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Chile, un país secuestrado por beatos

Esa convicción me embargó mientras leía la noticia que ha hecho saltar a mi país a las páginas de los periódicos de todo el mundo. Una niña ha sido violada por su padrastro. Y esta niña que ha estado siendo violada desde los 9 años, hoy, que ha cumplido 11, se encuentra embarazada. Esta niña, de acuerdo a la legislación vigente en Chile, no puede acceder a un aborto. Es una niña pobre, hija de una mujer sin educación. En mi país, uno nunca se entera de casos de niñas embarazadas de estratos socio-económicos altos.

Como les contaba en otro post, el aborto fue complétamente proscrito en Chile en los últimos días de la dictadura cívico militar de Pinochet. El gestor principal de esta jugada fue Jaime Guzmán, el abogado constitucionalista de Pinochet y fundador de un partido político llamado Unión Demócrata Independiente o UDI. Guzmán no se abstuvo de dar su cristiana opinión respecto del aborto incluso dentro del marco de la Comisión Constituyente.

En la UDI se califican a si mismos como “el partido popular” (Guzmán era admirador de la España Franquista, quizás de ahí el nombre) o como les ha dado por llamarse últimamente, “el centro social”. Pero mucho me temo que no son ni de centro ni populares, más bien populistas. La cosa va más o menos así: Es el partido más a la derecha del espectro político en Chile, donde se juntan el integrismo católico más conservador con la defensa más recalcitrante del neoliberalismo. Creen firmemente en la promoción de los “valores cristianos occidentales” y no se abstienen de influenciar la actividad legislativa para instalar sus particulares convicciones religiosas. Su estrategia para permear la sociedad chilena ha sido salir a los barrios marginales o “populares” a tratar los problemas más puntuales de la gente pobre, con soluciones asistencialistas y superficiales, muchas veces presentando candidatos sacados de la farándula televisiva, y apelando al esfuerzo personal y mérito propio como única forma de superar la miseria. Nada de hablar de problemas estructurales en la sociedad, de falta de acceso a oportunidades o de la estamentación de la sociedad chilena. Han sabido capitalizar la baja escolarización de la población y el pensamiento mágico que abunda por los barriales, vendiéndoles al niño dios. Y así, hoy, entre las multitudes no educadas, los pro-vida hacen nata. Porque ¡Cómo vamos a cometer el crimen de asesinar a ese bebé por nacer! ¿Alguien dijo clases de biología?

Con esta estrategia, y con la ayuda de un sistema eleccionario que los sobre-representa, creado nada menos que por el propio Guzmán, la UDI ha logrado una abrumadora mayoría de diputados en la cámara, contando con 39 legisladores de un total de 120. Le sigue la Democracia Cristiana con 19.

La UDI, junto a otro partido de derecha llamado Renovación Nacional o RN, compone la alianza llamada “Coalición por el Cambio” El actual mandatario chileno, Sebastián Piñera, pertenece a este último partido. Y esta alianza se ha encargado, por años, de obstruir cualquier iniciativa que busque sacar a mi país del oscurantismo cristiano. Lo que hace del nombre “Coalición por el Cambio” una triste ironía.

Por ejemplo, se opusieron por años a legislar sobre el divorcio, lo que le valió a Chile el notable record de ser el último país del orbe en contar con una ley de divorcio, en el año 2004. También se opusieron a legislar para acabar con la distinción entre hijos legítimos y naturales, lo que finalmente se logró en el año 1999. Tan cristianos, ellos.

Hoy en día se oponen a legislar sobre el matrimonio igualitario y han puesto trabas a la ley anti discriminación. También se oponen al aborto, ya que defienden la vida “desde el momento de la concepción”. Defensa que, según ellos, no proviene de sus creencias metafísicas sin asidero en la realidad, pero de un profundo razonamiento lógico que hasta el día de hoy no he tenido el gusto de conocer.

Cuando el país se enteró del caso de la niña de 11 años embarazada, no solo tuvimos que violentarnos por la falta de legislación sobre el aborto, que provoca que las mujeres estemos condenadas a parir queramoslo o no, o a buscar alternativas ilegales. Tuvimos que enterarnos de las declaraciones de nuestros beatos criollos, pertenecientes a la Coalición por el Cambio.

El diputado UDI, Issa Kort, en el siguiente video nos indica que él defenderá siempre la vida desde la concepción ya que desde ese punto el único resultado a obtener es un ser humano, no una planta, no una máquina. Error: luego de la concepción pueden haber diversos desenlaces, como por ejemplo, puede suceder que el cigoto nunca se implante en el útero y pase de largo (cosa que pasa bastante a menudo) lo que deja a nuestro “ser humano” muy probablemente en el excusado. También, dice que el cuerpo de las mujeres está capacitado para el embarazo desde la primera mestruación, por lo que no se justificaría el aborto terapeútico en niñas. Estas dos afirmaciones nos indican que el diputado ha formado su opinión sobre el aborto desde el pensamiento mágico: Primero, al otorgarle un estatus sacro a blastocitos y a fetos bajo la premisa de que ya está en ellos todo lo necesario para ser considerados seres humanos, incluida el alma, claro. Segundo, al pensar que el cuerpo humano es parte de La Creación y que todo proceso biológico tiene un sentido y un propósito, lo que no es correcto. Que una niña comience a menstruar no significa que automáticamente su cuerpo esté preparado para el embarazo, significa que un proceso está en curso, que no es perfecto y que no tiene un fin, como nada en la naturaleza, ya que la evolución es ciega y no tiene un propósito. Tampoco hay un propósito en la fecundación de un óvulo. Que una fecundación se haya producido no quiere decir más que eso, tomar desiciones basados en un supuesto resultado o plan natural deforma la realidad presente.

No mucho después, tuvimos que conocer las declaraciones del presidente de la república en persona. Unas declaraciones que han escandalizado a gran parte de la sociedad:

“Ayer (la niña embarazada) nos sorprendió a todos con palabras que demostraban una profundidad y una madurez cuando dijo que a pesar del dolor que el hombre que la violó le había causado ella iba a querer y cuidar a su guagüita” Sebastián Piñera, Presidente de la República.

El mandatario, llevando agua a su propio molino, y dándonos un ejemplo de libro de pensamiento falaz, sostiene que en base a lo que dijo la niñita queda demostrado que sea posible que una menor de 11 años tenga la madurez mental requerida para tomar una decisión del calibre de dar curso a un embarazo ¿Sesgo de confirmación, álguien? Y si la niña se hubiese mostrado más inclinada a la opción de abortar ¿Hubiese sido madura? ¿Es madura solo porque su “decisión” concuerda con los valores de nuestro presidente? Por favor, hagan el ejercicio de imaginar a una menor de 11 años embarazada.

Mi patria es hoy el feliz reino de un puñado de conservadores que se han instalado en el congreso y que pretenden seguir legislando de acuerdo a sus supersticiones. Todo esto sustentado en dos grandes pilares: un sistema eleccionario no democrático y la ignorancia del electorado. Mientras tanto, las mujeres chilenas no podemos acceder a nuestros derechos reproductivos y el número de embarazos adolescentes es escandalosamente alto en los barrios marginales y casi nulo en los ricos. Eso es lo que pasa dentro de las fronteras de Chile.

En la imagen de cabecera, Guzmán y Pinochet

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

18 Comments

  1. July 11, 2013 at 2:42 pm —

    Así de jodidos estamos. Excelente artículo.

  2. July 11, 2013 at 3:07 pm —

    Latinoamerica en manos de los religiosos.

  3. July 11, 2013 at 5:50 pm —

    “Y si la niña se hubiese mostrado más inclinada a la opción de abortar ¿Hubiese sido madura?”

    Ahí, creo yo, está el quid de la cuestión. El aborto tiene que ser una DECISIÓN y debe ser respetada. Dejando de lado que en este caso se trata de una menor y ahí hay otras complicaciones, esta chica podría tener a su hijo si lo quisiera aún si el aborto fuera legal. Porque legal no es lo mismo que obligatorio.

  4. July 11, 2013 at 8:24 pm —

    Casos como este me hacen desear estar equivocado, desear que exista un dios y por supuesto un infierno en el que quemar a tanta gente…
    Por desgracia, en “occidente” estamos demasiado bien acostumbrados: los países con sistemas electorales poco democráticos y electorado ignorante son amplia mayoría.
    Dicho esto, a mí me surge la duda: ¿puede una niña de 11 años decidir si quiere abortar o no? Estamos de acuerdo en que la ley debería darle la opción, pero si esto pasara en, digamos, Inglaterra, ¿cuál sería la decisión correcta? (es decir, la que no criticaríamos).

    • July 11, 2013 at 9:45 pm —

      He estado pensando en eso y no creo que la menor deba ni pueda decidir. Pero es complicado ¿Qué pasa si el adulto a cargo de la menor se opone a practicarle el aborto? ¿Se podrá obligar al tutor a acceder a la realización del procedimiento tal como se obliga a enviar a los niños a la escuela?

      • July 11, 2013 at 10:31 pm —

        La violación a la niña por parte del padrastro es terrible. Que se justifique el no al aborto en base únicamente a la ideología (en este caso católica) es terrible. Pero nosotros, que nos tenemos por más ponderados y debemos pensar con lógica, debemos preguntarnos las cosas críticamente. Yo también creo que la niña no puede ni debe decidir. Y si la madre decide que no aborte, por las razones que sean, ¿quiénes somos los demás para inmiscuirnos? La ley obliga a educar a los hijos, no a llevarlos a la escuela (al menos en España), y si no lo haces te pueden quitar la tutela. Pero quitarla porque la madre tome una decisión ideológica con la que no estamos de acuerdo, creo que sería una arbitrariedad. Correríamos el riesgo de convertirnos en lo que estamos criticando.

        • July 12, 2013 at 1:26 am —

          En este caso en concreto, la madre no debería tomar la decisión, aún si fuera legal el aborto. Recuerden que fue esta mujer la que dijo que su pareja no violó a su hija sino que fueron relaciones sexuales consentidas. En otros casos, supongo que sí tendría que ser el tutor legal quien tome la decisión hasta cierta edad… ¿14? ¿13? ¿16? No lo sé.

          • July 12, 2013 at 4:53 pm

            Si no me equivoco, la tuición la tiene la abuela (que es quien denunció el caso), por lo que la decisión le correspondería a ella.

        • July 16, 2013 at 5:35 pm —

          El otro día estaba haciendo un paralelo entre este caso y los que se saben cada cierto tiempo de padres que se niegan a practicar una transfución de sangre o transplante de órganos por sus creencias religiosas. En esos casos se ha podido obligar a los padres a ceder por el bien del menor. Quizás me equivoque y los casos no son comparables, pero tiendo a verlo así, como un procedimiento médico para asegurar el bienestar de un menor. En ningún caso el embarazo sera un bien para una niña, pienso yo. No entiendo por qué debiera ser diferente.

  5. July 11, 2013 at 8:31 pm —

    Es brutal que la idea del presidente de la “madurez” sea que una niña de 11 años tenga que cuidar a un bebé que es al mismo tiempo su hijo y su hermano, y despreciar así a la niña “a pesar del dolor que el hombre que la violó le había causado” no sólo demuestra su falta de compasión sino que lo convierte ya en cómplice.

  6. July 11, 2013 at 11:51 pm —

    No estoy tan segura de que lo que intentan sea preservar los valores católicos. Creo que más bien así intentan justificarse. El neoliberalismo se sustenta en cuerpos obligados a producir para otros cuerpos que disfrutan las ganancias de ese trabajo. Para poder ejercer el poder sobre esos cuerpos explotados, se debe normar qué es lo correcto, lo bueno y lo moralmente respetable. Y qué manera más útil para ellos que hacerlo a través de la religión, pues así la norma se entiende como algo divino y natural al mismo tiempo, no como algo impuesto violentamente.
    Yo creo que estos tipos serían iguales aunque no creyeran en dios. El problema, me parece, no es que sean supersticiosos o ignorantes, es que saben muy bien qué están haciendo y lo hacen a conciencia.

    • July 13, 2013 at 10:15 am —

      Dios suele estar del lado de los poderosos y de mantener el status quo. Es cláramente una justificación y una forma de validación.

  7. July 13, 2013 at 12:28 am —

    Yo si creo en el derecho a elegir de la niña.
    De hecho, es un punto que las mujeres porteñas defendimos cuando luchamos contra el veto de Macri a la ley de reglamentación del aborto local (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-223944-2013-07-08.html) Se llegaba al caso absurdo que podría ser el mismo violador quien deba habilitar el aborto. Recordemos que la mayoría de los abusos ocurren dentro del grupo familiar cercano de las niñas.
    Es claro que su decisión definitivamente no está hecha desde la madurez. Muchas decisiones de adultos tampoco y sería una atrocidad obligar a abortar a todas esas mujeres que tienen más hijos que los que uno cree “correctos” o “buscados”
    Por lo general el problema radica en la presión de los grupos mal llamados “pro-vida”, que suelen ejercer una presión terrible sobre las mujeres y niñas. Acá sucedió más de una vez, primero piden un recurso de amparo para un aborto y …. grupos anti-derechos mediante….. al final la niña-madre termina “muy feliz” con su “guagüita”.
    Hay que tener en cuenta muchos factores. La religión, la normalización en ciertos sectores del embarazo adolescente, la falta de expectativas en la vida, la violencia sufrida durante el abuso que destruye el autoestima, los roles de género, la mediatización de los caso, la condena social, todo eso hace peso a la hora de decidir.
    Por esto, creo que el tema es amplio, y que el acceso a los derechos de las mujeres y niñas no es una lucha meramente legislativa, es económica, social y cultural.

  8. July 15, 2013 at 5:18 pm —

    Una corrección menor: el impulsor de la reforma que prohibió el aborto en todos los casos fue el Almirante Merino (http://youtu.be/FkZkKRAlGHM), y también intervino el Cardenal Medina (http://youtu.be/TTdHw9itZUw?t=1m50s). Detalles aquí: http://bit.ly/15eIdpX (pp. 152-156).

    La observación sobre el sesgo de confimación da en el clavo. Muy buena.
    Saludos.

    • July 16, 2013 at 5:50 pm —

      Hola ernesto, gracias por el aporte. No tenía idea de la influencia de Merino en todo el asunto, lo que es aún más deprimente dado lo poco iluminado que era. Es más, es una verguenza! Y bueno, Medina… Me da pena ese video que pusiste en verdad, el caballero la peina.

    • July 16, 2013 at 6:06 pm —

      Ahh, se me olvidaba, por lo que he leído, Guzmán quería ir más allá e instaurar la prohibición constitucional del aborto, lo que finalmente no logró. Lo que si consiguió fue la inclusión de la famosa frase: “la ley protege la vida del que está por nacer” en la constitución.

      • July 17, 2013 at 4:30 am —

        Efectivamente ese era el objetivo de Guzmán, pero incluso a los demás conservadores de la comisión redactora de la Constitución les pareció mucho. La frase que citas estaba ya en el Código Civil (que es de mediados del XIX), y se incluyó precisamente porque nunca se consideró como una prohibición absoluto del aborto, sino un mandato al legislador de “proteger” al feto, lo que da harto margen de regulación de distintas hipótesis de aborto. Entonces, es sencillamente falso sostener (como hacen hartos) que la Constitución prohíbe el aborto. Hay que tener en cuenta ese dato.

        Se puede leer la discusión de la comisión (donde aparece la cita de Guzmán) aquí (a partir de la p. 120 aprox): http://www.bcn.cl/lc/cpolitica/constitucion_politica/Actas_comision_ortuzar/Tomo_III_Comision_Ortuzar.pdf

  9. July 16, 2013 at 11:00 pm —

    La disyuntiva siempre es la misma: si está en juego la vida de la menor (cosa que pasa en el caso de una transfusión o un transplante), o no lo está. En este caso, aunque en algunos casos nos pueda pesar, deberían ser los padres (o tutores) los que decidan, y si ellos ponen por encima la “vida” del cigoto, poco se puede hacer. Cuántas más cruces tendrá que llevar una niña cuyos padres tienen esas ideas…

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