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La increíble y triste historia del GT200 y los estafadores desalmados

El detector molecular GT200 no es un aparato nuevo, sino una de las peligrosas reencarnaciones del fraude que empezó en los noventa con el nombre de Gopher o Quadro Tracker. El Gopher consistía en una caja de plástico, más o menos del tamaño de un teléfono celular de aquellos tiempos (o un control remoto, para los más jóvenes), con una antena giratoria. El aparato se comercializó como un dispositivo para encontrar pelotas de golf extraviadas, pero su creador, un vendedor de coches usados sin cualificaciones científicas, probó que podía ser mucho más desgraciado emprendedor. Agregó un “lector de tarjetas” y “tarjetas localizadoras” con la “firma” de diferentes objetos, lo que permitía al aparato localizar bombas, armas, drogas, dinero, marfil, personas específicas, y vendió miles de Quadro Trackers a escuelas, aeropuertos, aduanas y departamentos de policía en Estados Unidos.
*siento el uso de tanta comilla, es inevitable en esta descripción.

Andrew Harter de Skeptics Society usand Quadro Tracker

Por aquella época, James Randi se puso a la tarea de desmontar este timo y, realizando pruebas con un operador certificado por Quadro, demostró que no funcionaba mejor que el azar. Aquí pueden ver un video donde Randi nos cuenta la historia.

También estudiaron el caso en los Sandia National Laboratories. Si creen que el Quadro Tracker era un aparato electrónico incapaz de funcionar de la manera anunciada, le están dando demasiado crédito. El Quadro Tracker era una caja de plástico completamente vacía. Ningún cable, pila o procesador. Nada de nada. La antena no conecta más que con el aire dentro de la caja. Una varita de zahorí glorificada.

En 1996, el FBI arrestó a los directivos de Quadro, confiscó aparatos y lanzó una advertencia a todos los compradores de que el aparato era fraudulento, lo que obligó a la compañía a cerrar sus puertas.

Hay una frase común entre los escépticos que dice que los timos son como patitos de plástico, siempre vuelven a salir a flote. Este caso no es la excepción. Pero antes de continuar con la historia, hago un paréntesis para explicar un par de cosas sobre el funcionamiento de estos aparatejos.

Cómo se supone que funciona

En el caso del Quadro Tracker, la explicación era algo así:

El chip de frecuencia es oscilado por la electricidad estática producida por el cuerpo [del usuario] cuando inhala y exhala gases hacia dentro y fuera de la cavidad pulmonar. Esta electricidad estática se propaga por la superficie del cuerpo al Tracker que utiliza la carga para oscilar el chip… [T]oda materia contiene frecuencias moleculares exactas. Cuando se crea un campo magnético por un cuerpo contenido eléctricamente cargado moviéndose por el espacio en un ángulo perpendicular moviéndose en su dirección, y ese campo se hace alinear con otro campo exacto, resonando a la frecuencia modulada idéntica, entonces ambos cuerpos se atraen, como dos cuerpos se atraen el uno hacia el otro en un campo gravitacional.

(fuente)

Si no entendieron nada, es porque no hay nada qué entender. Son palabras, algunas de ellas científicas, ordenadas de forma que parece que están diciendo algo.

En el caso del GT200, la explicación de cómo funciona es la siguiente: la tarjetas, al ser insertadas en el artilugio, crean un “campo de atracción” utilizando el “dia/para magnetismo” entre el aparato y la sustancia a detectar. Este campo hace que la antena apunte a la dirección de la sustancia a encontrar. Les recomiendo leer el análisis detalladísimo de porqué esto (y las demás explicaciones sobre el funcionamiento) es un sinsentido desde el punto de vista de la física en el artículo dedicado al GT200 en la revista Razonando (pg. 29 del pdf), ya que ellos tienen muchos más conocimientos y paciencia que yo.

Cómo realmente “funciona”

¡Me regalaron un detector molecular en la tintorería!


Estos detectores no son más que varitas de zahorí. Son exactamente igual de eficaces en encontrar pelotas de golf, armamento de contrabando o a Jimmy Hoffa, que un gancho para la ropa o una varita en forma de Y. Es decir, completamente inútiles. La antena se mueve, al igual que se movería el gancho o la varita de madera, por el efecto ideomotor. Los pequeños movimientos involuntarios e inconscientes del usuario hacen que apunte hacia donde el propio usuario cree que debería apuntar. La única diferencia es que los “detectores moleculares” cuestan alrededor de 35mil dólares, y la varita de madera la recojo de mi jardín.

El legado de Quadro Tracker

Tras la intervención del FBI, el vicepresidente de Quadro Tracker cambió su centro de operaciones al Reino Unido, desde donde empezó vender el detector molecular Mole a gobiernos, ejércitos y fuerzas de seguridad de todo el mundo, incluyendo al gobierno británico. El Mole era, por fuera, igualito al Quadro Tracker. Por dentro, igual de inútil, como volvieron a constatar en los Sandia National Laboratories en 2001. El fracaso público del Mole dio lugar a un nuevo cambio de modelo: el detector molecular GT200.

Al mismo tiempo que la compañía Global Technical estaba fabricando el Mole y el GT200, surgieron en el mercado varios aparatos con las mismas características, como el Sniffex, el ADE651, el Alfa Six, el HEDD1, el DKL Lifeguard y el H3tec. Pueden leer una breve historia de cada uno de estos en este artículo, pero me voy a detener un momento en el ADE651.

Soldado iraquí usando el ADE651 o similar

El ADE651 en zona de guerra

El gobierno iraquí compró más de 1,500 detectores moleculares ADE651 fabricados por la compañía ATSC Ltd, pagando entre 16,000 y 60,000 dólares por unidad. Según este artículo del New York Times, casi todos los puntos de control policial y muchos de los puntos de control militar, contaban con uno de estos aparatos, por lo que los suicidas que metieron dos toneladas de explosivos en el centro de Bagdad el 25 de octubre del 2009, matando 155 personas, tuvieron que pasar por lo menos un punto de control con un ADE651 siendo utilizado.

James Randi ofreció su famoso millón de dólares a ATSC si lograban probar que el ADE651 realmente funcionaba, pero el negocio que tenían montado era mucho más jugoso. Tan solo Irak gastó más de 50 millones de libras en dispositivos y entrenamiento.

Finalmente, una oleada de atentados con bomba pusieron en el punto de mira la efectividad del dispositivo. Las autoridades británicas arrestaron al dueño de ATSC, prohibieron su exportación a Irak y Afganistán, y lanzaron advertencias a los 30 países que habían comprado estos dispositivos y otros similares, incluyendo a Kenia, Filipinas, Tailandia y México.

Las pruebas de Tailandia

La utilización del GT200 no había estado libre de controversia en Tailandia, donde estaba siendo utilizado por diferentes cuerpos de seguridad. En 2009, varias personas murieron en dos atentados en los que se había utilizado el GT200 para tratar de detectar exlosivos previo a los ataques. Mientras que por el lado de los falsos positivos, cientos de personas fueron detenidas en base a lecturas del GT200, 32 de ellas en una sola población donde el GT200 “detectó” trazos de sustancias explosivas en ellos.

Tras las advertencias del gobierno británico, y bajo presión de los medios de comunicación y científicos locales, en febrero de 2010 el primer ministro dijo que los dispositivos se tenían que poner a prueba, y el Ministerio de Ciencia y Tecnología se encargó de ello. Con 30 operadores de GT200, 30 miembros del comité de investigación y 10 observadores independientes, se realizaron pruebas doble ciego para detectar explosivos en cajas idénticas.

El propio primer ministro anunció el resultado de las pruebas: El GT200 acertó solo 4 veces de las 20 que se puso a prueba, por lo que el aparato no funciona mejor que el azar. Se ordenó a las fuerzas de seguridad dejar de comprar los aparatos, pero se permitió seguir usando los ya adquiridos. Bajo el lema de “a mi me funciona”, el GT200 se continuó usando en el ejercito.

La Ouija del Diablo
Todo lo arriba escrito pretendía ser una breve introducción al kafkiano mundo de los detectores moleculares, para luego hablar del uso del GT200 en México. Pero, ya ven que de breve no tiene nada. Así que, para hacerle justicia al tema, acabo de decidir continuar este relato en otro post la próxima semana. No se lo pierdan, habrá drogas, bombas y escépticos en acción.

36mil dólares por una caja de plástico vacía y una antena de coche.

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Fugaces 01/11/12

Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

8 Comments

  1. November 1, 2012 at 1:54 pm —

    Efectivamente, es una historia increíble.
    Hay gente que cree que existen conspiraciones tecnológicas gubernamentales para controlar la mente de los ciudadanos mediante chips insertados en el cerebro y cosas así. Deberían leer la historia de estos aparatitos y comprobar cómo la tecnología, la inteligencia y el afán de dominar no siempre caminan juntas.
    Mucha gente teme que la ciencia y la tecnología lleven a la dictadura. La racionalidad les da miedo porque es una arma de dominación, pero deberían tranquilizarse comprobando lo irracional que llega a ser el poder.

  2. November 1, 2012 at 5:10 pm —

    Me he quedado helada con este post. No me cabe en la cabeza que exista gente tan inescrupulosa y desgraciada. Me imagino que si los estudiaran psiquiátricamente tendrían algo así como personalidad psicópata. Por lo bajo!

  3. November 3, 2012 at 9:24 am —

    En “Cómo realmente funciona”, en la séptima línea, pone “inconciente” en lugar de “inconsciente”.

  4. November 8, 2012 at 7:30 pm —

    Impresionante,resulta terrorífico lo que puede realizar el “a mi me funciona” lo extraño es que no hayan detenido y procesado ya hace tiempo al dueño de esa “idea”

  5. November 22, 2012 at 3:34 pm —

    A mí me ha hecho gracia el “cuando inhala y exhala gases hacia dentro y fuera de la cavidad pulmonar.” ¡menos mal que no inhala hacia fuera o exhala hacia dentro!
    Del resto no comento porque no puedo sin usar insultos :S

  6. July 19, 2013 at 10:00 am —

    […] más audaz guionista de Star Trek, permite a su usuario hacer como que detecta drogas y explosivos. Daniela ha hablado de él en alguna ocasión. No es más que una varilla de zahorí estéticamente sofisticada, lo cual no ha impedido que […]

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