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DIOS (DEUM 200CH HPUS)

Me imagino que por estos lares todos tenemos bastante claro como funciona (bueno, “funciona” es un decir, claro) la homeopatía. Sin embargo, no está de más volver a explicarlo. Uno de los fundamentos de la homeopatía denominado similia similibus curantur (lo semejante se cura con lo semejante) sostiene que los pacientes se curan con la misma sustancia que provoca sus síntomas. El otro principio fundamental es que mientras más diluida se encuentre esta sustancia, mayor es su efecto. Para medir esto, se utiliza por lo general una constante llamada Centésima de Hahnemann (CH), que funciona de la siguiente manera: se mezcla una parte de principio activo en noventa y nueve partes de agua, se agita fuertemente y de preferencia zarandeando el frasco contra una Biblia y se deja reposar. A esta solución le correspondería el número 1CH. De ella se extrae una parte y se vuelve a mezclar en noventa y nueve partes de agua, se agita fuertemente con el respectivo “bibliazo” y se deja reposar nuevamente. Tenemos un 2CH. El proceso se repite una y otra vez hasta tener, al menos un 30CH, que en el mundo homeopático ya se considera de muy buena calidad. Claro que, para entonces, lo más probable es que ya no se pueda encontrar ni una sola molécula de principio activo en el agua (lo que significa, en pocas, que no es más que agua). Para finalizar el proceso, se toma una muestra del milagroso líquido, que por alguna razón desconocida “recuerda” cada parte de la sustancia que se mezcló en ella y cada bibliazo que recibió, y se unta con él una pastillita de azúcar.

Bien; está claro, ¿no? Ahora, lo que me preguntaba es que si la razón por la que Dios no funciona pero la gente está convencida de que sí, es que se trata de un compuesto homeopático. Una especie de Deum 200CH que supuestamente está en todas partes pero que nadie puede encontrar ni la más mínima evidencia de su existencia.

Total, así cumpliría con ambos principios: siendo que supuestamente somos hechos a su imagen y semejanza, con el fin de “curarnos” de nuestra asquerosa condición humana necesitamos algo parecido que esté lo suficientemente diluido para que sea increíblemente potente y nos saque de nuestra eterna y errática miseria. Entonces Dios sería ese principio activo que no existe pero que a tantos les sirve de placebo, generando utilidades altísimas a los fabricantes.

El directorio de Boiron debe ver este fenómeno con absoluta envidia, cuando incluso a su inocuo Oscillococcinum le ponen tantas trabas las gentes malvadas como nosotros.

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Hiruc

Hiruc

Ex-graffitero, diseñador gráfico publicitario y director creativo de una agencia de publicidad social y política en Quito.
Anarquista, escéptico aficionado y autor del blog No Creo en Cucos.

2 Comments

  1. September 12, 2013 at 9:34 pm —

    – Expecto Patronum
    – Wingardium Leviosa
    – Similia Similibus Curantur

  2. September 13, 2013 at 6:13 am —

    Salacadula Salchicomula Bíbidi Bábidi Bu.

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