Mujeres que nos inspiran: Bertha Benz

Mujeres que nos inspiran: Bertha Benz

5 de agosto de 1888

Pforzheim

 

Estoy agotada y me dispongo a acostarme, el día de hoy ha sido realmente agotador, pero ha merecido la pena.

 

Escribo esto una vez que ya he enviado un telegrama al pobre de Karl, donde le digo que todo está bien y que su sueño se hará realidad pronto. Tras unos pequeños ajustes, todo el mundo querrá tener un Motorwagen y Karl alcanzará fama mundial por ello. Siento no haberle dicho nada, pero de haberlo hecho jamás me hubiera permitido emprender el viaje.

 

Los niños también están exultantes, el viaje ha sido muy emocionante para ellos y no menos para mí. Creo que cuando esta mañana hemos salido de Mannheim no confiaban en que pudiéramos conseguirlo, pero según avanzábamos por los caminos (dejando asombrada a la pobre gente que se cruzaba en nuestro camino) les demostré que el gran proyecto de su padre es factible.

 

En los próximos días emprenderemos el viaje de vuelta a casa, donde nos espera Karl radiante de felicidad; será mejor que todos descansemos.

 

Estas palabras podrían haber sido escritas en el diario de Bertha Benz, pero han salido de mi imaginación a través de mis dedos que golpean el teclado. Probablemente no sea capaz de imaginarme ni una pequeña parte de los pensamientos de Bertha en aquella noche de agosto de 1888, cuando se convirtió en pionera del automovilismo únicamente por ir a visitar a su madre a más de 100 kilómetros de su hogar.

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Bertha Ringer nació en mayo de 1849 y su vida siempre estuvo ligada a la historia del automóvil. A pesar de que la mayoría de reseñas sobre su vida se centran en que fue la amante y servicial esposa de Karl Benz, inventor del automóvil de gasolina, Bertha se merece mucho más que eso ya que es poco probable que Karl pudiera seguir desarrollando sus inventos y mucho menos conseguir venderlos sin su ayuda y decisión.

 

Lo cierto es que, ya antes de casarse, Bertha invirtió y se hizo socia del taller de Karl permitiendo que pudiera registrar la primera patente del automóvil. Esto nos indica que Bertha siempre creyó en el proyecto de su después marido y sabía que aquello les reportaría muchos beneficios y fama.

 

Karl y Bertha se casaron en 1872 y tuvieron cinco hijos, los dos mayores son de los que habla mi imaginada Bertha en su diario también imaginario.

 

Hablando de matrimonio: una vez que Karl y Bertha contrajeron matrimonio, ella perdió sus derechos sobre las inversiones que había hecho y dejó de ser socia legal de Karl. ¿Por qué? Porque las leyes de aquella época no permitían que Bertha siguiera siendo dueña de sus negocios una vez casada y desde que dio el sí quiero todos sus derechos sobre el negocio que compartía con Karl pasaron a ser de él por ley.

 

Carl_and_Bertha_Benz,_their_daughter_Klara_and_Fritz_Held_on_a_Benz_Victoria_during_a_trip_near_Schriesheim_in_1894Dieciséis años de feliz y fructífero matrimonio más tarde, un cinco de agosto, Bertha decidió ir a visitar a su madre a Pforzheim acompañada de Eugen y Richard, sus dos hijos mayores. Nos parecería un acto inocente y carente de interés, si no fuera porque Bertha pensaba ir en uno de los últimos inventos de su marido: el Motorwagen No. 3 y porque su madre vivía a 106 kilómetros de distancia.

 

A pesar de los numerosos proyectos de automóviles que existían en la época, nadie los había probado por más de unos pocos kilómetros y mucho menos sin la supervisión de sus mecánicos. Nadie había hecho antes lo que Bertha pensaba hacer ese día y así se convirtió en la primera persona en conducir un automóvil por una distancia lo suficientemente amplia como para probar su autonomía y viabilidad.

 

Bertha no dijo nada a su marido de lo que se proponía hacer, él no le hubiera permitido hacerlo ya que las constantes críticas y escepticismo ante su proyecto habían minado su moral y él también empezaba a dudar de que sus Patent Motorwagen fueran realmente viables. Pero el pesimismo no había contagiado a Bertha y ella sabía que el invento de su marido sería una revolución en el transporte de pasajeros y mercancías.

 

Al amanecer del 5 de agosto de 1888 salió de casa en Mannheim con el firme propósito de ir a visitar a su madre en Pforzheim, a más de 100 kilómetros. Llegó al anochecer, probablemente cansada, sucia y harta de que los chicos le preguntasen constantemente “¿Hemos llegado ya?”. Pero allí estaba, demostrando a los escépticos y al mundo entero que aquel proyecto merecía la pena y que el automóvil era ya una realidad. Nada más llegar envió un telegrama a Karl para decirle que tanto ella como los chicos estaban bien y que el viaje había sido un éxito.

 

800px-Motorwagen_SerienversionPero no crean que Bertha recorrió 100 kilómetros de rosas y sin contratiempos.

El primero al que tuvo que hacer frente fue quedarse sin combustible. El Motorwagen utilizaba una fracción del petróleo correspondiente a las naftas (o gasolinas) actuales y que se llamaba ligroína. Como todavía no existían las gasolineras, Bertha tuvo que buscar la ligroína en el único sitio donde podría conseguirla: una farmacia. Así también fue la primera persona en repostar combustible.

También tuvo que hacer una parada en el herrero para arreglar la cadena de transmisión que se había averiado e inventar las pastillas de freno, ya que el sistema de frenado que había ideado Karl no era del todo efectivo. Algunos de los conductos que llevaban el combustible al motor se obstruyeron y Bertha tuvo que tirar de ingenio para poder seguir en camino: los desatascó con una larga horquilla de las que llevaba en el pelo y siguió tirando millas. Probablemente Bertha también fuera la primera mujer experta en mecánica del automóvil.

 

El viaje de Bertha se convirtió en un hito en la historia del automovilismo, ya que supuso un gran incentivo a la hora de seguir desarrollando la tecnología automovilística. Una vez de vuelta en casa, Bertha hizo importantísimas sugerencias a su marido para mejorar la conductibilidad del automóvil: era necesaria una marcha más corta que permitiera subir las pendientes de manera más cómoda y la incorporación de las pastillas de freno (mejoradas) que la propia Bertha había inventado sobre la marcha.

 

Quizá no hayan oído hablar de Bertha antes, o solo la asocien al inventor del automóvil, pero en Alemania es toda una personalidad y comparte fama con su marido. En 2008 se inauguró la Bertha Benz Memorial Route, para aquellos que deseen recrear el viaje de Bertha y en 2011 se celebró el primer Bertha Benz Challenge en dicha ruta, para automóviles con nuevas tecnologías en desarrollo (híbridos, eléctricos, de hidrógeno) y con el lema movilidad sostenible en la vía para automóviles más antigua del mundo. También en 2011 su historia quedó inmortalizada en una película.

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En algunas ocasiones nos vemos en un aprieto cuando nos preguntan por modelos femeninos a seguir, ya que la mayoría de los grandes descubrimientos y logros de la humanidad tienen protagonistas masculinos. La próxima vez, ¿por qué no mencionan a Bertha Benz?

 

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.
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