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Posts desde Skepchick: Águilas gigantes – ¿Podría existir el Deus Ex Machina favorito de Gandalf?

A menos que hayas estado viviendo bajo una piedra durante el último año, te habrás dado cuenta de que Peter Jackson ha lanzado la primera de sus tres películas de El Hobbit: “Un viaje inesperado ‘, que cuenta la historia que dio origen al mundo de la Tierra Media y a un gran oleada de fans que inspiraron a generaciones de escritores de fantasía y a nerds por igual. Sin embargo, hay una cosa que recibe una gran cantidad de quejas sobre estos libros, y eso es la naturaleza ridículamente cómoda de las águilas gigantes (te acordarás de ellas de cuando rescatan a Frodo y Sam del Monte del Destino en erupción en ‘El Señor de los anillos: El retorno del rey ‘), y voy a hablar de si es posible que puedan existir aves de su tamaño, y si podrían, a nivel fisiológico, hacer los mismos trayectos largos con nuestros personajes favoritos a cuestas como lo hacen en los libros y películas.

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El peso es obviamente un factor limitante en el vuelo de las aves. Algunas aves no voladoras, como el avestruz, incluso si tuvieran una envergadura mucho mayor tendrían dificultades para despegar debido a su enorme peso. El cisne es otro ejemplo de una de las aves más pesadas que aún puede volar, y sólo puede hacerlo desde dentro del agua, de la que toma impulso remando rápidamente a través de ella hasta que ha ganado suficiente velocidad para elevarse, aunque todavía es considerado por muchos como el límite superior de lo pesadas que pueden ser las aves al mismo tiempo que conservar la capacidad de volar.

Sin embargo, esto no quiere decir que las aves no puedan ser grandes, de hecho, tener una envergadura mayor es muy útil para las aves que se mantienen en el aire durante largos vuelos a través de grandes distancias, como el albatros, y para permanecer en el aire durante mucho tiempo, como las variedades de buitres que aprovechan las corrientes de aire verticales (térmicas) para permanecer muy alto con poco esfuerzo. Pero la envergadura sólo puede compensar un cierto peso, e incluso los animales con una envergadura tan grande como la de los cóndores tienen que ser relativamente ligeros, algo que les viene con relativa facilidad a las aves gracias a los huesos huecos adquiridos de sus antepasados dinosaurios.

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Lo más parecido que hemos visto en la naturaza a las águilas gigantes diseñadas por Tolkien es el ahora extinto magnificens Argentavis, que habría tenido una envergadura de unos 7 metros, que es casi dos veces más que la del albatros, y que habría proporcionado una excelente capacidad para planear, como los buitres antes mencionados en las térmicas – permitiéndoles ganar un montón de altura con muy poco esfuerzo debido a la capacidad de sus enormes alas para aprovechar el viento. Se especula, sin embargo, que habría tenido problemas para despegar debido a su inmenso tamaño, y que sin duda sería de donde vendría la mayor parte de su gasto energético, aunque haciendo una carrera similar a la de un cisne (corriendo cuesta abajo, por ejemplo, ) los costos de energía de forzar tanto peso al aire podrían reducirse.

Un ejemplo más cercano en términos de tamaño, sin embargo, se encuentra en otra rama de reptiles extintos. Las águilas de Tolkien (según la Wikipedia, por lo menos) tenían una envergadura de 55 metros en su mayor tamaño. Una criatura que llega un poco más cerca de este número tenía entre 10 a 11 metros y fue llamada Quetzalcoatlus. Este pterosaurio y criaturas similares han sido el centro de algunos debates sobre si les era posible el vuelo con esos tamaños (similares en altura a las jirafas). Sin embargo, estos pájaros eran muy ligeros, considerando su tamaño, posiblemente suficientemente livianos para permitirles despegar de la misma manera que los albatros y como sugerimos a nuestro pájaro monstruoso de antes, corriendo cuesta abajo para ganar velocidad, trabajando duro para levantar el vuelo y montar las corrientes térmicas. Sin embargo, incluso aquí estamos llegando a los límites de lo grande que puede ser un animal al mismo tiempo que ser capaz de volar, y si tuviéramos que estirar esta criatura hasta el tamaño de las águilas de Tolkien, para mantener el balance peso / envergadura que le permita a volar y ser capaz de despegar, sería difícil por decir poco, y si estamos hablando de 55 metros, en realidad no parece posible en absoluto.

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Así, tan improbables como hemos visto que son estas criaturas en un mundo sin magia, cuando se tiene en cuenta el exceso de equipaje cargando hobbits, magos, enanos, elfos, hombres (todos los cuales no han sido, al parecer, diseñados para de vuelo) el costo de volar sube. Pero ese no es el principal problema, una vez que estas grandes criaturas están en el aire la mayor parte del trabajo ya está hecho. Sin embargo, a estas aves no se les están colocando suavemente humanoides sobre ellas, sino que tienen que ir a recogerlos, lo que podría complicar las cosas un poco.

Así que, por mucho que me guste la idea de las águilas super masivas, y por mucho que trato de explicarme el hecho de que no podían simplemente volar a todo el mundo al Monte del Destino desde el principio al suponer que tienen que esperar meses entre los vuelos, sólo para que tenga sentido en mi propia cabeza, no hay muchas esperanzas de que vayamos a ver pájaros con una envergadura de 55 metros en algún momento en el futuro. Lo siento, fangirls y fanboys.

SOBRE EL AUTOR
EdwardEdward Strickson

Eddy es un escritor amateur y un músico aún más amateur. Escribe un blog diario principalmente escéptico en jengajam.wordpress.com para ahogar las voces en su cabeza, escribe reseñas de discos en www.alterthepress.com para poner voces en su cabeza y escribe novelas que espera que pongan voces en las cabecas de otros. Actualmente estudia Ciencias Biológicas en Nottingham Trent University, planeando especializarse en Ecología.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Posts desde Skepchick es una nueva sección en la que semanalmente traeremos traducido un interesante artículo publicado originalmente en alguno de los blogs de la Red Skepchick: Mad Art Lab, Teen Skepchick, Queereka, Skepchick.se, Skepchick.no, School of Doubt y, por supuesto, Skepchick.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

1 Comment

  1. April 28, 2013 at 12:04 pm —

    Cierta vez viendo un documental sobre dinosaurios hablaron de (y recrearon digitalmente) un pterosaurio tan grande como una jirafa (se alimentaba de crías de saurópodos) pero que era tan liviano que pesaba tan solo como dos personas. Lo mas alucinante era que según su esqueleto habían deducido que era capaz de dar grandes saltos con sus extremidades para impulsarse lo bastante como para remontar el vuelo. Cuando lo ví tambien recordé lo que se comenta en el artículo acerca del peso del animal y su capacidad para volar y me pareció sencillamente increíble. Supongo que es el límite para un animal volador, al menos hasta que colonicemos planetas mas pequeños. xD

    http://cienciaes.com/fosiles/2010/04/20/hatzegopteryx/

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