Religión y espiritualidad

La fe (no) mueve montañas

Dicen que la fe mueve montañas, pero eso es algo que realmente no ha ocurrido nunca, salvo de forma metafórica. De hecho, a lo largo de la historia han sido más las veces que Mahoma ha tenido que ir a la montaña, que la montaña a Mahoma (salvo en casos de derrumbes, deslizamientos de tierra y avalanchas).

Ninguna montaña se ha movido por la fe desde que el mundo es mundo: esos poderes mágicos que las religiones atribuyen a la fe son más bien escasos y bastante menos espectaculares. Sin embargo, la fe no puede ser negada: es una creencia firme, una confianza ciega que se tiene y que no requiere de pruebas. La fe existe. Lo que no existe son sus atributos sobrenaturales.

Algún atributo sí que tiene: en la medicina se han visto numerosos casos de personas que presentan mejorías en sus estados de salud gracias a la fe. Por supuesto, esto no es una prueba de ningún poder sanador mágico, sino del conocido y muy estudiado efecto placebo: el bienestar mental que se genera suele tener efectos positivos en la recuperación. Da igual si la fe que se tiene es en San Cuchufato, en Yemayá, en la Vidente Rosario, en los sahumerios de benjuí o en los rezos de la abuelita.

Por eso no es de extrañar que en una tienda de mentiras supersticiosas del centro de Madrid, donde se venden “artículos exotéricos (sic), magia ritual, metafísica, Santería, Umbanda, Kimbanda, Candomblé, Palo Mayombe, Abakua, Vudú, Chamanismo” tengan un letrero con una advertencia así de clara:

Veamos lo que nos quieren advertir con este trozo de papel impreso, exhibido claramente con el fin de evitar quejas y demandas del tipo: “pagué por esto y no me funciona: mi mujer no ha vuelto, sigo sin trabajo, mi suegra sigue viva, etc”.

La primera parte dice:

los rituales vendidos en este establecimiento están protegidos por el artículo 16 de la constitución sobre la libertad ideológica,

Esto es cierto, aunque no viene al caso. La Constitución española de 1978, así como muchas otras parecidas en países democráticos, permite la libertad de cultos, un derecho fundamental recogido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es decir, cada uno tiene la libertad de creer en lo que se le venga en gana, sea verdad o mentira, y a no ser perseguido, oprimido o discriminado por ello.

y no garantiza otro efecto que los que resulten de su propia fe

Aquí está el quid del asunto: si algo de esto funciona, es porque el comprador cree que es así. Nada viene garantizado. Si un microondas no sirve, si una jeringa falla, si un martillo se rompe, tenemos el derecho de ir a la tienda donde lo hemos adquirido y pedir el cambio del objeto, como lo recoge la ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios en España. Pero en este caso, como bien lo señalan, no se garantiza NINGÚN EFECTO salvo “los que resulten de su propia fe”. Las cruces, rezos, encantamientos, polvos mágicos, budas, ekekos, talismanes, velones, resinas y oráculos que venden NO SIRVEN PARA NADA, y lo están advirtiendo desde que el cliente entra por la puerta.

Cualquiera diría que tras pegar el anuncio, la tienda quebró y fue a la bancarrota porque sus consumidores comprendieron la realidad de lo que estaban comprando. La realidad es más decepcionante. Que yo sepa, llevan más de una década haciendo dinero con la inocencia de la gente, y teniendo en cuenta que hasta hoy por la mañana seguía habiendo religiones en el mundo, creo que tienen mercado para rato.

¿Se puede tener fe en que la gente abandone la fe?

 

La caricatura de Mahoma es del siempre recomendable Alberto Montt. La foto del aviso sobre la fe es culpa mía.

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Juan Camilo Cano

Juan Camilo Cano

Blogger, periodista, lector, escritor, hablador, friki a medio tiempo (sobre)viviendo en Madrid. Cinismo y escepticismo a la carta.

2 Comments

  1. July 25, 2012 at 11:47 am —

    Esa tienda salió hace un par de meses en un reportaje y el dueño me pareció un hombre muy curioso. Decía, a biertamente, que el no creía en nada de lo que se vendía allí, pero que si la gente pagaba por ello, miel sobre hojuelas. Tenía hasta una vidente enla tienda para los clientes, y dijo, literalmente “ella dice que habla con sus santos, yo no dudo que sea así, ahora, lo que dudo es que los santos la respondan”.

    Si lo pensamos friamente, ese tío es un racionalista de lo más estricto. Y ni siquiera intenta estafar a al gente diciendo que sus objetos tengan poderes. Habrá quien le llame un caradura pero veo mucha más honradez en ese negocio que en una tienda de estampitas y figuras de santos a la antigua

  2. July 25, 2012 at 3:52 pm —

    No sé si hace dinero con la inocencia de la gente. El hombre se los está diciendo en la cara, no hay engaño alguno. No hay inocencia ahí. Esta gente quiere creer, necesita creer. Y lamentablemente, va a seguir creyendo por más efecto placebo y pruebas que uno le ponga en la cara.

    Si yo sé que fumar es malo y se me informa en los cigarrillos que fumar es malo, está super comprobado que fumar es malo, me ponen fotos de cánceres y a pesar de eso persisto en fumar (que lo hago), no es que sea inocente, sino que tengo ganas de fumar y lo voy a hacer igual. Y la tabacalera en ese caso, no lucra con mi inocencia, lucra con mis ganas de fumar.

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