FugacesLatinoamérica

Fugaces 07/12/12

Hoy, en fugaces, orgasmo femenino y mariposas (en la panza y de las otras) viejitos felices en Costa Rica y Facebook y los hoaxes.

  • El orgasmo femenino es como el Santo Grial de nuestros tiempos. En este artículo nos cuentan algunas novedades en materia de investigación sobre este extraño fenómeno de la dimensión desconocida.
  • ¿Saben lo que son las “Zonas Azules”? Son lugares en los que una combinación de elementos genera condiciones donde la gente vive hasta 100 años y más y se mantiene saludable. En América Latina la única zona azul que se conoce está en Costa Rica, en la remota península de Nicoya. Mi sentido arácnido me dice que podríamos ir a buscar por esos lados el orgasmo femenino. Pueden ver este especial sobre el tema en la sección Vive la Salud de CNN en Español.
  • Y hay otras cosas que nos gustaría encontrarnos un poco menos en Facebook, como fotos de perros atropellados o niños mutilados… O la penosa declaración de derechos de propiedad y privacidad que anda dando vueltas en esta red social. Los hoaxes de Facebook. Si quieren documentarse sobre otros hoaxes, pueden visitar el sitio de la Iglesia Antihoaxiana.

La imagen de cabecera fue obtenida acá.

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

2 Comments

  1. December 7, 2012 at 11:39 am —

    Lo bueno de facebook es que quienes no tenemos facebook ya no tenemos que tolerar hoax en nuestros emails. Todos los haoxeros han migrado hacia allí.
    Antes me la pasaba respondiéndole mails a hermanas, compañeros de trabajo, amigos, etc, explicandoles porque me reventaba los ovarios que reenvíen a diestra y siniestra información falsa sin hacer una mínima googleada de lo que estaban afirmando.
    En todo ese tiempo conseguí que un sujeto (¡uno!) reconozca que se había equivocado. El resto fue: o me ignoraban o me trataban de “qué pesada!”.

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