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Tomates radiactivos, va a ser que no

En distintas ocasiones he escuchado hablar de este tema y pensé que sería una información interesante para compartir aquí, en un foro tan abierto a leer sobre ciencia o tecnología sin caer en alarmismos y enfocándolo desde un punto de vista sensato.

Hay un miedo implantado en casi todos nosotros a cualquier cosa nuclear o radiactiva que muchas veces es comprensiblemente irracional, las imágenes de los usos bélicos de estos descubrimientos o los escasos pero famosísimos accidentes nucleares han calado lentamente en todos nosotros dejando de lado otros aspectos mucho más beneficiosos de la misma ciencia que hay detrás de ellos, desde las aplicaciones médicas o energéticas a las industriales en la fabricación de materiales más resistentes o más “bonitos” como los diamantes coloreados.

Una de estas aplicaciones poco conocidas es la irradiación de alimentos. Radiación y alimentos, ¡en la misma frase!

En primer lugar veamos en qué consiste exactamente. Las radiaciones ionizantes tienen un efecto sobre los organismos vivos afectando su ADN o a las células a nivel físico-químico, interrumpiendo el desarrollo o la reproducción de un organismo afectado o, a dosis suficientemente altas, produciendo su muerte. En general, cuanto más complejo es un organismo más sensible es a la radiación recibida.

Con esta idea y aplicado a los alimentos, se pueden eliminar o neutralizar microorganismos, bacterias o insectos, impidiendo que crezcan y afecten al alimento irradiado, además con esta técnica también se puede detener la maduración evitando que se estropee y que se retrase la aparición de brotes en vegetales o la maduración de las frutas.

Pero, ¿no se volverá radiactiva la comida? La respuesta es que no. La comida no se sumerge en material radiactivo o se impregna con él, la comida se somete a procesos en los que son las partículas subatómicas a determinadas energías las que se encargan del proceso. Así protones, fotones, o electrones de energías adecuadas son los que se usan para conseguir los efectos deseados, tal como si los ilumináramos con unas fuentes de luz lo suficientemente potentes. Estas partículas no son radiactivas y su paso por la materia que conforma el alimento no deja ningún residuo radiactivo en él.

Por supuesto que no es válida cualquier tipo de irradiación y está perfectamente regulado qué y a qué dosis se debe irradiar un alimento para producir el efecto deseado, por ejemplo:

  • A bajas dosis (hasta 1 kGy) se consigue la inhibición de brotes, desinsectación o el retraso del proceso de maduración.
  • A dosis medias (1-10 kGy) se consigue prolongar el periodo de conservación por eliminación de microorganismos alterativos, la erradicación de bacterias en especies y hierbas secas, la eliminación de microorganismos patógenos y parásitos o el control bacteriano de comidas preparadas.
  • Dosis por encima de 10kGy. Están permitidas en la EU para especias y hierbas secas además de estar también aprobadas para la irradiación de la comida de los astronautas o de los enfermos en los hospitales.

Todo el proceso, desde la dosis ya mencionadas, hasta las condiciones, instalaciones, procedimientos y etiquetado, está regulado por organismos como la FAO (www.fao.org/index_es.htm) o la OMS (http://www.who.int/es/) que han publicado manuales y recomendaciones basadas en estudios científicos para este uso de las radiaciones ionizantes. A partir de ellos cada país ha elaborado su legislación y hay un gran abanico de opciones desde países que han aceptado plenamente las recomendaciones de la FAO y permiten la irradiación de cualquier tipo de comida y dosis (Brasil o Pakistán), hasta los que sólo la permiten para usos específicos. Así, por ejemplo, en Estados Unidos se sigue una regulación que depende del tipo de alimento y finalidad, y en la Unión Europea, la directiva comunitaria afecta a las especias y hierbas secas así como a la comida preparada para pacientes que precisen dietas estériles.

Según he podido leer en algunas de las fuentes que menciono al final de esta entrada, algunos beneficios colaterales han sido los comerciales ya que la importación de algunos productos desde muchos países productores a países como Estados Unidos ha ascendido o incluso ciertas restricciones se han levantado al poder así asegurar que los alimentos llegarán en buenas condiciones y además no contendrán ninguna contaminación biológica.

Espero haber conseguido interesaros un poco en el mundo de la radiación y en susu aplicaciones más beneficiosas y desconocidas.

Bibliografía:

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Angela

Angela

Angela es una licenciada en Física nacida en España que trabaja en el campo del Space Weather, más concretamente estudiando el efecto de la radiación espacial en satélites y misiones diversas. Cree que el mundo sería un lugar mejor si las Leyes de Newton fueran consideradas cultura general básica. Participa en la organización de la edición de Madrid de Escépticos en el Pub. En su tiempo libre le encanta leer fantasía, comics, H. P. Lovecraft, ver Doctor Who, rolear, cualquier cosa relacionada con Firefly, jugar a la consola, trastear con GNU/Linux, programar, hacer ganchillo y perder el tiempo en Internet.

1 Comment

  1. February 26, 2013 at 3:50 pm —

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