Tercer Grado: El pensamiento crítico y la política

Tercer Grado: El pensamiento crítico y la política

Nos encontramos en un período un tanto revuelto económica y políticamente. En España estamos a poco más de una semana de las Elecciones Generales y en otros países como Colombia, Argentina o Bolivia se han celebrado elecciones en el último mes o mes y medio.

No quiero entrar en discusiones políticas porque ése no es mi objetivo ni el de este blog, por cierto, pero entre tanto discurso, mitin y debate me he preguntado cómo afrontamos todo este proceso desde nuestro punto de vista escéptico y cómo aplicamos ese pensamiento crítico que nos ayuda a discernir en tantas ocasiones que no es oro todo lo que reluce.

Tanto lo que dicen los políticos en los medios de comunicación, como los programas electorales son analizables y creo que es nuestro deber como ciudadanos y como seres racionales que participamos en un proceso democrático, el analizar las posturas que tomamos intentando usar también en esta faceta nuestras habilidades y nuestro radar de falacias. Es muy fácil alinearse con un partido y ser incapaz de ver lo bueno del resto y lo malo del de nuestra elección.

Así que, ¿qué opináis? ¿Somos tan fácilmente fanatizables en este tema como los demás? ¿Somos capaces de relativizar y poner en contexto las afirmaciones de los políticos? ¿Nos dejamos engañar por la palabrería política o conseguimos aplicar a este ámbito nuestro punto de vista? ¿Cómo lo analizáis vosotros? ¡Esperamos leer vuestros comentarios!

Imagen: Jaume d’Urgell

Angela es una licenciada en Física nacida en España que trabaja en el campo del Space Weather, más concretamente estudiando el efecto de la radiación espacial en satélites y misiones diversas. Cree que el mundo sería un lugar mejor si las Leyes de Newton fueran consideradas cultura general básica. Participa en la organización de la edición de Madrid de Escépticos en el Pub. En su tiempo libre le encanta leer fantasía, comics, H. P. Lovecraft, ver Doctor Who, rolear, cualquier cosa relacionada con Firefly, jugar a la consola, trastear con GNU/Linux, programar, hacer ganchillo y perder el tiempo en Internet.

9 Comments

  1. Las elecciones es una de las épocas donde la gente desconecta más los cerebros.

    La gran mayoría no sabe que está votando, votan a unas siglas o a un señor… de ahí que, por ejemplo, el PSOE haya desempolvado a Felipe González y a Alfonso Guerra para dar mítines… es habitual escuchar en las encuestas a pie de urna como la gente dice que les ha votado a ellos, o a Aznar… aunque sean unas municipales.

    No hay sentido crítico, el que no vota así, lo hace por miedo a que venga la derecha o los rojos o un dragón con topitos rosas.

    Esta es la triste realidad, se votan las ideas que crees que representa alguien, o a un nombre… es todo muy emocional y tienen poco de racional.

  2. […] El pensamiento crítico y la política esceptica.org/2011/11/11/tercer-grado-el-pensamiento-crit…  por Ramen hace nada […]

  3. Coincido con SoydelBierzo, en muchas ocasiones la gente vota “por miedo a” o “en contra de”, votar de este modo no es racional.

    Y añado que desde luego entre los escépticos se dan también casos de irracionalidad en cuestiones políticas, he visto a más de un escéptico defender a capa y espada al PSOE (tan solo por poner un ejemplo) aún habiendo pruebas de sobra y constatables de mala gestión y comportamiento fraudulento y negligente por parte de este partido (como los hay también en otros partidos, por supuesto) buscando para ello justificaciones y evasivas que recuerdan más a un comportamiento irracional y para nada empírico.
    He llegado a ver incluso a un escéptico decirme que Zapatero (siento poner otro ejemplo también del PSOE) se ha ganado honestamente su dinero cuando hemos visto todos casos descritos en los cables de Wikileaks como los vuelos de la CIA, el caso Couso, etc. Ante las pruebas he visto a escépticos comportarse como magufos y hacer esto tan solo por seguidismo a una postura y/o partido político sin plantearse racionalmente las pruebas y la realidad.

  4. Me dejé una cosa en el tintero…

    Eso que ocurre a nivel de elecciones es aun peor en los congresos de los propios partidos.

    Los compromisarios, quienes tienen voz y voto en estos congresos se comportan como borregos siguiendo al líder, salvo en los congresos donde hay dos facciones enfrentadas… en ese caso son dos grupos de borregos que dicen que si a todo lo que les proponen.

    Y pobre de ti que saques los pies del tiesto y trates de enmendarle la plana al ponente de turno… rápidamente te ponen en la lista negra para que no puedas participar más como compromisario en un congreso… no vaya a ser que al resto les de por pensar también.

  5. Me uno al sentir general sobre la desconexión cuasivoluntaria en periodo electoral o en debates políticos (como si de un hincha de un equipo se tratara, ¡árbitro maricón! etc).

    También creo que hay un punto muy importante que pasa completamente inadvertido en nuestro análisis crítico; los programas electorales. Son ignorados completamente siendo, en esencia, una declaración de principios, intenciones y hasta promesas.

    Cuando una pitonisa yerra en sus predicciones, muchos nos lanzamos a su cuello pero cuando un partido incumple su programa y hay *evidencia* se tolera como un mal de todos.

    Y ya no digo nada sobre la no comparativa entre programas y descubrir las diferencias entre ellos. Muchos partidos podrían publicar el Lorem ipsum entero y el 99% del público votante nunca lo descubriría.

    • Los programas electorales están muy lejos de ser “contractuales”…

  6. […] » noticia original Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente. ← Reloj de precisión chileno para el 11-11-11 Fundación Sonrisa ganó 50 mil dolares gracias a Lenovo → […]

  7. Es posible que, por lo menos parte del problema, sea el bipartidismo. Con más opciones es más fácil desalinearse y ser más crítico.

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