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Yo tenía 10 perritos… y les dí homeopatía

Repasando bibliografía para mi tesis, llegué por casualidad a una tesis de la Universidad de León, en la que, entre otras cosas, se comparaban tratamientos homeopáticos para poder usarlos en ganadería ecológica. Después de leerme el experimento, en el que concluía que los tratamientos homeopáticos eran eficaces a pesar de no haber diferencias significativas entre el grupo tratado y el control (WTF!), empecé a buscar en revistas científicas otras confirmaciones de que tratamientos alternativos funcionan (ejerciendo mi maravillosa tendencia a la procastinación que hará que no acabe la tesis nunca). Y lo más sorprendente es que las encontré.

El siguiente paso fue revisar esos artículos, porque vamos a ver, si la ciencia demuestra que funcionan, soy capaz de olvidar todo lo aprendido sobre fisiología, patología, farmacología o la lógica más básica. Realmente los escépticos somos muy fáciles de convencer: sólo necesitamos que nos presenten pruebas. Pero no. Escribo esto con la sensación de que, aunque el método científico está estandarizado y tiene herramientas de sobra para objetivar las observaciones de un experimento, los investigadores (simples humanos) son capaces de ingeniárselas para que el experimento diga lo que les interesa y cuadre con su hipótesis inicial, lo cual me resulta tremendamente triste.

Que conste que no estoy poniendo en duda el método científico. Lo que pongo en duda es la capacidad de algunos individuos de llevarlo a cabo. Incluidos revisores de revistas científicas.

Por poner un ejemplo de un artículo publicado en una revista internacional, que supuestamente ha seguido el método científico, pero con unos fallos metodológicos que claman al cielo: Un estudio de la Universidad de Bristol publicado en Veterinary Record en el 2009. En este estudio, tomaron 20 perros (tamaño muestral pequeño) con atopia (enfermedad alérgica que provoca un picor muy intenso) y les dieron a TODOS un tratamiento (sin grupo control). La respuesta al tratamiento no se evaluó mediante citologías de las lesiones, o mediciones del área de piel lesionada, sino con una escala del 1 al 10 en la que propietario decidía “a ojo” en qué punto de la escala estaba el perro. 15 de los 20 animales no mejoraron, así que los eliminaron del estudio a los dos meses, y se quedaron con los 5 perros que sí habían mejorado, según la percepción de su propietario. Dos de ellos fueron eliminados del estudio, uno porque se curó completamente y otro porque tuvo que ser eutanasiado, así que se quedaron tres (y no, no es la canción de los 10 perritos). Los tres que quedaron fueron evaluados en una segunda fase (con lo que el tamaño muestral pasa de “pequeño” a “ridículo”), dándoles alternativamente el tratamiento y un placebo, y los dueños fueron capaces de diferenciar el tratamiento del placebo, evaluando la reducción del picor en un 30%.

En una escala del 1 al 10… ¿cuánto diríais que le pica a esta ardilla?

El hecho de que el tratamiento que estaban probando fuera homeopático, en realidad es lo de menos. Me resultaría igual de indignante si lo que se estuviera probando fuera un producto de una pérfida multinacional farmacéutica (oh! wait…). Lo que resulta preocupante es que en esas condiciones, los autores concluyen que el tratamiento funciona, y que los revisores lo hayan dado por bueno, y que se haya publicado.

Pero entonces, ¿cómo podemos saber si un estudio es fiable o no? Parece evidente que no basta con que se haya publicado en una revista científica con revisión por pares. Como en cualquier cosa en el que somos los humanos quienes decidimos las condiciones, pueden haber auténticas chapuzas, por eso hay una serie de preguntas que podemos hacernos para decidir si nos lo creemos o no (y que, normalmente, resolveremos leyendo el apartado de “Material y métodos”, sí, ese que todo el mundo se salta para ir a los resultados y conclusiones):

  1. ¿En cuantos individuos se ha probado? un paciente es una anécdota, no un estudio científico.
  2. ¿Se ha comparado con un grupo control? ¿es lo suficientemente grande? de todos los individuos que consigamos para el estudio, la mitad deberán ser el grupo control, es decir, el grupo al que no se le da el tratamiento. Este grupo no recibirá ninguna terapia, dejando que la enfermedad continúe su curso natural.
  3. ¿Se han aleatorizado los grupos control y tratado? es decir, si hay niños y adultos, mujeres y hombres ¿hay representación de todos en el control? si no, se podría confundir el efecto de la edad o del género con el del tratamiento.
  4. ¿Todas las demás variables están controladas? todo lo que pueda afectar al tratamiento y que NO sea el tratamiento debe controlarse para igualarlo o al menos tenerlo en cuenta en el análisis posterior. Resulta útil fijarse en los efectos que se hayan añadido al modelo estadístico.
  5. ¿Saben los pacientes o los investigadores cuál es el grupo control y cuál el tratado? lo ideal es que ninguno de los dos lo sepa. Es lo que se llama doble ciego. Para evitar que lo descubran, ¿se utiliza en el grupo control algo similar al tratamiento que queremos probar?
  6. ¿Cómo se evalúa la eficacia? ¿Son datos medibles y objetivos? no es lo mismo evaluar el tratamiento tomando datos numéricos (medidas de las lesiones, temperatura, niveles en sangre, etc) que utilizar una escala del 1 al 10 sobre el dolor o el picor que se siente, que es muy subjetivo.

Lo cierto es, que la inmensa mayoría de los artículos que consulté sobre terapias alternativas, se pasaban estas bases por el arco del triunfo, y los pocos, poquísimos, que cumplían estos requisitos concluían que no había diferencias significativas entre el grupo control y el tratado. Es decir, que la terapia en cuestión no servía para nada. Así que me quedo como empecé, sin creerme que el agua, las flores diluidas o los ambientadores concentrados curen nada. Y sin escribir la tesis.

Las fotos se han obtenido aquí y aquí.

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Elara

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

23 Comments

  1. September 20, 2012 at 8:35 am —

    Quizás por haber estudiado psicología (bonito caldo de cultivo para pseudociencias) es que aprendí que un estudio publicado vale muy poco (o nada) si no revisas primero el apartado de metodología. Así fue como me percaté de que en la mayoría de los estudios que avalan terapias “no convencionales” resultan ser análisis teóricos (palabrería), reportes anecdóticos (a mí me funciona), estudios cualitativos, reportes de cuán conforme se siente el paciente… en fin, cualquier cosa menos un arreglo que permita medir la eficacia real del tratamiento.

    Sobre el primer punto que mencionas me surge una reflexión: Me parece súper irónico que los que usan casos anecdóticos para validar sus “tratamientos” sean muchas veces los mismos que dicen que la ciencia no sirve porque hace generalizaciones sin tener en cuenta que cada persona es diferente a otra. Yo me pregunto: ¿por eso es que optan por hacer una generalización basados en sus anécdotas, en vez de confiar en un experimento con muestra estadísticamente significativa?

  2. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Yo tenía 10 perritos… y les dí homeopatía esceptica.org/2012/09/20/yo-tenia-10-perritos-y-les-di-ho…  por disconubes hace […]

  3. September 20, 2012 at 11:11 am —

    A menudo se confunde el papel de las publicaciones científicas. Precisamente por los problemas que señalas, la publicación no es el último paso para aceptar una proposición científica, sino el primero. Luego vienen las réplicas por terceros, las explicaciones alternativas, la depuración y mejora del experimento,… La mayoría de las publicaciones no van a ninguna parte. Lo que va es la acumulación de evidencias en favor de algunas de las cosas que se publican.

    • October 4, 2012 at 12:11 am —

      En efecto, yo también quería comentar algo muy semejante a esto. Aún cuando un artículo científico se haga con “la mejor de las intenciones”, y el mejor de los cuidados posibles, siempre cabe la posibilidad de que errores (a veces sin tener esa intención) produzcan resultados que luego se muestre eran incorrectos. Por eso un sólo artículo casi nunca será suficiente para probar definitivamente algo, hace falta que varios científicos traten también de analizar la metodología y replicar sus resultados. Algo en siguiendo esta línea fue lo que explicamos también en un artículo reciente de nuestro blog.

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  5. September 20, 2012 at 11:29 pm —

    Mis hipótesis son las siguientes (no solo en estos casos, sino en general en la vida; aunque reconozco que con un marcado sesgo nihilista que probablemente las invalida).
    1. En general somos vagos y sobre todo poco rigurosos: ¿Por qué molestarse en conseguir una muestra aleatoria y significativa? Mejor tomar a los 5 primeros de la fila y ya.
    2. Nuestra visión periférica es muy limitada: Si estoy testando un medicamento, ¿por qué tengo que preocuparme por cosas como la dieta del sujeto o si duerme poco?
    3. Creemos que somos inteligentes, que nuestro estudio es superimportante, que lo hemos hecho todo bien, y por ende las conclusiones que sacamos son inequívocamente ciertas: ¿Cómo se atreve usted a discutirlas, hombre de poca fe?
    4. El revisor, o el que juzga, no está allí necesariamente por sus méritos, con lo cual se le pueden aplicar las hipótesis 1, 2 y 3.

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  8. September 21, 2012 at 9:35 am —

    @Jose Luis, el problema reside en cuando las agencias de noticias y los medios sensacionalistas se hace eco de esas hipotesis ausentes de fundamento. Se debería tomar una medida efectiva al respecto, pero si la sugiero me tacharían de radical 😀

  9. September 21, 2012 at 10:54 am —

    Quiero compartir con vosotros un sucedido.

    En casa usamos homeopatia y estamos contentos con ello dicho esto esta clara mi posicion al respecto.
    En una ocasion estando de vacaciones en el campo una mañana descubrimos que unas hormigas se habian metido en en uno de los tubos de bolitas. Estaba repleto de hormigas muertas. Ahora los que vayais a decir que la homeopatia envenena ahorraros el esfuerzo. No se si murieron por el principio activo (segun vosotros sesudos cientificos inexistente o por los fenoles del propio plastico) pero el caso es que ahi estaban. Me da risa esta moda de hacer leña de todo lo que se sale de la corriente principal.
    Apaga el pc y sal a la calle.

    • September 21, 2012 at 11:41 am —

      Comentas algo que tú mismo no sabes por qué ha pasado y, sin embargo, a cuenta de ese algo

      (i) anticipas que alguien va “a decir que la homeopatía envenena”,

      (ii) crees que es relevante (¿para qué?) porque “el caso es que ahí estaban” y

      (iii) te parece que es un dato en contra de los que “hacen leña de todo lo que se sale de la corriente principal.

      Cómo llegas a esas tres conclusiones es un misterio para cualquiera que te lea.

    • September 21, 2012 at 11:43 am —

      Amigo, leyendo tus argumentos podría asegurar que esas hormigas murieron de risa

    • September 21, 2012 at 11:55 am —

      Independientemente de lo críptico de tu anécdota, estas dando por sentado que se critica la homeopatía y si lees bien (sin buscar argumentos para ser ofendido) solo esta criticando los falsos estudios que han salido. En realidad no hay ninguno bien hecho y eso solo va en contra de los propios que quieren demostrar algo (ya que no son rigurosos) Ahora mismo si esto fuera el gato de la caja diría que aun no la hemos abierto.

    • September 21, 2012 at 11:58 am —

      ¿Y con esto quieres decir que…? No, en serio, no entiendo a dónde vas con esta anécdota.

    • September 21, 2012 at 12:36 pm —

      Realmente el artículo va contra los que no aplican correctamente el método científico. Que el estudio mal llevado fuera sobre homeopatía es anecdótico, como se puede leer claramente cuando dice

      “El hecho de que el tratamiento que estaban probando fuera homeopático, en realidad es lo de menos. Me resultaría igual de indignante si lo que se estuviera probando fuera un producto de una pérfida multinacional farmacéutica (oh! wait…). Lo que resulta preocupante es que en esas condiciones, los autores concluyen que el tratamiento funciona”

      Podríamos hablar si quieres sobre lo de no usar una muestra de control, p. ej.

  10. September 21, 2012 at 12:01 pm —

    Gracias a todos os habeis tomado el tiempo para responder. Con mayor o menor fortuna.

  11. September 21, 2012 at 12:04 pm —

    Este amable lector es un buen ejemplo del sector de población al que apuntan las grandes empresas fabricantes de productos homeopáticos, con todo éxito.

  12. September 21, 2012 at 12:27 pm —

    Si es cierto lo que comentas sobre que esa tesis concluia que los metodos homeopaticos eran eficaces a pesar de no tener diferencias, deberian buscar al autor de la tesis, al director y al jurado del mismo y quitarles a al autor su doctorado, al director su posibilidad de dirigir tesis y al jurado su posibilidad de formar parte de jurados.

    • September 21, 2012 at 3:27 pm —

      Tengo la tesis guardada a modo de motivador, con una nota que dice: “Si este tío es doctor con “esto”, tú también puedes” XDD

  13. September 21, 2012 at 3:40 pm —

    ProcRastinación.

    Fdo. Talibán ortográfico.

    • September 21, 2012 at 4:00 pm —

      Cierto… se me coló la R
      Pero para ser una talibán ortográfico, te has dejado el acento diacrítico del “dí” que en realidad debería ser “di” 😛
      ¡Pero gracias! la ortografía no es mi fuerte.

  14. December 10, 2013 at 9:01 am —

    […] Yo tenía 10 perritos… y les di homeopatía. […]

  15. […] Una buena razón para no consumir ganado ecológico: La legislación Unión Europea obliga a los ganaderos a tratar a los animales con homeopatía antes que con medicina alopática que funciona. Elara nos contaba sobre éste y otros tratamientos alternativos en animales en su post Yo tenía 10 perritos… y les di homeopatía. […]

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