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Post invitado: El ser humano sobre la Tierra, o la plaga que no lo es tanto

Hace algunos días, me llamó la atención una noticia: David Attenborough, conocido y mediático naturalista británico, afirma que los seres humanos somos una plaga sobre el planeta y hace un llamado a controlar el crecimiento de la población antes de los próximos 50 años, para evitar el desastre que puede venir sobre nosotros.

Tengo que admitir que, si bien ubico a Attenborough, no conozco mucho de su trabajo ni de sus lineas generales de pensamiento. Pero esas noticias un poco apocalípticas siempre me han llamado la atención. Además, me recordó a un libro que leí hace algunos años, “El mundo sin nosotros” de Alan Weisman. No recuerdo los detalles (y en estos momentos el libro no está en mis manos), pero entre varias cosas comentaban sobre una campaña para la extinción voluntaria de la raza humana: el planeta está tan sobrepoblado y pobre de recursos, que la mejor opción para darle, al menos, una vida digna a un par de generaciones de descendientes más, sería voluntariamente dejar de reproducirnos. Llegará un punto en que la raza finalmente se extinguirá, y “el planeta podrá volver a su esplendor sin los egoístas y amorales parásitos que somos los seres humanos, arruinando lo que alguna vez fue un planeta sano” (cita textual del sitio web de la campaña).

Desde que leí sobre esa campaña, el tema me quedó dando vueltas. Recuerdo en el momento haber sentido dudas, y disgusto, por esa visión del ser humano como un parásito-consume-planetas. Leí más sobre el tema, pero al final el interés quedó perdido en algún lugar recóndito entre muchas cosas que hacer, y más agradables que pensar. Hasta que hace un par de semanas vi dicha noticia, y el disgusto, las dudas y mis ganas de discutirlo, regresaron.

Personalmente, tengo distintas razones para pensar que el ser humano no es una plaga sobre nuestro planeta. Me gustaría ahora compartirlas con ustedes, pero antes, necesito dejar algo en claro. Algo en lo que sí creo es en la mala distribución de los recursos, en el abuso del plástico y de los productos desechables y no biodegradables, en niveles de contaminación absurdos y en montañas de basura. Que no crea que el ser humano sea una plaga, no significa que no crea que hay muchas, muchísimas cosas que podríamos hacer para ser menos dañinos con la Tierra, nuestro actual único hogar, y con el resto de las especies que conviven con nosotros. No pretendo, en ningún caso, defender el avance descontrolado y poco sustentable que se ha vivido en los últimos años. Creo fervientemente que podemos hacer las cosas mejor de lo que las hemos estado haciendo hasta ahora. Pero, aún así, no creo que el ser humano sea una plaga.

Habiendo aclarado ese punto, ahora les voy a explicar por qué creo que no somos una plaga, y por qué creo que no es necesario que nos boicotiemos voluntariamente como raza.

Vamos a empezar con lo que Attenborough plantea como más grave, que es la falta de recursos y la hambruna. Según lo que el señala, en 50 años este efecto ya será notorio y avanzado. Sin embargo, el tema de la hambruna (que no estoy negando que exista, por favor; hablo de hambruna a niveles masivos, planetarios) fue planteado originalmente por Malthus, en 1798. Malthus señalaba que los niveles de alimentos en el planeta aumentaban linealmente, mientras que la reproducción humana aumentaba exponencialmente. Según sus cálculos, esto llevaría a hambrunas masivas para el año 1890, las que llevarían a la muerte de, en el mejor de los casos, 1/5 de la población del planeta, para finalmente con el tiempo matarlos a todos. Como solución a estos problemas, llamó a aumentar las tasas de mortalidad entre los pobres, no atendiendo a sus niños recién acidos, e incluso a la eugenesia: intervención de la reproducción humana, selección artificial de personas.

1890 llegó y pasó y las hambrunas y colapsos predichos por Malthus no llegaron. El tema volvió a salir a flote a fines de los ’60s gracias al biólogo Paul Ehrlich quien, haciendo cálculos similares y analizando el aumento de población en las últimas décadas, señaló:

“La batalla para alimentar a la población ha llegado a su fin. En los ’70s, el mundo pasará por hambrunas – miles de millones de personas morirán de hambre a pesar de cualquier tipo de programa que se pueda estar llevando a cabo.”

Me parece necesario repetir que NO estoy negando que hoy en el mundo las hambrunas estén matando a enormes cantidades de gente. Según la FAO, el hambre crónica y la desnutrición afectan, actualmente, a cerca de 900 millones de personas en el mundo, número que no es menor y que en absoluto estoy despreciando. El punto es que tanto Malthus como Ehrlich planteaban que, en los años que señalan, la hambruna significaría el inicio del fin para los seres humanos, afectando a porcentajes enormes de la población mundial. Esto no es ni ha sido así, ni en los años que ellos indicaron ni en los siguientes. De hecho, el porcentaje de personas desnutridas en el mundo ha bajado, de un 19% en 1990, a un 12% en 2012.

Todo esto tiene que ver con el fenómeno de la sobrepoblación: la idea de que hay más seres humanos sobre el planeta que los que este puede sostener. Sin embargo, la sobrepoblación no es el problema: la cantidad de seres humanos que hay actualmente podría vivir, sustentablemente, sin problemas sobre nuestro planeta; de hecho todas las personas del mundo podrían vivir, con hogares y jardines, en un área del tamaño del estado de Texas, con la densidad habitacional de Nueva York, dejando el resto de la Tierra completamente vacío. Si no me crees, puedes hacer el cálculo (ese mismo cálculo lleva a resolver que si todos los chinos saltaran al mismo tiempo no pasaría nada con el planeta, pero esa es otra historia). El planeta no está sobrepoblado: los recursos del planeta están siendo mal distribuidos.
Que sea posible tener a toda la humanidad viviendo en un área del tamaño de Texas, realmente no me parece sobrepoblación, mucho menos plaga; y considerando todo el terreno que quedaría libre, tampoco me parece falta de recursos. El problema es el acceso a los alimentos, y no la cantidad de gente: dadas las condiciones actuales, si redujeramos a la mitad la cantidad de gente que no tiene acceso fácil a alimentos, la gente que si lo tiene seguiría alimentándose bien, mientras que quienes no tienen un fácil acceso a alimentarse seguirían pasando hambre. Independiente de cuántas personas se encuentren en situación de hambruna.

Entonces, ya podemos ver que el tema de la sobrepoblación del planeta no justifica que seamos una plaga. Pasemos a otro tipo de crítica: el desarrollo tecnológico descontrolado y el abuso de recursos como el agua, los combustibles fósiles y los minerales.

El ser humano se encuentra en el estado en que está, tanto biológica como tecnológicamente hablando, no porque alguien lo haya puesto, ni le haya entregado cierto nivel de desarrollo, sino porque llevamos más de 2 millones de años buscando las mejores maneras de sobrevivir. Desde la edad de piedra, el hombre viene ingeniándose herramientas y estrategias que le han permitido subsistir hasta el día de hoy. Quizás de ahí viene, precisamente, el problema: la diferencia entre la subsistencia y la vida que se lleva, hoy en día, en los países más desarrollados. En el pasado, tener algo que comer, protección de los elementos y seguridad ante posibles depredadores, era más que suficiente para la vida. Luego, de ser cazadores y recolectores, los seres humanos pasamos a ser agricultores y ganaderos, estableciendo así los inicios de lo que son las actuales ciudades, el inicio de la civilización como conocemos hoy, en que la comida no se caza, sino que se produce. En conjunto con esto, y el lento pero fructífero desarrollo de la ciencia y la medicina desde las primeras civilizaciones, el ser humano ha llegado a ser lo que es hoy.

Todo lo que somos y tenemos hoy es el fruto de millones de años de desarrollo intelectual. ¿Lo hace eso inmediatamente bueno? No. Pero tampoco lo hace inmediatamente malo.

Es gracias a los recursos que nos entrega nuestro planeta que hemos podido alcanzar el nivel de desarrollo que poseemos hoy. Lamentablemente, para el ser humano el desarrollo viene de la mano con un poco de ensayo y error. Gracias a que muchas cosas han salido mal, podemos saber lo que saldrá bien; muchas veces no tenemos la oportunidad de hacer borrón y cuenta nueva cuando el daño ya está hecho. En el caso de nuestro planeta, es lógico que no tendremos otro donde vivir, en el caso que lo destruyamos. Pero creo que el hombre ya ha cometido ya bastantes errores, como para darse cuenta de que hay muchas cosas que ha hecho mal, y que podría hacer mejor. El abuso de los combustibles fósiles o del plástico, por ejemplo. En la ciencia y en la tecnología se sabe que es urgente el desarrollo sustentable, las políticas de energías renovables. Estamos aún a tiempo de remediar algunos de nuestros errores. No veamos todo el desarrollo como negativo; si no fuera por el, probablemente no estarías leyendo esto en tu computadora en este momento.

Como les contaba más arriba, en el sitio para la extinción humana voluntaria se denomina a los seres humanos como parásitos invadiendo un planeta que, alguna vez, estuvo sano. Frases como esas no son difíciles de encontrar cuando uno se adentra en este tema. Parece que hay algo que no queda muy claro: nosotros no somos una plaga, que llegó desde el exterior a invadir y abusar de un planeta. El planeta no era “sano” antes de los humanos, ni fuimos estos la causa de su “enfermedad”. ¿Cómo podemos definir lo que es un planeta “sano” o “enfermo”? Me parece una visión un poco geocentrista, en la que creemos que el planeta es un lugar especial e imperturbable, al que nosotros “llegamos” a corromper. El punto que debemos entender es el siguiente: nosotros no somos agentes externos. No llegamos a invadir el planeta, sino que nacimos del propio desarrollo de este. Independiente de cómo se haya originado la vida; a lo que voy es que, si estamos aquí hoy en día, para bien o para mal, es gracias a cómo el planeta nos dió las suficientes herramientas para desarrollarnos, o mejor dicho gracias a cómo el ser humano hizo uso de las distintas herramientas y recursos presentes en el planeta. No somos invasores, somos parte de la Tierra, siempre lo hemos sido, nacimos de ella. Por lo mismo debemos cuidarla, por supuesto. Debemos intentar mantener un equilibrio con las distintas especies. Por lo menos hasta hoy, es el único planeta que tenemos.

Pero dejemos también de ser, quizás, un poco homocentristas. Es necesario cuidar a nuestro planeta, porque vivimos aquí. Uno intenta mantener limpia su casa. Pero no vamos a “enojar a la Madre Tierra”. Podríamos, quizás, causar nuestra propia auto-extinción con nuestra tecnología y abuso de recursos. ¿La verdad? A la Tierra, lo que pase con los seres humanos, o con todas las especies que la habitan, no le importa lo más mínimo. No se va a rebelar contra nosotros, ni nos va a castigar con catástrofes naturales. En el peor de los casos, digamos el colapso cuando se acaben los combustibles fósiles o cuando el nivel del mar efectivamente suba drásticamente debido al calentamiento global, no será gracias a que la Tierra lo quiso así, sino las consecuencias de nuestros propios actos, de los cuales el planeta nada sabe, y los cuales aún estamos a tiempo de evitar. En unos 500 millones de años más, la temperatura del Sol ya será demasiado alta como para mantener la biósfera apta para la vida. En 5.000 millones de años más, el Sol se expandirá como gigante roja y engullirá a la Tierra sin chistar. En cualquier momento nos puede golpear un asteroide, o puede explotar una supernova, o cualquier fenómeno externo que puede acabar inmediatamente con la vida sobre la Tierra. El 99.9% de las especies que han vivido alguna vez sobre la Tierra se han extinguido por causas naturales, ¿por qué no pensar que nos podría pasar a nosotros? No intento, en ningún caso, justificar que hagamos lo que queramos porque “de todas formas vamos a desaparecer”, sólo quiero que queden 3 cosas claras: 1. Si hay razones para cuidar nuestro planeta, es porque es nuestra casa, y a nadie le gusta vivir en un basurero. 2. El ser humano no es una plaga, ni la Tierra está sobrepoblada, sólo hay mala distribución y mal uso de los recursos, problemas que aún estamos a tiempo de solucionar. 3. Haga lo que haga el ser humano, a la Tierra, al Sol y al Universo le es totalmente irrelevante.

Dejemos de ver el desarrollo como algo totalmente negativo, y pensemos en todo lo que nos ha dado. Tomemosle un poco mas el peso a lo que somos, a lo que como civilización hemos logrado alcanzar. Hay mucho aún que trabajar y que mejorar, por supuesto. Pero detengámonos un momento a pensar lo que hemos logrado en, tan solo, 2 millones de años.

La duda que me gustaría dejarles es la siguiente: dentro de un escenario en el que el ser humano aún puede revertir las cosas, avanzar hacia un desarrollo más sustentable y tener más en cuenta el daño que nos hacemos a nosotros mismos con ciertos aspectos del progreso – ¿qué privilegiamos? ¿La persistencia de un planeta y una biósfera libre de esta plaga, “sano”, pero que de todas formas será destruido, sin dudas, en un período de tiempo quizás no tan largo? ¿O el continuar con el desarrollo de nuestra especie, que ya ha avanzado tanto, y movernos como civilización hacia la mejor forma posible de vivir, para todos los seres humanos del planeta? ¿Por qué desechar esta oportunidad maravillosa que es un planeta donde se puede desarrollar la vida, cuando el problema a solucionar realmente es mejorar la calidad de vida de todas las especies que lo habitamos?

SOBRE LA AUTORA:
FranFran
Chilena, estudiante de astronomía; amante de la ciencia, el pensamiento crítico y la literatura. Me gusta difundir la ciencia y la razón, por sobre todas las cosas.

La imagen de cabecera es de aquí

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

10 Comments

  1. […] El ser humano sobre la Tierra, o la plaga que no lo es tanto […]

  2. February 28, 2013 at 8:10 pm —

    Yo creo que contemplas el problema demasiado metida dentro de el. Si te das cuenta que nuestra aparición en cada rincón del planeta ha supuesto un impacto negativo sobre ese rincón, dramático en algunos casos, verás que la presión a la que sometemos al medio es inaceptable.
    El mero echo de pasar de 1000 a 7000 millones de personas en un solo siglo hace que los recursos que necesitamos para seguir vivos (y para alimentar a los nuevos que van naciendo) sean inasumibles. Hemos superado hace mucho tiempo la capacidad de ‘uso’ recuperable de nuestro planeta, y lo que estamos haciendo es destruirlo de una manera irreversible. El único futuro posible es decrecer de una manera clara. Claro que no lo haremos voluntariamente, primero haremos que todo sea inusable, y más adelante pasaremos a ser menos de la cuarta parte de la población mundial. Parecido a lo que le pasó a los asirios, a los mayas o a los Rapa-Nui: colapso por agotamiento de recursos.

    • March 1, 2013 at 2:07 am —

      El punto es: ¿qué es lo negativo? ¿El uso de recursos, o su sobreexplotación? Creo que para todos está bastante claro que, sin utilizar recursos de la Tierra, a los humanos (y a todo el resto de las especies, la verdad) nos sería bastante difícil sobrevivir. El problema está en la sobreexplotación, en las sociedades basadas en recursos no renovables (como las termoeléctricas, en general los combustibles fósiles) y que, más encima, por mala distribución de recursos se dedica a abusarlos y consumirlos sin control.

      • March 2, 2013 at 10:13 am —

        Lo negativo es la depredación, el arrasar con lo que hay, la actitud de ‘como soy el amo de la existencia puedo hacer lo que quiera’.
        La falta de responsabilidad, de pespectiva y de capacidad para gestionarnos (la especie humana) como el principal problema que tiene nuestro planeta es, desde mi punto de vista, el problema.
        No tiene sentido la libertad del indivíduo/tribu/pueblo/estado/empresas para depredar en función de títulos de propiedad sobre el terreno que explotan si de esa manera generamos un escenario de colapso ecológico.

        Más allá de pesimismos u optimismos sobre nuestra viabilidad como sociedad o como especie me parece que estamos ante una disyuntiva histórica: O la especie evoluciona adquiriendo una conciencia planetaria y cambiamos de actitud o antes de dos generaciones se habrá producido un colapso económico-ecológico que reducirá de forma natural (y traumática) la presión del hombre sobre el planeta.

  3. February 28, 2013 at 8:39 pm —

    “Que sea posible tener a toda la humanidad viviendo en un área del tamaño de Texas, realmente no me parece sobrepoblación”
    Cuánto lugar ocupamos es irrelevante al tema de la superpoblación. Las variables relevantes no son sobre el espacio físico para vivir sino del espacio físico necesario para abastecer el consumo. Según Global Footprint Network actualmente se necesita 1,5 tierras para abastecer el consumo humano. Esto significa que estamos utilizando recursos más rápido de lo que se recuperan.

    • February 28, 2013 at 11:07 pm —

      Lo que comentas es, precisamente, lo que intento criticar en este artículo. Como bien señalas, no es tema de número de personas ni de área que puedan cubrir, sino de un mala distribución de recursos. Esas 1.5 Tierras de recursos que se consumen se están distribuyendo mal: por un lado hay quienes alcanzan casi nada, y por otro quienes abusan y sobreexplotan.
      Con una buena distribución, en primer lugar se eliminarían problemas como la desnutrición y el hambre, y se limitaría la explotación de recursos, llegando así a un balance. Sé que lo que escribo es bastante utópico, pero es justo esa la idea de este artículo: no importan -tanto, por ahora- los números, sino que cómo usamos los recursos y cuánto consumimos.

      • February 28, 2013 at 11:20 pm —

        Pero es que nadie que hable de superpoblación dice que el problema con la cantidad de gente es que “no entramos”. Y creo que todos estarían de acuerdo con que hay problemas en la distribución de las riquezas (nadie puede negar eso). Pero si aceptamos el dato de las 1,5 Tierras (que, aclaro, no pongo las manos en el fuego por él), entonces además de mala distribución, hay un problema de sobreexplotación y una de los factores del problema es la cantidad de gente.
        Hablar del hombre como una “plaga” me parece que es un tema de ideologías y tono, no de ciencia y hechos.

        • March 1, 2013 at 2:05 am —

          No se habla de números específicamente, pero si se habla de que los recursos “no alcanzan”, cosa que al parecer no es totalmente verdad. Pero, tal como dices, es difícil poner las manos al fuego por ese tipo de cosas.
          Con la sobreexplotación, totalmente de acuerdo que es parte de los graves problemas.
          Y te encuentro mucha razón con tu frase al final. Si uno se basa en ciencia y hechos, se da cuenta que la sobrepoblación (en el sentido de “hay muchas más personas de las que podemos mantener”) no es tal. Para la ciencia y los hechos, los problemas no son el número de gente si no la distribución y sobreexplotación. Por supuesto que las ideologías pueden entrar a determinar miradas distintas… es por eso que, personalmente, me gusta atenerme a los datos concretos 🙂

  4. March 2, 2013 at 12:13 am —

    De 7000 millones, somos unos 1000 (el “mundo occidental”) los que nos pulimos los recursos. Imaginaros cuando los otros 6000 vivan también con nuestro tren de vida (es a lo que todos quieren llegar). China, India y Brasil (casi 3000 millones) ya están en ese camino; el futuro pinta negro, algún día los recursos no alcanzarán. Pero somos tan soberbios que nos creemos que el destino del planeta está ligado al nuestro… Por culpa nuestra desaparecerán mil especies, pero otras no; aumentará la temperatura; no habrá bosques; las aguas del océano serán más ácidas…; y la vida seguirá en la Tierra como si tal cosa. Además a los piojos, las cucarachas, las palomas o las ratas les va muy bien con nosotros, aunque sean menos glamurosos que el leopardo de las nieves o la ballena azul.
    La vida (alguna vida) prevalecerá, y al universo le importará un carajo lo que pase con una especie más (aunque se crea superior) en este pequeño puntito azul.

  5. March 3, 2013 at 5:05 pm —

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