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Cuando el monstruo asoma la cabeza (a fin de mes)

Como si fuera poco eso de andar chorreando sangre cada mes, durante esos días se nos cubre socialmente con un halo de histeria, esclavas de nuestras sensaciones y de una montaña rusa de hormonas. Al parecer se puede pasar de llorar con Bob Esponja a querer arrancarle la cabeza a cualquiera que respire.

Para algunas mujeres, la legitimización pública del síndrome premenstrual y sus síntomas como parte real y natural  del cuerpo femenino le ha dado un sentido positivo de justificación. Sin embargo, la imagen más negativa del síndrome como algo que controla a las mujeres una vez al mes y las vuelve histéricas “locas” y sujetas a sus emociones ha prevalecido y popularizado en la cultura occidental. Existen infinidad de chistes y parodias, donde se muestra a la mujer que lo padece como criatura digna de ganarle al mismísimo Hulk en un concurso de rugidos. A pesar de haber permeado en nuestra cultura, este es un tema tabú, el hombre promedio se limita a temer ciegamente los arranques mujeriles y después verlo todo con un aire de condescendencia. ¿Quieres poner en modo Hulk a tu novia/hermana/vecina? Sugiérele o pregúntale que si está en “sus días”.

El síndrome premenstrual (PMS por sus siglas en inglés) está entre los problemas de salud reportados con mayor frecuencia, afectando del 20 al 40% de mujeres en edad reproductiva (Ojo, que la cifra cambia un poco dependiendo de la fuente de información).

La definición del SPM se basa en los síntomas comunes que se pueden presentar asociados al ciclo menstrual , que pueden ser físicos, como cambios en el apetito, dolores de cabeza, retención de agua, dolores, fatiga y sensibilidad en los senos;  y de naturaleza emocional como depresión, ansiedad, irritabilidad, confusión, poca concentración, cambios en el deseo sexual, entre otros. Debido a que se desconoce una causa definida para este tipo de síntomas en este contexto, puede que despida un tufito a mito-magufada-leyenda urbana bastante extendido.

Comenzando con la palabra “síndrome” que se acuñó en los ochentas, sustituyendo a “síntomas”, a fin de sugerir que existe un proceso de enfermedad en el cuerpo femenino desligando a la persona de cualquier responsabilidad. Actualmente se prefiere utilizar el concepto de “desórdenes premenstruales” a fin de abarcar las variaciones y presencia o ausencias de los distintos padecimientos, ya que síndrome se define como el conjunto de síntomas característicos de una enfermedad, o sea que todo va en el paquete. Según “The American College of Obstetricians an Gynecologists” para que los síntomas se diagnostiquen como SPM deben estar presentes cinco días antes de la menstruación por lo menos los últimos tres ciclos menstruales y terminar entre los primeros cuatro días después de comenzado el periodo, así como también interferir en las actividades normales de la persona.

Síntomas extremos se presentan en un 3% a 8% en el grupo de mujeres en edad reproductiva y llegan a un nivel de severidad que interfieren en su vida personal, social y profesional. El nombre médico que se le da es “Desorden disfórico premenstrual” (DDPM), y se sospecha que las mujeres que lo padecen son de alguna manera hipersensibles a las fluctuaciones de estrógeno y progesterona que se dan durante el ciclo. Los niveles de estas hormonas bajan precipitadamente en la cuarta semana, lo cual provoca que el cerebro busque compensar esto, y cuando no lo logra se vuelve “irritado” en el sentido similar a un espasmo. Las situaciones de estrés pueden desencadenar emociones fuertes, las mujeres con ovarios que producen menos estrógeno y progesterona son más sensibles, ya que la producción de estas hormonas está ligada a la cantidad de serotonina en las células cerebrales. Estos cambios pueden resultar en un mal funcionamiento del cortex prefrontal (donde se procesa el juicio) y emociones dramáticas y descontroladas pueden ser expresadas con mayor facilidad del las partes primitivas del cerebro.

La flecha indica donde se da el bajón

Así que chicas, a menos que les hayan diagnosticado DDPM ¡no pueden utilizarlo como excusa! Cualquier emoción venga donde venga puede ser controlada, hay veces que es más difícil, pero no imposible. Gritar, maltratar e insultar a alguien bajo el velo del SPM no está muy distante a un violador que justifica sus acciones con su líbido.

Los hombres tampoco se salvan de sus hormonas, ¿por qué se imaginan que son más propensos a la violencia física o simplemente a tener rachas de “calentura”? Una palabra. Testosterona. Pero la mayoría no sale a golpear, matar o violar gente.

Tal vez podríamos reducirnos conceptualmente a bolsas de carne con hormonas, pero yo creo que somos más que eso, una parte importante de ser humano es poder decidir nuestras acciones independientemente de nuestros impulsos más primitivos.

Por último, al ser un conjunto ambiguo de padecimientos el SPM no se salva de ser bombardeado de tratamientos  médicos, algunos magufos y otros no tanto. Se han propuesto alrededor de 300 terapias que varían desde preparaciones hormonales (oestrogenos, anticonceptivos orales, danazol, progestogenos y progesterona), diuréticos, antidepresivos, terapias nutricionales (vitamina b6), cirugía, terapias complementarias  y más recientemente psicoterapia. Entre los herbalistas es una de las condiciones más tratadas.  De los artículos que leí, algunos se contradicen, los síntomas que toman en cuenta varía de estudio a estudio y todos dicen que su tratamiento ayuda a aliviar alguno de los padecimientos, desde bebidas ricas en carbohidratos, ejercicio aeróbico o el carbonato de calcio, y que hay que evitar las cosas buenas de la vida, como el chocolate, la cafeína y el alcohol.

A pesar de toda esta oleada de investigaciones en los últimos treinta años, sigue habiendo desinformación, muchos mitos y un montón de tratamientos que no estamos bien seguros si funcionan o no, principalmente por la variedad de síntomas. El SPM resulta más simple y más complejo a la vez de lo que nos habían vendido. No todas las mujeres se ponen iracundas e irracionales y a la mayoría no se les nota la diferencia a cualquier disgusto de la vida diaria.

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Fugaces 29/10/12

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Pensamientos sobre el fin del mundo

ileana

ileana

Bióloga, mexicana y amante de los roedores. Tiene un inusual interés por las artes plásticas y el origami. Sigue estudiando para convertirse en investigadora, pero últimamente se le ha metido el gusanillo de la divulgación científica.

5 Comments

  1. October 30, 2012 at 7:45 pm —

    Me ha encantado el artículo. ¡Y eso que hoy debería estar arrancando cabezas! Pues no. Me ha encantado, mira.

    Ahora voy a por chocolate. Porque una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. 😉

  2. October 30, 2012 at 9:25 pm —

    ¡Que bueno que te ha gustado! Y recuerda que siempre es preferible arrancar cabezas a que te vean llorar con Bob Esponja.

  3. November 2, 2012 at 10:22 pm —

    Me ha gustado mucho el artículo, sobre todo la parte de la responsabilidad personal. Soy de los que creen que nuestras acciones nos definen, da igual la justificación que le demos.

  4. November 4, 2012 at 12:57 pm —

    Un post muy necesario, ¡viva!
    Me gusta, como dice juancarlos, la asociación que se hace con la responsabilidad personal. Una persona “enferma” (con “síndromes”) es irresponsable, debe ser tratada como un niño.
    Y funciona en ambos sentidos: se “perdonan” sus abusos, pero tampoco se tienen en cuenta sus cabreos “legítimos”, porque “la pobre está manipulado por sus hormonas”. Basta ya: de aniñar a las mujeres, de quitarles responsabilidad, de la sobreprotección, de asociar lo femenino a lo irracional (Shakira dixit: “las mujeres somos las de la intuición”).

    Os dejo un enlace de Popsci, a ver qué os parece:
    http://www.popsci.com/science/article/2012-10/cnn-pulls-controversial-women-voters-and-hormones-story

    • November 5, 2012 at 7:47 pm —

      ¡Gracias por el link! lamentablemente, quitaron el post y no lo pude leer.

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