que llenarlo de coincidencias. Y si justo aparece en la historia un número especial, cuánto mejor.

Antes y durante el rescate, gran parte del tiempo dedicado a hablar de los mineros correspondía a ponerle toques misteriosos al asunto. A envolver de misterio una situación que, de misterio, ya tenía poco, y de ciencia y tecnología, mucho. Y es, lamentablemente, ese chismoseo místico el que acaparó toda la atención, porque el rescate era un milagro, después de una seguidilla de coincidencias que indicaban que así sería. No un logro de ingeniería.

Por suerte, dentro de tanto embrollo, algunos sí aplicaban el pensamiento crítico.

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Fugaces 17/10/11

Fran

Fran

Chilena, estudiante de astronomía; amante de la ciencia, el pensamiento crítico y la literatura. Me gusta difundir la ciencia y la razón, por sobre todas las cosas.

4 Comments

  1. October 14, 2011 at 11:25 am —

    Hace no mucho recibí un email de una amiga bastante asustada porque la habían contado que si sumaba los dos últimos dígitos de su año de nacimiento con su edad, el resultado siempre era 111… magia lo llamaba.

    Si que es cierto que es una firme creyente de los alineamientos de chakras, flores de bach y demás pseudociencias… cuanto más absurda es la creencia, más se engorila con ella.

    Logré demostrarla que era un simple divertimento matemático, que además no se cumplía siempre, su hija nacida en 2008 (8+3) daba de resultado 11.

    Luego terminé de liarla con algunos otros juegos, como:
    111.111,111 x 111,111.111 = 12.345.678,987654321

    O la clásica de piensa un número, multiplícalo por.. etc etc etc y yo lo adivino…

    Buena la hice, no me quemó en la hoguera de milagro.

    Si le cuento esto de los mineros os garantizo ducha con agua bendita. 😛

  2. October 17, 2011 at 1:17 pm —

    La numerología es lo que tiene: puedes encontrar “casualidades” numéricas en cualquier sitio. Muchas son realmente curiosas, divertidas diría yo. Otras están ligeramente manipuladas para que los números salgan, como aquellos que dicen que la velocidad de la luz está presente en el Corán (http://www.youtube.com/watch?v=06NRxaRi1pw). Sí, el Corán, ese mismo libro que dice que el Sol gira alrededor de la Tierra, viene a calcularnos la velocidad de la luz. ¿Incongruencias? Nah.

  3. October 19, 2011 at 8:41 pm —

    En la empresa en que trabajo hay un elemento que está todo el día dale que te pego con el eneagrama: en función de como te sientas, si te tocas la nariz mientras hablas y otros datos totalmente científicos te asigna un número, del 1 al 9. Y cuando te dice que eres un 2, eres un 2, no hay nada que hacer y todo el mundo sabe que no se puede fiar de ti porque los 2 siempre mienten ¿o eran los 7? es que como yo soy un 4 me lío. Hablas con él de alguien y te suelta: claro, es que fulanito es un 6, ¿que puedes esperar de él?.

    Si buscas la definición de cada numero es igual de científica y precisa que la de los horóscopos (occidental y chino), como era de esperar.

    Lo curioso del tema es que el sr. este tiene dos carreras superiores, una ingeniería y otra de ciencias, se le debe haber fundido una neurona de tanto estudiar.

    Saludos a los 8 y 9

    • October 20, 2011 at 12:58 am —

      Creo que conozco a tu compañero de trabajo. O a uno igualito.

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