Técnica no es nombre de mujer

Técnica no es nombre de mujer

Somos muchas mujeres las que, en los últimos años o no tan últimos, nos decantamos por una carrera profesional de ciencias y, dentro de éstas, las aplicadas o técnicas.
Carreras técnicas como las ingenierías eran, hasta hace no mucho, exclusivas de hombres. Afortunadamente el panorama está cambiando y, en algunos casos, incluso se está dando la vuelta a los números y las mujeres ya ocupan más del 50% de las clases de ingeniería.

Pero, ¿por qué no nos atrevemos con la técnica? ¿Es que estamos incapacitadas por ser mujeres? ¿Nacer con vagina es un impedimento a la hora de hacer una carrera técnica?

Un reciente estudio publicado en Perspectives on Psychological Science, nos dice que nada de eso: ¡no es la vagina, es el interés!

Según este estudio, los hombres tendrían un mayor interés en temas técnicos como desmontar una bicicleta en sus partes y volver a ensamblarla. Y las mujeres no estaríamos interesadas en esas menudencias.
Ahora bien, el estudio no queda ahí, sino que intenta dar una explicación a esa aparente falta de interés que se refleja en los tests de aptitud.

Concretamente, el estudio ha analizado los distintos tipos de tests del ASVAB (Armed Services Vocational Aptitude Battery) estadounidense. Estos tests miden aptitudes distintas y específicas, como las verbales o técnicas y, en base a los resultados en esas aptitudes, determinan el campo profesional al que podría encaminarse el sujeto.
Pero según el autor de este estudio, estos tests pueden dar unos resultados sesgados cuando se trata de evaluar a las mujeres ya que, dados dos sujetos (hombre y mujer) con el mismo nivel de inteligencia, la mujer siempre puntua por debajo del hombre.

Por otra parte, estos tests tampoco miden la inteligencia en general de una persona, la cual no difiere entre hombres y mujeres de un mismo nivel intelectual.

En general, las personas más inteligentes son capaces de aprender un trabajo técnico, si desarrollan el suficiente interés por él; independientemente de que sean hombres o mujeres.

En el estudio se intenta aclarar que es el interés el que fomenta una mejor aptitud hacia cierta materia, y no, como se creía, que una aptitud no adquirida con la experiencia fomenta el interés hacia esa materia.
Por lo tanto, podríamos decir que es el interés el que lleva a experimentar y es la experiencia la que nos permite mejorar una aptitud.

Los intereses, según el autor del estudio, se forman a edades muy tempranas y varían poco a lo largo de la vida de la persona.
Entonces quizás, y esto ya es una apreciación personal, deberíamos plantearnos la influencia que tenemos en los niños desde su más tierna infancia, qué modelos o roles sexuales les enseñamos y si esos roles influyen en el desarrollo de intereses y aptitudes.

Para finalizar, el autor del estudio propone que, para que los tests de aptitud no den unos resultados tan sesgados, se debería cambiar la metodología de los mismos, de tal manera que se valorase al individuo según las aptitudes que manifiesta, y que en el caso de las mujeres son las pruebas de velocidad de percepción y las verbales en las que mejores resultados obtienen.

Mi conclusión es la siguiente: no es que seamos menos inteligentes, ni tampoco que tengamos menos interés (que se lo digan a mis padres y lo que tuvieron que sufrir en mi época le quito tornillos a todo, a ver qué pasa), sino que estamos condicionadas por lo que vemos a nuestro alrededor como nuestras propias madres y familiares, juguetes, televisión, etcétera.

¿Cuál es la vuestra?

El crédito de la imagen de cabecera es de Special Collections, Waterloo Library.

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

8 Comments

  1. Me permito añadir esta otra viñeta.

  2. En nuestra escuela (ingenieros agrícolas) había un porcentaje alto de mujeres, en torno al 30%, algo inusual en la politécnica en los primeros 90. Creo que se debía a que dentro de las ingenierías es de las más “blandas” en los aspectos técnicos, pero aún así nuestras compañeras se desempeñaban perfectamente en los temas de maquinaria y construcción.

    Si noté un problema en dibujo técnico que, sospecho, arrastraban desde el colegio, y era la dificultad de visualizar en el espacio. Creo que se debe a que, al menos en mi generación, lo usual eran colegios separados y en los femeninos no se hacía hincapié en los temas de dibujo, dándose prioridad a asignaturas tipo labores.

  3. Yo creo que esa clara desigualdad se da por la educación recibida durante la infancia (como señala la viñeta). De nuevo se trata de un tema cultural. Tengo fe en que, con el paso del tiempo, se deje de educar a las niñas en el color rosita y en los muñecos de bebés que se cagan encima.

    • cambiar eso implicaría de paso acabar con algunas supersticiones… recuerdo con horror que una profesora de enseñanza media (secundaria) nos decía que si le enseñábamos a lavar los platos a un niño pequeño se podía volver homosexual. [pueden adivinar que estudié en colegio católico]

  4. Oh, sí. Se debe todo a cómo nos criaron. Recuerdo que siempre me enojaba con mis padres porque mi hermano tenía más juguetes con baterías que hacían ruido, los podías mover, tenían lucecitas y botones que hacían cosas divertidas. Y a mí me regalaban Barbies y peluches. La vez que mi madre me quiso hacer feliz regalándome un juguete a batería, me dio un set de utensilios de cocina.

    Después de ese desquite, puedo decir que no sólo se trata de que se cultiven ciertos intereses en los niños y otros en las niñas, sino que derechamente se está decidiendo qué es correcto que hagan cada uno según si nacieron con calcetines rosados o celestes.

    Y eso es algo que me parece triste, desalentador y hasta peligroso, pues estamos dividiendo a la población en una clasificación arbitraria e impidiendo tanto a niños como a niñas que desarrollen algunas habilidades.

  5. Afortunadamente nuestra cultura está cambiando y ya no es raro ni está mal visto que las mujeres desempeñen profesiones históricamente masculinas.

    Cada vez hay más padres que proporcionan todo tipo de juguetes a sus hijos, sean niñas o niños, pero sigue siendo mayoritario el estereotipo de la viñeta.

    Es importante, como dice laoscuramateria, dejar que los niños desarrollen sus intereses libremente para que sus habilidades no se vean condicionadas por su sexo.

  6. Qué importante lo que dice laoscuramateria: “Y eso es algo que me parece triste, desalentador y hasta peligroso, pues estamos dividiendo a la población en una clasificación arbitraria e impidiendo tanto a niños como a niñas que desarrollen algunas habilidades.”

    Para mi seminario de título (lic. en psicología) tomé el tema del rol sexual y ahí aprendí que lo “masculino” (lo que se supone que tienen que hacer los hombres) y lo “femenino” (lo que se supone que tienen que hacer las mujeres) no son más que aprendizajes mediados por la cultura en la que vivimos, que no depende de si tenemos un cromosoma cojo o no, y que, más importante aún, no son características opuestas. Una persona puede tener atributos femeninos y masculinos, y lo que muestran las investigaciones de Sandra Bem es que las personas que muestran ambas características son más sanas y presentan un mayor bienestar.

    Si lo pensamos un poco, resulta bastante obvio que si sé arreglar máquinas, sé liderar, sé cocinar y expreso mis emociones tengo más posibilidades de tener éxito en la vida que si sólo soy capaz de las dos primeras (típicamente masculinas) o sólo las dos últimas (típicamente femeninas).

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