Anti-cienciaCriptozoología

Trámites necesarios para atrapar un Yeti

¿Así que has decido ir al Himalaya en busca del abominable hombre de las nieves y no sabes qué documentación es la necesaria? Que no te traigan a las vueltas con que lleves el impreso K203 a la ventanilla 4 para que te sellen la copia que debes llevar a caja para iniciar el trámite. En el Servicio Exterior están para ayudarte. ¡Es muy fácil! Solo tienes que seguir estas simples reglas:

1) Pagar Rs. 5.000 (rupias indias) al Gobierno de Su Majestad de Nepal por el permiso para llevar a cabo una expedición en busca del “Yeti”.

2) En caso de que se logre rastrear un “Yeti” se puede fotografiar o capturar vivo pero no se puede matar o disparar a menos de que sea una emergencia derivada de la auto defensa. Todas las fotografías tomadas del animal, la criatura misma si es capturada viva o muerta, deberá ser entregada al Gobierno de Nepal a la brevedad posible.

3) Noticias o reportes esclareciendo la existencia real de esta criatura deberán ser presentados al Gobierno de Nepal en cuanto estén disponibles y no deberán ser entregados de ninguna manera a la prensa o reporteros para publicidad sin el permiso del Gobierno de Nepal.

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Este documento titulado “Reglamento de expediciones de montañismo en Nepal – Sobre el Yeti” fue emitido por la embajada americana en Katmandú en 1959.

A pesar de lo que puedan decir algunos aficionados a la criptozoología, este comunicado no necesariamente significa que el gobierno americano, o la embajada americana en Nepal, dieran credibilidad a la existencia del Yeti. Como cuenta este artículo de Slate, el reglamento fue elaborado por el Gobierno de Nepal en 1957 y fue solo hasta el año 1959, cuando la embajada americana abrió en Katmandú, que el servicio exterior publicó este documento, posiblemente como muestra de respeto al gobierno nepalí y (esto es especulación mía) para asegurarse de que los ciudadanos americanos no se metieran en líos legales por subir al monte, escopeta en mano, sin los permisos necesarios.

Lo cierto es que Nepal no le faltaban razones para establecer este reglamento en una década en la que el Yeti fue especialmente popular: Si el Yeti no existe, más rupias para el país a costa de exploradores y aficionados a la criptozoología. Si el Yeti existe, más rupias para el país a costa de exploradores y científicos dedicados a la zoología, y proteger a una nueva especie. Win-Win-Win.

La locura por el Yeti en los cincuenta es interesante no solo por lo intensa sino porque cuenta con personajes de sobra conocidos. Este es un pequeño resumen con información de la Wikipedia:

1951– Eric Shipton tomó fotografías de grandes huellas en el Monte Everest que algunos todavía dicen que son la mejor evidencia de la existencia del Yeti.

1953Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay informaron sobre grandes huellas que vieron escalando el Monte Everest. Norgay las describió como de un simio grande en su autobiografía, diciendo que su padre había visto al yeti en dos ocasiones. En su segunda autobiografía se muestra más escéptico sobre su existencia.

1954– El Daily Mail (sí, este Daily Mail) financió una expedición al Everest llamada Snowman Expedition. Durante este viaje, el líder de la expedición fotografió representaciones el Yeti y muchas huellas, algunas hasta sin identificar. El tabloide publicó el mismo año un artículo describiendo el análisis de pelo supuestamente perteneciente a un yeti.

1956– Sławomir Rawicz en el libro The Long Walk narra cómo dos animales bípedos interrumpieron su camino durante un par de horas durante su expedición de 1940.

1957– El millonario petrolero americano Tom Slick comenzó a financiar expediciones en busca del Yeti.

1959– Una de las expediciones de Slick recolectó heces supuestamente pertenecientes a un yeti, y la conclusión de los análisis (a saber cómo o quien los hizo) fue que eran de un animal desconocido.

1959– El actor James Stewart llevó de contrabando de la India a Inglaterra supuestos restos de Yeti.

1960
– Sir Edmund Hillary llevó a Inglaterra el cuero cabelludo supuestamente perteneciente a un Yeti que proveniente de un monasterio. Resultó ser de un seraus.

Ahí acaba la época de oro del Yeti. Pero quien sabe, con la apertura del Museo de Yeti en una estación de esquí en Siberia y las pruebas superduper fiables* de que bigfoot existe, a lo mejor hay un interés renovado por este críptido. Por si las dudas, vayan ahorrando sus rupias.

*Traducción para quienes tengan déficit de ironía: de dudosísima calidad.
Mini_Yeti

Imágen de cabecera de aquí, mini-yeti de aquí.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

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