Cosas que te van a interesarFeminismoReligión y espiritualidad

Nacido el 29 de febrero

Hoy es 29 de febrero. Uno de esos días que solo podemos disfrutar cada cuatro años. Pero a la vez un día como otro cualquiera, el día 60 de los 366 que conforman este 2012.
Para los más despistados si no se habían dado cuenta, este año es bisiesto. ¿Y eso qué quiere decir? Pues que febrero tiene 29 días y que gracias a eso no se nos desfasan las estaciones, entre otras cosas.

Esto se hace para ajustar el calendario a la duración real del año terrestre, que no es de 365 días exactos, si no de 365 días y unas 6 horas. Como habrán averiguado los más rápidos con el cálculo mental, esas seis horas, al cabo de cuatro años, nos dan 24 o sea, otro día.
Pero para reconocer un año bisiesto no basta con dividir entre cuatro, es un poco más complejo que eso. Como he dicho más arriba, la duración real del año terrestre son 365 días y unas 6 horas, y es que eso de las 6 horas tampoco es exacto: son 5 horas, 48 minutos y 45 segundos con sus décimas, centésimas y milésimas. Esto equivaldría a acumular un error de un día cada tres mil años, que puede parecer ridículo, pero es un error y hay que corregirlo de alguna manera.
Actualmente, y según el calendario que utilizamos, el gregoriano, son bisiestos los años que, siendo divisibles entre 4 no lo sean a la vez entre 100, y que siendo divisibles por 4 y por 100 lo sean también por 400. Un poco lioso, ¿no? Mejor lo explicamos con algunos ejemplos:

•    1988 – es divisible por 4, pero no por 100, por lo que fue bisiesto.
•    2000 – es divisible por 4 y por 100, y también por 400, por lo que también fue bisiesto.
•    1800 – es divisible por 4 y por 100, pero no por 400, por lo que no fue bisiesto.

Pero si quieren saber más sobre calendarios y años bisiestos, les invito a leer este magnífico artículo de Samuel Cañadas en Amazings.

Pero esto es Escéptica y nuestros pilares son el escepticismo, el feminismo y los gatitos (en orden ascendente), así que les voy a comentar alguna curiosidad de este día 29 de febrero. Y lo que les voy a contar no tiene que ver con gatos (¡ooohhh!), si no con el feminismo.

Es tradición en Irlanda que el 29 de febrero sea el día en que las mujeres puedan pedir matrimonio a los hombres. Esta tradición tiene su origen en una leyenda en la que, allá por el siglo V, Santa Brígida, preocupada por que las mujeres no tenían ningún poder de decisión sobre sus vidas amorosas, le pidió a San Patricio que intercediera por ellas. Otra versión dice que Santa Brígida contó a San Patricio que algunas mujeres tenían que esperar mucho tiempo a que sus enamorados les pidieran matrimonio porque eran demasiado tímidos para decidirse a dar el gran paso. Como respuesta a esta petición, San Patricio concedió un día en el que las mujeres pudieran pedir matrimonio a sus enamorados: el 29 de febrero.
Los santos cristianos, siempre tan considerados con las mujeres, les conceden un día cada cuatro años para que puedan decidir con quién quieren pasar el resto de sus vidas. Todo un ejemplo de feminismo este San Patricio.

Siguiendo con las supersticiones y los matrimonios, en Grecia se cree que da mala suerte casarse en año bisiesto, y mucho más casándose el 29 de febrero. Si solo hay 29 de febrero cada 4 años, ¿cuándo celebrarían su aniversario las parejas que se casen ese día? Sin duda es un dilema.

Y otra curiosidad: en Escocia se considera mala suerte haber nacido un 29 de febrero. Probablemente por la misma razón que antes, ¿cuándo celebrarías tu cumpleaños cuando no sea bisiesto?
En España, esto se soluciona de la siguiente manera: si el bebé nace antes de mediodía, su cumpleaños será el día 28; si el bebé nace después de mediodía, su cumpleaños será el 1 de marzo.

Hoy también es el Día Internacional de las Enfermedades Raras, esas que afectan a menos de una de cada 2000 personas.

Y después de haberles contado todas estas historias de superstición y feminismo, voy a tomarme una copa de champán para celebrar mi cumpleaños. Sin alcohol, eso sí, que soy menor de edad.

La imagen de cabecera se puede ver aquí.

Previous post

La ciencia es la mala noticia

Next post

UNA DECLARACIÓN DE AMOR

silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

No Comment

Leave a reply