Tercer Grado: Conviviendo con la ciencia – reflexiones de un Nobel

Tercer Grado: Conviviendo con la ciencia – reflexiones de un Nobel

¿Cuál es el valor de la ciencia para la sociedad? Es la pregunta que nos hace Harold Kroto en una de las dos conferencias que tuve la oportunidad de asistir la semana pasada.

Un convicto en Tallahassee es liberado después de más de 24 años de estar preso gracias a que la evidencia de ADN lo absuelve del crimen. ¿Cuál es su primera declaración? “Le agradezco a Dios por etse día”. Quizá la fe en un dios lo ayudó a mantener la cordura después de enfrentar una circunstancia tan difícil, argumenta Kroto, pero fue la ciencia desarrollada por Alec Jeffreys, es decir la técnica de identificación genética, quien lo sacó del tambo.

Técnica de identificación genética

Quieren un milagro…¿qué tal el descubrimiento de la penicilina? ¿Por qué agradecerle a nuestra señora de Lourdes una supuesta recuperación milagrosa, y no agradecerle a Fleming la comprobada cura de millones de personas? – Quizá es porque estamos acostumbrados a que los milagros ejecutados por la ciencia son confiables, repetibles, explicables y tan comunes que han dejado de ser especiales – le respondo yo mentalmente, esperando que mis ejercicios de telepatía por fin estén dando frutos.

Para quien no sepa, Harold Kroto se hizo acreedor al Premio Nobel de Química en 1996 junto con Robert Curl y Richard Smalley por el descubrimiento de los fulerenos. Los fulerenos son moléculas compuestas únicamente de átomos de carbono, en un arreglo similar al de una (nano)pelota de fútbol.

La estructura del fulereno

El descubrimiento de esta molécula abrió la puerta al entendimiento de las fuerzas que controlan el autoensamblaje en la escala nanométrica, dando pie al auge actual de la nanotecnología. La mayor parte de su vida académica la desarrolló en la Universidad de Sussex y no fue sino hasta la época de su retiro que decidió venir a Estados Unidos, a la Universidad de Florida, a continuar sus investigaciones y redoblar sus esfuerzos como divulgador de ciencia.

Sus seminarios no son de aquellos en los que agradeces a un ser supremo (es decir, a el jefe de departamento) por el café gratis que te previene de cabecear, y cuyo principal beneficio parece ser el de asegurarse que los estudiantes de posgrado no mueran de inanición matraz en mano. Kroto navega por cientos de imágenes en algo que parece un juego de asociación libre marca Nobel, brincando de su niñez, al descubrimiento de la estructura y funcionamiento de la hemoglobina, a su pasión por el arte gráfico, pasando por el tatuaje en forma de un serie de expansión de Taylor que alguna vez le vio a una chica llamada Nicole, y por la detección del fulereno en la Nébula Planetaria Young. Alterna ciencia, filosofía, política, religión, arte y educación con humor y sin miramientos.

Cambios de conformación de la deoxi-hemoglobina al enlazarse al oxígeno

Tatuaje de la serie de expansión de Taylor

Descubrimiento de C60 y C70 en la nébula planetaria

El valor de la ciencia, comenta Kroto, no sólo es el conocimiento generado, ni la aplicación de este para dar lugar a nuevas tecnologías, sino el valor del método científico en sí. La ciencia, como parte de la filosofía natural, es la única concepción filosófica inventada para determinar la verdad con algún grado de fiabilidad….mhhh, ¡esto me huele a escepticismo!

Hoy en día hay mucha gente en posiciones de gran poder hablando de ciencia, y tomando decisiones sobre la ciencia, sin saber absolutamente nada de ciencia. Aquí cita al presidente Kennedy diciendo: “El gran enemigo de la verdad, con frecuencia no es la mentira -deliberada, artificial y deshonesta’- sino el mito que es persistente, persuasivo e irreal. La creencia en los mitos trae la comodidad de la opinión sin la incomodidad del pensamiento”. Desde el punto de vista de la ética, el propósito principal de la educación debe de ser enseñar a los jóvenes a tener la capacidad para decidir si lo que se les dice es verdad. Es fundamental enseñarles a valorar toda afirmación, sin excepción alguna, con escepticismo, basándose en la evidencia existente.

Kroto no parece estar convencido que estamos haciendo un buen trabajo en este respecto. Señala que la ciencia está siendo devaluada por debates científicos que han sido rebajados a mera retórica. Como claros ejemplos pone el debate en torno al cambio climático, o la enseñanza del creacionismo a la par de la evolución en algunos lugares de Estados Unidos.

PZ Myers en el museo de la creación en Kentucy

Hay más evidencia respaldando a la teoría de la evolución que cualquier otra teoría jamás propuesta, afirma Kroto. Más aun, la evidencia viene de múltiples disciplinas de la ciencia: paleontología, física, antropología, química, medicina, biología, geología, etc. La ciencia no debe de convertirse en un sistema de creencias, porque una creencia, por definición, implica aceptar algo sin evidencia. Cabe señalar que en este punto hubo algún entusiasta que se paró a aplaudirle y a declarar su admiración (por si se lo preguntaban, no fui yo….aunque poco me faltó), aunque muchos otros asistentes, acostumbrados a asistir a seminarios donde el punto de contención es, no sé, si el origen de la temperatura de transición vitrea es cinético o termodinámico, o si la calidad de las galletas es mejor en los seminarios de departamento de materiales, se retorcían en su sillas, visiblemente incómodos de tener que enfrentar temas tan controversiales como la religión.

A sus 72 años de edad, al profesor Kroto parece importarle poco herir sensibilidades, y está más enfocado en hacer algo para contribuir a solucionar la situación. Habla animadamente de una iniciativa de educación global llamada VEGA Science Trust, fundada por él en 1995, donde busca crear una plataforma para que los científicos compartan su conocimiento directamente con el público a través de videos disponibles por Internet. Se refiere al Internet como la segunda revolución educativa (la primera siendo la imprenta), siendo particular fan de Google, YouTube y Wikipedia, como instrumentos que han cambiado el paradigma de la búsqueda, creación y acceso a la información.

A pesar de su entusiasmo por la tecnología, Kroto muestra ciertas dudas sobre los beneficios de vivir en un mundo donde la tecnología juega un papel tan preponderante. Él argumenta que la gente de su generación y de generaciones anteriores aprendía cómo funcionaba el mundo directamente, desarmándolo y volviéndolo a armar. Haciendo un esfuerzo por no sonar como el abuelo que nos habla de los buenos tiempos aquellos, nos dice que hoy en día ya no es posible descubrir el mundo de esta manera por la complejidad de la tecnología que nos rodea. En el momento en que la televisión o el teléfono dejan de funcionar, se van directo a la basura (quizá después de aquel intento desesperado por desconectarlos y volverlos a conectar). La falta de habilidades como éstas, que sólo se adquieren con la práctica, representa, en su opinión, un problema para la enseñanza de la ciencia y la ingeniería.

Bueno, siendo martes de tercer grado, aquí llegamos al momento del cuestionario.
¿Crees que la tecnología está creando algún vacío educativo? ¿Qué habilidades estamos perdiendo con el uso de la tecnología? ¿Estamos ganando alguna habilidad con los nuevos instrumentos que tenemos a nuestro alcance? ¿Cómo podemos contrarrestar algunas de estas carencias?

Nota: La primera imagen es del portal oficial de la Premio Nobel

By lucy
Nacida en México, Luciana siempre ha tenido interés por temas científicos, al grado de tener la osadía de navegar el circuito académico durante la última década. Sin visos de lanzar el ancla en un área específica, ha metido mano en temas que van de materiales, a nanotecnología y últimamente en biotecnología. La vida no corre prisa, y entre inmersiones a las obscuras aguas del trabajo experimental, esta rata de laboratorio tratará de subir a la superficie para tomar un poco de oxígeno y perspectiva al escribir para escéptica.

7 Comments

  1. [...] Conviviendo con la ciencia – reflexiones de un Nobel esceptica.org/2011/10/25/tercer-grado-conviviendo-con-la-…  por beosman hace nada [...]

  2. Yo personalmente no veo que la tecnología suponga una pérdida de conocimiento per se. Otra cosa es que la tecnología relegue a un segundo plano ciertos conocimiento de más bajo nivel.

    Por ejemplo, para desarrollar toda la tecnología que actualmente tenemos fue necesario desarrollar las matemáticas desde su nivel más básico, pero, más allá de la escuela, nadie se interesa por saber cómo sumar, multiplicar, o hacer integrales numéricas. Todo eso lo hacen los ordenadores, con lo que el ingeniero de a pie se mueve a un nivel más alto, más abstracto, a la hora de desarrollar sus cosas. Él sabe que existen ciertas cosas de más bajo nivel que funcionan, pero cuyo funcionamiento a él no le importa. En este sentido yo lo veo como si el conocimiento se fuera incuyendo en diversas cajas negras, cada una con sus respectivas entradas y salidas, y las cuales son usadas por la persona que las necesite para desarrollar nuevas teorías.

    Tampoco digo que sea así necesariamente en todos los casos, pero sí en muchos escenarios.

    Justamente esto me recuerda a un relato de Asimov en el que las máquinas habían llegado a tal grado de desarrollo que los seres humanos se dedicaban solamente a las tareas de mucho mayor alto nivel, habiendo olvidado en el camino a hacer cosas tan simples como una raíz cuadrada o calcular la trayectoria de una parábola.

  3. Yo creo que lo único que cambia es que los niños, en lugar de desarmar el tostador, aprenden a programar y a modificar el ordenador. Es la misma filosofía de aprender rompiendo, desarmando y modificando, sólo que con diferentes juguetes.

  4. Pensando en el ejemplo de las matemáticas, creo que no sólo es que estamos perdiendo la práctica o el conocimiento de cómo realizar operaciones matemáticas básicas, sino que perdemos a la par la noción de saber si un resultado tiene sentido. Es decir, es fácil recibir el número que la pantalla te dice, sin plantearte si el resultado tiene sentido, o si es tres órdenes de magnitud mayor a lo esperado. Esta noción me parece importante para entender el mundo que te rodea.

    Sin embargo, creo que también se están ganando otras habilidades. Hace poco se publicó un artículo en la revista Science que encontró que los buscadores de Internet están ocasionando un cambio en la manera que nos acordamos de la información. El estudio sugiere que nos olvidamos más fácilmente de información que sabemos que podremos encontrar posteriormente en Internet. Más aún, nos acordamos más fácilmente de dónde encontrar algo en Internet, que de la información que ese algo contiene.

  5. Interesante post, sin duda. A mí me parece inevitable que si cambiamos nuestro ambiente, “perdamos” ciertas habilidades (que nos fueron útiles) y “ganemos” otras (que ahora son necesarias). Desde que se popularizaron los automóviles, muchos ya no aprendemos a andar a caballo, pero sí a manejar; por ejemplo.

    Recuerdo haberme cuestionado más de una vez por qué nos enseñaban a hacer los cálculos manualmente en estadística (estudio psicología), siendo que el SPSS (software para estadística en ciencias sociales) hace todo ese trabajo, y más vale saber ocupar el programa que calcular manualmente el valor de Z.

    Siguiendo en ese mismo tema, claramente no conviene irse al extremo de tener sólo los conocimientos de “alto nivel” e ignorar alegremente las bases (prefiero ocupar el SPSS, pero tampoco me justifico el no saber mates). Porque al ignorar lo básico, se facilita la aparición de montones de mitos sobre cómo funcionan las cosas, como pasa con el microondas o los teléfonos móviles.

    Veo difícil (si no imposible) el tener tooodo el conocimiento básico más el nuevo conocimiento de nuestra tecnología, pero siempre es conveniente recordar que el microondas, los computadores y todo lo demás no funcionan por magia, y si me interesa saberlo, puedo entender cómo es que funcionan. Y pienso que ese es el punto más importante: no es saberlo todo, sino “saber cómo llegar a saberlo” (y claro está, tener la disposición a aprender).

  6. Qué estupendas conferencias! Yo, por mi parte, fui hace pocos días atrás a una charla dictada por Alec Jeffreys (qué coincidencia!?) sobre la huella digital de ADN, donde hacía incapié justamente en la pregunta “¿Cuál es el valor de la ciencia para la sociedad?” y analizaba cómo este descubrimiento modificó para siempre a la sociedad, desde los aspectos más utilitarios como los exámenes de paternidad y esclarecimiento de crímenes, hasta dilemas éticos como las bases de datos genéticos de ciudadanos que ya existen en varios paises (Emiratos Arabes ya está construyendo una base de datos nacional de todos sus ciudadanos tengan registros penales o no).

    • Coincidencia…¡no lo creo! Debe de ser una señal divina. ¿De qué? Ni idea, pero seguro estaba predestinado. ;)

      Lo de los dilemas éticos es un tema que ya no quise tocar en el post para no hacerlo todo un tratado, pero Kroto también habló de los aspectos negativos de la ciencia, haciendo hincapié en que los científicos tenemos la obligación moral de no involucrarnos en investigación que dañe a otros seres humanos. Puso como ejemplo a Joseph Rotblat, quien fue uno de los pocos físicos que abandonó el proyecto Manhattan cuando quedó claro que los alemanes habían abandonado el desarrollo de la bomba atómica.
      Claro que en muchos casos los dilemas éticos no son tan claros, y como hemos discutido en otros posts, a veces no se puede predecir a ciencia cierta los usos que la gente le puede dar a un descubrimiento.

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