Mi escéptico romanticismo

Mi escéptico romanticismo

A veces (en realidad casi siempre) me da por ocupar el fin de semana repasando películas que me gustan. A partir de un comentario y video que posteó un amigo en Facebook me fui por las pelis de Richard Linklater:

Esto fue lo que posteó mi amigo:

Mamihlapinatapai es una palabra del idioma de los indígenas de tierra del fuego. Tiene el record Guinness por ser la palabra más concisa del mundo. Describe “una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar” les dejo un ejemplo :)”

El video es una escena de la película Before Sunrise, la cual tiene una secuela que fue filmada nueve años después, con el título Before Sunset. Como estas películas están dentro de mis favoritas, aproveché la inspiración para verlas otra vez.

Ver a un Ethan Hawke rebosante de juventud y a una Julie Delpi con una perfecta piel de porcelana y contrastarlos con su apariencia (y las frustraciones de sus personajes) nueve años después fue un poco, como decirlo… Necesito una palabra concisa como Mamihlapinatapai para explicarlo. Como no la tengo, tuve que escribir un post.

Tendría que partir por comentar que ver estas películas me hizo sentir nostalgia (y también un poco de vergüenza) por mis ilusiones de juventud, cuando era una persona que vivía su vida a través del romanticismo. Cuando creía que una persona en particular era “El amor de mi vida” y tenía metas ideales que alcanzar junto a esa persona. Cuando pensaba que esa persona me completaría. Estuve enamorada de una misma persona casi desde el momento de mi nacimiento hasta hace pocos años. Pasé gran parte de mi infancia y adolescencia esperando a que las circunstancias nos permitieran finalmente reunirnos. Y las circunstancias se dieron…

Años después, recién cumplida mi tercera década de vida, cuando ese proyecto fracasó, llegué incluso a pensar en tener un hijo con esa persona y luego separarnos como pareja para llevar a cabo mi gran anhelo de ser padres de una misma criatura. Fue una idea que cruzó mi mente por un tiempo, era mi forma de decirle al “Amor de mi vida” que siempre lo amaría a través de nuestro hijo, aunque ya no quisiera ser su pareja. También era mi forma de no reconocer que toda esta idea del amor de la vida en la que invertí tantos años (básicamente toda mi vida hasta ese entonces) había sido un gran error. En todo caso ¡Gracias a La Gran Tetera por los anticonceptivos!

Lo curioso es que yo hace muchos años había dejado de abrazar el pensamiento mágico. Incluso mucho antes de saber lo que significaba “pensamiento mágico”. Yo no creía en el destino. Nunca pensé en nosotros como “almas gemelas” ni siquiera creía en la existencia del alma.

Entonces, ¿Qué fue lo que me hizo acarrear este espejismo por tanto tiempo? A veces pienso que fue la influencia del medio en el que nací. ¿Se han fijado como, cuando hay dos niños pequeños de distinto sexo en una reunión social los adultos insisten en emparejarlos? Recuerdo que los niños mayores de nuestro grupo oficiaron, jugando, nuestro matrimonio varias veces. Nosotros éramos la parejita en la que el resto proyectaba sus fantasías. Aunque debo decir que hubo una atracción mutua que alimentó esta práctica. El era todo lo que yo admiraba: culto, inteligente, valiente. Cada vez que pasábamos un verano juntos me enseñaba cosas sobre libros que yo no había leído, canciones que yo no había escuchado e ideas sobre las que yo no me había enterado. Pero, la fantasía que alimenté y las acciones que realizé a partir de esa atracción fueron arbitrarias. Un híbrido nacido de la mezcla de cuentos de hadas varios, unas cuantas películas y mis lecturas de adolescente. Nunca ha sido tan cierto para mi como ahora eso de que somos criaturas de nuestro tiempo.

Debido a todo este constructo que fui armando desde mi más tierna infancia fui incapaz de ver las (para otros) evidentes fallas en mi fantasía. Resultado: un despertar lento y doloroso a la realidad, y la sensación de haber malgastado tiempo irrecuperable. También el pudor de descubrir que había caído presa de las tradiciones en vez de haber tomado decisiones racionales sobre mi destino. Pero, ¿se puede ser racional en estas materias? En fin, al menos hoy, que se ha roto el hechizo, tengo la satisfacción de poder darme la libertad de analizar mi pasado desde otra perspectiva. Cambié una convicción ilusoria por la duda. Y creo que ha valido la pena.

A pesar de todo, no he perdido las ganas de abrazar ideales románticos, es solo que ahora soy un poco más humilde en las proyecciones y evito moldear mis espectativas en base a convenciones sociales. He tratado de liberarme de cualquier idea preconcebida sobre cómo construir una vida o una familia. Las consecuencias de esta línea de acción son que me encuentro a la deriva absoluta. Me siento como el título (ya que estamos) de otra película de Linklater Dazed and confused: Aturdido y confundido.

No voy a arruinarles las películas citadas con spoilers, solo les diré que en Before Sunset, Jesse (el protagonista, personificado por Ethan Hawke) ha escrito un libro sobre una historia de amor con un final abierto. Durante una rueda de prensa un reportero le pregunta sí al final los personajes se quedan juntos o no. Él contesta que lo deja como un test personal para cada lector: Si piensas que los personajes se quedan juntos eres un romántico, si piensas que no, entonces eres un “cynical” palabra inglesa cuya traducción no es “cínico”, sino que, adivinen: Escéptico (O también, amargado…)

La imagen de cabecera la obtuve acá.

Chilena por esas cosas de la vida, arquitecta por sepa Monesvol qué razón y escéptica gracias a Google. Su vocación de indagadora impertinente se remonta a sus años mozos, cuando discutía con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie pasa sus horas libres haciendo activismo escéptico y discutiendo con profesores de Historia y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google). Es miembro entusiasta de la Asociación Escéptica de Chile.

4 Comments

  1. Gran artículo. El único error es creer que el amor, valor positivo siempre bienvenido, es perdurable. El tiempo lo degrada todo, incluso los sentimientos. Coincido en la predilección por las películas de Linklater. No sé si lo sabes, pero ya está rodada la tercera parte, Before Midnight. No sé tú, pero a pesar de todo, estoy deseando reencontrarme con Jesse y con Celine y ver cómo les ha ido y cómo les sienta la mediana edad.

    • Sí, el tiempo lo degrada todo, pero muchos tendemos o hemos tendido a hacer planes y promesas para siempre.

      Yo también estoy esperando la tercera parte de la saga (Me enteré el otro día) para ver qué tratamiento le dieron a la continuación de la historia ¿Tendrá un final cerrado o abierto otra vez? ¿Qué pasó durante estos nuevos 9 años?? Muero de curiosidad. Aunque seguramente no tendrá un final del tipo “Y fueron felices para siempre”

      Me alegro de que te haya gustado el post.

  2. Pucha Lulú…que lata tus recuerdo del prolema que se generan entre el escepticismo y ese sentimiento poco confiable y dificiles evidencias que llaman amor. Para mi es quizàs lo contrario… La película que me marca es “Cuando Harry comoció a Sally” donde muestra todo un análisis al surgimiento del amor “verdadero”, ese que se ve en las parejas que aparecen haciendo paréntesis a la película… y descubrir al final la declaración de amor màs romàntica y racional del cine… El problema es que no sé si sólo es una película y cada vez es màs dificil encontrar una pareja o relación igual o si toda la vida es y serà siendo el mismo problema… y por toda la eternidad existiremos los “aturdidos y confundidos”

    • Ahh, ciberprofe, no importa. Para equivocarse está la vida. Solo espero ir aprendiendo algo en el camino y no seguir tomando como modelo una película! Ni la de Billy Crystal ni ninguna otra. ;)

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