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El mito de la reforestación

A lo largo de las últimas décadas nos han convencido que podemos “parchar” las regiones  deforestadas de una manera tan sencilla como “plantar un arbolito” y como arte de magia volveremos a tener ese hermoso recurso renovable que son los bosques.

La mayoría de los programas se vienen abajo rápidamente, ya que para empezar, la reforestación es cara, difícil de planear y más aún hacerla. Cuando las cosas se caen está el inminente shock, fruto de la visión simplista que tenemos referente a los organismos y ecosistemas. Seguimos pensado que son como maquinitas y que los bosques son iguales que nuestro patio, sólo que más grandes, que plantar árboles es como poner estacas en la tierra.

Todo se reduce a:

Vamos a reforestar.

Con esta especie de árbol.

Que no es nativa.

Posiblemente alelopática.

Chorrromil hectáreas.

.

“Vamos a reforestar”

Cuando se anuncia una campaña de reforestación, hay que preocuparse. Eso significa que las cosas están tan mal que tu gobierno u otras instituciones están dispuestas a pagar todo el paquete, ya sea porque se ha comenzado a tener pérdidas económicas al disminuir los servicios ambientales dados por la vegetación o que grupos activistas o comunidades rurales o índigenas empiezan a reclamar las consecuencias de la deforestación en sus tierras.

“Con esta especie de árbol”

Esta frase encierra muchos errores que se suelen cometer a la hora de reforestar.

El primero tiene que ver con plantar directamente árboles. Existe un proceso ecológico llamado sucesión  el cual es el cambio gradual en la estructura de la comunidad en una localización dada del paisaje. Se va mostrando mediante secuencias, por ejemplo de pastos a arbustos y de éstos a bosque. Después de una forma importante de perturbación (en este caso la deforestación, pero también puede ocurrir por fenómenos naturales) las especies “pioneras” son las que aparecen primero y se caracterizan por altas tasas de crecimiento, tamaño pequeño y capacidad alta para dispersarse. Creo que todos hemos visto un terreno baldío ser colonizado poco a poco por pastos, malezas y otras hierbas. Estas especies iniciales son importantes ya que “preparan el terreno” almacenando humedad, nitrificando los suelos (algunos) y atrayendo animales y microorganismos benéficos.  En las fases tardías comienzan a aparecer especies con menores tasas de dispersión y crecimiento, los cuales son en su mayoría árboles.

sucesion-ecologica

Esto nos indica que al intentar reforestar se están saltando varios pasos de la sucesión y por lo tanto los arbolitos se las ven negras cuando los plantan directamente en un suelo donde casi no hay nada, haciéndolos vulnerables a depredadores y plagas.

Otro de los problemas es que se suele utilizar sólo una especie de árbol (o dos), o sea el resultado es técnicamente un monocultivo (a menos que la meta sea recuperar un ecosistema de muy baja diversidad como los bosques de pino o encino) lo cual no tiene caso si lo que tratamos de hacer es restaurar un bosque completo.  Parece ser suficiente con que tengan tronco y hojas.

“Que no es nativa”

Para reforestar gran cantidad de terreno se requiere una producción de árboles en masa lo que significa que es mas fácil que se utilicen especies comerciales, baratas, de crecimiento rápido y fácil reproducción. Debido a que muchas veces las especies nativas no poseen estos requerimientos, se utiliza frecuentemente especies exóticas, generalmente de Australia o África.

“Posiblemente alelopática (in a bad way)

La alelopatía es  un tipo de interacción que se da por medio de estimulantes o inhibidores químicos de una planta a otra. Estas sustancias se pueden encontrar en hojas, frutos, raíces, etc, y pueden caer al suelo o directamente a otras plantas.

Durante las últimas décadas se ha utilizado al eucalipto (australiano, por cierto) como especie principal para los programas de reforestación en México, Perú, Brasil y otros países sudamericanos. Los compuestos en el eucalipto inhiben el crecimiento de otras plantas, esto no sería un problema grave si no se plantara a grandes escalas, que junto con los efectos de ser un monocultivo se crean los llamados “desiertos verdes” donde no crece otra cosa, reduciendo drásticamente diversidad de flora, fauna y microorganismos.

Deserto_verde

Desierto verde de eucaliptos en Brasil

“Chorrromil hectáreas”

Si vamos hacer algo mal hay que hacerlo en grande. No importa cuanto terreno sigamos plantando, la tala desmedida y los cambios de uso de suelo son el verdadero problema.

¡Gracias programas de reforestación!

Hay algunos programas que sí están bien  manejados y tienen éxito, que están más dirigidos a restaurar realmente la zona y no sólo a llenarla de árboles. Son más escasos ya que requieren aún más de dinero, más años y esfuerzos posteriores de monitoreo. Reforestar es como reciclar, nos sentimos tan verdes haciéndolo ignorando que es un remiendo caro y poco eficiente.

 

Imágenes: sucesión y desierto verde.

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Fugaces 22/02/13

ileana

ileana

Bióloga, mexicana y amante de los roedores. Tiene un inusual interés por las artes plásticas y el origami. Sigue estudiando para convertirse en investigadora, pero últimamente se le ha metido el gusanillo de la divulgación científica.

9 Comments

  1. February 21, 2013 at 1:01 pm —

    ¿Por qué este post desapareció ayer por la noche, y hoy ha vuelto a aparecer?
    En cualquier caso, muy interesante.
    En Catalunya hace décadas que se reforestan los bosques mediterráneos con pino, sin dejar tiempo a que crezcan robles y encinas, que tengo entendido que darían lugar a un sotobosque más rico y que además parece ser que es más difícil que sufran incendios. Creo que ha habido siempre (quiero decir en estas décadas) una corriente de opinión entre los entendidos en el sentido de que sería mejor dejarle más tiempo al bosque para que se regenere por sí mismo. Aunque la verdad es que uno se pasea por esos bosques de pinos y parecen bosques normales y corrientes, con su sotobosque y su biodiversidad. De hecho hay muchísima gente que piensa que esos son los bosques “autóctonos”.
    El tema de los desiertos verdes es fácil de solucionar: basta con importar unos cuantos koalas desde Australia.

    • February 21, 2013 at 3:10 pm —

      Lo de la reaparición fue por que estaba distraída e hice click en “Publish” sin querer 😛
      Lo de los koalas está buenísimo. Me han entrado unas ganas de pintar koalas de cartón y colgarlos por la ciudad.

  2. February 21, 2013 at 1:53 pm —

    No estoy de acuerdo con el título. La reforestación no es un mito, es una técnica que bien realizada es muy útil. Sería como decir “El mito de la prevención de riesgos laborales” solo porque muchas empresas los implantan mal o solo los implantan coaccionados por la multa (o por accidentes mortales).

    • February 21, 2013 at 3:15 pm —

      Con el título me quise referir a todo lo que nos hacen creer en torno a la reforestación. La mayoría de las veces nos venden la idea de restauración que en realidad no llega a nada.

    • February 26, 2013 at 3:13 pm —

      Es que “El mito de las reforestaciones cortoplacistas” quedaba demasiado largo 😛
      Está claro que una reforestación bien hecha sí es útil, el problema es que se tarda demasiado en ver sus frutos. Los políticos sólo tienen 4 años, las empresas gestoras desde luego más, pero no se plantearán aprovechamiento forestal que pueden tener de aquí a 50 años, que el jefe ya estará jubilado.

  3. February 22, 2013 at 12:55 am —

    Hace un tiempo de vacaciones (isla victoria-bariloche-patagonia argentina), nos horrorizamos viendo como talaban dentro de una reserva ecológica. La guía nos explicó para nuestra tranquilidad más o menos lo mismo. Habían desforestado, cuando la isla se hizo reserva reforestaron con pinos, el pino arruinó el suelo, espantó fauna, se volvió incontrolable, empezó a invadir el bosque nativo. Así que bueno, ahora a volver a talar los pinos, preparar el suelo, cultivar especies autóctonas, empezar de lo más bajo a lo más alto, etc.

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