Spanish Inquisition: colgando los guantes

Spanish Inquisition: colgando los guantes

Pongámonos serios por un momento y pensemos en la muerte. Y no, no estoy esperando una discusión abstracta sobre lo que significa la muerte (o la vida, para el caso), ni cómo diferentes personas o sociedades lidian con la mortalidad. Estoy hablando de tu muerte; y también la mía. ¿Te has puesto ha pensar cómo quieres morir? ¿Qué estas dispuesto a hacer para prolongar tu vida?

Pues verán, hoy estaba escuchando uno de mis podcasts favoritos, Radiolab, y me obligo a hacer justo eso. En el episodio en cuestión, hablan acerca de un estudio realizado en la Universidad Johns Hopkins donde, entre otras cosas, se le pregunta a un grupo de médicos de edad avanzada sobre sus deseos en cuanto a los tratamientos e intervenciones a los que están dispuestos a someterse para prolongar su vida en el caso hipotético de una lesión cerebral incurable, pero no terminal. Sus respuestas son radicalmente diferentes a las que el público en general tiende a dar.

Preferencias de los médicos sobre los tratamientos dado escenario de un lesión cerebral irreversible, pero no terminal. Gráfica proveniente del artículo "Life-Sustaining Treatments: What Do Physicians Want and Do They Express Their Wishes to Others?", de Joseph Gallo, basada en datos del Johns Hopkins Precursors study

Preferencias de los médicos sobre los tratamientos dado el escenario de un lesión cerebral irreversible, pero no terminal. Gráfica proveniente del artículo “Life-Sustaining Treatments: What Do Physicians Want and Do They Express Their Wishes to Others?”, de Joseph Gallo, basada en datos del Johns Hopkins Precursors study.

En preguntas tan simples como, ¿quisieras que se te administrara reanimación cardiorespiratoria, diálisis, ventilación artificial, o usar una sonda nasogástrica?, alrededor de un 80% de los doctores rechazó el tratamiento. Casi un 60% de ellos rechazó la hidratación intravenosa. El único tratamiento con el cual los doctores estaban de acuerdo era la administración de medicamentos para mitigar el dolor, incluso si disminuían su estado de consciencia y sus expectativas de vida. En cambio, el grupo control estaba mayoritariamente a favor de todas estas intervenciones. Claramente, los doctores saben algo sobre las limitaciones y los efectos secundarios de estos tratamientos que no están comunicando efectivamente al público.

En el podcast ponen el ejemplo de la reanimación cardiopulmonar, que en la tele parecer ser bastante efectiva, ¿verdad? Pues no. Solo un 8% de las personas que recibe RCP sobrevive, y sólo el 3% del total retoma una vida normal. Un 3% de ellos acaba en estado vegetativo crónico, y el restante 2% se encuentra en un estado intermedio.

Con un poco de suerte, me falta algo de tiempo para enfrentarme a esa situación, pero me parece fundamental en momentos de enfermedad, o al entrar en una edad avanzada, sentarme con mi doctor y asegurarme que entiende cómo me gustaría morir, y que él o ella a su vez me hagan entender precisamente lo que esto significa en términos de las decisiones médicas que en su momento habrá que tomar. Igual de importante me parece asegurarme que mi familia se entere de antemano de mis deseos, para que logren aceptarlos y sean consecuentes con ellos.

Entonces tú: ¿cómo quieres morir? ¿a qué tratamientos estas dispuesto a someterte para prolongar tu vida?¿estarías dispuesto al suicidio asistido en caso dado? ¿has hablado con tus familiares sobre tus deseos?

La imagen de la cabecera viene de aquí.

By lucy
Nacida en México, Luciana siempre ha tenido interés por temas científicos, al grado de tener la osadía de navegar el circuito académico durante la última década. Sin visos de lanzar el ancla en un área específica, ha metido mano en temas que van de materiales, a nanotecnología y últimamente en biotecnología. La vida no corre prisa, y entre inmersiones a las obscuras aguas del trabajo experimental, esta rata de laboratorio tratará de subir a la superficie para tomar un poco de oxígeno y perspectiva al escribir para escéptica.

6 Comments

  1. Lo cierto es que espero que de aquí a que me toque morirme, sea legal el suicidio asistido, porque me parece horrible tener que estar pasándolo mal y sufriendo por una concepción religiosa de la vida humana y el alma (eso de que perteneces a dios, y el suicidio es pecado). Creo que es un caso claro de legislación basada en las creencias religiosas.
    Sobre los tratamientos, pues depende mucho de la enfermedad que tenga, de lo dolorosos/desagradables que sean y de su eficacia. Habrá que ir viéndolo sobre la marcha.
    Lo que sí tengo claro, es que quiero que se aproveche todo lo aprovechable. Vamos, que si puedo elegir, prefiero hacerlo de forma que mis órganos sean aptos para la donación. Aunque igual a Mariló Montero no le gusta mucho la idea, no vaya a ser que contagie el ateísmo con un riñón XDD

  2. Ese capítulo de Radiolab sin duda cambió mi opinión sobre las intervenciones para prolongar la vida. Nunca he estado en contra de “desconectar”, pero tenía menos pensado las consecuencias de las intervenciones que mencionan en el estudio. No sé si tendría el valor de decirle a un médico que no haga todo lo posible por salvar la vida de una persona cercana, pero entiendo mejor a la gente que elije la opción de no resucitar.

  3. [Será posible que el rechazo relativo de los médicos a los tratamientos se deba a que ellos los ven desde el otro lado: el trabajo que implican, el dolor de las familias y la impotencia (quizás) de no saber hasta qué punto con ello se podrá ayudar a un paciente. Al final, el rechazo a estos tratamientos podría estar influenciado por un proceso más de condicionamiento pavloviano.]

    Ahora, respecto a las preguntas… creo que a la hora de decidir si someterme a un tratamiento para prolongar mi vida, pondría especial atención en qué tan funcional sería esa vida prolongada, o sea, no me entusiasma para nada vivir 5 años más si esos 5 años estaré en coma, o no podré hacer el 90% de las cosas que me interesan. Ahora si estando postrado tengo la posibilidad de conectarme a un ordenador y hacer cosas a través de él, yo feliz =). De lo contrario, espero que el suicidio asistido sea legal.

    (me acordé de este artículo: http://www.terceracultura.net/tc/?p=5583 )

  4. “Claramente, los doctores saben algo sobre las limitaciones y los efectos secundarios de estos tratamientos que no están comunicando efectivamente al público.”
    Es posible, pero la razón puede ser la imposibilidad de la comunicación porque el público no queremos aceptar según qué información.

    • Tienes razón, creo que es un poco de los dos. En el podcast, por ejemplo, hablan de cómo cuando le preguntan a una persona cómo quiere morir, normalmente responden rápido, sin mucho dolor, mientras duermo. Bueno, una de las maneras más rápidas de morir es de un ataque, y al preguntarle a las mismas personas que si les gustaría alguna intervención médica en caso de un ataque, la gran mayoría dice que sí.

  5. Siempre he pensado que llega un momento en que hay que pensarse si vale la pena seguir viviendo, en según qué condiciones (aunque las condiciones que hacen la vida “invivible” serán muy personales).
    Yo creo que mientras tenga conciencia para leer, escribir, y comunicarme de una manera relativamente fluida con la gente, podría vivir. Pero más que pensar en mi muerte, pienso en la vida de los demás sin mí (básicamente mis hijas): tal vez a mí no me merezca la pena seguir viviendo atado a una máquina, pero puede ser que los demás prefieran que esté ahí un año más, un mes más, un día más, aunque solo sea para decirnos cosas con la mirada…
    En la comida del día de navidad saqué el tema, pero a más de uno se le atragantó el turrón y lo dejé correr.
    ¿Ponerse una bomba lapa bajo la camilla y hacerse llevar delante del congreso para hacerla estallar, se considera suicidio asistido?

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