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Tercer Grado: Que limpie el siguiente

Quien aquí les escribe se declara a favor de la energía atómica. No es barata, ni limpia, pero funciona 24 horas al día durante los 365 días del año. Siempre produce la misma potencia y no depende de factores externos como la climatología.

Pero no todo es tan bonito como les describo en el párrafo anterior. A pesar de que los residuos se producen cada 3 ó 4 años (y no cada día, como en una central térmica que use carbón como combustible, por ejemplo), éstos siguen siendo radiactivos durante miles de años más. Y es que algunos elementos radiactivos sólo entienden de edades geológicas, en las cuales nosotros estamos presentes durante un pestañeo o menos.

Por ejemplo, el periodo de semidesintegración de los isótopos de uranio es de 4470 millones de años para el U-238 y 704 millones de años para el U-235. Esto quiere decir que al cabo de todos esos millones de años, se habrán desintegrado la mitad de los núcleos que teníamos inicialmente.

En su desintegración, el uranio va a dar lugar a otra serie de elementos radiactivos, que a su vez se desintegrarán en otros hasta llegar a un isótopo del plomo que será estable. Es lo que se conoce como una cadena de desintegración radiactiva.

No les cuento todo esto porque me haya convertido y vaya a hacerme socia de Greenpeace, ¿por quién me toman?
Simplemente me sirve como introducción para este Tercer Grado veraniego boreal, que escribo a la hora de la siesta.

Anoche vi un documental, La pesadilla de los desechos nucleares, y obviando el sensacionalismo y alarmismo por el cual, en cualquier discusión sobre la energía nuclear va a salir a relucir el accidente de Chernobyl de 1986 (creo que lo llamaré argumento ad chernobylum), al final del mismo plantean ciertas cuestiones que me gustaría discutir con mis queridos lectores de Escéptica.

Dichas cuestiones tienen que ver con la naturaleza radiactiva de los residuos nucleares.
Como ya les he dicho, la actividad de los residuos puede durar miles de años por lo que, contando con la esperanza de vida que tenemos en la actualidad, van a pasar miles de generaciones hasta que algún descendiente nuestro pueda acercarse a un depósito de desechos sin miedo a recibir radiación alguna.

Por tanto, una de las cuestiones que se plantean es qué hacer con los lugares en los que se almacenan residuos de este tipo: algunas personas son partidarias de señalarlos con obras de arte, monumentos o cualquier otra cosa que el ser humano no vaya a destruir en milenios; mientras que otras prefieren que el lugar pase desapercibido, para evitar que algún curioso desentierre algo que no debe.

La segunda cuestión que se plantea es la del legado radiactivo que estamos dejando a las generaciones futuras: ¿es justo que nuestros descendientes tengan que gestionar nuestros residuos más peligrosos? La historia nos muestra que pocas civilizaciones han durado milenios enteros y que hay épocas de gran inestabilidad política. Si se pierde la información sobre un emplazamiento, ¿cómo sabrán dentro de mil o diez mil años que allí hay material radiactivo que todavía no ha cumplido siquiera su periodo de semidesintegración?

Pero no seamos catastrofistas: la ciencia avanza, en un siglo (no digamos ya en un milenio) podríamos encontrar una manera de reciclar o tratar los residuos nucleares de manera que no sean más peligrosos que la ceniza de un cigarrillo, por ejemplo.
La pregunta ahora es si sería factible desenterrar los residuos que hemos ido acumulando desde el comienzo de la era atómica y tratarlos, de manera que los lugares que ahora consideramos como contaminados puedan ser recuperados.

¿Y ustedes, queridos lectores, qué opinan? Dejen sus comentarios.

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silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

13 Comments

  1. July 20, 2012 at 12:28 pm —

    Aunque yo también me considero un defensor de la energía nuclear como alternativa a los combustibles fósiles el tema de los residuos es un reto permanente y que debemos afrontar si queremos vencer las reticencias del público desinformado por los grupos “ecologistas” (ecologetas como bien dice J. Mullet).

    Es innegable que las fuentes fósiles están en el carril de salida de la autopista energéticas y que las últimos años (y estudios más serios y amplios) han demostrado que las llamadas “alternativas” o renovables no lo son tanto. Los problemas logísticos de la eólica y solar se juntan a los costes ambientales asociados a la extracción de los materiales necesarios o el traslado de grandes estructuras productivas. Fuera de los círculos más dogmáticos se hace evidente que la nuclear de fisión es una opción que sólo se desdeña por motivos no científicos.

    Pero nada de lo anterior invalida el hecho de que el problema de los residuos ambientales es persistente y constituye una herencia envenenada para generaciones futuras. No creo que debamos basar nuestros planes de viabilidad energética en un neopositivismo iluso que guarde esperanza en futuros avances tecnológicos sólo por el hecho de que el aumento de nuestro conocimiento es sostenido y acelerado en el tiempo. Como bien dice Silvia nuestra civilización no tiene licencia para existir permanentemente y el periodo de iluminación científica del que gozamos es sólo una pequeña ventana de 300 años en una historia de milenios. Les debemos a las generaciones futuras un tratamiento presente y realista de los residuos derivados de la energía nuclear.

    Con lo anterior quiero decir que se deben gestionar los residuos como una prioridad de primer orden, con las tecnologías y las capacidades actuales. El primer paso es inevitablemente reducir la cantidad de residuos con centrales nucleares de última tecnología, ciclos prolongados y gestiones integrales. Igual de importante es un cambio de modelo productivo que se encamine cara un decrecimiento de nuestra demanda energética global. El crecimiento acelerado continuo es una falacia de una torre de marfil llena de economistas y que deshace en polvo cuando se enfrenta con las leyes de la termodinámica. Aun así y sea cual sea el modelo social, económico y energético que desarrollemos (como condición indispensable para nuestra supervivencia) seguiremos necesitando energía. Desechemos pues utopías de consumo cero de recursos y cero generación de nuevos resíduos(otra vez la maldita termodinámica que vuelve al ataque).

    Pero me estoy extendiendo: Quiero decir que el problema de la gestión de los residuos nucleares (y de cualquier tipo) tiene que ser abordado en el presente, no postergado para una posible revolución tecnológica futura. Debemos producir la cantidad y el tipo de residuos que nos veamos capaces de gestionar con las tecnologías presentes y establecer eso como un baremo limitante de la política energética de la Humanidad.

    Por supuesto todo esto que digo choca de frente con los criterios economicistas que rigen el gobierno mundial. Por desgracia es impensable que se priorice la gestión sostenida y racional por encima del crecimiento imposible con la actual estructura socioeconómica del planeta. Por eso el cambio de paradigma que tenemos que promover y desear primero no es una futura y nebulosa revolución tecnológica en la gestión de los residuo, más bien una revolución social, científica y racional que nos permita utilizar la energía nuclear en la medida en la que en el presente podemos ser responsables con sus consecuencias.

    Ladrillazo que he soltado.

    • July 20, 2012 at 1:42 pm —

      De todo lo que has dicho, solo quiero resaltar algo más: no solo se trata de gestionar los residuos que vayamos produciendo de aquí en adelante, sino todos los que llevamos produciendo desde hace casi un siglo y para los que tampoco hemos encontrado otra solución que enterrar o lanzar al mar.

      A pesar de haber desarrollado o estar desarrollando ya tecnologías de reciclado y transmutación de los residuos nucleares, éstas son todavía de aplicación minoritaria y en ese sentido no hemos avanzado nada desde el comienzo de la era atómica: seguimos almacenando y enterrando (tirando al mar por suerte ya no). Tienen además el problema añadido de que los subproductos que sobran en el reciclaje son más peligrosos, más abundantes y más difíciles de manejar que los que recuperamos.
      En definitiva: tras un proceso de reciclaje, lo que sobra siempre es lo más dañino. Y esto no ocurre solo con los residuos nucleares, sino con todos los que producimos.

      • July 20, 2012 at 8:14 pm —

        El problema principal es el que señalas: aunque decidiésemos ahora una política de gestión de residuos “día a día” y una conversión a un modelo que priorizase la renovación de las centrales para disminuir al mínimo los residuos a tratar… tendríamos que lidiar con lo enterrado todas estas décadas pasadas.
        El principal problema es que a día de hoy la industria nuclear y la economía a su alrededor ha “tirado la toalla” en el paso primero (la gestión “diaria” de los residuos producidos) excusándose en la existencia de todo un sistema de gestión a posteriori que entierra los residuos de “manera segura”. Los residuos ya enterrados no son sólo un problema latente, también una escusa para que la las mentes económicas que dirigen la industria se mantengan fieles a una política de enterramiento que “está probada y cuenta con protocolos seguros”. Y si esto todo lo combinamos con una resistencia absoluta de la sociedad (y de los gestores) del entramado nuclear a abrir nuevas centrales con tecnología punta…

        Ains, que debate más agradable para una tarde verano.

  2. July 20, 2012 at 7:06 pm —

    Personalmente creo que uno de los problemas con los residuos nucleares yace en su estatus diferente en la percepción de riesgo de la gente. Es difícil que alguien publico un post similar para ver lo que haríamos con los residuos de metales pesados (cadmio o mercurio por ejemplo) que no son peligrosos miles de años. Lo son para siempre. Así que primer punto

    1) Los residuos tóxicos son un problema. Sí. Todos los residuos tóxicos, nucleares y químicos. Los nucleares son peligrosos por muchos años. Los químicos básicamente para siempre.

    ¿Son los residuos nucleares los más problemáticos?. Bueno, hagamos una comparación de volúmenes. Desde que existe la industria nuclear en españa, se han generado 6700 Tm de residuos de alta actividad(http://goo.gl/foDwf) que ocupan unos 10000 m³, lo que significa en la unidad estándar de los campos de fútbol 😉 uno lleno hasta 1 m de altura. En 2005 por ejemplo se produjeron en España 5 millones de Tm de residuos no-nucleares peligrosos http://goo.gl/FiY17

    2) El volumen de residuos de alta actividad no parece desde luego inmanejable y es muchísimo menor que el de otros residuos.

    Vayamos con la radiactividad. Dices que esos residuos son radiactivos por miles de años. Sólo un 3%. El resto decae a niveles poco peligrosos en unas cuantas décadas. Luego hablamos de volúmenes relativamente pequeños que tendremos que gestionar durante miles de años. Con lo que volvemos a los puntos 1 y 2: no parecen cantidades imposibles de gestionar y su radiactivad decae de manera importante en unas cuantas décadas y no en miles de años. (Más http://www.world-nuclear.org/info/inf04.html)

    Aún así, esa parte de los residuos con larga vida media habrá que meterlos en algún lado. Hay básicamente dos opciones, almacenamiento geológico profundo y reutilización por ejemplo con una buena opción como los reactores rápidos integrales (http://bravenewclimate.com/2010/09/18/ifr-fad-7/). Dos consideraciones sacamos de ello

    3)Existen soluciones factibles para los residuos

    4)No debería renunciarse al I+D+i nuevos reactores.

    Por último. Con la energía nuclear hay que sopesar la herencia de los residuos (los contras) con la de asegurarles el abastecimiento energético y luchar contra el cambio climático (dos beneficios muy poco discutibles de las nucleares). Luego una última consideración.

    5)Evaluar los aspectos negativos siempre teniendo en cuenta estos dos aspectos en lo que las nucleares destacan: garnatías de abastecimiento y lucha contra el Cambio Climático.

    Es más. Imagina que no existiese una gestión de residuos adecuados. Todavía ese no sería un argumento rotundo en contra de las nucleares, puesto que deberías evaluar los costes frente a los efectos producidos por el Cambio Climático si renunciamos a una fuente de de-carbonización tan importante. Hay que considerar que, como se han demostrado en la práctica Japón y Alemania, renunciar a las nucleares implica aumentar las emisiones de CO2 a corto y medio plazo (estamos hablando de décadas). Así que añadiría una sexta consideración

    6)Las nucleares producen unos residuos pero evitan la emisión de otros residuos (gases de efecto invernadero). Hay por tanto que hacer un análisis de costes/beneficios apropiado.

    Este último punto es el que hace a los ecologistas antinucleares hoy en día básicamente comportarse como negacionistas, obviando los beneficios de las nucleares en la lucha contra el Cambio Climático. Lo que me hace añadir una última consideración.

    7)El Cambio Climático es un problema mucho más prioritario que el de los residuos nucleares.

    • July 21, 2012 at 5:34 pm —

      En la misma línea, merece mucho la pena leerse el capítulo sobre el tema del excelente libro de McKay:

      Whereas the ash from ten coal-fired power stations would have a mass of four million tons per year (having a volume of roughly 40 litres per person per year), the nuclear waste from Britain’s ten nuclear power stations has a volume of just 0.84 litres per person per year – Think of that as a bottle of wine per person per year (figure 24.13).

      Most of this waste is low-level waste. 7% is intermediate-level waste, just 3% of it – 25 ml per year – is high-level waste. The high-level waste is the really nasty stuff. […]

      […] 1000 years is certainly a long time compared with the lifetimes of governments and countries! But the volumes are so small, I feel nuclear waste is only a minor worry, compared with all the other forms of waste we are inflicting on future generations. At 25 ml per year, a lifetime’s worth of high-level nuclear waste would amount to less than 2 litres. Even when we multiply by 60 million people, the lifetime volume of nuclear waste doesn’t sound : 105 000 cubic metres. That’s the same volume as 35 olympic swimming pools. If this waste were put in a layer one metre deep, it would occupy just one tenth of a square kilometre.

      http://www.inference.phy.cam.ac.uk/withouthotair/c24/page_169.shtml

  3. July 20, 2012 at 7:15 pm —

    y no se pueden meter los residuos en un cohete y tirarlos en el sol?

    no es una solución muy alentadora deshacerse de lo que nos sobra tirándolo al espacio, pero a corto plazo y para evitarnos el daño al planeta (que hasta donde sabemos es el único que tiene vida)me parece una posible solución.

  4. July 20, 2012 at 8:12 pm —

    Por desgracia, el orden de magnitud del tiempo de semidesintegración de cualquier residuo radiactivo (10^9) es muuuuucho mayor que el tiempo que tardaremos en cargarnos el planeta (¿10^2??); con más razón si seguimos subvencionando el carbón (sobre todo el español, con menos capacidad calorífica que Carmen de Mairena). Está bien pensar en la herencia que dejaremos a nuestros tatara^n-nietos, pero para eso primero les tendremos que dejar algo a nuestros hijos. Y al paso que vamos… En el caso concreto de los residuos (en general) creo que hay que pensar a corto plazo, porque si no el largo plazo será un erial en el que a nadie le importarán unos Roentgen de más o de menos.
    Yo soy acérrimo defensor de las nucleares, hoy por hoy son la única alternativa factible. Siempre he tenido esperanza en las investigaciones para utilizar los residuos como nuevo combustible, pero hace años que no sé nada de cómo está el tema.
    Suscribo al 100% los 2 primeros párrafos de Fernando. Pero lo de “un cambio de modelo productivo que se encamine cara un decrecimiento de nuestra demanda energética global” es una quimera. Díganselo a los 1500 millones de chinos, 1100 millones de Indios, etc. que quieren vivir como nosotros, los occidentales. Es más, los occidentales llevamos 200 años cargándonos el planeta (y lejos de enmendarnos, seguimos haciéndolo y compramos derechos de emisión y cosas de esas); ¿qué autoridad moral para decirle a China, India, Brasil… que crezcan en base a un modelo energético más sostenible, pero menos eficiente??

    • July 20, 2012 at 8:23 pm —

      La justicia historia por desgracia o el derecho a tener un cierto nivel de vida o el deseo que tengamos en occidente de mantener el status de consumo actual no cambia el hecho de que los recursos son limitados, la energía más y que el crecimiento sostenido (ya no hablemos del acelerado) es una quimera nacida de una economía de fantasía ideológica.

      Pero vuelvo a insistir: si nos deshacemos de los fósiles por su carácter insostenible a medio-largo plazo no podemos justificar un continuismo acrítico en la gestión de los residuos nucleares. Otro modelo y otra escala de la cuestión energética es necesaria donde las nucleares tomen un protagonismo necesario, pero -y este pero es importante- no se puede hipotecar el futuro en la esperanza de que surja un avance tecnológico mágico que solucione la herencia envenenada de los almacenes. Esa apuesta neopositivista es mas fantasiosa que una chamada a una reordenación del consumo material y energético global. O eso pienso yo.

      • July 20, 2012 at 10:14 pm —

        Todo cierto.
        Pero yo soy un nihilista convencido: recursos limitados + crecimiento insostenible + líderes mundiales timoratos e incapaces + políticas económicas depredadoras que solo buscan el crecimiento continuo = desastre a corto plazo (digamos 100 años, por ejemplo).
        Por eso me parecen equivocadas las políticas (la mayoría de ellas creo que impostadas) a medio plazo (por ejemplo el tema de los residuos nucleares; o el cambio climático). No porque no haya que hacerlo, sino porque hay problemas más acuciantes en el mundo, y tanto o más importantes porque sus consecuencias serán igual de catastróficas, y a los que no se presta la suficiente atención ni se destinan los suficientes recursos (p.ej., y en general, todos los problemas relativos a la pobreza en el mundo, acceso a agua potable, etc etc.).

    • July 20, 2012 at 10:02 pm —

      No estoy de acuerdo con tu afirmación: “con más razón si seguimos subvencionando el carbón (sobre todo el español, con menos capacidad calorífica que Carmen de Mairena)”. En España, la producción mayoritaria se divide entre lignitos (sobretodo en cuencas de Aragón) y antracitas (León, Palencia y Asturias).

      El lignito es un tipo de carbón no apto para la combustión y generación de energía, lo cual no quiere decir que sea inservible para otro tipo de uso (fabricación de coque siderúrgico, por ejemplo).

      La antracita, por su parte, es el carbón más antiguo, y por tanto que contiene un mayor porcentaje de carbono y el más apto para su aprovechamiento calorífico.

      Por tanto, el carbón español no tiene un bajo poder calorífico (al menos no todo). Por lo que se arguye que no es rentable es porque, precisamente las capas de antracita, por ser antiguas, tienen un grosor muy pequeño y el volumen de estéril frente al de mineral hace que los costes se disparen y sean necesarias las subvenciones.

      Pero esto no iba de carbón, creo recordar 😀

      • July 20, 2012 at 10:21 pm —

        Gracias por la aclaración, no lo sabía (mi experiencia con el carbón se reduce a las noches de Reyes…).
        En cualquier caso, en cualquier debate sobre energía hay que sacar todos los datos relativos a eficiencia económica, con todos los factores que influyen en ella: costes, eficiencia energética (desde el punto de vista físico), coste de oportunidad…; incluso, como bien indicas en el post, disponibilidad cuando se la necesite o simplemente cuando brilla el sol o hace viento.

  5. July 21, 2012 at 7:48 am —

    “Reductio ad Chernobilum”! Brillante!

  6. July 30, 2012 at 1:45 pm —

    Artículo magnífico sobre el problema de los residuos nucleares. El argumento del autor es que el problema está resuelto o, mejor dicho, más resuelto que el de otros muchos residuos peligrosos de los que la gente no parece tener consciencia de su existencia. Aunque aplicado a la realidad australiana, creo que puede ser muy válido para el debate

    Waste Expectations

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