Spanish Inquisition

Spanish Inquisition: El peor maestro

Recientemente se dimos la bienvenida a dos nuevos blogs a la red Skepchick: Skepchic Norge, que es como Escéptica, pero en noruego, y School of Doubt, un blog dedicado la enseñanza desde una perspectiva escéptica. Como mi conocimiento de noruego empieza y acaba en poder deletrear “Norge”, he estado siguiendo más de cerca School of Doubt. ¿A qué viene a cuento esto? Bueno, además de recomendar ampliamente su lectura, hace unos días, en su sección de Pop Quiz (Examen Sorpresa, que es su versión de esta misma columna), plantearon una pregunta que voy a copiar usar de inspiración con la debida atribución.

Con un poco de suerte, durante tus años formativos tuviste algún profesor que te abrió los ojos a temas interesantísimos, te hizo descubrir las maravillas de la ciencia o que te inspiró a ser una mejor persona. Pero en cuanto a profesores se trata, no todo son canastas de gatitos y arcoíris. Todos hemos tenido profesores que solo están esperando jubilarse, profesores que parece que su único objetivo es que los alumnos estén relativamente callados y no corran por los pasillos por una hora, profesores que perdieron interés por su materia hace muchos años o, peor, nunca lo tuvieron (peor aún: nunca la entendieron). ¡Y los sádicos! ¡Los sádicos!

Mi educación estuvo plagada de profesores que pasaron horas frente a mi sin pena ni gloria (no pretendo culparlos 100% de mi apatía escolar, pero había mucho profesor mediocre). Recuerdo a pocos profesores como realmente buenos: tuve un profesor de historia universal que era estupendo, nos contaba la historia incluyendo líos amorosos, traiciones y otros detalles curiosos que hacía su clase interesantísima y fácil de recordar. También tuve un profesor de inglés que nos hacia hacer vídeos de parodia para practicar el idioma, nos divertíamos tanto que pasábamos horas preparándolos.

En cambio, profesores malos tuve muchos. Había un profesor de derecho que nos hablaba de cómo utilizaba la ley para ganar terrenos a personas de escasos recursos. Tuve un profesor de educación cívica que nos decía a las alumnas que si un día estábamos a punto de ser violadas, teníamos que estar “flojitas y cooperando”. También había un profesor de anatomía con obesidad mórbida que se burlaba de los alumnos con sobrepeso, y un profesor de ética que flirteaba con todas las alumnas. Había muchos profesores que se dejaban intimidar por los alumnos prepotentes y malcriados (para ser honestos, daban bastante miedo) y no pocos se dejaban impresionar por los mismos e intentaban quedar bien con ellos. Lamentablemente, la mayor parte de mis profesores de ciencia entran en la categoría de los perfectamente inmemorables.

Sin dar nombres, ¿quién fue tu peor profesor? ¿Quién el mejor? ¿Qué consejo le darías a un joven profesor que se va a enfrentar por primera vez a una jauría de adolescentes? ¿Cuál crees que sea la mejor forma para que un profesor inspire a los alumnos a interesarse por la ciencia?

ben stein
Spanish Inquisition, antes conocida como Tercer Grado, es una sección donde Escéptica pide tus opiniones, experiencias y comentarios sobre diversos temas de interés. ¿De interés para quién? Pues por lo menos para el autor del post, y esperemos que de vez en cuando para ti también. Nombrada en honor a los famosos sketches de la serie Monty Python´s Flying Circus, la podrás encontrar todos lo miércoles en nuestro blog.

Imagen de cabecera: Professor Jennings de Animal House
Imagen final: Ben Stein como pésimo profesor en la película Ferris Bueller’s Day Off. Ben Stein también es famoso por escribir y protagonizar el “documental” Expelled – No Intelligence Allowed, un fracaso de taquilla que pretendía desmontar la teoría de la evolución. Fuente.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

5 Comments

  1. April 10, 2013 at 1:28 pm —

    ¿El mejor? Guillermo, maestro de cuarto grado de primaria, que nos daba problemas de ingenio y nos leía cuentos de terror y ciencia ficción. Lamentablemente, en la secundaria no tuve ninguno que pase la prueba.
    La de los profesores de derecho es un clásico. El mío se dedicó básicamente a exponer las miserias que surgían en los juicios de divorcio. La peor fue una de “Formación Ética y Ciudadana”, dijo que los ateos no teníamos moral. Uno de los momentos que me gustaría volver a vivir, pero ya no con 12 años, mucha razón pero pocos argumentos y un pánico escénico terrible. Tuve uno de taller del que aprendí mucho, pero las enseñanzas no pasaron tanto por lo científico sino por lo humano, era más del estilo de ver cuando un alumno andaba mal, y sentarse a dar “consejos de padre”.

  2. April 10, 2013 at 5:11 pm —

    La mejor fue una de biología, hacía la materia entretenida y era feminista. Lamentablemente no alcance a pasar más de un año con ella porque la echaron después que ella descubriera que la directora recibía dinero de becas sin decirle a los alumnos a los que correspondían.
    Mi hermano tuvo el mejor profesor de historia, un día llegó a la sala y se encontró con los alumnos teniendo una guerra de papeles, así que los dividió en Los Aliados y El Eje y les explicó la segunda guerra mundial.

  3. April 11, 2013 at 2:14 am —

    Oooh, qué recuerdos… De los buenos, siempre me acuerdo de mi profesor de historia durante la educación media (en Chile eso es del 9° al 12° año). A pesar de que en ese entonces su ramo me parecía la materia más aburrida del mundo para estudiar, logró hacer que me mantuviera atento durante las clases, y es muy probable que él haya sembrado la semilla de la curiosidad por esta área del conocimiento en mi persona…
    Por el otro lado, recuerdo con una mezcla de desprecio, rabia y asco a una señora, que además de profesora de artes, era la “orientadora” en enseñanza media. Ella era la que nos decía que sólo se podía ser buena persona siendo cristiano católico… pero su pick llegó el día que se les ocurrió decirnos que a los niños había que educarlos en tareas de hombres, porque si uno, por ejemplo, les enseñaba a lavar la loza, podían crecer con una desviación y volverse homosexuales.

  4. April 11, 2013 at 11:39 pm —

    En la escuela siempre fui un alumno aplicado que escuchaba con interés y atención; supongo que eso quiere decir que mis profesores muy malos no serían. O tal vez yo me conforme con poco.
    En cambio en la facultad… Uufff!! Mención especial para un par de vejestorios que habían ido allí a jubilarse y que nos explicaban las últimas tecnologías de su época (30 años atrás); y para los profes de álgebra, cálculo y física, de esa escuela del bastón cuya máxima es que cuantos menos alumnos aprueben mejor es el profesor. Pero la palma se la lleva el de electrónica: en un examen en que un 80% suspendió, con un 50% aprox sacando un 0, 1 o 2 (sobre 10), y el tipo nos riñe porque dice que no hemos estudiado. Ninguno. En 4º curso de una ingeniería. (Su nombre era Amable…)

  5. April 15, 2013 at 3:01 pm —

    Mi profesor de religión de bachillerato. Además de mala persona, partidista, homófobo y sexista a más no poder, hace poco me encontré en un foro de ex-alumnos alguien que decía “tengo que agradecerle que ahora sea ateo”. Y pensándolo, es cierto, empecé a dudar de la iglesia gracias a él, y justamente por su absoluta falta de miras. Así que como profesor era horroroso, porque que un cura profesor de religión provoque más ateos que religiosos… en fin.
    Eso sí, tengo la suerte de que cuando estudié en la universidad (sí, católica, así de triste) todavía no habían impuesto la asignatura de “Doctrina social de la iglesia”, porque entonces habría tenido a esta mamarracha (aunque no sé si también da las clases en veterinaria), que puede llevarse el premio a los profesores nefastos de la historia: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/03/26/valencia/1364329630_496942.html

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