¿Qué pasa si gano la Lotería de Navidad con el número que soñé?

¿Qué pasa si gano la Lotería de Navidad con el número que soñé?

Hace un par de semanas me desperté con la imagen vívida de un número. Había estado soñando con una persona que llevaba tatuado en su pecho un número de cinco cifras: el 54193. Más tarde, comenté la historia con algunos de mis amigos porque me intriga recordar detalles tan precisos de mis propios sueños. Y uno de ellos me sugirió que comprara un billete de la Lotería de Navidad, aprovechando el dato.

Yo suelo jugar a la lotería de vez en cuando, consciente de las escasas probabilidades estadísticas de ganarla, pero reconociéndola como lo que es: un juego solidario en el que compras una pequeña cantidad de esperanza de un futuro monetario mejor, a cambio de una suma determinada de un dinero que sirve para pagar los gastos del Estado, o que se destina a alguna buena causa como la Cruz Roja o la Lucha contra el Cáncer.

Como el número que me soñé me parecía tan bueno como cualquier otro, pero teniendo el añadido de una historia interesante, me puse a la tarea de encontrarlo. Con un mínimo de esfuerzo, localicé en internet la oficina de Loterías y Apuestas del Estado en donde estaba el número, y como era en mi ciudad, fui a comprarlo.

Ahora, aparte de conseguir un dinero que no espero, ¿qué pasaría si gano la Lotería con ese número? ¿Quiere decir que fui capaz de predecir el futuro? ¿Qué alguien o algo me estaba enviando una señal? ¿Que se trata de un evento sobrenatural? Son algunas explicaciones que podrían darse ante un suceso tan extraordinario como soñar un número y que éste resulte ganador en la lotería. Curiosamente, la razón más simple y llana de todas podría verse como la más inverosímil: es una coincidencia. Eso y nada más.

El mundo está lleno de coincidencias sin ningún significado. Basta con que algo sea posible para que exista la probabilidad de que suceda, aunque sea mínima. En el momento en el que decidí comprar el billete de lotería, las probabilidades de ganar el Premio Gordo pasaron de cero a 1 entre 100.000, que es más o menos la misma probabilidad que tengo de que me caiga un rayo o que me mate un atentado terrorista. Pero es algo. El número escogido es lo de menos: podría haberlo seleccionado usando mi fecha de cumpleaños, o mirando el número de serie de mi nevera, o tirando dados contra una pared: todos tienen el mismo chance de ganar.

Sin embargo, nuestro cerebro funciona de tal manera que intenta constantemente establecer relaciones para darle significado a aquellas cosas que no comprende. Y cuando ese proceso mental se desvía por falta de un proceso de razonamiento adecuado, se produce lo que en psicología se llama “sesgo cognitivo”: alteraciones en los proceso mentales que llevan a una distorsión de la percepción, a un juicio impreciso o a una interpretación que no tiene lógica.

En este caso, el sesgo cognitivo ocurre al relacionar el sueño con la lotería. La relación no existía hasta que yo mismo decido comprar el billete basándome en un sueño, pero hay un evento aleatorio –el sorteo- que parece “confirmar” una explicación sobrenatural al hecho de resultar ganador por comprar el número soñado.

Otro ejemplo onírico: hace unos meses tuve un sueño muy vívido en el que mi abuela, que vive a miles de kilómetros de distancia, me hablaba a la sombra de un solitario árbol en una colina de hierba. Recuerdo que me daba consejos de vida, porque ya no iba a estar más conmigo. Me desperté con mucha curiosidad, y algunas horas después llamé a mis padres para saber si todo estaba bien. No había pasado nada, y mi abuela seguía cocinando tan bien como siempre. Pero no pude evitar pensar que si algo le hubiera sucedido, mi mente habría estado muy tentada de relacionar dos hechos aleatorios y darles una explicación más misteriosa, cuando lo cierto es que basta con que ambas cosas sean posibles, para que la probabilidad exista, sin necesidad de introducir elementos esotéricos, prodigiosos o milagrosos.

Muchas de las creencias, religiones, supersticiones y pseudociencias se basan en este fallo natural de nuestra mente para sacar provecho de los incautos y recabar poder, dinero e influencia. Nos enseñan desde pequeños a relacionar sin sentido lógico: “si te portas bien, los Reyes Magos/Papá Noel/el niño Jesús te traerá muchos regalos”. Creemos que por tener pensamientos positivos, por rezar mucho o por llevar amuletos las cosas nos saldrán mejor. Y cuando no hemos rezado, pensado positivamente o no tenemos la pata de conejo, nos volvemos más propensos a cometer errores, engañados por nuestra propia falacia.

Son muchos los casos de sesgos cognitivos estudiados por la psicología, y en los cuales caemos en el día a día. En numerosas ocasiones, descubrirlos conlleva un complejo trabajo racional, porque implica cambiar patrones de pensamiento que tenemos muy arraigados.

 

La imagen de los niños viene de la web de Loterías y Apuestas del Estado

Blogger, periodista, lector, escritor, hablador, friki a medio tiempo (sobre)viviendo en Madrid. Cinismo y escepticismo a la carta.

7 Comments

  1. [...] los comentarios 1 meneos   Qué pasa si gano la Lotería de Navidad con el número que soñé? esceptica.org/2012/12/13/que-pasa-si-gano-la-loteria-de-n…  por hawcker hace [...]

  2. La otra noche soñé que mi hermana le hacía el mismo regalo de cumpleaños a mi abuela que yo. Estuve todo el día censurando mis ganas de mandarle un mensaje para preguntarle sobre el regalo, apelando a mi más rancio escepticismo y tildándome a mi misma de ridícula por darle importancia a los sueños. A la noche, en el cumpleaños, estuvimos frente a frente con la bolsa de la misma perfumería, y adentro, envuelto en el mismo papel de regalo, el mismo perfume.

  3. A ver, lo de los Reyes Magos no es sesgo cognitivo, es que los Reyes lo saben todo, y actúan en consecuencia ;)
    Gretelx, probablemente, más que con el sueño, tenga que ver con que ambas conocéis a vuestra abuela, que alguna vez lo habéis comentado (aunque no lo recordéis)… así que tranquila, puedes seguir con tu escepticismo :)

    • Creo más bien que fuimos víctimas de una fuerte campaña publicitaria dirigida especialmente hacia mujeres de entre 25 y 30 años con abuelas coquetas… Por mi escepticismo no se preocupe, ultimamente está más fuerte que nunca :)

  4. Pasa que Hacienda se lleva la misma parte que si no hubieses soñado con ese número.

  5. Esta entrada está disponible en Menéame http://www.meneame.net/story/pasa-gano-loteria-navidad-numero-sone, por si gustan… ;)

  6. La lotería lo tiene todo: superstición como argumento/causa para que pase algo; esperanza contra toda probabilidad matemática; sesgo cognitivo; fe en que el destino nos va a solucionar la vida sin que tengamos que esforzarnos en nada; comportamiento totalmente irracional una vez te ha tocado; etc. etc. Tonterías como la lotería (y en especial la de la navidad, que eclipsa cualquier cosa que pueda pasar ese día en el mundo) son la prueba fehaciente de la falsedad de las teorías del diseño inteligente, y demuestran por el contrario que somos el eslabón más bajo en la cadena evolutiva de los simios. Probablemente nos merecemos ese cataclismo del día 22…

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