Religión y espiritualidad

Un poeta Persa, Angelina Jolie y crisis de un día domingo

Quería escribir sobre una nueva y descabellada terapia alternativa que me encontré por casualidad leyendo el diario, pero la dejaré para otra ocasión. Lo que pasa, es que por algún motivo, y para variar un poco, amanecí existencialista. Así que perdí la mitad del día recordando placeres culpables como este (Es que vi esa lamentable peli “El Turista” y me dije -¿Qué diablos le pasó a Angelina?-) el resto, lo pasé pensando en mi vida, luego, en la vida misma.

Ser una criatura consciente de su propia finitud puede acabar dando un sentido de futilidad a todo lo que se hace a diario. Y desde ahí pueden surgir diferentes reacciones. Podemos sentir urgencia por hacer algo importante, o bien, sentarnos simplemente a contemplar esta existencia por la ventana. Claramente hoy no me dio ninguna urgencia… Pero este estado me sirvió para acordarme de un poeta Persa que descubrí leyendo el libro de Christopher Hitchens “The Portable Atheist”, conocido en el mundo hispano parlante como “Dios no Existe”.

Omar Khayyam, nacido en Persia (actual Irán) allá por el año 1040 nos legó unos pocos, pero valiosos, versos, contenidos en un libro llamado Rubaiyat. Su poesía, para mi, es una muestra exquisita de esa montaña rusa que es el mirar la vida con los ojos de alguien que ha renunciado a los bálsamos de las creencias metafísicas. Khayyam se pasea tanto por la complacencia del vino y la alegría de disfrutar de los placeres más mundanos como por las incertidumbres más profundas sobre la existencia. En ambos extremos, sin embargo, podemos encontrar lo mismo: la honestidad de un hombre ante su propia ignorancia y el reconocimiento de ser tan solo una pequeña criatura dejada a la deriva en un inmenso océano de tiempo y espacio.

Y veo en él a un buen escéptico, que se niega a creer en cosas imposibles de probar como el paraíso que le ofrece el Islam. Sabe, es un astrónomo, que en su pequeñez de ser humano, nunca podrá dilucidar los misterios del cosmos. Por eso, considera (y en esto coincidimos) más valioso sentarse a reflexionar en un bar con una copa en la mano que postrarse en una mezquita a repetir versos del Corán.

Pero pasemos a lo que quiero compartirles, a continuación, mi selección no exhaustiva de versos de Omar Khayyam:

Como podemos ver, en aquellos años el fundamentalismo islámico no hacía tanta nata como ahora:

“¿Qué vale más? ¿Hacer un examen de conciencia sentado en una taberna o prosternarse en una mezquita con el alma ausente?
No me preocupa saber si tenemos un Señor ni el destino que me reserva.”

Cuando no importa ya saber que tu existencia es fugaz:

“Rápidos huyen nuestros días como el agua de los ríos y los vientos del desierto.
Empero, dos días me dejan indiferente: el que pasó ayer y el que vendrá mañana.”

Acá, la versión de “Un Punto Azul Pálido” de Khayyam:

“El mundo inmenso: un grano de polvo en el espacio.
Toda la ciencia de los hombres: palabras.
Los pueblos, las bestias y las flores de los siete climas: sombras.
El fruto de tu constante meditación: la nada.”

Incertidumbre y estoicismo a la vena:

“Convéncete bien de esto: un día, tu alma abandonará el cuerpo y serás arrastrado tras el velo fluctuante entre el mundo y lo incognoscible.
Mientras esperas, ¡sé feliz! No sabes de dónde vienes ni sabes a dónde vas.

* *

Los más ilustres sabios y filósofos caminaron por las tinieblas de la ignorancia.
Con todo, eran las antorchas de su Época.
Pero ¿qué hicieron? Pronunciar algunas frases y dormirse.”

“Nadie puede comprender lo misterioso.
Nadie es capaz de ver los que las apariencias ocultan.
Todas nuestras moradas son provisorias, salvo la última: la de la tierra.
¡Bebe vino!
¡Basta de palabras vanas!”

“La vida no es más que un juego monótono en el que tienes la certeza de obtener dos
premios: el dolor y la muerte.
¡Feliz el niño que murió al nacer!
¡Más feliz aún aquel que no vino al mundo!”

“En la feria que atraviesas, no intentes encontrar ningún amigo.
Tampoco busques sólido refugio.
Con ánima valiente, acepta el dolor sin la esperanza de un remedio que no existe.
Sonríe en la desgracia y no pidas a nadie que te sonría: perderás el tiempo.

* *

Gira la Rueda de la fortuna sin preocuparse de los cálculos de los sabios.
Renuncia a la vanidad de contar los astros y medita mejor sobre esta certeza: debes morir, no soñarás más y los gusanos del sepulcro o los canes vagabundos devorarán tus restos.”

Polvo eres, y en polvo te convertirás:

“El tulipán roba su púrpura a la sangre de un emperador muerto.
Nace la violeta del lunar que adornaba el rostro de un adolescente.

* *

Desde miríadas de siglos se suceden auroras y crepúsculos.
Desde miríadas de siglos se trazan los astros su ronda.
Amasa la tierra con precaución porque ese terroncillo que vas a aplastar quizás fue antaño el ojo lánguido de un adolescente.”

Algo de vino y amor para sobrellevar la existencia:

“¡Bebe vino! Te dará la vida eterna.
El vino es el único capaz de restituirte la mocedad.
¡Divina estación de las rosas, del vino y de los amigos sinceros!
¡Goza del instante fugitivo de tu vida!”
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“Caeremos en el camino de Amor y el Destino nos aplastará.
¡Oh doncella, oh mi cáliz encantado, levántate y dame tus labios antes de que me transforme en polvo!”

“¿En qué meditas, amigo mío?
¿En tus antepasados? Polvo en el polvo.
¿En sus méritos? Déjame sonreír.
Toma este cántaro y bebamos escuchando sin inquietud el gran silencio del Cosmos.”

Creo que con esta pequeña selección pude darles una muestra bastante fiel de la obra de Omar Khayyam. Espero que puedan encontrar el libro y leerlo completo. Yo no pude evitar releerlo ahora que escribí sobre él y otra vez me emocionó hasta las lágrimas su cruda franqueza. Creo que no me queda más que terminar este día viendo otra vez “Hackers”, donde, dato curioso, aparece el gran Penn Jillette (También Marc Anthony)

La imagen de cabecera fue obtenida acá.

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

4 Comments

  1. April 24, 2012 at 5:00 pm —

    Soy de la opinión que en algun momento de su historia muchas religiones realmente han buscado entender el mundo y dar respuestas validas a los interrogantes que todos en algun momento nos planteamos. Fue ese espiritu el que en buena parte llevo al Imperio Islamico a convertirse en un faro de conocimiento mientras Europa se hundia en el Oscurantismo. Pero parece que llega un punto en muchas religiones en que el dogma desplaza la curiosidad, y la sed de conocimiento se vuelve sed de poder. Y donde tener personas cuestionando todo no es bueno para los pocos que quieren controlarlos.
    Buen dato el de Penn Jillete en Hackers, es lo divertido de ver peliculas viejas, se encuentra uno a veces con personas que en ese momento no eran muy conocidas.

    • May 2, 2012 at 5:07 pm —

      Un ejemplo concreto de lo que indicas es el mismo Corán: la primera parte es bastante conciliadora y pacífica, ya que en ese momento Mahoma no tenía poder político. Bastó que se hiciera con el poder suficiente para que cambiara el discurso en la segunda parte del libro: Desde “Religión de Paz” a “matemos a todos los infieles”

      Creo que lo leí en “Por qué no soy Musulman” de Ibn Warraq

  2. July 27, 2012 at 8:51 pm —

    Lulú, me regresé hasta este post tuyo, y no pude evitar recordar a otro autor: E. M. Cioran. A lo mejor ya lo conoces, y si no, entonces seguro te gustará. Te recomiendo “Breviario de podredumbre”:

    Breviario de podredumbre ( Émile Cioran )

    “En sí misma, toda idea es neutra o debería serlo; pero el hombre la anima, proyecta en ella sus llamas y sus demencias; impura, transformada en creencia, se inserta en el tiempo, adopta figura de suceso: el paso de la lógica a la epilepsia se ha consumado…”

    • August 8, 2012 at 11:26 pm —

      Muchas gracias! A Cioran lo ubico un poco, pero le debo el leer un libro suyo completo. Creo que le hincaré el diente a este.

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