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¿De dónde sacan el tiempo para ser escépticos?

Hace un tiempo que me vengo haciendo esta pregunta. ¿Cómo se puede estar al día entre todas las estafas, conspiraciones, abducciones, apariciones, medicinas alternativas y magufadas varias y tener a la vez tiempo para trabajar/estudiar, hacer vida social, quizá hasta procrear?

No sé si ustedes, queridos lectores, también comparten esta duda conmigo, pero llevo unos meses intentando seguir los progresos del movimiento escéptico y no soy capaz. Cuando me entero de algo ya han pasado meses o semanas en el mejor de los casos.

Muchas veces me pregunto si la culpa será mía (hace unos meses no trabajaba, ahora sí) que cuando vuelvo a casa después de seis horas delante de un ordenador lo último que me apetece es encender el mío y leer la última ocurrencia del charlatán de turno; o si por el contrario es realmente imposible manejar tanta información y procesarla correctamente tras un análisis escéptico.

Ser escéptico requiere tiempo. No solo para estar al día, sino también para aprender a pensar. Un escéptico se hace tras muchas horas de práctica, y aún así siempre caeremos en nuestros sesgos particulares. Ser escéptico, en definitiva, requiere que nunca dejes de ser estudiante, aunque este estudio es por puro placer o como modo de vida y no como una obligación.

Luego está el hecho de que en mi día a día no me encuentro, generalmente, con personas que se declaren abiertamente escépticas y se hace difícil sacar un tema de conversación de esta índole que no vaya a ofender a nadie si se afirma rotundamente que X es una filfa. Personalmente creo que el usuario final de homeopatía, pulseras mágicas, videntes, chakras y demás tonterías no es el culpable, sino la víctima y, por tanto, reírse de la víctima en una confrontación no es la solución a nada.

Por otra parte, el declararse abiertamente escéptico tiene dos peligros: el primero, el de caer en la impertinencia del sabelotodo y el segundo, el de que te tomen por un loquito que cree en las conspiraciones de, por ejemplo, las petroleras para frenar el desarrollo del motor de agua. Ambas situaciones son incómodas, sobre todo porque debes explicar qué tipo de escéptico eres y pocas veces esa explicación cala en el contrario, dando la imagen de alguno de los dos casos anteriores.

Por las razones expuestas en los párrafos anteriores, he desarrollado una cierta desidia en mis posturas escépticas. La máxima expresión de mi activismo escéptico de los últimos meses ha sido decirle a una farmacéutica que no quiero un medicamento homeopático para mis anginas, que por favor me dé un medicamento de verdad. Y no me lo tomen a mal, pero creo que ese gesto vale más (no porque lo haya hecho yo, sino por el gesto en sí) que cualquier artículo de entre los miles que hemos escrito desmontando la homeopatía. Desde mi punto de vista, son los pequeños actos del día a día los que pueden hacer que farmacias, usuarios de homeopatía, de masajes de reikki, de pulseras holográficas, de videntes y curanderos cambien su opinión o, al menos, sean más críticos con los engaños de los que son víctimas (en el caso de las farmacias, cómplices).

Además, he venido observando un cierto conmigo o contra mí en esto del escepticismo en los últimos tiempos. Y no, no sueñen con que vaya a decir que la teoría de Bigfoot es plausible porque la ciencia no puede explicarlo todo. Pero sí que me gustaría desmarcarme de ciertas posturas con las que no acabo de coincidir, como por ejemplo el anti ecologismo. Parece que tendemos a identificar al ecologista como a un abraza árboles incoherente con sus propias ideas sobre la conservación de la naturaleza, sobre todo en los debates sobre transgénicos o sobre energía nuclear.

En el caso de la energía nuclear (lo que más conozco) es absurdo negar los peligros de una tecnología que hemos conseguido dominar (o algo así) hace apenas unas décadas. La gente, esas personas ajenas a nosotros a las que siempre nos referimos, es muy libre de sentirse amenazada por esos peligros. Como escépticos solemos asociar este miedo al desconocimiento o a la irracionalidad, pero en muchos casos no es así y a lo que llamamos desinformación no son más que posturas contrarias a las nuestras. De ahí que muchas veces lleguemos a la conclusión de que si no están de acuerdo con nosotros, son unos magufos.

Y para qué hablar de la tarea casi imposible de conciliar feminismo con escepticismo y salir del debate sin que te hayan llamado histérica o te recomienden tener más o menos relaciones sexuales. Pero cuando vemos normal o gracioso comparar el programa de Iker Jiménez con irse de putas, supongo que nuestro feminismo escéptico no ha calado lo suficiente en un movimiento (sigue sin gustarme esta denominación) tradicionalmente masculino.

En definitiva, sean escépticos, más en su día a día que para exhibirse ante el resto de la comunidad. Yo iba a prometerles que a partir de ahora sería más activa, pero eso no sería consecuente con la frase anterior.

La imagen de cabecera es la mascota de Australian Skeptics. Siempre me ha parecido que los koalas no traman nada bueno.

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Fugaces 19/07/2013

silvialba

silvialba

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

10 Comments

  1. July 18, 2013 at 3:27 pm —

    Yo he descubierto que dormir es opcional.

    • July 18, 2013 at 4:03 pm —

      Y que es imposible estar pendiente del Twitter todo el día.

      • July 18, 2013 at 10:48 pm —

        Lo del Twitter es totalmente cierto. Y lo de dormir para mi no es opcional, o me convertiría en un zombie enfurecido… espera, quizá sea buena idea.

  2. July 18, 2013 at 6:48 pm —

    He notado el “conmigo” o “contra mí” más de una vez.
    Por ejemplo, creo que hay que analizar cuidadosamente las consecuencias del uso de transgénicos en el medio ambiente y la sociedad. Por ejemplo, discutir sobre el uso de ciertos pesticidas y la propiedad intelectual de las semillas. Recuerdo citar un meta-estudio de la universidad del litoral que llamaba a profundizar la investigación sobre el uso del glisfosato para el cultivo de soja transgénica. Me trataron sudaca eco-magufa.
    No creo en el nuevo orden mundial ni en la tecnología extraterrestre. Mi opinión es que la CIA no es el organismo más confiable del planeta y ha rentado asesinos y terroristas a lo largo de toda su historia. Específicamente, creo que esa es su función básica. Supongo que USA invade países no para perseguir terroristas sino para robar petróleo. Ergo, soy una conspiranoica.
    Me cansé bastante y tomé tu postura. Seguiré estudiando y trabajando en mi área de interes de la forma más escéptica posible. Pero de los foros escépticos, pasé hace tiempo. Muy obtusos, muy machistas, muy pendejos.

  3. July 18, 2013 at 7:41 pm —

    “de los foros escépticos, pasé hace tiempo. Muy obtusos, muy machistas, muy pendejos”

    ¿Más machistas, pendejos y obtusos que en otros foros? ¿El foro escéptico entero? ¿Algunas personas dentro del foro? ¿Todos los foros escépticos?

  4. July 18, 2013 at 8:37 pm —

    Como he dicho unas cuantas veces, el problema está en creer que hay una “comunidad escéptica”. Hay gente escéptica, que eventualmente se unen en grupos, pero el hecho de intentar pensar racionalmente las cosas no nos evita automáticamente que seamos obtusos, machistas o pendejos.
    Para mí, ser escéptico es simplemente una actitud, sin más. Hago proselitismo o discuto creencias irracionales cuando es conveniente, pero sin grandes ambiciones (y sin muchas esperanzas…).

    • July 19, 2013 at 7:01 pm —

      Concuerdo contigo, lo de “comunidad escéptica” es sólo una forma de decir. Que exista, de existir; no. De hecho, yo voy un paso más allá, y pienso que no existen las personas escépticas, sino sólo conductas escépticas, que algunas personas realizan en algunas circunstancias… Porque está claro que se puede abordar escépticamente un tema, y actuar de manera completamente acrítica en otro tema.
      A veces pienso que frases como “la comunidad escéptica considera que….” es más bien una forma de distanciar el pensamiento escéptico de las demás personas, que podrían seguir una lógica del tipo “ah, eso es lo que opinan los escépticos, pero yo no soy escéptico”, en vez de una forma de divulgar una forma de pensar que en realidad no es propia de ninguna “comunidad”, sino una herramienta básica que a cada persona le beneficiaría desarrollar.

  5. July 19, 2013 at 1:28 am —

    El problema es que ser escèptico es reclamar contra los que ganan dinero a costa de sus maguferías… Ellos ganan y nosotros trabajamos gratis… Solo por amor al arte, a la ciencia y al pueblo… si alguien acusa que los escèpticos reciben plata de grandes laboratorios, transnacionales o de iluminatis favor darme bien el dato que ya sospecho del tesorero del grupo.

  6. July 28, 2013 at 5:55 am —

    Hola,

    Se puede ser escéptico y ser un asesino. No veo la incompatibilidad. Del mismo modo que se puede ser escéptico y no tener sentido del ridículo. Se puede ser escéptico y ser misógino. Se puede ser escéptico y algunas cosas más, no muchas. Ser escéptico no exime de algunas actitudes u opiniones, digamos de dudosa ética. Se puede ser escéptico y equivocarte. Y la última; se puede ser escéptico y no escribir en un blog sobre magufos, no insultar a los que practican yoga, a los que toman productos homeopáticos o a las personas mayores que creen que irán al cielo a encontrarse con sus seres queridos cuando la muerte les sobrevenga. Difícilmente se podría ser escéptico y no ser ateo. Y estoy razonablemente seguro de que no se puede ser escéptico sin ‘pelearte’ con la comunidad con la que interactúas, aunque ésta sea igualmente escéptica. Porque las comunidades, los grupos, se autoanestesian; su nivel de crítica en sus reuniones o eventos se devalúa. Dicho de otra forma; se comen las pollas entre ellos. Se vitorean, se aplauden. Ese arqueo de cejas, tan típico cuando alguien te cuenta una historia o te proporciona una serie de datos, se produce con menos frecuencia que en otro tipo de situaciones. Son amigos; los tirones de orejas son cariñosos. Cuando los hay, claro. Yo en mi día a día, no entro en batallas ni con gente escéptica ni con no-escéptica. Eso no quita que cuando un domingo en una comida familiar alguien propone un tema, véase, la nutrición sensata como tratamiento del cáncer en estadíos terminales, dé mi opinión. La mayor parte de las veces: “Sabes muy poco sobre nutrición y menos sobre cáncer”. Si la persona que propone el tema me cae bien: “No tienes elementos suficientes de juicio”. Con quienes sí debato es con aquellas personas que, de entrada, sin ambages, sienten curiosidad o están dispuestas a cambiar de opinión. Quienes no quieren o no buscan ‘ganar’ sino aprender. Una parte de la comunidad escéptica no está dispuesta a ello. Defienden su postura más por el poder de la misma que por el conocimiento o la curiosidad que sostiene el escepticismo.

    Por otra parte, hay muchos escépticos que creen que la mujer tiene o dispone de la misma igualdad que el hombre en la sociedad. Los hay incluso que creen que disfruta de una situación de poder superior al hombre. A mi juicio, se equivocan. Y no voy a exponer las razones que me llevan a defender esta postura pues se alargaría mi comentario en exceso. Un movimiento feminista es necesario hoy en día.

    Ser escéptica, feminista y sincera… ¡equivale a darte de palos con mucha gente!

    Un saludo.
    😉

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