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Éter luminífero

Concedo tan poca credibilidad a la teoría de la relatividad, como a la existencia de los átomos.
Ernst Mach (1838 – 1916)

Ya lo sabemos: estamos equivocados. Es un concepto extraño cuando uno lo piensa. La gente suele decir que nada se sabe seguro. Salvo eso, quizá.

¿En qué estamos equivocados? Esa ya es una pregunta bastante más difícil de contestar. Responder una parte de esa pregunta equivale a realizar un descubrimiento y un avance en nuestro conocimiento del mundo.

Seguro estamos llenos de errores por aproximación. Como no conocemos todo sobre todo, ni hemos visto todos los casos posibles sobre cualquier asunto, estimamos y aproximamos muchas cosas. Nuestros equipos de medición no son perfectos. Ahí hay otro tanto de error. Esos errores casi nunca son tan fundamentales o importantes. Los errores de los que quiero hablar son los fundamentales.

Los rayos X han demostrado ser una patraña.
Lord Kelvin (1824 – 1907)

¿Hay algún aspecto fundamental, de base, sobre el cual estemos realmente muy equivocados? El éter luminífero es un caso ilustrativo. Como muchos ya lo saben, el éter fuer la entidad propuesta como medio de propagación para las ondas electromagnéticas. Se entendió que los fenómenos electromagnéticos consistían en ondas y, bajo la óptica de la época, tenía que existir un medio de propagación: el éter.

Albert Einstein¡Hasta Él se equivoco alguna vez!

También lo sabemos, el éter debía poseer ciertas características muy extrañas para realizar su función adecuadamente. Tan extrañas, que los místicos de la época lo asociaban a algo que estaba a medio camino entre lo material y lo espiritual. Algunos estaban convencidos que pronto la ciencia daría la razón a sus especulaciones. Cuando alguien, por fin, intentó medir la velocidad relativa que guardábamos con el hipotético éter, se descubrió que tal velocidad no existía. Que la velocidad de las ondas electromagnéticas era “absoluta” y siempre la misma, sin importar el estado de movimiento del observador. La relatividad, y todo lo que surgió a raíz de dicho descubrimiento, es historia.

Todas las leyes y hechos fundamentales de la ciencia física han sido descubiertos, y están ya tan firmemente establecidos que la posibilidad de que la teoría sea suplantada como consecuencia de nuevos descubrimientos es remota.
Albert Michelson (1852 – 1931)

El éter fue suplantado por el campo electromagnético. Lo que hiciera posible la existencia de las ondas electromagnéticas tenía que ser muy extraño. El concepto de campo es extraño. Al campo no se le puede agarrar, tocar o encerrar. Es etéreo y algo mucho más profundo. ¡Gracias a la repulsión eléctrica que puede provocar dicho campo podemos agarrar las cosas! El campo no se agarra, ¡pero hace que agarrar sea posible! Según la postura filosófica que se desee adoptar, podemos pensar en el campo como algo que objetivamente está “ahí”, en todos lados, permeando el espacio. O bien, podemos verlo como un artilugio matemático, del cual no tiene sentido preguntarse si representa algo “real”.

Dipolo eléctricoDipolo eléctrico

¿Tenemos hoy día algo como el éter luminífero, un concepto que es un error fundamental? ¿Qué puede ser? No falta quien apunta a conceptos como la materia oscura y la energía oscura, como los éters luminíferos de nuestro tiempo. No es una opinión generalizada, pero existe.

Quienquiera que espere una fuente de potencia de la transformación del átomo está soñando con la Luna.
Ernest Rutherford (1871 – 1937)

¿Existe algo más? Hay quien considera el fenómeno de la conciencia tan misterioso, que asume su aprensión como algo que debería implicar profundos cambios en nuestro entendimiento del mundo.

Otra: el enfoque tradicional de la inteligencia artificial fuerte, que afirma que toda conciencia y proceso mental es producto de los procesos que suceden en el cerebro y que, además, pueden ser replicados. Si bien podría entenderse dicho enfoque como el destierro total del concepto de alma, asumir a la mente de esa manera nos lleva fácilmente a conceptos que bordean el mundo de las ideas de Platón. Posición que disgusta a muchos.

Sabemos que hay un error profundo desde el momento en que no podemos casar satisfactoriamente la mecánica cuántica y la relatividad. ¿Será este “fleco” en nuestros conocimientos actuales el nuevo desencadenante de la próxima revolución? ¿Cuales más?

El señor de la cabecera es Albert Michelson.
La fotografía de Einstein es de Wikimedia Commons.
La imagen del dípolo eléctrico salió de aquí.

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Javier

Javier

Licenciado en Matemáticas Aplicadas y Computación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Durante mucho tiempo interesado en la difusión del pensamiento crítico, la ciencia y el escepticismo. Enamorado de la astronomía, temas afines a la computación, la religión, así como cuestiones éticas involucradas. Colmado de una imperiosa necesidad de expresión y una pasión mística en un mundo sin Dios.

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