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Viaje por la virginidad y la pureza

Muchos siglos atrás. Alguien escribe:

Si un hombre toma a una mujer y se llega a ella, y después la aborrece, y la acusa de actos vergonzosos y la difama públicamente, diciendo: “Tomé a esta mujer, pero al llegarme a ella no la encontré virgen”, entonces el padre y la madre de la joven tomarán las pruebas de la virginidad de la joven y las llevarán a los ancianos de la ciudad, a la puerta. Y el padre de la joven dirá a los ancianos: “Di mi hija por mujer a este hombre, pero él la aborreció; y he aquí, él le atribuye actos vergonzosos, diciendo: ‘No encontré virgen a tu hija.’ Pero esta es la prueba de la virginidad de mi hija.” Y extenderán la ropa delante de los ancianos de la ciudad. Y los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán, y le pondrán una multa de cien siclos de plata, que darán al padre de la joven, porque difamó públicamente a una virgen de Israel. Y ella seguirá siendo su mujer; no podrá despedirla en todos sus días. Pero si el asunto es verdad, que la joven no fue hallada virgen, entonces llevarán a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán hasta que muera, porque ella ha cometido una infamia en Israel prostituyéndose en la casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti. Deuteronomio 22:13-21

Verano de 1994

Estoy de vacaciones con mis padres y mi hermano. Soy una niña cristiana. Tengo 13 años y aún faltan algunos meses para que me llegue la regla por primera vez. Durante un paseo me distraigo frente a una vitrina. Estoy contemplando un vestido de novia. Blanco. Mi padre se acerca y me dice orgulloso “Usted va a llegar virgen al matrimonio”. Yo me quedo ahí, callada, fantaseando con llegar virgen al matrimonio y vestir de blanco. Quiero agradar a mi padre porque soy una niña muy obediente.

Otoño de 1994

He comenzado el año escolar hace poco. El profesor de Español organiza un debate entre los alumnos sobre relaciones sexuales antes del matrimonio. La clase se separa en dos grupos: El primero incluye a todos mis compañeros excepto a mi y otra chica. Somos la dupla contra el sexo pre-matrimonial. Al año siguiente esa compañera será la primera y ultima alumna de mi clase en ser madre adolescente y soltera, con tan solo 15 años.

Primavera de 1997

Tengo 17 anos. En la clase de Biología tenemos la extraña suerte de contar con una profesora progresista y feminista que por iniciativa propia nos enseña educación sexual. Lo más interesante de su clase ha sido conocer su experiencia personal. Nos cuenta que al haberle dado tanta importancia a su primera vez terminó por tener su primer coito bastante mayor, en la universidad, apurada y con alguien que la hizo sentir miserable. La moraleja de su historia es que el sexo es más normal y pedestre de lo que nos imaginamos. Yo me quedo pensando en que de todas mis compañeras voy siendo casi la ultima virgen. Ya no creo en la santidad del matrimonio, pero todavía quiero tener sexo por amor con alguien especial. Todavía, de alguna manera, la fábula del vestido blanco ronda mis fantasías.

Verano del 2000

He cambiado mucho desde mis 13. Curso tercer año de Arquitectura y entre mis compañeros soy conocida por ser irreverente, liberal y mal hablada. Mis días de niña cristiana han quedado muy lejos. Tengo 20 años y un novio. O al menos yo creo que es mi novio. Pero tengo un secreto, todavía soy lo que se considera virgen.

Es la tarde del 2 de diciembre del año 2000, y luego de quizás un mes y medio de salir con mi “novio” voy a verlo a su casa, porque sus padres no van a estar. No recuerdo casi nada de ese día. Solo algunas escenas aisladas y la ropa que me puse. También me acuerdo de que su cama era especialmente angosta, casi como un catre de campaña.
Perdí mi virginidad en esa cama luego de decirle a mi novio que esta iba a ser mi primera vez. Mientras tanto, en la tele pasaban “Un paseo por las nubes”. Nunca más volví a ver esa película, quizás porque no pude dejar de relacionarla con ese día, que para mi fue trágico por muchos años. En una suerte de profesía auto cumplida hice lo mismo que mi profesora de Biología. Tantos años gastados en guardarme y soñar con mi desfloramiento para acabar follando con la tele encendida. Acto seguido, mi novio se levanta, sale del dormitorio, y lo escucho telefoneando a sus amigos para que vengan a tomar unas cervezas, mientras yo contemplo la sangre en mi ropa interior, porque fui tan considerada que incluso me preocupé de no mancharle las sábanas. El 22 del mismo mes mi novio me dejó, por teléfono.

Es 24 de Diciembre y yo me siento como un fantasma. Creo que mi madre se ha dado cuenta de todo porque incluso me lleva al ginecólogo. Hago de tripas corazón y me comporto como la persona irreverente y liberal que se supone soy y le cuento al médico mi experiencia con mucho detalle anatómico, pero no emocional. Durante la cena de Navidad mi madre lee la Anunciación del ángel Gabriel a la Virgen María según San Lucas.

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Lucas 1: 26 – 38

Verano del 2005

Es el 29 de enero y el día de mi matrimonio. Tengo 24 años. Camino prendida del brazo de mi padre hacia el altar ecuménico que, en mis primeros pasos como librepensadora, he ideado. Llevo puesto un vestido tejido de lino crudo con cintas naranjas. También llevo una cinta naranja en el pelo. Es mi propia versión del vestido de novia. No es blanco, pero casi. Mi padre me entrega al hombre que será mi esposo.

Invierno de 2011

Empujo el carrito con mi equipaje por el aeropuerto de Santiago de Chile para embarcarme hacia Europa. La cinta naranja que alguna vez adornó mi cabeza está ahora atada a mi maleta para poder reconocerla en la correa transportadora cuando llegue a destino. Atrás dejo a un ex marido y a mi cristiana familia. Tengo 31 años.

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

13 Comments

  1. August 7, 2013 at 6:51 pm —

    No digo que la mujer o el hombre deben mantenerse vírgenes hasta el matrimonio, pero en muchos casos vale la pena y es una decisión genuina.

    Muchas mujeres creen que los hombres las van a querer por acostarse con todo lo que se mueva y lo que le diga su novio (Incluso con otras mujeres), pero en realidad no es así.

    Los hombres tienen muy claro lo que es amor y lo que es placer. No suelen mezclar el sexo con emociones ni compromiso, hasta madurar y darse cuenta que su forma de vida está basada gastar recursos en el placer y no en algo duradero y serio.

    Por tanto, suelen terminar casándose con mujeres más o menos decentes en lugar de preferir mujeres que podrían traicionarlos. Ellos includo aprenden el compromiso y toman el ejemplo de su mujer.

    Las mujeres promiscuas generalmente terminan solas, o con hombres crueles y despiadados. Jamás encontrarán el amor de su vida complaciendo a los hombres, pues nadie las amará a ellas hasta que ellas se amen a si mismas.

    • August 7, 2013 at 10:48 pm —

      “Jamás encontrarán el amor de su vida complaciendo a los hombres, pues nadie las amará a ellas hasta que ellas se amen a si mismas.”
      Muchas mujeres, incluyéndome, no tenemos actividad sexual para complacer a los hombres, sino para complacernos a nosotras mismas. El sexo es un placer compartido, nada más.
      Lo que hacemos en la cama no define nuestro valor como personas.

    • August 7, 2013 at 10:59 pm —

      Claro, porque la promiscuidad es síntoma de no amarnos a nosotras mismas, y las promiscuas lo hacemos todo por complacer a los hombres. Se me había olvidado, ¡gracias por recordármelo! 🙂

    • August 7, 2013 at 11:05 pm —

      Con tu permiso, Knabumo Jos, voy a repostear tu brillante comentario con un leve matiz:

      «No digo que la mujer o el hombre deben mantenerse kosher hasta el matrimonio, pero en muchos casos vale la pena y es una decisión genuina.

      Muchas mujeres creen que los hombres las van a querer por comer cerdo con todo lo que se mueva y lo que le diga su novio (Incluso con otras mujeres), pero en realidad no es así.

      Los hombres tienen muy claro lo que es lácteo y lo que es cárnico. No suelen mezclar el vacuno con queso ni mariscos, hasta madurar y darse cuenta que su forma de vida está basada gastar recursos en el placer y no en algo duradero y serio.

      Por tanto, suelen terminar casándose con mujeres más o menos decentes en lugar de preferir mujeres que podrían irse a comer quién sabe dónde. Ellos includo aprenden el compromiso y toman el ejemplo de su mujer.

      Las mujeres glotonas generalmente terminan solas, o con hombres crueles y despiadados. Jamás encontrarán el amor de su vida complaciendo a su ingesta, pues nadie las amará a ellas hasta que ellas se amen a si mismas.»

      Disculpa la paráfrasis. No se me ocurrió otra forma de responderte sin insultarte.

    • August 8, 2013 at 2:58 pm —

      Hola Knabumo Jos, tu comentario está tan cargado de estereotipos, lugares comunes y prejuicios, que no se ni por dónde comenzar, pero acá voy:

      “No digo que la mujer o el hombre deben mantenerse vírgenes hasta el matrimonio, pero en muchos casos vale la pena y es una decisión genuina.”
      – Por qué vale la pena? Cuál es el valor de la virginidad? O más aun, Qué hace tan especial al matrimonio?

      “Muchas mujeres creen que los hombres las van a querer por acostarse con todo lo que se mueva y lo que le diga su novio (Incluso con otras mujeres), pero en realidad no es así.”
      – “Incluso con otras mujeres” Válgame Dios! Qué terrible. Podrían incluso transformarse en… Lesbianas!

      “Los hombres tienen muy claro lo que es amor y lo que es placer. No suelen mezclar el sexo con emociones ni compromiso, hasta madurar y darse cuenta que su forma de vida está basada gastar recursos en el placer y no en algo duradero y serio.”
      – Estereotipo detected.

      “Por tanto, suelen terminar casándose con mujeres más o menos decentes en lugar de preferir mujeres que podrían traicionarlos. Ellos includo aprenden el compromiso y toman el ejemplo de su mujer.”
      – “Incluso aprenden el compromiso y toman el ejemplo de su mujer” Es decir, los hombres no vienen con el chip del compromiso incorporado y deben aprenderlo de una “mujer decente”, así que comprendámoslos cuando son infieles. Quizás todas nosotras deberíamos ayudarlos a estar en vereda y vestir modestamente y ser decentes. Ah, verdad que eso ya se hace en algunos lugares.

      “Las mujeres promiscuas generalmente terminan solas, o con hombres crueles y despiadados. Jamás encontrarán el amor de su vida complaciendo a los hombres, pues nadie las amará a ellas hasta que ellas se amen a si mismas.”
      – Tu primera afirmación necesita sustento, además, cualquier persona está sujeta al riesgo de terminar en una relación abusiva con una pareja “cruel y despiadada” incluso una mujer que llega virgen al matrimonio puede terminar con un marido violento. Pero lo peor de tu afirmación es que deja sobre la mesa la idea de que es la mujer la responsable por terminar en una relación abusiva.
      Por otra parte, que una mujer tenga más sexo y más parejas sexuales de lo que a algunos les parezca correcto no significa que esté necesariamente buscando complacer a los hombres. Quizás tampoco le importa encontrar al “amor de su vida”.

    • August 9, 2013 at 10:27 am —

      ¿Podrías mostrarme los estudios en los que se basan estas afirmaciones que realizas? Gracias.

    • August 9, 2013 at 11:14 am —

      Knabumo Jos:

      Las personas que anteriormente han comentado te han hecho saber lo equivocado que está tu comentario y lo insultante que es. Yo, como dudo de que admitas ninguno de sus argumentos, voy a ir un paso más allá y voy a anunciarte un hecho novedoso que va a hacer que te re-pienses a ti mismo como persona. ¿Preparado? Ahí va: eres imbécil.

      Eres imbécil y, como he dicho, esto no es una opinión. Es un hecho. Porque imbécil es quien cree que mantenerse virgen hasta el matrimonio “vale la pena”. ¿Qué vale la pena? ¿No tener ninguna experiencia sexual con la persona con la que se supone que vas a compartir tu vida hasta que la muerte os separe? ¿No saber si os gustan las mismas cosas, si tenéis hábitos sexuales parecidos, si sois compatibles? ¿Por qué vale la pena arriesgarse a tener una vida sexual de mierda pudiendo no hacerlo?

      Eres imbécil porque imbécil es quien sostiene que las mujeres promiscuas lo son por agradar a su novio. Será así en tus fantasías de machito, pero no en el mundo real donde se puede ser promiscuo solamente porque, anda, uno se lo pasa bien follando.

      Eres imbécil porque imbécil es el que dice que no se puede incorporar el hedonismo a un proyecto de vida “duradero y serio”, lo tengas solo, con tu pareja o con una red de amantes.

      Eres imbécil porque imbécil es quien afirma que los hombres no sabemos comprometernos y debemos aprenderlo de nuestra sufrida mujercita, esa misma con la que tenemos una vida sexual de mierda porque una estúpida moral sexual ha impedido que compartamos placer sexual antes de firmar un papel que dice que podemos hacerlo.

      Eres imbécil, finalmente, porque imbécil es el que cree que existe cosa tal como “el amor de tu vida”, que complacer sexualmente al otro es malo y que las mujeres que ejercen su libertad sexual no se aman a sí mismas. Así que, machito imbécil, vete a masturbarte mientras piensas en una de esas lujuriosas mujeres que se tiran a todo lo que se mueve pero que a ti, por lo que sea, parecen considerarte invisible. Quizás porque tu moral sexual se percibe desde lejos y huele a naftalina: ninguna mujer que se respete a sí misma va a tirarse a quien le dice que su papel es ser esposa y madre.

  2. August 7, 2013 at 9:58 pm —

    “Los hombres tienen muy claro lo que es amor y lo que es placer. No suelen mezclar el sexo con emociones ni compromiso, hasta madurar y darse cuenta que su forma de vida está basada gastar recursos en el placer y no en algo duradero y serio.

    Por tanto, suelen terminar casándose con mujeres más o menos decentes en lugar de preferir mujeres que podrían traicionarlos. Ellos includo aprenden el compromiso y toman el ejemplo de su mujer.”

    ¿Ah, sí?

  3. August 7, 2013 at 11:05 pm —

    Me gustó mucho tu historia. Yo también recuerdo ser niña y soñar con el vestido blanco y caminar hacia el altar… la vida se ha encargado de abrirnos los ojos. La pureza me parece un tema muy sobrevalorado y manoseado (ja).

  4. August 9, 2013 at 10:28 am —

    Lulú, preciosa historia. Gracias por compartirla.

  5. August 9, 2013 at 2:27 pm —

    Una bonita historia, sea fábula o no; cada cuál le encontrará su moraleja. Espero que tenga un final feliz.
    Por desgracia es una cosa demasiado común, tanto la historia en sí como que la gente saque conclusiones estúpidas. El problema es que tras las conclusiones estúpidas suele haber ideas estúpidas, retrógradas, sexistas y llenas de prejuicios.

  6. August 10, 2013 at 1:25 pm —

    SOBRE LA PRIMERA OBSERVACIÓN: “No digo que la mujer o el hombre deben mantenerse vírgenes hasta el matrimonio, pero en muchos casos vale la pena y es una decisión genuina”
    MMMMMM… dos cosas. Primero, llegar o no virgen es una decisión como pedir coca-cola o fanta, es personal y es cuestión de gustos. Si vale la pena o no es una cuestión debatible.
    LA SEGUNDA OBSERVACIÓN: “Muchas mujeres creen que los hombres las van a querer por acostarse con todo lo que se mueva y lo que le diga su novio (Incluso con otras mujeres), pero en realidad no es así.”
    MMMMM… Aquí hay varias afirmaciones. No tengo idea qué creen las mujeres, pero pienso que a pocos hombres les gustan las mujeres promiscuas, y definitivamente menos a quienes les gusten las mojigatas. Normalidad y equilibrio son las características más aceptadas, me parece algo obvio.
    No creo que muchas mujeres practiquen el lesbianismo sólo porque sus novios se los pidan, estoy mal?? Hay evidencia estadística???

    LA TERCERA AFIRMACIÓN: “Los hombres tienen muy claro lo que es amor y lo que es placer. No suelen mezclar el sexo con emociones ni compromiso, hasta madurar y darse cuenta que su forma de vida está basada gastar recursos en el placer y no en algo duradero y serio.”
    MMMMMM… creo que todos tenemos bastante claro la diferencia amor/placer, y la idea de compromiso es común a ambos sexos

    CUARTA OBSERVACIÓN: “Por tanto, suelen terminar casándose con mujeres más o menos decentes en lugar de preferir mujeres que podrían traicionarlos. Ellos includo aprenden el compromiso y toman el ejemplo de su mujer”.
    MMMMM… si decente significa mojigata, la afirmación no es verdadera. No creo que los hombres aprendamos la idea de compromiso de las mujeres, estoy mal?

    LA ULTIMA: “Las mujeres promiscuas generalmente terminan solas, o con hombres crueles y despiadados. Jamás encontrarán el amor de su vida complaciendo a los hombres, pues nadie las amará a ellas hasta que ellas se amen a si mismas.”
    MMMM… Quedar solo o no, terminar con una buena o mala persona depende en mayor medida del azar. No veo la relación lógica entre no amarse a sí mismo y no poder ser amado. Tampoco entiendo por qué alguien promiscuo no se ama a sí mismo. A lo mejor se ama demasiado a sí mismo y no tiene consideración con sus potenciales parejas. Estoy mal?
    MI CONCLUSIÓN: HACES DEMASIADAS SUPOSICIONES QUE NO ESTÁN PROBADAS/DEMOSTRADAS. Tus afirmaciones son algo dogmáticas, estoy mal?

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