Tercer Grado: ¡Te invito a mi fiesta ayer en la noche!

Tercer Grado: ¡Te invito a mi fiesta ayer en la noche!

Encuentro demasiado fascinante la física, al menos la teoría, porque la parte numérica siempre me ha evadido, digamos que hasta multiplicar números con más de dos cifras ya es un desafío para mi, por eso hace un par de años ideé un experimento bastante simple para probar la teoría de los viajes en el tiempo sin tener que saber de física. Este consistía en hacer una fiesta y publicar la invitación sólo una vez terminada y por supuesto si algún invitado llegaba, estaría demostrado que son posibles.

¿Por qué una fiesta? Bueno, empecé pensando que para probarlo debería pedirle a alguien que me visitara en una fecha y hora determinada, pero me parecía poco probable que algún extraño visitara el pasado solo para mostrarle a una niña su nuevo invento, tomando en cuenta el gasto de recursos, energía o lo que sea que necesite (tiempo no, porque de eso tienen de sobra). Por lo tanto una fiesta para viajeros del tiempo parecía una mejor escusa que “sólo porque si”.

Para que el experimento funcionara la invitación tendría que estar en inglés, en un horario según el Tiempo Coordinado Universal, la ubicación en coordenadas y especificar que la fecha es según el calendario gregoriano, ya que supongo (y espero) que algún día se dejará de utilizar. Me imagino que se tendrían que calcular miles de otras variables para llegar al lugar correcto en el momento preciso, pero eso se lo dejo a los científicos del futuro, después de todo ellos son los que lograron construir una máquina del tiempo funcional ¿No?

Aún así tenía mis dudas sobre hacer esta fiesta, tenía reparos sobre publicar mi dirección, además se me haría difícil dar a conocer la invitación para el mundo entero, sería necesario que la fiesta quedara en los libros (¿bibliotecas virtuales?) de historia.

A alguno quizás todo esto le sonó familiar, resulta que meses después de pensar mi idea y resistirme a llevarla a cabo, me encontré viendo un documental llamado “El universo de Stephen Hawking” y casi me caigo de espalda cuando hablando sobre viajes en el tiempo y los agujeros de gusano, Stephen cuenta que realizó un experimento exactamente igual al mio. Por una parte me enojé como cuando un inventor encuentra su idea ya patentada, pero por otro lado me sentí increíblemente feliz porque un genio como él hubiera pensado lo mismo.

En el experimento de Stephen, las indicaciones de la invitación eran mas o menos las mismas, claro que su idea de fiesta era más refinada (ya saben, champagne en vez de cheetos), además el contaba con el plus de ser un científico famoso que cualquier persona del futuro o de nuestro tiempo querría conocer y la invitación quedó registrada en la historia a través de medios de comunicación masivos, lo que la hace fácil de encontrar para cualquier viajero del tiempo. Lamentablemente nadie fue a su fiesta y las razones las da él mismo en la siguiente parte del programa, pero la física cuántica va más allá de las capacidades de mi cerebro así que si quieren saber porqué no se pueden realizar estos viajes será mejor que vean el programa.

Yo nunca realicé mi fiesta y que bueno que no lo hice, porque si nadie pudo o quiso ir a la de Sthephen Hawking ¿Quién iria a la mía? O sea, él es el chico popular y yo la perdedora con granos. Aunque en el peor de los casos me habría quedado con un montón de comida chatarra para mi sola…

Y Para mi primer Tercer Grado: ¿Crees que son posibles los viajes en el tiempo? ¿Si tuvieras una máquina del tiempo a quién o que evento visitarías? ¿Habrías ido a la fiesta de Hawking? ¿Y a la mía? La última es broma por si no lo notaron.

La foto es de Rob Bodman

Estudiante de tecnología médica, ciudadana de internet, gamer y escéptica. Una vez vio volar a Santa Claus y nadie puede probar lo contrario.

10 Comments

  1. Genial el relato! Si tuviera una máquina del tiempo quizás me visitaría a mi misma para decirme un par de secretos sobre las boludeces que comemteré de adulta… Pero en esto de los viajes en el tiempo tengo una visión un poco de tragedia griega: no importa lo que hagas, si algo puede salir mal, lo hará.

  2. Yo voy a cuanta fiesta me inviten, así que hubiera ido a ambas encantada.

    Si pudiera viajar en el tiempo, hay muchos eventos y personas que sería interesantísimo ver, pero realmente lo que me gustaría es ver dinosaurios.

    ¡Bienvenida!

  3. Había oído hablar del experimento de Hawking, y la idea en sí misma no es nueva pero es ingeniosa y a la vez entretenida. A mí no se me habría ocurrido, así que mi enhorabuena a los que la habéis tenido por vuestra cuenta. Que se le haya ocurrido también a Hawking no le quita nada de mérito… ya me gustaría que se me hubiera ocurrido a mí.

    La pregunta es ya clásica: Si en el futuro existe el viaje en el tiempo ¿Dónde están todos los viajeros en el tiempo, que deberían visitarnos? ¿Es que no los hay, que son muy pocos para tantos años que visitar o que se esconden muy bien?

    Si no sabemos dónde están (o siquiera si existen) ¿Por qué no intentar atraerlos? No sé cuánto interés podría tener un viajero en el tiempo en conocer a Stephen Hawking, pero parece al menos plausible que uno de ellos apareciera, si no en esa fiesta, en algún otro lugar público. Si hay muchos es casi inevitable que alguno se descubra por muy bien que se esconda.

    Lo más interesante es la conclusión que sacamos de este experimento. Los hechos están claros. Ningún viajero en el tiempo fue visto en vuestra fiesta. Es decir que o bien no pudieron ir, o no quisieron, o no se enteraron de que había una fiesta… o fueron pero además del viaje en el tiempo habían inventado la invisibilidad y no tocaron la comida.

    Siguiendo a Occam, la hipótesis que nos obliga a presuponer menos entidades es que no hay viajeros en el tiempo… hasta que se demuestre lo contrario.

    Sin tener una base formal en física teórica (igual que a ti, las matemáticas más complicadas de todo esto me abruman un poco) me parece que el viaje en el tiempo “de las películas” no es muy probable.

    Podemos hablar de experimentos en los que una partícula parece interactuar de forma que la causa sea posterior al efecto, y deducir que “algo” está desplazándose hacia atrás en el tiempo. Eso ya sería un gran avance, pero muy lejos de el viaje en el tiempo que todos imaginamos. Es decir, desplazar a un momento distinto a una persona completa, de forma controlada, al lugar que queremos… y que sobreviva al proceso. Aunque fuese teóricamente posible no me imagino de qué forma el proceso se puede hacer práctico.

    Es como comparar la posibilidad de mandar una señal de radio a otra galaxia… y mandar una tripulación humana allí. En teoría son problemas equivalentes, pero en la práctica son muy distintos.

    Así que, contestando a la pregunta, creo que los viajes en el tiempo, aunque fueran teóricamente posibles para la física de nuestro universo, es muy poco probable que sean viables en la práctica. Por supuesto, si algún viajero en el tiempo quiere sacarme de mi error, estaré encantado de recibirle.

    De poder viajar en el tiempo ¿Habría ido a la fiesta de Hawking? No lo creo, la verdad. ¿Por qué? Pues precisamente… porque no apareció nadie. Supongamos (es mucho suponer) que el viaje en el tiempo es viable, práctico y, como muchas otras tecnologías, hay un cierto riesgo de que algo vaya mal y el viajero salga mal parado. Si intento ir a una fiesta en la que sé que no apareció nadie ¿No significa que mi viaje en el tiempo seguro que va a salir mal? ¿Para qué intentarlo, entonces? Sería como saltar de un avión sabiendo que no llevo puesto el paracaídas.

    De poder visitar el tiempo que yo quisiera… yo elegiría viajar en el tiempo hasta poder ver cómo comenzó la vida en la Tierra. Tomar muestras de esas primera moléculas que se replicaban y saber cómo empezó todo.

    Ya sé que sería poco menos que imposible hacer eso sin dejar allí al menos una bacteria de mi cuerpo, que podría echar por tierra todo ese origen de la vida, desplazándola con los descendientes de bacterias modernas, mucho más sofisticadas… pero aparte de ese pequeño detalle, esa es mi respuesta.

    Había pensado en decir que viajaría hasta ver el origen del universo… pero eso sería como viajar a ver en directo el bombardeo atómico de Hiroshima, montado en Little Boy. A quien se le ocurra cómo sobrevivir de espectador a un Big Bang en directo, que me lo cuente.

  4. Ya llevo algo de tiempo leyendo el blog, sólo que soy algo tímida y con una mala redacción, pero hoy me animé a registrarme y este es mi primer comentario :)
    Recuerdo que de niña me imaginaba cómo sería el viajar en el tiempo y ver Chichén Itzá y a los mayas en pleno resplandor, o viajar al futuro para ver cómo sería la tecnología en 1000 años. Mi idea de viajar en el tiempo es en plan de observadora.
    Parte de este interés hizo que cuando viera el libro de “Los viajes en el tiempo” de Richar Gott, no dudara en prestarlo de la biblioteca. Si bien me gustó conocer las posibilidades que hay de viajar al futuro, me desanimó un poco el saber que hasta el día de hoy no están a nuestro alcance, ojalá me toque vivir para saber, o por qué no, darme un viajecito en el tiempo.
    Saludos y gracias por su trabajo en el blog.

    • ¡Qué bien que te animaste a comentar!

    • Hola Wilma. Qué bueno que comentaste. Espero verte más seguido!

      • ¡Gracias!, ya estoy registrada, tengo un pretexto menos :)

  5. No hay necesidad de entristecerse ni de desechar los viajes en el tiempo si nadie asiste a esta fiesta experimento. Hay que tener en cuenta la posibilidad teórica de las lineas de tiempo paralelas, Los que hayan visto Back to the future entenderán a que hago referencia.
    La idea es que existe una posibilidad de que si hayan asistido viajeros del tiempo a la fiesta de Hawking pero ese evento en lugar de trastornar nuestra linea de tiempo, creo una linea de tiempo alterna donde Hawking pudo comprobar su teoría y brindar con champaña. Sin embargo para el hawking con el que compartimos este tiempo eso nunca ocurrió.
    Sobra decir que todo esto es a lo sumo hipotético.

  6. No hace falta preocuparse por cómo hacer para que la invitación llegue al viajero en el tiempo. Una vez que asista a la fiesta, solo hace falta preguntarle cómo fue que dio con la invitación y qué decía.

    Eso si, después nos devanaremos los sesos preguntándonos a quién se le ocurrió en realidad la manera de publicar la invitación y su texto. :O

  7. A la fiesta de Hawking no habría ido, probablemente se bailaría poco (perdón por el chiste políticamente incorrecto); a la de deemonita, tal vez (a pesar de los cheetos).
    Hace bastantes años (unos 15 o así, tal vez más) leí que un físico había demostrado matemáticamente que, de inventarse una máquina del tiempo, no serviría para viajar más hacia el pasado de la fecha en la que se inventó. No recuerdo los detalles ni sé en qué quedó el tema.
    Pero estaría bien tener una máquina del tiempo: yo me quedaría tranquilito en el presente, y mandaría bien lejos hacia el futuro a mi jefe, a mi suegra, y al perro de la vecina del segundo que no para de ladrar (el perro, quiero decir; no la vecina).

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