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Sobre mi curso de estudio del “género” a través del cómic

Estoy participando en un curso online que pretende hacer un estudio del género (gender) a través del cómic. Ahora, tras casi tres semanas desde que empezara el curso, es un buen momento para recapitular y analizar lo que yo he aprendido.

En primer lugar creo que es importante matizar el significado de la palabra género. En castellano, hasta hace poco, al hablar de género creo que nos referíamos casi exclusivamente al género gramatical. Si bien, dada la corrección política o algún extraño puritanismo, parece que en los últimos tiempos se ha empezado a usar para sustituir a la palabra sexo cuando queremos referirnos a eso mismo.

En inglés parece que la definición de la palabra género tiene más matices y según el diccionario de Oxford:

the state of being male or female (typically used with reference to social and cultural differences rather than biological ones)

y hace la siguiente aclaración:

The word gender has been used since the 14th century as a grammatical term, referring to classes of noun designated as masculine, feminine, or neuter in some languages. The sense ‘the state of being male or female’ has also been used since the 14th century, but this did not become common until the mid 20th century. Although the words gender and sex both have the sense ‘the state of being male or female’, they are typically used in slightly different ways: sex tends to refer to biological differences, while gender refers to cultural or social ones.

Con esta base, usaré la palabra género en este post haciendo referencia a su significado en inglés más que a su significado en castellano.

El objetivo de la primera semana del curso ha sido comprender qué es el género. Para introducir la cuestión se planteaba un cuestionario inicial en el que había dos preguntas interesantes: ¿Cuál es tu sexo? y ¿cuál es tu género? Después de contestar a la primera con un “mujer” que no requiere muchas vueltas, uno se queda mirando la segunda pregunta rascándose la cabeza y empieza a darse cuenta de que aquí empieza el curso de verdad. ¿A qué se refiere con esa pregunta? ¿A mi orientación sexual? ¿A cómo me siento? ¿Cómo me identifico? Mmm, esto no va a ser fácil.

A través de una serie de pequeños temas se pregunta al alumno cómo define “género” y se le proponen una serie de lecturas y vídeos que aportan diversos enfoques a la cuestión. Por ejemplo, ¿sabíais que hay culturas que tienen cinco géneros? Se trata de definir cuál es la identidad de género de una persona, si se identifica como femenina, masculina, con una mezcla, si coincide o no con su identidad sexual o con la que se supone contraria. Un tema nada sencillo en cuanto se empieza a escarbar un poco. Especialmente ilustrador es un flowchart con el que se anima a descubrir el género de uno mismo y con el que se descubre que no hay respuestas binarias y cuánta influencia tienen los estereotipos que acompañan a los sexos y su asociación con el género. ¿Qué contestar si te preguntan si te atraen actividades asociadas al otro sexo? En mi caso, si analizo mis aficiones, bueno, mayoritariamente se identifican con aficiones asociadas tradicionalmente al sexo masculino (videojuegos, rol, etc.) aunque a mí me parezca una apropiación indebida que parece de otro siglo. ¿Y en cuanto a mi vestimenta? Pues gran parte de mi vestuario no es nada definido, puede ser más estrecha pero no es definitivamente femenina y sin embargo, también me gusta llevar faldas. Parece que lo importante es cómo se define uno mismo, cómo se siente cuando nadie le mira.

gender identity

Gender flowchart

Otro punto explorado en esta semana ha sido cuánto de lo que define el género es social o biológico. Por lo que he podido leer y participar en las discusiones, una amplia mayoría de los alumnos opinan que a una base biológica se le suma un gran componente social y que desde muy pequeños, a través de modelos, estereotipos y presión social se obliga al niño a identificarse con un género identificándolo con el sexo y con las expectativas que se tienen de él.

Cada módulo del curso tiene una serie de lecturas asociadas obligatorias. En este primero los dos primeros volúmenes de Strangers in Paradise, el primer número de Rachel Rising, ambos de Terry Moore -que además se prestó a contestar las preguntas de los alumnos en una entrevista en directo– y un extracto de un libro en el que analizaba en profundidad las cuestiones sociales detrás del género. Estas lecturas tienen el objetivo de crear el debate en torno a la definición de género y sus estereotipos. Tomando el caso de Strangers in Paradise, a mí me surgen dudas importantes. Las protagonistas son dos amigas que comparten piso, Francine y Katchoo. Mientras Francine se amolda en principio a una idea más tradicional de una mujer que en el marco de esta historia tiene problemas con sus relaciones, Katchoo es presentada como una lesbiana que odia a los hombres. Sin embargo, al avanzar la historia y descubrir más sobre Katchoo, esta primera impresión desaparece y sus motivaciones y reacciones tienen un marco adecuado en el que situarlas. Lo interesante de Katchoo es que tanto a los personajes como al lector les van entrando dudas sobre lo que parecía establecido en el primer número. Cierto es que Katchoo está enamorada de Francine pero la idea de que es lesbiana se va desvaneciendo. ¿No puede ser que esté enamorada de una persona y no de un sexo o un género? ¿Cómo se puede definir el género de una persona, pongamos una mujer, que se siente generalmente atraída por el sexo opuesto pero que puede sentirse ocasionalmente atraída por su mismo sexo? ¿Qué dice eso de su género o de lo que detecta en el género de los otros? A mí personalmente me parecen cuestiones muy interesantes y la maldita manía que tenemos, al menos en la cultura occidental, de clasificarlo todo binariamente nos priva de un panorama mucho más interesante o de sentirnos a gusto con todos los matices que puede lucir nuestra identidad de género.

Después de esta primera semana yo saco la idea de que el género no es algo binario y tampoco opino que haya dos extremos entre los que se sitúe todo el espectro, más bien que hay características que socialmente se han asociado por motivos históricos (por ejemplo) a uno u otro sexo y, por ende, género y han privado a individuos del otro de mostrarlas abiertamente. Como ejemplo, para aclarar que este curso no se trata de realizar un análisis desde un punto de vista femenino, el comentario de un chico que leí en una de las discusiones.

The mandate of self-reliance is a slit hamstring in the heel of men in many ways. Asking for help makes you less of a man – depending on others makes you less of a man (cultural perspective, not actual fact). While I’m very glad that some female heroes manage to transcend this, I’d like for some of the male heroes to transcend this as well.

One of the things I noticed in the military is that, while certainly soldiers, seamen, airmen, and marines are macho as all get-out in the majority of cases, they aren’t the emotionless, independent creatures that are typically portrayed (obviously, they can become emotionless, but this is a feature of the field of war and often a trauma they suffer). They depend upon each other not just for their basic duties but also for emotional support, personal care and wellbeing, etc. They provide the same to their fellows. In society, this is often viewed as a “feminine” role, to the point that when people see warfighters when they’re in barracks and just interacting people start wondering if they aren’t all secretly gay.

I really wonder how the idea of the “totally self-reliant, emotionally aloof man” remains the definition of masculinity when some of the most masculine people we recognize in society are nothing like this.

La segunda semana del curso se ha centrado en Gender and Culture (Género y Cultura). La discusión se ha ocupado de analizar cómo aprendemos nuestro género y cómo los cómics reflejan nuestra cultura y los cambios que se han producido en ella a lo largo de los años.

Para empezar a tratar este tema hemos empezado por analizar cómo crecemos y cómo somos educados. Desde el momento en que nacemos tenemos asignado un sexo, pero podríamos decir que somos una hoja en blanco, sin nada preconcebido ni aprendido. Sin embargo, desde ese mismo momento se empieza a marcar una diferencia. Niños y niñas no son tratados igual y empezando por modas que determinan el color de la ropa que un bebé debe llevar, hasta la forma de hablarle o de jugar con él van marcando poco a poco el desarrollo del niño, de lo que se espera de él y de los comportamientos que se esperan en función de su sexo y, por tanto, de las características propias del género que se le asigna.

En torno a esta cuestión, hay diferentes teorías psicológicas con mayor o menor grado de credibilidad como el psicoanálisis, teorías de aprendizaje social o de desarrollo cognitivo. Siento no poder dar una información mejor sobre ellas pero no soy psicóloga y lo poco que hemos visto no me da confianza suficiente para meterme a fondo con ese tema. Las cuestiones que aparecen relacionadas con ellas y con este debate son algunas de las que, al menos yo, me he hecho en más de una ocasión: ¿Se comportan niños y niñas de forma diferente porque aprenden a hacerlo, porque se espera que lo hagan, porque no se les trata exactamente igual? Como nos preguntábamos en el primer módulo, ¿cuánto hay de biología y cuánto de aprendizaje?

Desde el punto de vista cultural, ya se nos adelantó en la primera semana que la concepción occidental no es universal y que hay muchas culturas que tienen una definición del género más amplia y variada que la nuestra. Especialmente interesante es este mapa en el que se puede ver una selección de culturas que organizan y consideran el género desde otras perspectivas, a veces muy sorprendentes. Os recomiendo que le echéis un vistazo al mapa y al tráiler de un programa de la televisión pública norteamericana sobre un chico que fue asesinado por tener “dos espíritus”, es muy revelador.

Por último, se presenta la cuestión de si el género es algo que “actuamos” algo que utilizamos para movernos en un contexto social en función de lo que los otros esperan de nosotros y de las situaciones que se nos presentan y, así, cada uno debe elegir en cada situación como actuar su género. No creo que me haya explicado muy bien, pero yo misma estoy aún intentando asimilar esta idea y no logro explicármela mucho mejor.

Durante esta semana, las lecturas de “deberes” fueron el primer cómic en el que apareció Superman, Action Comics #1 (1938), también Action Comics #267 (1960) y Superman: Birthright de 2003-2004. Leyendo estas historias se puede apreciar cómo cambia la representación de Lois Lane y del propio Superman o Clark Kent y la representación que hacen de lo que se supone características femeninas o masculinas. Así, parece que por ejemplo, Superman representa las características masculinas de fuerza o poder tradicionales, Clark Kent, al adoptar una actitud en la que evita las confrontaciones e intentando pasar desapercibido, niega esas mismas características.

La semana que termina se ha estado centrando en la producción del cómic y cómo las personas involucradas en ella ejercen su influencia en lo que leemos y en los estereotipos o temas que aparecen. Un tema que nos da muchos quebraderos de cabeza a las aficionadas cuando tenemos que pelear por que la representación de la mujer sea menos sexualizada. Pero eso es tema para un post que trate de este módulo 🙂

Estoy segura de que muchos lectores ya estaban al tanto de este curso y si hay alguno que esté siguiéndolo, me encantaría saber qué opináis de los temas que se han ido tratando y del curso en sí.

Nota: Este post ha sido en parte ya publicado en mi blog.

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Angela

Angela

Angela es una licenciada en Física nacida en España que trabaja en el campo del Space Weather, más concretamente estudiando el efecto de la radiación espacial en satélites y misiones diversas. Cree que el mundo sería un lugar mejor si las Leyes de Newton fueran consideradas cultura general básica. Participa en la organización de la edición de Madrid de Escépticos en el Pub. En su tiempo libre le encanta leer fantasía, comics, H. P. Lovecraft, ver Doctor Who, rolear, cualquier cosa relacionada con Firefly, jugar a la consola, trastear con GNU/Linux, programar, hacer ganchillo y perder el tiempo en Internet.

2 Comments

  1. April 24, 2013 at 12:35 am —

    Interesantísimo! si bien no soy muy aficionado a los cómics, pienso que como cualquier otra forma de arte en la que se creen personajes, éstos reflejan muchos aspectos de la cultura que se expresan de forma más “camuflada” o menos exagerada en el día a día.

    Cuando hablabas de que la definición de género no es necesariamente un asunto binario, recordé todo lo que tuve que estudiar para mi tesis (sobre rol de género y personalidad), y el planteamiento de una psicóloga que decía que en realidad las características femeninas y las masculinas no son dos polos opuestos de una dimensión, sino que son dos dimensiones independientes… creo que ya sé de qué podría escribir para mi próximo post =)

    • April 24, 2013 at 6:37 pm —

      Me encantará leer un post sobre el tema. Como digo, de psicología no tengo ni idea y ese enfoque me interesa mucho.

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