Spanish Inquisition: Todo pasa por… ¿algo?

Copérnico

Cuando Copérnico propuso su teoría heliocéntrica, nadie veía venir todas sus consecuencias. Al abandonar el centro del Universo, iniciamos el largo proceso mental que nos negaba como la razón de todas las cosas. La creación dejaría, poco a poco, de ser aquello puesto para nuestra contemplación. Las estrellas jamás se pondrían nuevamente para nosotros. Abandonamos, paulatinamente, aquel Universo donde nos colocábamos a nosotros mismos como su razón de ser. ¿O no es así del todo?

¿Quién no ha escuchado la frase “todo sucede por una razón”? ¡Claro que todo sucede por una razón! El agua hierve porque se ha calentado hasta su punto de ebullición, la pelota rebota por su elasticidad y la fuerza contra la que golpea el suelo; el arcoiris se revela ante nuestros ojos debido a la presencia de pequeñas gotas de agua en el aire y su intrínseco índice de refracción, etc. Claramente vemos las huellas de la causa y efecto. Sucede algo y, a consecuencia de ello, pasa otra cosa. Pero esto no es exactamente a lo que se refieren las personas cuando nos dicen “todo pasa por una razón” en la vida cotidiana.

¿En qué situación alguien dice algo así? Por lo general sucede ante la adversidad, quizá un revés en la vida. Puede ser pequeño o trascendente. ¿La muerte de un ser querido? ¿Una decepción amorosa? ¿El final de nuestra serie favorita? Como sea, la frase de “todo pasa por una razón” se levanta como una clase de consuelo ante el contratiempo y la tribulación. ¿Por qué?

Porque, me parece, hay un malentendido simple pero elemental: se confunde la “razón” o “causa” con el “propósito”. De alguna extraña mañera se han vuelto sinónimos en la jerga cotidiana. Así, cuando alguien dice “todo pasa por una razón”, lo que casi siempre quiere decir es “todo pasa con un propósito”.

Chicas

No dicen que cualquier circunstancia adversa de la vida se pueda aprovechar para crecer o aprender. No. Es algo más: dicen que tiene una razón de ser. Como si “alguien” la hubiera planeado. Es nuestra natural tendencia a las explicaciones teleológicas, es decir, aquellas donde apelamos a una clase de propósito final. Según la psicóloga Deborah Kelemen, es un componente natural en nuestra psicología, y es particularmente intensa en la niñez.

La conclusión es que la revolución copernicana no ha calado tanto como esperamos al inicio. A falta de un centro geométrico, nos conformamos con el centro de los acontecimientos. Si. Quizá los planetas y las estrellas ya no giran a nuestro alrededor, pero nos aferramos a la idea de que los sucesos de la vida si lo hacen. El Universo, al final, termina por interesarse en nuestras actividades mundanas.

De está acalorada confusión entre la “razón” (la causa) y el “propósito” (la intención), terminamos por escuchar a personas que nos dicen “no fue casualidad, fue causalidad”. Claro. ¿Cómo no lo vi antes? Ahora entiendo el sentido del universo.

En algunos lugares se ha convertido en la “filosofía de vida” por excelencia. “No te preocupes, todo pasa… por algo”.

Ese empeño por justificarlo todo con el propósito que el Universo, Dios, o quien sea, le imprime a todo, y usarlo para paliar nuestras muy personales contratiempos, ¿es una oportunidad para hablar de ciencia? ¿O eso ya es ser demasiado aguafiestas? ¿Lo has hecho? ¿Es un pretexto para hablar de las implicaciones de la revolución copernicana? ¿Si? ¿No? ¿Cómo y por qué?

Licenciado en Matemáticas Aplicadas y Computación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Durante mucho tiempo interesado en la difusión del pensamiento crítico, la ciencia y el escepticismo. Enamorado de la astronomía, temas afines a la computación, la religión, así como cuestiones éticas involucradas. Colmado de una imperiosa necesidad de expresión y una pasión mística en un mundo sin Dios.

9 Comments

  1. [...] los comentarios 1 meneos   Spanish Inquisition: Todo pasa por… ¿algo? esceptica.org/2012/11/28/spanish-inquisition-todo-pasa-po…  por hawcker hace [...]

  2. Pues depende, si te lo dicen en un velatorio, contestar que sí, que claro que esto ha pasado porque tenía un osteosarcoma puede ser un poco excesivo, que la gente en esos momentos no suele estar con ganas de conversaciones sobre racionalidad.
    Ahora, si es por justificar cualquier chorrada, sí que suelo contestar con la causa o posibles causas, aunque luego me acusen de ser una literal cerrada de mente o alguna cosa así.
    Lo de la revolución copernicana no se me había ocurrido, habrá que probarlo la próxima vez XDD

  3. Al oyente medio no le suele interesar la explicación científica de un suceso, aún menos la revolución copernicana ni la filosofía que de ahí se deriva. Pero si se puede hacer de una manera fácil y amena, yo lo hago. O como mínimo, a la contra, hacerle ver que eso no ha pasado por culpa de los astros o porque algún dios lo haya querido así, sino que hay una explicación racional detrás.

    • Quizá pueda ayudar hacer ver que pensar las cosas como debidas a un propósito inmanente, es como decir que el volcán hizo erupción debido a la ira de la Tierra. (Un momento, hay gente que realmente lo cree así :S)

  4. Hace poco tuve la tentación de ser yo la que dijera “por algo pasan las cosas”. Una amiga lo dejó con su pareja y, tras horas de analizar cada detalle, la tentación de decirlo para acabar con la discusión era muy grande. Pero resistí.

  5. Una forma de debilitar esa visión teleológica (“todo está planeado…”) y egocéntrica (“…para mí”), es hacer el sutil cambio entre “todo pasa por algo” a “de todo se puede sacar algo bueno”. Además tiene la ventaja de que se cambia desde un rol pasivo a uno más activo en la propia vida; y por lo menos no cae mal cuando lo dices porque mantiene el optimismo =).

    • Había pensado tiempo atrás lo que sugieres, y estoy de acuerdo.

      El sutil cambio de matiz entre “todo pasa por algo” y “de todo se puede sacar algo bueno”, me parece adecuado al momento de enfrentar nuestras tribulaciones y exponer el tema a los demás. :)

  6. En general ponerse a discutir esto con la gente que ya tiene la confusiòn no es algo agradable…uno pasa a ser el “mal educado”. aguafiesta”, “denso”, “pesado” o incluso el “fome”… a la gente le gusta el colegio màs por los recreos que por la clase.

  7. [...] Cuando Copérnico propuso su teoría heliocéntrica, nadie veía venir todas sus consecuencias. Al abandonar el centro del Universo, iniciamos el largo proceso mental que nos negaba como la razón de todas las cosas. La creación dejaría, poco a poco, de ser aquello puesto para nuestra contemplación. Las estrellas jamás se pondrían nuevamente para nosotros. Abandonamos, paulatinamente, aquel Universo donde nos colocábamos a nosotros mismos como su razón de ser. ¿O no es así del todo?¿Quién no ha escuchado la frase “todo sucede por una razón”? ¡Claro que todo sucede por una razón! El agua hierve porque se ha calentado hasta su punto de ebullición, la pelota rebota por su elasticidad y la fuerza contra la que golpea el suelo; el arcoiris se revela ante nuestros ojos debido a la presencia de pequeñas gotas de agua en el aire y su intrínseco índice de refracción, etc. Claramente vemos las huellas de la causa y efecto. Sucede algo y, a consecuencia de ello, pasa otra cosa. Pero esto no es exactamente a lo que se refieren las personas cuando nos dicen “todo pasa por una razón” en la vida cotidiana.  [...]

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