El libro sagrado

El libro sagrado

Siendo muy joven me interesé por un libro religioso, supuestamente revelado por entidades espirituales, llamado El Libro de Urantia. Su contenido me intrigó profundamente y en verdad me gustó. Tenía la imperiosa necesidad de saber si todo aquello era cierto. Supe de un grupo de estudio y lo seguí. Pensé que la existencia de dicho grupo estaba justificada: el libro era enorme (más de 2,000 páginas) y de lectura muy pesada. Para analizarlo se necesitaba toda la ayuda posible. En mi ingenuidad pensé que el grupo tenía las mismas inquietudes que yo, y trataba de estudiar la verdad en torno a su contenido. Saber si era cierto o no, analizando todas las implicaciones de lo que afirmaba. ¡Una cosa así no podía tomarse a la ligera!

Como pude comprobar inmediatamente, ese asunto les importaba un comino, y todo trataba meramente de aprender y dominar la supuesta verdad revelada que contenía, así como las interpretaciones de gente que lo había leído con anterioridad. Lo estudiaban como se estudia un libro de historia o biología de la escuela. Su veracidad se daba por sentada. Los grupos de estudio bíblicos, y muchos otros grupos similares, resultan ser exactamente lo mismo.

Más adelante, gracias a la ayuda de un amigo, descubrí no solo serias inconsistencias sino fuertes evidencias de un origen más mundano y terrenal. Había contradicciones, datos erróneos, ¡y hasta plagios! Era simplemente un libro escrito por alguien. Eso me hizo sentir un tonto después, pero en esos momentos era causa de una profunda tristeza. Era, desde cierto punto de vista, un libro tan hermoso y esperanzador. Un libro en el que yo quería creer.

Ángel de Urantia, por Manolo Gallardo.

Cuando decidí dar a conocer mis humildes descubrimientos al grupo, supuse que iba a encontrar resistencia, pero nada me preparó para lo que vendría después. La negación era absoluta. Nadie, absolutamente nadie escuchaba las razones. El apego por su libro y su verdad era más fuerte que cualquier otra cosa. Más fuerte que la lógica. Más fuerte que el sentido común. Más fuerte que el amor a la verdad misma. Fui señalado y hasta insultado. Descrito como incapaz de comprender la revelación. Un cerrado de mente.

En ese momento di un paso hacia adelante en la comprensión de la psicología de nuestra creencia. Se reveló para mi una faceta desagradable del ser humano. Sentí miedo. ¿Habría cometido yo el mismo error alguna vez? Me prometí que mi apego a una idea nunca iba ser superior a mi deseo por saber si esa idea era verdad en primer lugar.

Considerando el esfuerzo necesario para saber si algo es cierto o no, tenemos que concluir otra cosa desagradable: realmente sabemos menos de lo que pensamos saber. Menos de lo que nos gustaría.

Observando la cadena de esperanzas, decepciones y sinsabores continuos que parecía implicar la búsqueda de lo verdadero, y el estado de incertidumbre constante que es inherente a ella, me di cuenta que su andanza solo podía ser una elección consciente, que pocos se animarían a tomar. ¿Quién se atrevería a desafiar todo lo que cree saber, incluso lo más querido?

El Ángel de Urantia salió de aquí.

Licenciado en Matemáticas Aplicadas y Computación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Durante mucho tiempo interesado en la difusión del pensamiento crítico, la ciencia y el escepticismo. Enamorado de la astronomía, temas afines a la computación, la religión, así como cuestiones éticas involucradas. Colmado de una imperiosa necesidad de expresión y una pasión mística en un mundo sin Dios.

6 Comments

  1. [...] los comentarios 1 meneos   El libro sagrado esceptica.org/2012/11/14/el-libro-sagrado/  por hawcker hace [...]

  2. Ahí me parece que está el principal “pecado” de la humanidad, el cerrarse a la evidencia con tal de mantener nuestros intereses.

    Sólo conozco una manera de evitarlo: el pensamiento científico.

  3. Por suerte, nunca había oído hablar de este libro hasta que lo mencionaste tu. Me da curiosidad…

    • La verdad es que cuando lo releí años después, me pareció MUCHO menos impresionante de lo que me había parecido. Los ojos de la fe hacen que todo se vea diferente.

      Ahora creo que es 95% basura y 5% de ideas interesantes.

      Pero no deja de ser un curioso intento por crear un libro sagrado. No es burdo ni bobo como muchos otros textos a los que estamos acostumbrados. Falaz si, burdo no.

  4. Es una bonita historia. Y triste: por la historia en sí, pero también porque es algo que vemos cada día en tantos ámbitos… Y será así por los siglos de los siglos, porque es más cómodo tener fe y dejárse llevar por la corriente, y porque hay muchos que lo saben y lo usan en su provecho; unos adoctrinan, y los otros se dejan adoctrinar.

  5. No había escuchado de este libro, y una bella historia de lo que una persona llega a pensar cuando tiene arraigada en la mente algún ideal o creencia, en mi caso, de niño creía en los magos y fantasmas, me interesaban un tanto las hadas y los unicornios(me gustaba creer en los primeros como harry potter)y actualmente me gustan los famosos cuentos de Grimm, o algún parecido con ellos, pero; cuando el escepticismo me ”asalto”, me di cuenta de que realmente no sabemos nada, la ciencia destroza todo lo que creíamos y lo reemplaza por ideas que muy pocos podían haber imaginado, la misma nos revela maravillas jamas imaginadas, como dijo una vez CARL SAGAN:

    Es mejor aceptar la dura realidad, que reconfortarse en una fabula consoladora.

Add Comment Register



Leave a Reply