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Hasta que la muerte nos separe

No me gusta hablar de política o de cuestiones sociales, más que nada porque soy cuadriculada, qué le vamos a hacer, y para mí el mundo se divide en cosas comprobables y cosas que no lo son. Hablar de ciencia (en mi categoría mental de “cosas comprobables”) es relativamente sencillo con un mínimo de criterio y espíritu crítico. La gravedad, las leyes de la termodinámica, la fisiología y la bioquímica no son opinables. Existen y son así, te guste o no.

Pero hay otra parte importante de nuestras vidas que no son comprobables, no son científicas, y entran en el mundo de la opinión y la subjetividad (aunque algunas más que otras). No puedo diseñar un experimento científico para saber si la opción política X es mejor que la Y. Tampoco puedo hacerlo para demostrar la existencia de dios (aunque precisamente por eso, inferir que existe es tan absurdo como ya nos decía Russell con su famosa tetera). Incluso el feminismo podría entrar en esta categoría, ya que la ciencia nos muestra que hombres y mujeres somos diferentes anatómica y fisiológicamente, pero las implicaciones sociales de esas diferencias varían mucho entre individuos y sociedades (aunque hay cosas que no son aceptables bajo ninguna circunstancia, ejemplos, por desgracia, hay miles).

Todo este rollo viene a cuento porque estoy preocupada, incluso asustada, por la sociedad en la que vivo. A día de hoy, vivo en un país que se define como laico (artículo 16 de la Constitución) y en el que hombres y mujeres somos iguales ante la ley (artículo 14). Pero la realidad es que, en el día a día, te das cuenta de que no es eso lo que piensa un gran número de personas.

España está en una época convulsa. Los recortes, las protestas, la prima de riesgo y las faltas de respeto de los políticos son noticia cada día.

En una sociedad donde el 93% de la población mayor de 18 años ha recibido una educación católica y en la que el 43,9% de los hombres y el 67,4% de las mujeres dicen rezar como mínimo varias veces al año, tienen imágenes religiosas en sus casas (55%) y se definen como religiosos (42,8%), la crisis económica puede estar salvándonos de la derogación de algunas leyes que me parecen importantísimas desde el punto de vista de la libertad individual, como la del aborto o la del matrimonio homosexual, retrasándolas, al menos.  Y es que, atención, casi un tercio de la población (31,2%) piensa que las relaciones entre personas del mismo sexo están mal y casi la mitad (48,1%) que está mal el aborto si no es por malformaciones o salud del feto (todos los porcentajes son datos de encuestas del CIS). Aún así, nuestros políticos están trabajando activamente en la reforma de la ley del aborto, asumiendo que “existe una violencia estructural que obliga a las mujeres a abortar”  y que “la maternidad hace a las mujeres auténticamente mujeres”, llegando incluso a barajar la prohibición de aborto en caso de malformaciones en el feto.

La voz de muchas de estas personas en España es el Foro de la Familia. Si hacemos caso a su página web, representa a más de 4 millones de familias por medio de 5.000 asociaciones de todo el territorio (entre la que está el Centro Jurídico Tomás Moro, tristemente famoso por su demanda contra Krahe por cocinar un cristo). Como cada familia está compuesta por un hombre y una mujer (sic, otro tipo de familia no es admitida, excepto viudedad, claro) y una media de 1,8 hijos, suponen una estimación de más de 15 millones de personas, un tercio de la población española. Casi nada.

Entre sus campañas, encontramos sus medidas de política familiar, pensadas para orientar a las Administraciones Públicas en temas como

13. Restablecimiento del matrimonio como institución específica para la unión estable entre el hombre y la mujer, sin perjuicio de la regulación que se quiera hacer de otras realidades de convivencia.

14. Revisar la legislación sobre el “divorcio Express” para regular un matrimonio “blindado” para quienes deseen libremente vincularse por un contrato matrimonial entre hombre y mujer con especiales condiciones de disolución.

20. Derogación de la Ley del Aborto y creación de Red de Apoyo a la mujer embarazada

24. Reformar la actual legislación en materia de adopción para establecer que la adopción por marido y mujer será la regla ordinaria salvo en casos en que preexista algún tipo de relación entre adoptante y adoptando que justifique excepcionar el criterio general.

32. Eliminación de la asignatura de Educación para la ciudadanía, o revisión total de sus objetivos y contenidos de forma que respeten escrupulosamente el derecho de los padres a decidir libremente la educación moral que deben recibir sus hijos y derogación de las previsiones sobre adoctrinamiento de los escolares españoles en la ideología de género incorporadas en la nueva “Ley del Aborto”.

50. Reforma del sistema electoral, reconociendo el derecho de voto de a todas las personas, habilitando la posibilidad del voto familiar, de modo que los menores puedan ejercer el derecho de voto por medio de sus padres o representantes legales.

Tambén está el Observatorio de Adoctrinamiento de Género (sólo el nombre ya me da escalofríos, después de ver la web, el pánico es absoluto, si alguien quiere entrar, recomiendo una tila o en casos extremos, un valium):

El Observatorio sobre el Adoctrinamiento de Género es una iniciativa del Foro Español de la Familia que ha nacido como consecuencia de la entrada en vigor de laLey Orgánica 2/2010 sobre “Salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”.

Dicha Ley, entre otras cosas, constituye una intromisión ilegítima en el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones (art. 27.3 de la Constitución Española) e impone una visión de la sexualidad basada en la Ideología de Género.

La ideología de género es contraria a nuestras tradiciones jurídicas y filosóficas y es gravemente perjudicial para la salud de nuestros hijos, por cuanto trivializa las relaciones sexuales y confunde a la juventud con un supuesto “sexo seguro”.

y la ILP (iniciativa legislativa popular) Red Madre que ya ha sido aprobada en la mitad de las comunidades autónomas.

Y en octubre ponen en marcha la campaña para promover una ILP para blindar el matrimonio de forma opcional,  ya que:

«Es evidente que en la sociedad española hay personas que desean un matrimonio acogido a un derecho al divorcio sin trabas -que es la única opción que el legislador permite desde 2005- y hay personas que desearían que la ley blinde más su matrimonio para protegerse frente a sus propias tentaciones de ruptura en momentos de crisis; […] La radical imposición legal de la divorciabilidad a petición unilateral de un cónyuge y sin necesidad de alegar causa alguna que establece la ley 13/2005 no es compatible con el pluralismo y la libertad de los ciudadanos y ayuda bien poco a fortalecer la institución matrimonial».

No sé ni por dónde empezar a comentar eso de “protegerse frente a sus propias tentaciones”, así que lo voy a dejar estar. Pero la cuestión es que nuestra legislación actual permite mayor libertad en temas como el divorcio, el aborto o el matrimonio homosexual, y no me cabe en la cabeza que alguien piense que es más libre si no le dejan divorciarse, casarse o abortar ¿no es más bien al contrario?. Pues hay un alto porcentaje de nuestra sociedad que lo piensa. En el siglo XXI.

Pero no desesperemos, podemos seguir luchando, y podemos cambiar la mentalidad de las personas, quizá no de los más fanáticos, quizá no a corto plazo, pero a la larga podemos marcar una diferencia, si alzamos la voz y nos hacemos oir. Como dijo la Dra. Pamela L. Gay en su ponencia de la TAM2012:

“Cambiar la sociedad depende de todos nosotros. […] La comunidad escéptica está llena de gente fuerte, abogados de la educación, de construir una sociedad más equitativa, de proteger al inculto de los charlatanes y curanderos. […] Realmente tenemos que luchar para construir un mundo mejor.

Dí que la creación de un futuro más educado es algo por lo que lucharás, y encuentra algo para ayudar a educar a la gente.

Usa tus redes sociales para abogar por aquellos que están haciendo el bien. Cuando veas un problema que te haga hervir la sangre, encuentra quién está ya luchando contra él, y apóyalo. Destaca sus publicaciones y apoya la solución. Y cuando encuentres algo que te haga hervir la sangre pero no veas ningún luchador a quien apoyar, haz como hizo Elyse y empieza tu propio movimiento.”

Foto de cabecera: famosa escena de La escopeta nacional (Berlanga, 1977), donde Agutín González, interpretando al cura, dice aquello de  “lo que yo he unido en la tierra, no lo separa ni dios en el cielo”  (¿35 años después y seguimos pensando igual?)

Viñeta del genial Andrés DiplottiLa Pulga Snob

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Elara

Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

1 Comment

  1. July 27, 2012 at 11:56 pm —

    Partiendo de la descripción “Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.” y pasando por la reacción a ciertos escritos, puedo aseverar, sin temor a equivocarme, que estoy enamorado.

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