FeminismoSpanish Inquisition

Spanish Inquisition: Déjame que te explique

El mansplaining no es nada nuevo, más bien ya tiene nombre aunque sea en inglés. Sucede generalmente cuando un hombre asume que su interlocutora está menos informada o preparada en algún tema por ser mujer, y procede a dar explicaciones vagas de manera condescendiente en áreas en que ella suele ser experta. Esto va muy de la mano con las llamadas micro-agresiones.

Este tumblr está lleno de ejemplos y  como ustedes podrán ver, en muchas ocasiones cuando ella le explica que tiene un historial académico sobre el tema X el mansplainer simplemente la ignora y sigue “iluminándola”.  Las anécdotas narran desde altos niveles académicos, pasando por explicaciones de sexualidad femenina hasta cómo abrir una puerta. En algunas el mansplaining es bastante evidente e incluso llega a rayar el absurdo, pero en otras la línea es mucho más delgada y nos hace pensar si nosotras hemos tenido experiencias parecidas y si nos hubieran tratado distinto de haber sido hombres o por lo menos haber parecido uno.

Y no, no les voy a contar de cuando un imbécil me preguntó si mi saxofón era de plástico, porque una chica de 14 años no podría con uno. ¿Pero cómo? Si esas cosas pesan ¿saben? Y son difíciles de tocar. Esto sucedió hace unos meses y me dejó pensando muchas cosas.

Debido a que mi familia reside en otro estado suelo viajar con frecuencia. El medio principal en México para viajes nacionales son los autobuses de pasajeros con numerosas líneas de distintas compañías. Estas empresas cada vez ofrecen servicios más sofisticados en aras de la competencia.  En uno de aquellos viajes iba yo en un autobús con pantallas personales, algo así como los asientos de los aviones, donde uno puede escuchar música, escoger ver una película entre otras cosas, de manera individual (por si no queda claro lo de individual, aquí les pongo una imagen).

pantallas-individuales 1

Ahora nadie podrá molestarme.

En ese día en particular yo intentaba retomar una película, que había dejado inconclusa del viaje pasado.

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Esta película.
No es tan mala como se ve.
Créanme.

Pero como no recordaba bien en qué escena me había quedado, divagué como 5 minutos adelantando y atrasando la película con algo de miedo de toparme con un “spoiler”.

Yo jamás pedí que pincharan mi burbuja, lo juro.

No había reparado en el tipo del asiento cruzando el pasillo de unos 30 a 40 años (soy malísima para las edades) hasta que alargó su brazo y sin decirme palabra pulsó el botón de inicio y la imagen de las distintas películas disponibles apareció en mi pantalla. Confundida, lo miré con mi mejor cara de “¿que chi#$%%%s pasa contigo?” Y es que turba un poco que se metan con uno de esa manera.

-Yo pensé que querías detener la película.- Balbució.

Yo le expliqué lo que trataba de hacer. No recuerdo si se disculpó.

 ¿Mansplained?

Aunque el tipo no explicó nada, simplemente asumió que yo era incapaz de manejar mi pantalla e invadió mi espacio sin preguntar siquiera. La verdad es que nunca lo sabré, al menos esa situación en específico, ya que interfieren muchos factores. ¿Fue realmente porque soy mujer?¿o porque me veo de unos 18 años o porque la película que estaba tratando de ver era de tipos sudorosos rompiéndose la cara en un torneo de la MMA? O a lo mejor esta persona ya había ayudado a alguien en una situación similar y le había dejado un buen sabor de boca, lo cual “justificaba” entrometerse. ¿O simplemente sería una de esas criaturas nefastas que creen saberlo todo y necesitan demostrarlo?

¿Hubiera sucedido lo mismo si yo fuera hombre?

¿O él mujer?

¿O si hubiera estado viendo una comedia romántica?

Necesitaría un experimento con varias repeticiones y tal vez un look andrógino como en esta historia. Ya que de por sí nuestro cerebro suele registrar mejor las experiencias con mayor carga emotiva.  Pero andar por la vida tocándole la pantalla a uno sin siquiera un “ay, dispense usted” no está nada bien. Mientras tanto seguiré preguntándome si existen realmente los saxofones de plástico que no sean de juguete.

 ¿Y ustedes qué opinan? ¿les ha sucedido o por lo menos presenciado algo similar? ¿Estarían 100% seguros/as de que fue mansplaining?

Para saber más haz click aquí y aquí (este viene con gráfico y toda la cosa) y para leer el post con la historia que comenzó todo aquí.

Spanish Inquisition, antes conocida como Tercer Grado, es una sección donde Escéptica pide tus opiniones, experiencias y comentarios sobre diversos temas de interés. ¿De interés para quién? Pues por lo menos para el autor del post, y esperemos que de vez en cuando para ti también. Nombrada en honor a los famosos sketches de la serie Monty Python´s Flying Circus, la podrás encontrar todos lo miércoles en nuestro blog.

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ileana

ileana

Bióloga, mexicana y amante de los roedores. Tiene un inusual interés por las artes plásticas y el origami. Sigue estudiando para convertirse en investigadora, pero últimamente se le ha metido el gusanillo de la divulgación científica.

15 Comments

  1. May 22, 2013 at 10:14 am —

    A riesgo de incurrir en ‘mansplaining’, ya que una simple búsqueda en Google resulta definitiva para zanjar lo del saxofón 😉 http://www.abc.es/20120611/archivo/abci-charlie-parker-gillespie-jazz-201206081954.html De todos modos yo ya había visto uno de esos; si no recuerdo mal formó durante un tiempo parte de la decoración en el ‘Jazz Filloa’ de A Coruña hasta que los dueños descubrieron que era bastante valioso.
    Y sí, creo que esa actitud, en mi opinión una deriva machista del ‘paternalismo’, existe y es reconocible aunque se suela situar en el límite entre la buena y la mala educación, generalmente del lado de la última.

    • May 22, 2013 at 4:52 pm —

      Sí lo busqué, pero tal vez lo hice muy rápido. Y de los que vi me resistí a creer que eran de ese material y aparte quedaba muy bien la frase del final. ¡Gracias por la info! 🙂

  2. May 22, 2013 at 10:29 am —

    “Me estás tocando las pantallas” será mi respuesta al próximo mansplainer que aparezca.

  3. May 22, 2013 at 10:48 am —

    A mí me ha pasado varias veces, con hombres y con mujeres. Gente que pretende ayudar pero solo consigue tocarte las narices. Especialmente mujeres mayores. ¿Señorasplaining? ;o)
    Y gente que se pone a explicarte cosas elementales sin tú haberlo pedido ni haber dado muestras de necesitar ese “conocimiento”, también. Por parte de hombres y de mujeres. A veces me he hecho el tonto y les he escuchado para ver qué paridas decían.

    • May 22, 2013 at 4:56 pm —

      Sí, hay varios por ahí sueltos. Lo de las señoras a mí también me ha tocado jeje. Pero en tu experiencia, ¿sabrías si alguna de ellas lo hizo porque eras hombre?

  4. May 22, 2013 at 11:59 am —

    Los primates tendemos a leer las intenciones, en este caso erroneamente, y tratamos de colaborar una vez que creemos entender cuales son las intenciones. la proxima vez que veas a alguien en apuros y ayudes sin preguntar primero, piensa si no estas haciendo mansplaining.
    http://filosofaralos16.webnode.es/medio-animal-y-mundo-humano/de-waal-grupo-empatia-y-moralidad/

  5. May 22, 2013 at 2:15 pm —

    Dado a que siempre se me dio por meterme en ámbitos muy masculinos, he padecido el mansplaining como pocas. Lo he tolerado con gran e infinita paciencia de mis colegas, que no han dudado en arrojarse ante mí para evitar que cambie una lamparita o que pueden disertar durante horas si eso es una resistencia o un diodo y jamás invitarme a participar, por miedo a que mi respuesta les empequeñezca el pene, y yo ahí, llena de ganas de participar en tan “masculina” conversación pero prefiriendo que mueran en la ignorancia a meterme adonde no me llamaron.
    Pero uno de los colmos del mansplaining, me ocurrió hace poco. Algo que detesto es hacer aspamento de mis títulos y honores, pero que un administrativo, estudiante de psicología, venga asesorar de pasada para cambiar un enchufe, sin que se lo invite, a una estudiante de ingeniería electromecánica, técnica aeronáutica, despertó mi peor “¿¿¿QUE PARTE DE ARREGLO AVIONES Y PROGRAMO ROBOTS NO ENTENDÉS???”
    Creo que el equivalente femenino, sería irle a decir a un diseñador de ropa como debe combinar su vestuario. Y muchas veces he incurrido en el womensplaining, explicándole a mi marido como limpiar algo, siendo que él vivió solo y en completa pulcritud muchos más años que yo. Y me parece que se debe en gran parte, a una reacción ante los roles tan marcados que la sociedad asigna a cada género, subconcientemente un “esto no puede estar sucediendo, una mujer no puede estar arreglando un auto, un hombre no puede estar lavando los platos, arreglemos este desajuste antes de que el mundo tal cual lo conocemos estalle”

    • May 22, 2013 at 5:05 pm —

      ¡Eso si fue un mansplaining con todas las de la ley!
      Lo que dices de los roles de género es un punto clave que había olvidado mencionar.

      • May 23, 2013 at 10:09 am —

        En efecto, lo de los roles de género es algo importante en esta cuestión. Como toda persona que ha vivido por su cuenta desde muy joven, sé perfectamente cocinar —muy bien—, lavar mi ropa y mantener mi casa limpita. Y me resulta alucinante que, por ser hombre, eso siga siendo para alguna gente “raro”.
        Nos queda mucho camino…

  6. May 22, 2013 at 4:34 pm —

    Me encuentro en el caso contrario, precisamente, a Gretelx. Soy enfermero, y por tanto me muevo en ambientes de trabajo en su mayoría femeninos. Cabe añadir que además, salvo que coincida con gente de mi promoción o siguientes, lo habitual también es que me toque lidiar con gente de más edad que yo. Así que si me pusiese a pensarlo, resulta que diría que sufro a menudo de womensplaining o de oldpeoplesplaining, ya que es una abrumadora mayoría de mujeres y/o gente mayor la que ejerce este fenómeno para con mi persona. Siendo objetivo, entiendo que la muestra en la que me baso está desvirtuada. Si el 95% de mi ambiente está compuesto por mujeres/gente mayor que yo, obviamente la mayor parte de muestras de este comportamiento van a venir de ese colectivo, punto. No puedo extraer de ahí que sean una banda de supremacistas de sexo femenino que me ven como un inútil por ser hombre.

    Del mismo modo, encuadrar cada vez que alguien de sexo masculino cae en este comportamiento como machista me parece, y es sólo mi opinión, erróneo. Que una persona, sin que se le haya pedido ayuda, se entrometa en algo que haces para guiarte, aleccionarte o directamente hacerlo ella, puede tener mil y una causas, que, atendiendo a los prejuicios y expectativas del que recibe la acción, pueden ser interpretadas de mil maneras diferentes. Al fin y al cabo, son dos personas interactuando. Tanto aporta el que hace la acción como el receptor. Si de inicio interpretamos la intromisión como un acto machista, que se hace simplemente porque tú eres mujer y por tanto no eres válida, da igual el qué haya sucedido en realidad. Será percibido como acto machista y de ahí no nos moverán.

    En mi mundillo, la enfermería, he encontrado de todo. Desde señoronas que no aceptan información de alguien menos experimentado y te aleccionan en “cómo debe ser, porque se ha hecho así de toda la vida” (y no trates de convencerlas de que ya no se hace así por argumentos de peso), a alguna que simplemente se ponía a hacer cosas por tí porque te veía como su hijito, el que tiene en casa, y le da cosa que tu trabajes (¡verídico!) a otras que simplemente les gusta sentirse mejores que el resto, así que no pierden oportunidad de mostrar su sabiduría al mundo (no sólo con el joven enfermero, sino con otras enfermeras igual), la que piensa que sí, que eres hombre y a ver qué pintas en enfermería, que todo el mundo sabe que somos lelos , la que opina que no es normal que pudiendo ser médico te “hayas conformado” con ser enfermero (pero no le resulta extraño que las chicas opten por esa carrera) y por ultimo la que tiene la manía compulsiva de hacer cosas y cuando te ve en una tarea que llevas al 50%, aunque estés en ello en ese momento, se ponen a hacer si pueden el 50% restante porque les va la vida en ver todo acabado. ¿Podría catalogar todos los actos como feminismo radical? Ni de coña. Y al revés pasa lo mismo. Es como cuando alguien que nos cae bien hace una broma sobre nosotros, que le reímos la jugada porque entendemos que lo hace de buena fe, por unas risas inocentes. Nos la hace alguien que nos cae mal, no que sea enemigo acérrimo, simplemente una de esas personas que no nos caen bien por lo que sea, de forma inocente para echar las mismas risas, y ya lo tomamos a mal, siendo la misma acción. A ver qué se piensa este, que viene a vacilarme para dejarme quedar mal.

    En definitiva, que las cosas no son siempre blancas o negras. Cada caso es cada caso, y siendo que no gusta que a una la encasillen como inútil por ser mujer… tampoco es conveniente juzgar de buenas a primeras una ayuda (entrometida, o no) como acto machista. Puede ser incómodo, puede ser inoportuno, puede resultar ofensivo, pero no tiene por qué tener una motivación machista.

    Un saludo.

    • May 22, 2013 at 6:00 pm —

      ¡Eso es justamente lo que trataba de ejemplificar con mi historia! En ese tipo de situaciones ambiguas uno nunca puede estar seguro. Pero por ejemplo, si tu interlocutor es condescendiente contigo y asume que por ser hombre no sabes lo básico de enfermería a pesar de conocer de tus años de experiencia, eso es claramente sexismo. Muchas veces el mansplainer no se da cuenta de que está haciendo discriminación de género, para él es algo normal asumir ese tipo de cosas, porque así nos lo han dicho desde pequeños.

      Si te diste una vuelta por el tumblr http://mansplained.tumblr.com/ descubres que es más común de lo que piensas y le sucede más a las mujeres, por eso la raíz del término. Como dijo Gretelx de roles de género influyen mucho, y si consideras que sólo hace algunas décadas el rol de la mujer estaba restringido a las labores del hogar y al cuidado de los hijos, cualquier cosa fuera de los espacios clásicos femeninos es considerado de ligeramente extraño hasta anormal. Esto sigue formando parte del pensamiento colectivo por muy modernos que nos sintamos, generaciones enteras han vivido con este modelo, el cual lo siguen perpetuando la cultura y los medios de comunicación a las generaciones nuevas. Son cosas pequeñas y sutiles (otras no tanto) que damos por sentado pero influyen mucho en cómo vemos al otro (y cómo lo tratamos). El punto de todo esto es que admitamos su existencia.

  7. May 23, 2013 at 9:44 am —

    Yo fui a un colegio que se podría considerar bastante “feminista”. Aunque sólo sea por historia: fue fundado por Jimena Menéndez Pidal, (hija de María Goyri, para más señas).
    El caso es que en mi colegio, nunca había notado ciertas distinciones de género: en bachillerato tuvimos una profesora de Matemáticas, otra de Química. El de Física fue él en 2º, ella en 1º. El de Historia del Arte se llamaba Carlos. Y el alumno más brillante de Bachillerato Científico-técnico era Ainhoa.
    No sé si vivía en una burbuja. Muy probablemente: el hecho es que en aquel contexto nunca había pensado o percibido que a las mujeres se las considerase menos brillantes en temas técnicos. Y a mí tampoco, claro (otro de los alumnos con mejores resultados en ciencias, después de Ainhoa, era yo).
    Nunca lo noté, hasta que salí de la burbuja. Y siempre son cosas sutiles. Generalmente, un desconocido. Un dulce amago de condescendencia. Un no dejarte hablar porque, sobre esto, no tienes nada que opinar. Un “deja que los mayores discutan sobre sus cosas”. Es enervante. Y nunca sé si atribuírselo al género, pero sí percibo que yo he vivido un cambio de contexto y que nunca antes había tenido que “demostrar”, de antemano, que mi voz también tiene peso. Esa resistencia previa… ese tratarte como si fueses “una chica” (en el más ñoño y blando de los sentidos).
    También he de decir que, en general, se les pasa pronto. Alzas un poco la voz en conversaciones donde estás invitada. Pones el cerebro sobre la mesa y rompes las espectatvas. La mejor forma de derribar los estereotipos es no amoldándote a ellos.

    (Por cierto: Todo esto en realidad, lo noté más desde que me mudé a Pamplona y en ciertos contextos. En general, es una ciudad MUCHO más conservadora que Madrid… o lo que yo conozco de Madrid, al menos. Y los roles de género están muy marcados).

  8. May 27, 2013 at 12:43 pm —

    Ahh, el mansplaining
    A veces missed Marino es un verdadero maestro de eso.
    Una vez, al hacer las compras yo busque algun tipo de pasta y el, quien solamente sabe preparar cafe emperor a discutir sobre que tipo de pasta necessitamos para hacer un gratin…
    Al otro lado, las abuelitas siempre le dicen que el tiene que hacer con sus hijas

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