“Mi violador no sabe que es un violador. Vosotros le enseñasteis que no fue culpa suya. Bebí demasiado, flirteé y mis pantalones cortos eran demasiado cortos. Yo lo iba pidiendo. Me dejó tirada en las escaleras de un aparcamiento. Mi (ex) novio me despreció, me llamó guarra, me dijo que era una puta. Me lo merecía. Mis amigas me miraban mal. Me trataron como basura, sin darse cuenta de que podrían haber sido ellas. Esta cultura, tu cultura, mi cultura, les dijo, me dijo, que fue culpa mía. Y yo lo sufrí. Pero mi violador no sabe que es un violador.
No estoy avergonzada. Me mantendré firme.”
Fuente: Rabid Feminist
Esta es la traducción al español de la pancarta ‘My rapist doesn’t know he’s a rapist’ (vía Rape Map). La cultura de la violación se expande, normalizando la actitud de los agresores y culpabilizando a las víctimas. Desviar el debate hacia las denuncias falsas, hacia la actitud o el pasado de las víctimas, o infantilizar a los agresores como víctimas también, pero de sus propios instintos, nos perjudica a todos.
En la imagen de cabecera, la criatura del lago, aprovechando al máximo sus dedos arrugados por la humedad.
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