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Tercer Grado: ¿Todo está en el tono?

En el 2010 el gran debate en el escepticismo anglosajón fue sobre el tono. Todo empezó con la intervención de Phil Plait, entonces presidente de la JREF, en TAM 8 en la que decía que el tono en el que mandamos el mensaje del escepticismo es clave para aumentar nuestras filas. Aunque no dice las palabras, sSu intervención fue conocida como el “Don’t be a Dick speech”.

http://www.youtube.com/watch?v=ixVNtzc5RqI&feature=player_embedded

La idea fue ampliamente debatida. Algunos argumentaban que el tono agresivo de algunos escépticos es perjudicial para el movimiento y otros que no se debe suavizar el mensaje, que se debe llamar tonterías a las tonterías merece un tono fuerte.

¿Crees que el estilo agresivo de algunos escépticos es perjudicial para el movimiento? No se convence a nadie llamándolo idiota, ¿O sí? ¿A ti qué estilo de comunicación te resulta más persuasivo?

Gracias Mente Escéptica por recordarme el debate.

La Imagen de cabecera es la tomé en la ponencia de PZ Myers en TAM Londres 2010.

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Fugaces 27/02/12

Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

2 Comments

  1. February 25, 2012 at 9:13 pm —

    Lo primero que se debería tener en cuenta es el público al que nos dirigimos y en qué situación nos encontramos. Por un lado, tenemos un grupo con los creyentes acérrimos, cuya postura no cambiará usemos el tono que usemos, y los farsantes, las creencias de los cuales se desconocen pero que son irrelevantes pues lo que interesa es descubrirles. Y, por otro, están aquellos que tienen un atisbo de dudas sobre ciertas creencias; aquellos que, por ejemplo, siguen la tradición sólo porque es tradición, pero sin demasiada convicción.

    El tono agresivo es recomendable usarlo con el propósito de ridiculizar los creyentes acérrimos y, sobretodo, a los farsantes, a fin de convencer a sus seguidores de que estas personas y lo que representan es un fraude. Esto logrará sacar de su error a los menos convencidos, los que siempre tienen un atisbo de dudas sobre aquello que se les ha enseñado, e incluso logrará plantar una semilla de duda en otros creyentes. Pero, en contrapartida, un número más o menos relevante de seguidores del creyente acérrimo/farsante se sentirá ofendido.

    Pero el ser agresivo sin explicación, no tiene sentido. Llamar a alguien “estúpido” porque sí y, cuando éste pregunta “¿porqué me llamas estúpido?”, lo único que se nos ocurre decir es “por que lo eres” o nos ponemos a gritar sin más, causa más bien rechazo que curiosidad por parte de la otra persona. Siempre es mejor una buena explicación.

    Para personas que siempre tienen esa puntita de duda respecto a sus creencias, creo que lo mejor no es sólo tratar de hacerles ver cuan equivocadas están, si no hacer que sientan curiosidad por conocer más sobre el tema y que ellas mismas busquen la información.

    Yo soy más partidaria de usar un tono moderado e irónico, a veces sarcástico, que invite a la otra persona a buscar por sí misma. Sólo cuando, después que la otra persona siga insistiendo en el “a mi me funciona”, es cuando saco el genio y me pongo en plan borde.

    • February 27, 2012 at 5:52 pm —

      Yo también creo que hay sitio para ambas formas. El tono agresivo puede ser muy efectivo en ciertas ocasiones pero hay que ser cuidadoso en cómo y cuándo se usa. Vamos, que prefiero pecar de buenrollista que ir al insulto rápido.

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