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Tercer grado: Prejuicios culinarios

Una de las preguntas más difíciles de responder me la hicieron cuando era niña, y probablemente a alguno de ustedes se la habrán hecho también. No es una pregunta filosófica y mucho menos romántica, pero si se relaciona con lo más interno de nuestro ser. La pregunta es la siguiente:

¿Que prefieres, tomar un litro de pipí o comer una cucharada de caca?

Lo sé, es difícil y mientras más lo piensas se pone peor. Lo primero que se me ocurre es que bebería mi orina, pero es un litro, un litro es demasiado e imaginar la sensación de tragar y tragar orina tibia me da repulsión. Por otro lado es sólo una cucharada de excremento, mucho menos, pero es sólida y más difícil de comer. Además ¿ tendría que masticar? No quiero ni pensar en lo que quedaría entre los dientes.

¿Logré ya revolverles el estómago? Bien, vamos a la siguiente pregunta: ¿Beberían agua reciclada de orina o carne hecha de heces?

No creo que sea tan malo como suena, después de todo… somos polvo de estrellas. Ya les explico por que relaciono la maravillosa frase de Carl Sagan con este vil tema.

Los humanos, los árboles, las estrellas, estamos todos hechos de lo mismo, la materia prima del universo son los átomos que conforman moléculas que luego forman nuestros cuerpos, las plantas y otros animales que luego comeremos. En el proceso de digestión transformamos estas plantas y animales (alimentos) en sustancias más sencillas (nutrientes) para que las células las ocupen en mantener su estructura, crecer y crear más células, entre otras cosas. Pero cual empresa, la célula produce residuos en las reacciones químicas necesarias para utilizar estos nutrientes, residuos que son devueltos a la sangre, filtrados por los riñones y excretados por la orina. Además el alimento que no puede ser digerido llega al intestino grueso donde se absorbe el agua y vitaminas que liberan las bacterias que viven en él y de ahí en adelante ya saben lo que pasa.

Pero el que sean residuos no los hace malos, diferentes organismos requieren diferentes nutrientes para sobrevivir y producen sus propios residuos que para otros son necesarios (o divertidos como el alcohol). También se eliminan del cuerpo excesos de agua y de sustancias útiles como vitaminas, proteínas, etc.

El proceso de reciclar orina o hacer hamburguesas de excremento es sólo saltarse el paso de “soltar” los residuos a la naturaleza y reutilizar las sustancias de manera artificial.

La orina está compuesta en un 96% de agua y eliminamos al rededor de 1,5 litros de ella por día, es decir un gran gasto de agua, y eso sin contar los 6 litros que bota una descarga del WC, una barbaridad. Ahora imaginen que estuvieran en una nave espacial a 300 km de la tierra y la única manera de obtener agua limpia fuera en un cohete, sería el agua más cara de la historia, por eso la NASA reutiliza el agua de aseo, orina y sudor, separa las sales del agua y obtienen agua potable. En mi caso, no necesitaría estar a 300km de la tierra para beber agua reciclada, no lo pensaría dos veces después de todo es solo agua.

Con la carne de excremento es diferente, para preparar esta carne se separan las proteínas y se mezcla con soya y colorantes. Aunque el producto final es comestible, saludable y delicioso según quienes la probaron, no es carne real como la de este post. Aún así y a peligro de sonar inconsecuente después de todo lo que he dicho, diré que no podría probar esa carne, por el simple hecho de saber de donde vino, del mismo modo que no podría comer insectos ni tomar helado de leche materna.

Si se diera el caso, me gustaría al menos intentar vencer mis prejuicios y comer y beber de todo lo anteriormente mencionado.
Ahora la pregunta va para el público, ¿Cuál de los alimentos anteriores comerían? ¿Cuáles no y por qué?

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Fugaces 10/09/12

deemonita

Estudiante de tecnología médica, ciudadana de internet, gamer y escéptica.
Una vez vio volar a Santa Claus y nadie puede probar lo contrario.

10 Comments

  1. September 7, 2012 at 12:24 pm —

    El problema de comer heces recicladas es que no sirve como fuente de alimento renovable. Tiene menor valor nutricional y cada “vuelta” hay menos nutrientes que ingerir.

    Supongo que la inevitable banda sonora es http://open.spotify.com/track/6bRLlWXu7tTKFRPKdqNFSt 🙂

    • September 7, 2012 at 4:10 pm —

      Que nick más ad hoc, no dudo que sabe de lo que habla, aunque olvidé mencionar en el post que la mayoría de las proteínas que se utilizan en la “carne” no es de los alimentos ingeridos si no de las bacterias que habitan el colon. Delicioso.

  2. September 7, 2012 at 12:58 pm —

    Creo que no tendría problema con el agua reciclada ni con pequeños insectos (me parece que en el post que enlazas menciono que he comido algunos).

    La leche materna no la tomaría solo por tomarla, pero no me causaría demasiado trauma si no hubiera más remedio.

    La carne de desechos ya me costaría mucho más trabajo probarla.

  3. September 7, 2012 at 4:54 pm —

    Supongo que el mayor problema lo tendría frente a la carne de heces… pero creo que lo intentaría =)

    El agua reciclada no me parece para nada asquerosa, y la leche materna menos aún (incluso sabiendo que desde el punto de vista evolutivo las glándulas mamarias son glándulas sudoríparas mutadas).

    Igual pensaba lo que había dicho Culoman, que a cada “vuelta” habrá menos nutrientes que aprovechar… O sea, supongo que en algo ayudará rebuscarle los nutrientes a los deshechos, pero cuán eficiente será el proceso?

    • September 7, 2012 at 5:04 pm —

      Debería haber puesto esto en el post, pero se me fue:
      El 25% de las heces es materia sólida, ese porcentaje el 30% son bacterias muertas y esa es la proteína que se usó para hacer la carne. A mi igual me parece poco, quizás solo una excusa de los japoneses para comer mas cosas raras 😛
      De todos modos si quisiéramos aprovechar el excremento humano creo que sería mejor producir gas, aunque no he investigado si será tampoco tan eficiente.

  4. September 7, 2012 at 6:09 pm —

    Pensándolo bien, por sobrevivir comería todo eso. Así que lo listé en orden, de qué sería lo primero y qué lo último:

    1- Temible carne de cosa
    2- Agua reciclada
    3- Insectos
    4- Leche materna
    5- Carne reciclada
    6- Litro de pis
    7- Cucharada de caca

    Cabe destacar que el litro de pis mucho asco no me da. La puse casi última por lo poco nutritivo, teniendo otras opciones mejores. Mi tía que ama todo lo pseudocientífico se baja un vasito por día como si nada (previo paso por la heladera) y hasta ahora no se murió.
    La cucharada de excremento además de asquerosa es peligrosa, creo que sería peor comerla que morir de hambre.

    • September 7, 2012 at 6:19 pm —

      Mi madre también practicó orinoterapia por un tiempo, pero ella lo tomaba tibio (asco). Mal no le hizo, en realidad ni la orina ni las heces son realmente peligrosos a menos que tengas alguna infección o enfermedad de transmisión fecal-oral.

  5. September 7, 2012 at 9:10 pm —

    Probablemente el agua potabilizada de la orina sea más sana que la del grifo, con la de porquería que hay en los kilómetros de tuberías que recorre. El agua reciclada de esta manera es el futuro. Así, los “camel backs” se fusionarán con las sondas urinarias y ya no necesitaremos llevar una botellita de Font Vella en el bolso nunca más.
    Respecto a la carne, “para preparar esta carne se separan las proteínas y se mezcla con soya y colorantes” es una descripción que se ajusta a muchos de los productos que venden en el súper: salchichas de frankfurt y similares, o sea que probablemente no haya mucha diferencia; el secreto está en echarle mucho ketchup! Lo que más curiosidad me produce son los eslóganes que utilizarían en la publicidad…
    Respecto a comer insectos y similares, es una cuestión cultural: aquí bien nos comemos las gambas (algunos incluso les sorben la cabeza), los caracoles o las ostras vivas, por ejemplo, que un aspecto muy agradable no tienen.

  6. September 17, 2012 at 11:45 am —

    Hey, ¡hay que tener un poquito más de escepticismo! Lo de la “carne de heces” es muy probablemente falso, y más bien producto de una serie de artículos racistas con los que japoneses y coreanos se atacan unos a otros.

  7. […] que no crean que tengo algún tipo de afición por la comida asquerosa,  en mal estado o algo por el estilo, les contaré la historia de por qué escribí este […]

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