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¡Llega el veranito!

Al menos para las que vivimos en el hemisferio norte.

Y con el verano, llega también alguna canción estridente y repetitiva que escucharemos hasta en la sopa, las vacaciones escolares, los mosquitos y la “operación bikini”. Todo esto en conjunto hace que los anuncios en cualquier medio de comunicación, ya sea televisión, radio o prensa escrita, se conviertan en una tortura y una serie de despropósitos uno detrás de otro. Más de lo habitual, me refiero.

Dejando a un lado los anuncios de juguetes y recopilatorios musicales (que también darían para un post propio sobre estereotipos y roles de género), los anuncios que me martirizan especialmente son los relacionados con la “operación bikini”. Parece que los productos de dietética, pérdida de peso y cereales y tortitas varias vuelven con fuerza. Incluso productos que durante el resto del año se anuncian como simplemente sanos (nadie puede negar que beber agua o comer fibra es bueno para nuestra salud), cuando llega el verano se suben al carro del “estarás divina de la muerte en bikini”.

Este bombardeo mediático me saca de mis casillas, por varias razones. La primera, porque las supuestas bondades de los productos en cuestión no están avaladas por estudios científicos, algunas son ciertas en circunstancias concretas, otras son directamente falsas. Por ejemplo, uno de los productos que más se están poniendo de moda son las cápsulas para potenciar el bronceado. Según sus fabricantes, preparan la piel antes de la exposición al sol, activan los melanocitos y prolongan el color. Normalmente son una mezcla de beta-caroteno, licopeno, vitamina E y algún que otro compuesto según la marca. El único de esos principios activos que ha demostrado científicamente su utilidad es el beta-caroteno para proteger de las quemaduras solares a los enfermos de protoporfiria eritropoyética, una enfermedad hereditaria que afecta a 1 de cada 150.000 europeos. Los 149.999 europeos restantes no necesitamos tomar más beta-carotenos de los que ya comemos en nuestra dieta habitual, y lo mismo puede decirse del resto de compuestos que tienen estas cápsulas.

Además, tomar suplementos vitamínicos no está exento de riesgo. El licopeno y el beta-caroteno son precursores de la vitamina A, que junto a la D, E y K forman las vitaminas liposolubles, que se acumulan en el organismo durante grandes periodos de tiempo. Un exceso de estas vitaminas puede tener consecuencias graves.

Este sería sólo un ejemplo, pero hay muchos más, como las cápsulas para adelgazar con cafeína o té verde, las de crecimiento de pelo y uñas con aceite de pescado o biotina o cremas con aloe vera o extracto de regaliz.

La otra razón por la que no soporto estos anuncios es porque son más falsos que el césped de los Teletubbies: las chicas que aparecen en ellos ni necesitan hacer dieta (más bien al contrario), ni han tenido celulitis en su vida ni llevan un sólo pelo en la pierna cuando retiran la banda depilatoria bien despacito y con cara sonriente. Es publicidad, no refleja la realidad, sino lo que el publicista cree que el consumidor quiere ver.

La publicidad nos crea necesidades que en realidad la mayor parte de la población no tenemos. Pero incluso los casos que sí lo necesitan, como personas con obesidad mórbida o una alimentación deficiente en algún nutriente, se solucionan de forma sencilla, barata y menos peligrosa para la salud cambiando la dieta y comiendo de todo en la cantidad adecuada, antes que tomando suplementos nutricionales o sustitutos de las comidas.

En general, lo único que necesitamos para disfrutar del verano es un buen protector solar con óxido de zinc u óxido de titanio, evitar la exposición en las horas de más calor y mucha agua para evitar la deshidratación.

Y que en el trabajo nos den vacaciones, pero esa es otra historia.

Imágenes de la Wikipedia: Zanahorias y Cápsulas.

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Elara

Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

2 Comments

  1. June 26, 2012 at 7:03 pm —

    La única forma de soportar ver los anuncios en la prensa o tele durante las vacaciones es verlos con un par de cervezas encima.
    ¿Es mi imaginación o cada vez empiezan antes a dar la lata con lo de la operación bikini?

  2. June 27, 2012 at 10:00 am —

    Debe ser cosa del cambio climático, este año en febrero ya había gente en la playa O_O

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