Ciencia

Churros tecnicolor

Llevas ya varias semanas con el estómago revuelto. Inflamación, nausea, fiebre, y peor aún…..diarrea. ¿Qué haces? Pasas por la farmacia y te compras un licuado, y de ahí a esperar a que tu aparato digestivo haga su labor para poder finalmente admirar tu obra (literalmente) contenida en aquel dios de porcelana. Con un diagrama de colores en mano, tratas de discernir su color, con la esperanza de ver el usual color marrón, pero te conformarías con que por lo menos no sea verde; eso nunca puede ser bueno. No, definitivamente no es verde, pero tampoco marrón; sin duda alguna es color fucsia. Piensas en aquel puestito de la calle de dudosa higiene en el que te comiste un delicioso shawarma, y sabes que seguramente de ahí vino la salmonella que te acabas de diagnosticar. Vamos, el tipo tomaba el pan pita con la misma mano con la que recibía los billetes, debiste de haber esperado a comer en casa. Bueno, la cosa no está tan mal. Una rápida visita al médico, unas pastillas para el dolor, dieta blanda, mucha agua, y si te va mal, unos 7 días de antibiótico y tu problema estará resuelto. Suerte que tus heces no son moradas, porque de acuerdo al escatálogo que tienes en la mano, eso significaría que tendrías una úlcera, y tú no estas dispuesto a dejar de tomar café por el resto de tus días.

El escatálogo: un sistema para monitorear la salud de un paciente utilizando las bacterias genéticamente modificadas E. chromi

El escatálogo, un espectro multicolor de materia fecal que es producido después de la ingestión de un conjunto de cepas bacterianas denominadas E.chromi que ayudan a diagnosticar la enfermedad de un paciente, es una de las aplicaciones que Daisy Alexandra Ginsberg y James King proponen para el futuro de dichas cepas, y que les mereció el primer premio en las World Tecnology Awards 2011 en la categoría de diseño el pasado octubre. E. chromi es un proyecto de la Universidad de Cambridge formado por estudiantes de licenciatura, que busca facilitar el diseño y construcción de biosensores bacteriales de una manera modular.

Los biosensores bacteriales son bacterias modificadas genéticamente para reconocer a un compuesto en particular, por ejemplo una proteína, una enzima o una molécula pequeña, y generar una respuesta que puede ser un cambio en pH, en conductividad eléctrica, o la generación de fluorescencia, entre otras. El equipo de Cambridge buscaba mejorar la tecnología actual en dos aspectos. El primero era crear una serie de moduladores de sensibilidad que trabajaran dentro de un rango amplio de concentraciones de señal y que permitieran al sistema “encenderse” al alcanzar un umbral de concentración específico. Así, uno puede escoger el modulador adecuado dependiendo de la intensidad del compuesto que necesitamos detectar para una aplicación en particular.

Por otra parte el equipo quería expresar un espectro de pigmentos en E. coli, para tener una gama de generadores de color que sirvieran para reportar la presencia de un compuesto de una manera sencilla que no requiriera equipo costoso para detectarlo (es decir, la respuesta es un simple cambio de color). A pesar de que la bacteria E. coli no produce pigmentos de manera natural, existen muchas otras especies bacteriales que secretan pigmentos antibióticos. Por lo tanto, los investigadores buscaron entre los genomas bacteriales aquellos complejos de genes que produjeran pigmentos y los expresaron en E. coli.

El desarrollo de estos módulos les valió a los jóvenes investigadores el premio al mejor proyecto en la Competencia Internacional de Máquinas Creadas Genéticamente (iGEM, por sus siglas en inglés) organizada por el MIT en el 2009. Adicionalmente al desarrollo de estas secuencias estandarizadas de ADN, los chicos establecieron una colaboración con los diseñadores Alexandra Daisy Ginsberg y James King para explorar el potencial de esta tecnología durante el proceso de investigación. Es así como establecieron una cronología de cómo la tecnología podría evolucionar en las siguientes décadas proponiendo, por ejemplo, biosensores ambientales para indicar la presencia de contaminantes en el agua como mercurio o arsénico, o niveles elevados de dióxido de carbono en la atmósfera, para producir colorantes y pigmentos, o para fabricar licuados probióticos que nos ayuden a generar un arco iris de excremento para monitorear nuestra salud, como mencioné anteriormente (perdón por la repetición, pero es muy divertido de describir).

Además de lo atractivo de esta tecnología, me parece importante resaltar varios aspectos de este proyecto que lo hacen sobresaliente. El primero, es la visión de este grupo de diseñar la tecnología explorando, desde el principio, la perspectiva a largo plazo, considerando tanto los aspectos científicos como la interacción humana. Así mismo, el intercambio exitoso entre biólogos, físicos, ingenieros y diseñadores demuestra el valor de apoyar proyectos interdisciplinarios para mejorar la calidad de la ciencia y la tecnología. El incluir artistas, diseñadores u otras personas con diferente perspectiva en proyectos científicos también puede ayudar a influir la percepción del público sobre la ciencia. Como menciona Ginsberg, “ver la reacción de la gente a un portafolio lleno de excremento es interesante. El terror usual de la modificación genética sale inmediatamente por la ventana. La gente se ve forzada a pensar más profundamente acerca de la tecnología que normalmente rechaza.” Finalmente, me parece fundamental recalcar que el proyecto fue desarrollado principalmente por chicos de licenciatura. Si algo se puede aprender de las sectas religiosas, es que hay que reclutarlos cuando todavía están jóvenes.

El Escatálogo

La imágen de la cabecera viene de aquí.

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lucy

lucy

Nacida en México, Luciana siempre ha tenido interés por temas científicos, al grado de tener la osadía de navegar el circuito académico durante la última década. Sin visos de lanzar el ancla en un área específica, ha metido mano en temas que van de materiales, a nanotecnología y últimamente en biotecnología. La vida no corre prisa, y entre inmersiones a las obscuras aguas del trabajo experimental, esta rata de laboratorio tratará de subir a la superficie para tomar un poco de oxígeno y perspectiva al escribir para escéptica.

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