Manipulando el sexo

Manipulando el sexo

Hace unos meses estaba en el oficina, buscando a una chica con quien trabajo, que está haciendo su doctorado en biología. Abro la puerta de su oficina y me la encuentro frente a la computadora (ordenador en España), discutiendo arduamente con una profesora visitante sobre algún tipo de gráfica en el monitor. Asumiendo que estarían hablando sobre algún experimento, le pido que cuando se desocupe me busque para planear los experimentos de la semana.  Ella me responde que no hay problema, que la profesora, de origen chino, solo le estaba enseñando cómo predecir cuál sería el sexo del bebé de su hermana, embarazada de 2 meses, a partir de la tabla china de nacimientos. Así es señores y señoras, más de 50 años combinados de estudios y lo mejor que podemos aspirar es a sabiduría china ancestral. Me excusé de la oficina inmediatamente, no fuera a ser que interrumpiera el proceso creativo de un potencial Nobel de Medicina, y proseguí a darme unos cuantos golpes contra la pared, preguntándome cómo carambas iba a lograr confiar en la capacidad analítica de esta chica en un futuro (no lo hago, por cierto).

Lo cierto es que esta chica no esta sola. La búsqueda por predecir y manipular el sexo de nuestra descendencia durante la concepción parece ser una preocupación de nuestra especie desde que tenemos récords históricos. En el siglo V a.C., Anaxágoras creía que el semen proveniente del testículo derecho producía hombres, mientras que aquel del izquierdo daba lugar a mujeres. Lógicamente esto significaba que para tener un varón había que apretarse el lado derecho del escroto durante la concepción. Ya que los dejé con esta imagen en la mente, consideremos este asunto de la selección y predicción de sexo por partes, empezando por lo básico.

Existen dos tipos de espermatozoides: los que portan un cromosoma X, y los que portan uno Y. Los óvulos, en cambio, llevan solo el cromosoma X. En el momento en que un espermatozoide penetra al óvulo, queda determinado el sexo del bebé: mujer, si al combinarse el material genético da lugar a un cigoto con dos cromosomas X, y hombre para XY.

Cigoto humano compuesto de 8 células

A pesar de que los dos tipos de espermatozoides se encuentra en proporciones iguales en el esperma de un hombre, la proporción de sexos está ligeramente desviada hacia los varones, habiendo naturalmente aproximadamente 106 hombres por cada 100 mujeres. ¿Por qué uso la palabra naturalmente (una palabra que normalmente evito por haber sido secuestrada por la comunidad de new age come flores)? Porque en algunos lugares de Asia, y en particular en partes de la India y China, la proporción llega a ser hasta de 130 hombres por cada 100 mujeres. Esta desviación se ha logrado primordialmente a través del aborto del feto después de la detección de su sexo por medio de un ultrasonido (no antes de la semana 13 del embarazo) o de una biopsia corial (semana 8). En la India, los estimados del número de fetos del sexo femenino descartados en abortos inducidos varían de 2 millones a 5 millones por año. Además de los abortos, el infanticidio de niñas, así como el maltrato y la malnutrición selectiva a las niñas ayuda a desviar más la proporción natural de los sexos.

Dejemos a un lado la raíz del problema, es decir, la percepción cultural que tener un hijo es mucho más deseable a tener un hija, y volvamos al tema de este post  ¿Existen otros métodos para lograr esta selección? ¿Se puede manipular o seleccionar el sexo de un bebé antes en el proceso? La respuesta corta es sí, si tienes dinero y vives en algún lugar con acceso a la tecnología necesaria.

El método más efectivo, científicamente comprobado, pero caro y de difícil acceso es  hacer un diagnóstico genético preimplantacional (DGP) durante un ciclo de fecundación in vitro. Como en cualquier ciclo de FIV, varios óvulos son fertilizados con el esperma del donante en una placa de petri, pero antes de transplantar los embriones al útero de la mujer, se extrae una célula de ellos para hacer un análisis genético que nos permite determinar tanto el sexo, como la posible existencia de anomalías genéticas en el embrión. Si el embarazo es exitoso, la probabilidad de tener un hijo del sexo seleccionado es casi del 100%. Sin embargo, un solo ciclo de DGP en Estados Unidos sale en unos $20,000 US dls.

MicroSort es un método relativamente nuevo con el cual se clasifica al esperma de acuerdo a su contenido de ADN, basándose en la premisa de que los cromosomas X tiene mayor contenido de ADN que los cromosomas Y. Los espermatozoides son expuesto a un tinte (fluoróforo) que se enlaza al ADN, y que hace que al ser expuestos a un láser, aquellos que portan un cromosoma X emitan mayor fluorescencia que aquellos con uno Y. Una vez clasificados, los espermatozoides seleccionados pueden ser transferidos via inseminación intrauterina, por ejemplo.

A partir de aquí las opciones son más baratas, pero indudablemente menos efectivas y menos científicamente rigurosas, por no decir pseudocientíficas.

Existen varios tipos de métodos de ritmos que se basan en la movilidad y resistencia de los espermatozoides como mecanismo de selección, pero solo les voy a hablar del más conocido, el método Shettles, para darles un ejemplo. La hipótesis de este método es que los espermatozoides masculinos (Y) son más rápidos pero menos duraderos que su contraparte femenina. Además, propone que los primeros son más susceptibles al pH ácido. Así que si se quiere tener una niña, se deben de tener relaciones 2 o 3 días antes de la ovulación, para que los espermatozoides portadores del cromosoma Y se mueran antes de que el óvulo este disponible para la fertilización. También se recomienda que las mujeres eviten el orgasmo y utilicen duchas vaginales de bajo pH, para mantener un ambiente ácido. A pesar de que sus defensores dicen que el método Shettles tiene tasas de éxito del 80% para concebir niños, y del 75% para niñas (recuerden por favor que la probabilidad es para empezar de un 50%), estas cifras no parecen estar respaldadas por estudios independientes.  De hecho, existen bastantes estudios que sugieren que no existe correlación alguna entre el momento de concepción y el sexo del bebé, y otros que sugieren que el método Shettles incluso puede dificultar o prevenir el embarazo. Además, el método es bastante complicado de poner en práctica por la dificultad de calcular el momento preciso de ovulación, por el hecho de tener que utilizar duchas vaginales justo antes del sexo, y la dificultad de abstenerse del sexo y prevenir el orgasmo.

De ahí la cosa se pone más divertida, y completamente ridícula. Predeciblemente, la “sabiduría popular” nos dice que si quieres tener un hijo debes de comer carne roja y cosas saladas, tener sexo de noche, de preferencia cuando la luna este menguante, hacer el amor de pie o con el hombre por detrás y enfocarte en darle placer al hombre. En cambio, si quieres una niña, debes de comer dulces y chocolates, tener sexo en la posición de misionero cuando la luna este llena, y enfocarte en darle placer a ella. Ya veo. Pues si se trata de ponernos creativos, yo me atrevería a afirmar que tener sexo en la posición del sapo empalado durante el solsticio de invierno, y gritando a los cuatros vientos “Alabado sea Monesvól”, después de tomar un chocolate caliente, te ayuda a concebir a una niña. Con una posibilidad del 50% de atinarle a su predilección, y ayudada de testimoniales de un puñado de personas con memoria selectiva y mucha credulidad, seguro que logro convencer a unos cuantos ilusos.

 

La imagen de la cabecera viene de aquí.

By lucy
Nacida en México, Luciana siempre ha tenido interés por temas científicos, al grado de tener la osadía de navegar el circuito académico durante la última década. Sin visos de lanzar el ancla en un área específica, ha metido mano en temas que van de materiales, a nanotecnología y últimamente en biotecnología. La vida no corre prisa, y entre inmersiones a las obscuras aguas del trabajo experimental, esta rata de laboratorio tratará de subir a la superficie para tomar un poco de oxígeno y perspectiva al escribir para escéptica.

6 Comments

  1. ¡Evitar el orgasmo! Ese Shettles me ha caido fatal…

    Si algún día me quedo embarazada, no le diré a nadie si es chico o chica, para que me vayan diciendo esas maravillas tipo “será chico, porque tienes la tripa alta” o “será niña, que se te ha redondeado la cara”… lo que me voy a reir XDD Además, seguro que da para un post.

  2. El ginecólogo decía “será niña” y en el documento apuntaba “niño”. Si era niña pues perfecto, si era niño y protestabas decia: “no, te dije niño, está aquí apuntado”.

  3. Desde luego, científico o no, la posibilidad de elegir el sexo da miedo por el mal uso que se le puede dar y que, de hecho, se le está dando ya, aún sin saberlo de manera tan temprana.

    Y cómo tantos otros, me pregunto para cuándo lograremos elegir el color de los ojos, de la piel, del “grado” de inteligencia (¿qué c.. es la inteligencia?), porque ese día, los seres humanos daremos más miedo aún.

    Saludos

  4. no creo que a las mujeres les agrade haha. saludos desde Peru

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