Chile

El picnic de un millón de años

El otro día amaneció soleado, cosa extraña en el verano Inglés. Así que, para aprovechar este extraordinario evento, cogí mi bicicleta, llené el canastillo con fresas, uvas, pistachos, chocolates y un libro y me fui al parque que queda cerca de mi casa. Un par de horas más tarde, cuando me aburrí de mi lectura, solo me tendí sobre el césped y contemplé el cielo cruzado por estelas de máquinas voladoras. Aviones.

Estaba yo ahí acostada viendo pasar a los aviones en su curso hacia lugares desconocidos a miles de metros sobre mi cabeza y pensé en esas personas sentadas en sus butacas, esperando llegar a tiempo a sus destinos. Personas respirando, viviendo, atravesando el cielo… A veces me maravillo con las máquinas. Las máquinas son hermosas. No hay espacio para lo supérfluo en ellas, eso las hace bellas.

Pocos días antes, la sonda espacial Curiosity había aterrizado sin novedad en el suelo marciano y ya habíamos recibido las primeras imágenes acá en La Tierra. Yo había gastado largas horas contemplándolas en mi computador, pensando en lo asombroso de tener un robot de factura humana desplazándose por la superficie de otro planeta. El hombre está en Marte.

Recostada en la superficie de mi propio planeta, me puse a divagar y me acordé de Ray Bradbury (quien había muerto poco antes, el 5 de junio) y de “El picnic de un millón de años”. Bradbury imaginó que para 1999 cohetes tripulados ya estarían viajando rumbo al planeta rojo. Imaginó que, en Octubre de 2026, una familia humana se miraría en el agua de un canal en Marte y en su reflejo verían marcianos. Marcianos en un día de campo.

“Llegaron al canal. Era largo y recto y fresco, y reflejaba la noche.
– Siempre quise ver un marciano – dijo Michael -. ¿Dónde están, papá? Me lo prometiste.
– Ahí están – dijo papá, sentando a Michael en el hombro y señalando las aguas del canal.
Los marcianos estaban allí. Timothy se estremeció.
Los marcianos estaban allí, en el canal, reflejados en el agua: Timothy y Michael y Robert y papá y mamá.
Los marcianos les devolvieron una larga, larga mirada silenciosa desde el agua ondulada…”

Yo observaba la superficie marciana a través de los ojos de una máquina. El resto de la tarde lo pasé pensando en las visiones del futuro de Verne y de todos los antiguos que soñaron con volar y explorar otros mundos.

De pronto me vi viviendo el futuro que muchos antes que yo imaginaron y me sentí inmensamente feliz. Tenía el privilegio de mirar una fotografía del suelo marciano. A la felicidad la siguió la curiosidad por todas las máquinas que vendrán en el futuro. Me pregunté cuánto tiempo tendré de vida para presenciar nuevas invenciones. Mi limitada manera de situarme en el futuro fue esta:

Se que Blade Runner es una distopía. Aún así, elegí photoshopearme gimpearme contra una panorámica de Los Ángeles del 2019 (Sí, dentro de siete años) porque quisiera conocer a los replicantes y a Harrison Ford en 1982 viviendo en una casa de Frank Lloyd Wright. Soñar no cuesta nada.

De vuelta al parque, observé a la distancia el antiguo castillo medieval de la ciudad recortado contra una remota linea de torres eólicas moviendo sus aspas serenamente.Tuve la extraña sensación de que era yo la que estaba teniendo el picnic de un millón de años.

La imagen de cabecera es un fragmento de un comic completo del cuento por el cual este artículo ha sido nombrado.

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

6 Comments

  1. August 22, 2012 at 2:01 am —

    Querida Pequeña Lulú:

    Me encantó tu artículo. También leí el libro cuando niño e imaginaba esa lejana fecha de 1999 y esperaba que para el 2026 poder ir a Marte. Al ver tu foto allà en el futuro, para tus amigos chilenos es lo mismo que si mostraras una foto de la Inglaterra que te acoge…igual estàs lejana.

    • August 22, 2012 at 2:53 pm —

      Hola Ciberprofe, me alegro de que pases por acá. Los echo mucho de menos!
      Quizás una foto más cernana a la realidad sea una donde estemos otra vez juntos en un encuentro escéptico televisado por allá en el 2050…

  2. August 22, 2012 at 12:34 pm —

    Y ahora como sabemos que no sos un replicante?

    • August 22, 2012 at 3:05 pm —

      Bueno, en ese caso sería un replicante de bastante baja calidad que serviría para vivir una vida humana promedio. Un producto bastante inútil. Quizás un prototipo fallido, algo como el Nexus 1.0

      Pero, pero… aún así ¿qué pasa si todos mis recuerdos son artificiales y llevo existiendo un par de años, como Rachel?!

      http://goo.gl/KWfPH

      XD

  3. August 23, 2012 at 4:02 pm —

    Ah. ¡Me encantó a cita de Ray Bradbury!

    • August 25, 2012 at 6:56 pm —

      Sí, bueno… El tremendo spoiler que me adjudiqué con este artículo. Sabes por qué?

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