Spanish Inquisition

Spanish Inquisition: Entre la sartén de Feynman y el suéter del asesino

Hace poco estaba leyendo el libro de historias autobiográficas de Richard Feynman “¿Está usted de broma, Sr. Feynman?” y, a pesar de que las historias que relata son divertidas e interesantes, la verdad es que me son bastante ajenas. Aunque sea difícil de creer, yo no soy un físico trabajando en el Proyecto Manhattan que sale a los bares topless en el Estados Unidos de los años 50. Sin embargo, hay una historia que cuenta en la que me sentí de alguna manera (muy tenue) conectada con Feynman.

En esta historia, Feynman cuenta cómo fue a trabajar por un tiempo a Brasil, a Río de Janeiro concretamente. Resulta muy divertido cómo cuenta que se metió a una escuela de samba y que aprendió a tocar la “frigideira” (que literalmente significa sartén, pero es un instrumento de percusión). Cuando el camarero del hotel, con el que ya había hecho migas, le recomendó que se quedara para ver pasar a una escuela de samba, Feynman dijo que le era imposible porque ya tenía otro compromiso. El compromiso, por supuesto, era pasar por la Avenida Atlántica, frente a los hoteles, tocando la frigideira con la escuela de samba. Pero esa no es la parte con la que me identifiqué, a pesar de que he desfilado con una escuela de samba en Río, (a manera de “bulto” entre los carros alegóricos. Ni siquiera me sabía la canción). Lo que me hizo ilusión fue que algo, no sé muy bien qué, de la descripción de la conversación con en camarero, hizo que se me iluminara la cara con un “¡yo he estado en ese hotel!”. Un poquito de indagación confirmó mis sospechas: el hotel donde yo solía quedarme cuando iba a Río, era el hotel donde Richard Feynman pasó una larga temporada. Ya sé que es una tontería, pero no les voy a mentir: me hizo ilusión.frigideira

Esa reacción un poco (o muy) irracional ante el hotel me recordó a la demostración del suéter del asesino que hace el profesor Bruce Hood. Hood muestra en sus charlas un suéter al público asistente y pregunta pregúnta cuántos estarían dispuestos a probárselo. A continuación les informa que el suéter pertenecía a Fred West, un asesino un serie que torturó, violó y mató a 12 mujeres. Con esta nueva información, la gente dispuesta a usar el suéter disminuye a casi cero. Tras probarse en suéter, los valientes voluntarios bajan del escenario y reciben malas miradas del resto del público.

Tanto mi valoración positiva del hotel donde 50 años y 4 remodelaciones antes estuvo un gran personaje, como la valoración negativa por parte del público asistente a las charlas de Hood a un artículo de ropa que supuestamente perteneció a un asesino (en realidad, el suéter no era de West), son formas de superstición.

El profesor Hood dice en entrevista para su libro SuperSense*:

Mucha gente no reconoce que tiene creencias sobrenaturales en su proceso de toma de decisiones y comportamientos. Para los creyentes, la realidad tiene una dimensión escondida. Hay pasiones allá afuera, hay energías operando en el mundo controlado por fuerzas invisibles. Los creyentes reconoce esto como la base para muchas de sus creencias sobrenaturales sobre el mundo. Pero también los ateos y no creyentes operan con comportamientos que reflejan la suposición de que hay algo invisible en operación. Así que lo que he hecho en este libro es hablar sobre qué es esto y de donde viene.

Por mi parte, reconozco que algunas decisiones que he tomado han estado influenciadas por este tipo de supersticiones. Muchas veces me descubro a mi misma pidiendo a la Virgen del Tráfico o a San Semáforo que me ayuden a llegar a tiempo a mi destino. Si me retaran a ponerme el suéter del asesino, seguramente me lo pondría, pero si me lo dejaran unos días en casa (donde nadie me viera ser irracional), posiblemente lo pondría en una esquinita donde no pase muy seguido y procuraría ni tocarlo. Y si tuviera que ir a Río de Janeiro, el hecho de que Feynman se haya quedado en ese hotel influirá en mi elección de hotel. Pero lo que realmente me preocupa son las veces (que además serán las más) que tomo decisiones en base a supersticiones sin darme cuenta. Y eso da mucho más miedo que un suéter de asesino o que un físico dando de golpes a una sartén.

¿Hay algún objeto o lugar a lo que le des un valor positivo o negativo a pesar de que racionalmente sepas que no lo tiene? ¿Te pondrías en suéter del asesino? ¿Alguna vez te has descubierto a ti mismo tomando una decisión supersticiosa? ¿Tú también te encomiendas a los dioses del azar de vez en cuando?

*Aún no he leído SuperSence, aunque sí he leído y escuchado varias entrevistas con Bruce Hood sobre el tema.

Spanish Inquisition, antes conocida como Tercer Grado, es una sección donde Escéptica pide tus opiniones, experiencias y comentarios sobre diversos temas de interés. ¿De interés para quién? Pues por lo menos para el autor del post, y esperemos que de vez en cuando para ti también. Nombrada en honor a los famosos sketches de la serie Monty Python´s Flying Circus, la podrás encontrar todos lo miércoles en nuestro blog.
Las imágenes son de aquí y aquí.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

7 Comments

  1. February 20, 2013 at 2:14 pm —

    Qué buen tema! A veces, por ser escépticos, nos olvidamos de que “racional” (e “irracional”) no son características de la persona, sino de las conductas (decidir, pensar, elegir…) de esa persona, y como tal, no es extraño encontrarse con que una misma persona tiene comportamientos racionales y otros irracionales… nadie se salva completamente 😉

    Por mi parte, creo que caigo menos frecuentemente en los mandos mágicos (pedirle algo a un objeto que no obedece, como un semáforo o una impresora); pero sí caigo en preferir lugares, objetos o costumbres en base a asociaciones carentes de lógica (como lo de preferir el hotel donde alguna vez estuvo Feynman). De hecho, a veces me encuentro a mí mismo evitando pisar las tapas en la acera (éstas: http://goo.gl/EBqqO ) sólo porque una amiga mía muy querida lo hace. Yo no le adjudico mala suerte a pisar estas tapas, ni tampoco pienso que sea peligroso o algo así… simplemente ‘me sale’ hacer eso.

    • February 26, 2013 at 2:53 pm —

      Es que viendo el agujero de la que hay en tu foto, yo tampoco la pisaría, que mal rollo XDD

  2. February 20, 2013 at 4:46 pm —

    Este tema me interesa mucho y debo decir que ando constantemente inspeccionando las cosas que hago para ver si detecto conductas como estas. A veces me rio sola al darme cuenta. Por ejemplo, cuando supe que la ciudad donde vivo es la cuna de la dinastía Tudor me puse contenta… jajaja

  3. February 20, 2013 at 11:24 pm —

    Yo intento mantener las actitudes irracionales bien encerradas en una cajita, aunque a veces se demuestra que esta no es suficientemente estanca…
    Pero muchas de ellas sí tienen su lógica. Por ejemplo no pisar tapas en las aceras (¿y si no soporta nuestro peso?); o no pasar por debajo de una escalera (¿y si al tipo que trabaja en lo alto se le cae el martillo?; o no ponerse el jersey de un asesino (no por las malas vibraciones, sino porque tal vez todavía tenga algún lamparón).

    • February 20, 2013 at 11:45 pm —

      Vale, pero a mi nadie me puede negar que el semáforo de mi calle me tiene manía.

      • February 21, 2013 at 12:51 am —

        La tercera profesión más deleznable, después de la de político y la de periodista felador de políticos, es la de programador de secuencias de semáforos; o sea que no le eches la culpa al aparato, que simplemente es un mandao.

  4. February 22, 2013 at 6:56 pm —

    La mía debe ser la más tonta de todas: Cuando yo o mi novio tenemos examen nos mandamos “buenas vibras” a la hora correspondiente, esto a través de un salto de Lapras (Sí, el pokémon) y cuando lo olvido o le va mal me siento mal por no haberlo hecho o no haber saltado lo suficientemente alto.

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