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Spanish Inquisition: Pequeños Genios

Será que a mis 22 años cuerpo me pide reproducirse para cumplir el destino natural de toda mujer* o que muchos de mis conocidos han estado teniendo ataques bebés sorpresa, pero últimamente he estado pensando bastante en tener un hijo.

No te asustes novio, no he dicho que quiera tener un hijo aún, más bien he estado pensando literalmente en el hecho de tener un hijo, ¿Cómo será? ¿Cuándo será el mejor momento? Y principalmente ¡¿Cómo diablos voy a criar a otro ser humano?!

Como se puede apreciar en el párrafo anterior, mi mayor preocupación está en la crianza y en encontrar la manera de que mis teóricos hijos sean lo mejor que puedan ser. Mi intensión no es moldearlos a mi gusto ni obligarlos a cumplir todos mis sueños frustrados (como que les gusten las matemáticas, hagan deporte y toquen algún instrumento), pero si existe una herramienta que pueda darles para que se conviertan en esas buenas personas que quiero que sean, espero poder entregárselas.

Según mi punto de vista, las herramientas que cumplen este objetivo y que además podría hacer más fácil e interesante su vida, es el pensamiento crítico, la curiosidad y las ganas de investigar y de aprender.

Entonces el objetivo es lograr que desarrollen curiosidad y que sean ellos mismos los que quieran aprender. Lo bueno, es que para cumplir este objetivo no hay que hacer nada, porque los niños tienen una curiosidad intrínseca, recuerden que nacen con el cerebro vacío y si no fuera porque quieren aprender, probablemente no llegarían a la edad adulta. Los niños pasan la infancia preguntando todo, tocando todo y lo peor, metiéndose todo a la boca; si eso no es curiosidad no sé que es. Así que el truco está en aprovechar la curiosidad innata de los niños y evitar que se pierda con el tiempo.

Una excelente manera que he encontrado para hacer esto, es la que utilizaron los padres de Jack Andraka -el joven que con 16 años creó una prueba más fácil, rápida, barata y certera para detectar el cáncer de páncreas que las existentes-.

En una entrevista, se le preguntó a Jack Andraka si siempre le había interesado la ciencia, y el respondió lo siguiente:

“Si, desde que tenía 3 años mis padres siempre fomentaron mi curiosidad. Nos hacían buscar cosas, no nos decían la respuesta y ya; nos hacían descubrir todo a través de experimentos; cosas como eso.”

 No es mi idea que cada niño que nazca sea un prodigio ni que descubra la cura para el cáncer, pero si el objetivo es guiar a tu hijo hacia el pensamiento crítico, probablemente la manera de hacerlo sea incentivarlo cada vez que se pueda a buscar sus propias respuestas en vez de quedarse con las que le dan.

¿Tienen hijos? ¿Los llevan/llevarán por el camino del escepticismo o lo dejarán a su voluntad? ¿De que manera los guiarías al escepticismo?

La imagen de cabecera es del programa de TV “El autobús mágico“, uno de mis primeros acercamientos a la biología en mi niñez.

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deemonita

Estudiante de tecnología médica, ciudadana de internet, gamer y escéptica.
Una vez vio volar a Santa Claus y nadie puede probar lo contrario.

3 Comments

  1. March 6, 2013 at 2:45 pm —

    No tengo hijos, pero ya hemos decidido tenerlos el año que viene, así que estas cosas nos las vamos planteando.
    De momento estamos buscando las series infantiles sobre ciencia que nos marcaron de pequeños (Érase una vez…, MIM y los inventores, … la del autobús mágico no la conocía, ¡me la apunto!)
    Nosotros hemos tomado una decisión que a la mayor parte de la gente le parece bastante excesiva: no queremos engañar a nuestros hijos con ningún personaje imaginario, aunque esté bien aceptado en el entorno: ni santa claus, ni los reyes magos, ni el ratoncito pérez. Lo que sí tengo claro es que no puedes sin más decir “eso es mentira”, creo que lo importante es favorecer su curiosidad y su capacidad de dudar de todo. Eso los niños lo hacen muy bien.

  2. March 6, 2013 at 3:38 pm —

    Pues yo creo que a mis hermanos y a mi nos llevaron por el camino del escepticismo a lo ninja: No me di ni cuenta hasta ya bien mayorcita que, por ejemplo, nunca nos hablaban de religión. Esa me parece una buena manera, aunque creo que un método más seguro podría ser más directo, empujando un poco más a que el niño se haga preguntas, no vaya a ser que tu retoño sea tan lento como yo y no se entere de nada.

  3. March 6, 2013 at 4:37 pm —

    Tengo 2 hijas de 7 y 8 años. Educarlas en el escepticismo es lo más fácil del mundo, basta con explicarles como funciona (el mundo). (Lo difícil es hacerlo de manera divertida y que lo entiendan!) Esto es porque los niños no hacen más que preguntar cosas.
    Precisamente lo difícil es hacer al contrario, educarlos en el dogmatismo; por eso las religiones deben esforzarse tanto y pillarlos desde bien pequeños, cuando se lo creen todo… Precisamente ese es un problema grave: educar explicando las cosas como son debe hacerse de una manera “casual”, cuando surge la ocasión (o sea, cuando el niño tiene interés y pregunta), sin forzar. Y eso no puede competir contra la educación machacona de la religión, que te está recordando 100 veces al día los preceptos en los que se supone que tienes que creer. Por eso las religiones son el peor enemigo de la inteligencia, de la inteligencia que hace que pienses por ti mismo, que te cuestiones las cosas, es decir que seas escéptico. Educar a los niños en la religión debería estar castigado con la cárcel.

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