Religión y espiritualidad

Gente que me produce ternura: los testigos de Jehová

Siempre me han producido cierta fascinación los testigos de Jehová. Cuando era niño no tenía ni idea de qué eran los testigos de Jehová, más allá de que una vecina era uno de ellos, que mis padres me tenían prohíbido intentar venderle lotería de Navidad del colegio y que era muy rara.

Después te olvidas de la cuestión hasta que te emancipas y estas buenas gentes empiezan a llamar a la puerta de tu casa para hablarte de Jesús. Tras darles las gracias y mandarles a paseo te entra la curiosidad y empiezas a leer sobre ellos.

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La verdad es que se parecen a cualquiera de las muchas sectas cristianas que por el mundo pululan. Mezclan en sus creencias, como hacen todas las religiones, ideas razonables con tonterías peligrosas en mayor o menor grado. Entre sus ideas razonables está el rechazo de la violencia, del uso de las armas o de los símbolos nacionales. Entre sus tonterías peligrosas, la más llamativa puede que sea el rechazo a las transfusiones de sangre.

Sin embargo, la creencia por la que me parecen más cándidas estas pobres gentes es su idea de cuántos humanos irán al Cielo. Sí, los testigos de Jehová “saben” que al Cielo sólo irán 144.000 personas. Y, claro, te enteras de esto y te preguntas: Vaya, en esta lotería con tan pocos premios, ¿cuánta gente juega?

Si hacemos caso de sus propias cifras, el año pasado asistieron a sus reuniones unos 19 millones de personas. Eso quiere decir que sólo hay un boleto premiado para el Cielo por cada 132 creyentes. ¡Y eso sólo contando a los testigos vivos actualmente! ¿Y si el Cielo ya está lleno con los testigos que murieron en tiempos pasados? Mira que en otras épocas han sufrido persecución y martirio y lo mismo ya han completado el cupo de santos. Y tú aporreando puertas para hablar de Jesús a personas que no te hacen ni caso…

Banda sonora: ‘1 4 4 0 0 0’ de Amanita y los Faloides.

(La imagen del bautismo está tomada de Wikipedia y la del gato testigo de Cuantogato.com)

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Fugaces 15/07/13

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¿De dónde sacan el tiempo para ser escépticos?

Camarada Bakunin

Camarada Bakunin

Mi padre me enseñó a dudar de todo —incluido él mismo, provocando que cayerá de cabeza al suelo haciéndome creer que me iba a sujetar a la edad de 3 años—, y así sigo. No tengo claro si fue la educación o algún trastorno neurológico derivado de aquel golpe.

2 Comments

  1. July 17, 2013 at 1:18 pm —

    Para empezar la biblia enseña que hay dos esperanzas. La primera es celestial, 144.000 son escogidos para ser reyes y sacerdotes al lado de Cristo en el cielo para gobernar la Tierra y devolver la perfección a la humanidad obediente. La segunda esperanza es terrenal, todos los demás que se pongan del lado de la Verdad podrán vivir bajo ese Reino en un estado de perfección, sin enfermedades, sin muerte, sin injusticias, en total armonía con el planeta y su naturaleza.

    Por otro lado el negar las transfusiones de sangre no es peligroso, al contrario. Más de 150.000 cirujanos en 150 países están en contra de las transfusiones de sangre por ser peligrosas. Las alternativas a la sangre son más baratas y apenas tienen post-operatorio. De hecho los colectivos que más rechazan las transfusiones de sangre son los Testigos de Jehová y los propios médicos. Solo algunos que insisten en la medicina tradicional sanguínea ponen obstáculos y tratan de no informar como es debido a los pacientes. En las grandes convenciones sanitarias las alternativas a la sangre son una constante y su implantación no deja de crecer. Los Testigos buscan siempre el mejor tratamiento médico que a la vez no vaya en contra de sus creencias.

  2. July 17, 2013 at 2:27 pm —

    Sabía lo de los 144000, tengo entendido que similar a un sistema de ventas piramidal, cada uno tiene que salvar a no sé cuanta gente para poder entrar al cielo, por eso se esfuerzan tanto. Lo cual es también contradictorio, cuanta más gente salvás más probabilidades tenés, pero si más gente entra al cielo menos probabilidades tenés. En fin. Pobres almas condenadas.

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