¿Por qué lo llaman meridiano, cuando quieren decir axón?

¿Por qué lo llaman meridiano, cuando quieren decir axón?

El otro día me recomendaron acupuntura para tratar mi migraña. Fue un médico, en su consulta, y ante mi pregunta de si estaba demostrado me aseguró que sí, que había estudios claros que relacionaban la acupuntura con una disminución en el número de crisis y la intensidad. Evidentemente, en cuanto llegué a casa me puse a investigarlo.

Primero que nada, me informé bien de en qué consistía la acupuntura. No sólo que supone clavar agujitas en puntos concretos, sino qué hay detrás de ello. Según la medicina tradicional china, el chi (la “energía vital”, que no se puede ver ni medir ni nada de nada) recorre nuestro cuerpo por 14 meridianos que se relacionan con los órganos. Estos meridianos no son estructuras anatómicas ni tampoco son visibles o medibles. Vale. No empezamos bien. Entre el chi, el alma y los chakras, no sé cómo nos queda espacio dentro para el intestino y los riñones. Todo esto está claro que no se ha demostrado científicamente que exista. Más aún, decir que una migraña está provocada porque la energía de la vesícula biliar no fluye bien es directamente una tontería monumental desde el punto de vista fisiológico, anatómico y médico.

Sin embargo, sí existen esos estudios.

La base de datos Cochrane se dedica a hacer metaanálisis de tratamientos médicos, tomando los artículos publicados, valorando el sesgo y analizando los resultados, por lo que resulta muy útil para averiguar si realmente un tratamiento tiene detrás publicaciones que lo avalan o no. Buscando “acupuntura” encontré que se había valorado para muchos problemas de salud. Para la gran mayoría de ellos la conclusión es que, o no es efectiva, o no hay pruebas suficientes porque hay pocos estudios o de baja calidad. Es el caso de las dependencias a cocaína o tabaco, endometriosis, dolor en cáncer, síndrome de ovario poliquístico, autismo, hiperactividad y déficit de atención, traumatismo craneo-encefálico, miopía, depresión, miomas uterinos, sofocos en cáncer de mama, vómitos en el embarazo, inducción a la anestesia, síndrome de piernas inquietas, accidentes cerebro-vasculares, concepción, glaucoma, demencia, depresión, insomnio, epilepsia o síndrome de colon irritable.

Pero sí hay casos en los que parece que funciona. Todos son casos de dolor visceral o músculo-esquelético: dolor durante el parto, dismenorrea (dolor en la menstruación), dolor articular por osteoartritis y dolores de cabeza (cefalea tensional y migraña). En casi todos los estudios la mejoría fue mínima o no relevante, comparable a la obtenida haciendo ejercicio. Esto empieza a tener sentido. Y si le sumamos que no hay diferencias entre clavar las agujas en los meridianos que marca la acupuntura o hacer una “acupuntura falsa” (clavando las agujas al azar, por ejemplo), el sentido aumenta. Lo que alivia el dolor no es el restablecimiento del chi por el meridiano, sino el dolor agudo que provoca una aguja clavándose.

El sistema nervioso es uno de los más complejos del cuerpo: hay muchos tipos de fibras nerviosas nociceptoras (receptoras del dolor) cada una de ellas con una función diferente. El dolor agudo, puntual (o el calor, como en el caso de la moxibustión) viaja por un tipo de fibra diferente al sistema nervioso central (las de tipo A), y por el camino bloquea a las fibras nerviosas que se encargan de dolores más persistentes en el tiempo (las de tipo C). Evolutivamente, los dolores agudos y puntuales son más peligrosos (pueden indicar un mordisco o zarpazo de un depredador, por ejemplo) y por tanto tienen prioridad. Si a esto sumamos el efecto de las endorfinas y las encefalinas, que también se liberan en dolores agudos, ya tenemos una explicación clara de por qué la acupuntura parece eliminar de forma puntual dolores sostenidos.

Y digo “parece” porque en realidad no es la acupuntura, siendo puristas, la que mitiga el dolor. No hay chi ni meridianos. Lo que hay son fibras nerviosas y sustancias químicas. No alivia el dolor porque sea milenaria, ni porque sea oriental. Alivia porque te estás clavando cosas puntiagudas en el cuerpo. Dicho así no queda tan místico y pierde “buenrollismo”, lo entiendo, pero por mi parte, me ahorraré el dineral del acupuntor. Según las evidencias y la fisiología, podar los rosales y jugar con mi gato es igual de poco efectivo para parar el dolor.

Imágenes: cabecera y neurona.

Veterinaria, eterna doctoranda, lectora empedernida, rolera, gamer y friki hasta la médula. Intenté ser homeópata, acupuntora, naturista, lectora de manos, médium y católica, pero lo tuve que dejar porque no me creí nada. Y descubrí que lo que pasaba es que era escéptica.

5 Comments

  1. [...] los comentarios 1 meneos   ¿Por qué lo llaman meridiano, cuando quieren decir axón? esceptica.org/2012/11/06/por-que-lo-llaman-meridiano-cuan…  por hawcker hace [...]

  2. Muchas gracias por la información.
    Podría, si no es mucho pedir un poco de referencia bibliográfica sobre los estudio ¿o me meto directamente en La base de datos Cochrane?

    Buen artículo

    • Hola Juan Carlos, ¡gracias por comentar! Quizá lo más cómodo es que entres en la base Cochrane, que es de acceso libre, porque hay una revisión para cada uno de los problemas de salud que comento en el post, y para cada una de las revisiones usan todos los artículos sobre el tema que se han publicado en PubMed y otras bases de datos de publicaciones científicas. La cantidad de información que hay allí es enorme y los análisis que hacen son muy detallados.
      ¡Me alegro de que te haya gustado el artículo!

  3. Gracias a ti, le echaré un vistazo en PubMed…

  4. Pues pongámonos a “picotear” personas al azar seduciéndoles mentalmente que les quitaremos sus dolores; quizá en una de éstas, haremos una pequeña fortuna… =)

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