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Posts desde Skepchick: Cuando no consentí. Por qué lo reporté y por qué no.

Me violaron. Lo denuncié. Me violaron. No lo denuncié. Me violaron. Lo denuncié pero no presenté cargos. Me violaron. No sabía qué tenía que hacer, así que me dije a mi misma que no había sido violada.

 

Pero sí. Me violaron.

 

Tenemos estas conversaciones sobre la violación, las conversaciones que siempre incluyen la pregunta de “¿La violación fue denunciada a la policía?” A las mujeres se les enseña que cuando son violadas, es su deber de denunciarlo. Estamos obligadas a presentar cargos. Debemos luchar por la justicia. Si el violador es un verdadero violador, y violó a alguien, es deber de la víctima detenerlo.

 

Y pensamos que sabemos cómo se ve una violación. Sabemos que hay arbustos o bebidas involucrados. Hay gritos y pataleos … o inconsciencia … y la palabra “NO” se puede escuchar en la habitación de al lado o por los transeúntes. Y hay llanto. Llanto durante. Llanto después. Tanto. Llanto. Y hay sangre. Al menos ALGO de sangre.

 

Y sabemos lo que hay que hacer cuando te están violando. Si hay un arma, no luchas. Si no hay un arma, luchas. Y te aseguras de arañarlo para conseguir su ADN debajo de las uñas. Y no te duchas. Y no te cambias. Y vas al hospital. Inmediatamente. Sería irresponsable de tu parte lavar las pruebas.

 

A pesar de que las mujeres ponemos mucho esfuerzo en conseguir no ser violadas, ya tenemos el guion escrito. Tenemos un plan. Sabemos lo que haremos cuando alguien finalmente frustre nuestros intentos de conseguir pasar la noche no-violadas.

 

Lo curioso de la violación, sin embargo, es que a veces el violador no se ve como pensaste que tu violador se vería. A veces la gente de casting envía tipos que no se parecen al tipo que estabas planeando que te violara. Y a veces estos chicos se salen del guion, improvisan líneas y sus tiempos no son los que esperabas y a veces la secuencia de acontecimientos se aparta tanto del guion, que ni siquiera reconoces que se trataba de Tu violación, porque NADA de la mierda que acaba de pasar era parte del plan original.

 

Esta es una discusión de las veces en las que una violación va de acuerdo al plan y de las veces en las que no. No están en orden cronológico. Están en el orden en el que quiero hablar de ellas.

 

Y en este punto, hago la advertencia de que hablaré sobre violación y si eres mi progenitor, probablemente deberías dejar de leer …

 

La vez que fui directamente a la policía.

 

Probablemente no debería llamar a esto la vez que fui “directamente a la policía.” Lo hice. Pero esta fue la violación que encajó con el guion. Por lo menos en algo así como “tal vez podríamos considerar esto como un final alternativo”. No fue de ninguna manera una violación tipo plan A. Esta fue el tipo de violación que estaba segura de que era lo suficientemente inteligente como para evitar. Yo sabía que no debía ser violada de esta manera.

 

(Por cierto, también tenemos violaciones que sabemos que no nos pueden pasar. Sabemos que no debemos ser violadas de esa forma. Esta fue una de esas.)

 

Pero fue una muy obvia violación-violación.

 

Estaba en una fiesta. Era hora de irse. Un amigo mío expresó su preocupación por mi seguridad caminando de regreso a mi dormitorio de la universidad, sola, super borracha, con una vagina, por la noche. Y puesto que había traído un hurón con él a la fiesta (porque ¿por qué no?), y tenía que llevarlo de vuelta a casa de todos modos (porque los hurones tienen límites en su hora de llegada, supongo), se ofreció a caminar conmigo. Y como yo estaba locamente enamorada de este amigo, acepté su muy considerado ofrecimiento.

 

Cuando nos acercamos a mi edificio, me dijo que tenía que ir primero a su dormitorio muy rápido para dejar al hurón y me dijo que debía ir con él y luego me acompañaría de regreso … no tenía mucho sentido, porque ir a su dormitorio requería pasar frente al mío … pero yo estaba borracha y no pensé mucho en ello

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Así que llegamos a su habitación y los detalles empiezan a ser borrosos. Yo no me sentía muy bien. Hay un vago recuerdo de que me dieron píldoras para ayudarme. Y de que me besaban y que yo decía que era un mal momento porque iba a vomitar. Puede que haya vomitado antes de desmayarme … No sé.

 

Me desperté a la mañana siguiente, sola, en una habitación que no reconocí, sin saber cómo había llegado allí. Yo no sabía qué diablos estaba pasando. Recorrí la habitación con la mirada y vi el hurón en una jaula. Entonces el amigo y otro chico entraron, tomaron el hurón, dijeron hola con la cabeza (algo que parecía un “¿qué tal?, zorra”) y salieron de la habitación.

 

Fue entonces cuando me di cuenta que no traía pantalones. O bragas. Y traía la camisa, pero mi sujetador estaba desabrochado. Todo era muy confuso. Y yo estaba con una resaca del demonio. Encontré mis pantalones, revisé si había condones usados u otras pistas sobre lo que pudo haber sucedido en la basura. Entonces hice la caminata de la vergüenza de regreso a mi habitación.

 

Estaba muy enojada y asqueada de que a este tipo del que me había enamorado obviamente le gustaran cosas raras … como follar con chicas que están desmayadas. Fui directamente a mis amigos a contarles el “chisme” de que el “tipo del hurón” tenía una idea jodida de lo que era el buen sexo. Y se me empezó a ocurrir que esto podría haber sido una violación. Quiero decir, yo no estaba consciente y algo le hicieron a mis partes femeninas. Me pasé el día haciendo recados con mis amigos. Pero tuve que dejar que la cuestión de “¿esto fue una violación?” se asentara un rato … y como yo sabía que no debía ducharme o lavar mi ropa interior, me cambié de ropa, la puse en un lugar seguro y no me lavé nada … excepto las manos …. y los dientes.

 

Más tarde esa noche, finalmente entró en mi cabeza la idea de que yo había, de hecho, sufrido un abuso sexual. Así que fui al hospital. Porque eso es parte del guion. Te violaron, vas al hospital. Llevé mi ropa conmigo. Porque llevas TODA LA EVIDENCIA. Lo dice ahí. En el guion.

 

Llamaron a la policía y recogieron un montón de pruebas de mi vagina. Y fotografiaron mis partes violadas. Y mientras estaban documentando el estado de mi zona pélvica como una escena del crimen, y mientras que medio se olvidaban de que mi vagina estaba unida a un ser humano que todavía estaba en la habitación y podía oírlos, tuve flashazos de lo que estaba ocurriendo “moretón del tamaño de una pelota de beisbol en el interior del muslo izquierdo”, “vello púbico rubio” … y luego me preguntaron cosas como si sabía de dónde había salido una contusión gigante en mi muslo interno o si había frotado mi pubis contra un rubio.

 

Y dejé que me hicieran todo eso. Y fui honesta con ellos. Les dije todo. Porque mi deber como víctima de violación es hacer todo lo que pueda para ayudar a la policía detener a mi violador antes de que pueda lastimar a otras mujeres.

 

Una defensora de víctimas apareció con una muda de ropa y me ofreció su apoyo, pero yo había traído mi propia ropa porque sabía que la mía se necesitaba como prueba y ella me decía que no era mi culpa, pero yo estaba como “a la mierda con eso, yo sé que no lo es”. Estaba INCONSCIENTE. ¿Por qué debería estar avergonzada? Me sentía bastante fuerte. Aparte del contratiempo de por la mañana cuando pensé que no podría haber sido violada, pero no estaba segura y esperé un par de horas para ir al hospital, estaba haciendo TODO bien.

 

A medida que pasaban los días, mi trabajo de tiempo completo, de 24 horas al día, fue el de víctima/testigo de violación. Mi madre me llevó a la universidad. Tuve que responder a las llamadas de la administración… que estaban un poco descontentos conmigo por ir al hospital y a la policía antes de hablar con los de seguridad de la universidad, pero en seguridad están cerrados el domingo por la noche … y en seguridad no tienen antibióticos para asegurarse de que yo contraiga sífilis ni ofrecen píldoras del día después, y a la mierda con eso porque infecciones y bebés de tipos que se follan a chicas desmayadas son cosas que no quieres tener, nunca.

 

La escuela se comprometió a hacer algo acerca de las clases que tenía junto con el tipo que me violó … y luego no lo hicieron.

 

La policía me interrogó en frente de mi mamá, y me preguntaron si era verdad lo que los amigos de la fraternidad de mi atacante decían: que yo era “bastante promiscua.”

 

Cuando volví a la escuela, podía oír los susurros … porque no eran discretos. La novia del violador me llamaba, me amenazaba y me decía que ella sabía que estaba mintiendo porque él estaba con ella, estudiando, en su dormitorio toda la noche y ni siquiera fue a la fiesta … lo que me pareció un poco jodido. Era más importante para ella sacarme a mí de su relación que sacarlo a él de su relación.

 

Los amigos de la novia hablaban en voz alta mientras caminaba cerca, por lo que casualmente los oía hablar sobre cómo el tipo violador había sido arrestado de forma humillante… y era mentira. (Supongo que se suponía que debía sentirme mal por reportar a un gran tipo a la policía por algo tan insignificante como dejar un moretón del tamaño de una pelota de beisbol en mi entrepierna mientras dormía.) El tipo nunca fue detenido.

 

Después de unas semanas, me salí de la universidad. No había ninguna razón para seguir pasando el rato en el dormitorio de una universidad que ya no estaba usando para estudiar.

 

Unas semanas después, la policía me llamó a casa.

 

“Señorita Wojnowski?”

“¿Sí?”

“Habla ____ del Departamento de Policía de Decatur. Tenemos el resultado de su kit de violación. No se encontró semen. Evidentemente, no pasó nada. Por favor, dígaselo a sus padres”.

[click]

“Pero ….”

 

Y eso fue todo. Nada de semen significaba nada de violación.

 

En los siguientes meses, años, en realidad, mi salud mental se convirtió en algo completamente inmanejable. Perdí a todos mis amigos. Traté de volver a la escuela, pero no podía mantener la ansiedad a raya lo suficiente como para salir de casa. Salí con un increíble santo de un hombre, pero tuvo que dejar que me destruyera a solas o nos habría llevado a los dos abajo conmigo.

 

Puedo señalar con seguridad a ese incidente como lo que jodió mi vida durante mucho tiempo. Y las consecuencias todavía me afectan en la actualidad.

 

Y ese fue el momento en que lo hice todo “bien”. Hice lo que tenía que hacer.

 

Y a pesar de que el incidente no siguió el guion de cómo sería mi violación, siguió un modelo bastante estándar. alcohol -> abuso -> denuncia -> cuestionada la credibilidad -> ninguna investigación -> descartados los cargos.

 

De todos los temas “duros” de mi pasado, “La vez que fui violada y lo denuncié” es probablemente uno de los más fáciles sobre el cuál hablar. Porque es familiar. No es sorpresivo. Todo el mundo conoce esta historia, tal vez con personajes diferentes. Una fiesta diferente. Un edificio diferente. Probablemente sin un hurón. Pero no es difícil de discutir, porque me siento segura sabiendo que yo no hice nada malo. Ellos lo hicieron. Todos lo hicieron. Todos lo hicieron en un sistema que espera eso de ellos.

 

Pero también es el que más me dolió. Hice lo que tenía que hacer y las repercusiones fueron enormes y permanentes.

 

Lo que me lleva a:

 

La vez que no presenté cargos

 

Años más tarde, estaba de fiesta con un grupo de “amigos.” Y me violaron.

 

Lo sé, lo sé … “Pero Elyse, si te violan en las fiestas, ¿no deberías saber que no deberías ir?”

 

La respuesta es no, vete a la mierda. Porque he estado en cientos fiestas. Muy pocas de ellas han terminado en violación. Y aquellas en las que no termino violada suelen ser bastante divertidas. Y me gusta hacer cosas divertidas. Así que voy a fiestas. Acéptalo – de preferencia en una forma que no implique violar a nadie.

 

Pero ya sabes, esa era exactamente la reacción que esperaba después de que fui violada por un amigo de toda la confianza y me dejó tirada en una esquina cerca del apartamento de mi novio de madrugada con mi vestido roto. – ¿No debería una mujer saber evitar ser violada de esta forma OTRA VEZ?

 

Cuando volví a la sobriedad y junté los pedazos de la noche que podía recordar, me di cuenta de lo que había pasado y fui al hospital (otra vez). Tomé mis antibióticos y mis píldoras del día después (otra vez). Y a pesar de que no quería presentar cargos, de todos modos tuve que hablar con la policía porque había dicho la palabra “violación” y una vez más, tuve que ofrecer a mi vagina (y esta vez también mi culo) como prueba.

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Yo no sabía la dirección exacta de la casa donde ocurrió, así que tuve que llamar a mi amigo violador por teléfono, desde el hospital, e inventarme una historia para preguntarle cuál era.

 

La policía me llamó un montón de veces.

 

Me citaban en un centro comercial para hablar de lo sucedido.

 

Yo les dije. Les dije que todo era bastante confuso. Les dije que yo ya había pasado por esto antes. Les dije cómo me trataron. Les dije que yo sabía cómo iban estos casos. Les dije que yo sabía qué tipo de víctima que era. Yo les dije que no iba a presentar cargos.

 

Me prometieron que las cosas serían diferente esta vez. Me prometieron que querían atraparlo. Me prometieron que este hombre violaría a más mujeres si yo no hacía lo correcto.

 

Me negué. Todavía era un desastre de persona. Yo no iba a ser juzgada por puta borracha que es violada en las fiestas por pasatiempo.

 

Para los que no eran muy cercanos a mí, esta violación nunca ocurrió. No hablé de esto. Ya es bastante malo ser el tipo de chica que es violada borracha en una fiesta una vez. Pero incluso tus simpatizantes empiezan a cuestionar tu honor como mujer decente cuando esto sucede otra vez.

 

Mi novio rompió conmigo. Por ponerle los cuernos.

 

Esta vez mi vida no se cayó en pedazos lentamente. Esta vez, mi vida se desplomó rápidamente. En cuestión de meses había tocado fondo. Fue brutal. Pero fue rápido. Recoger los pedazos de mi vida tomó años. Pero esos son años que podría no haber tenido si hubiera tenido que enfrentar un juicio, o incluso soportar otra investigación.

 

Si tuviera la opción de volver atrás y elegir si presentar cargos en este caso, no lo haría. Podrían enviarme atrás en el tiempo un millón de veces. Elegiría no en cada una de ellas. No presentar cargos me salvó de mí misma. Y probablemente me salvó de más abusos por parte de mi atacante. Y me salvó de estar en una relación con el peor novio del mundo.

 

Si hubiera presentado cargos, habría tenido que lidiar con mis problemas, además de los problemas de los policías. No tenía ni el tiempo ni la energía para eso. Tomé la decisión correcta para mí.

 

Una vez me convencí a mí misma de que tenía opción

 

Voy a ser honesta. Realmente nunca me convencí totalmente de que accedí. Pero de alguna manera me convencí, y dejé que él me convenciera, de que estaba en deuda y que sexo era lo que debía. Y porque le permití tenerlo, yo era una persona buena y decente. Y si no lo hubiera hecho, habría merecido un castigo.

 

Después de dejar la universidad, decidí que iba a empezar una nueva vida. Y parte de esa nueva vida significaba empezar una carrera como modelo.

Pasé una cantidad vergonzosa de tiempo consiguiendo fotos de mierda tomadas por fotógrafos de mierda antes de que finalmente encontrara a la gente adecuada para ser mis mentores y ayudarme a construir el portafolio y las conexiones que necesitaba.

 

Construí una red de profesionales locales y no locales en los que aprendí a confiar. Y yo no confiaba en nadie de fuera de mi red a menos de que alguien dentro de mi red confiara profundamente en ellos.

 

Uno de los hombres de mi red vivía en otro estado. Pero era un fotógrafo fantástico. Y a pesar de estar jubilado y de que vivía en Montana, todavía tenía algunos de los mejores contactos en el negocio.

 

Él y su esposa, de vez en cuando, elegían a una modelo joven y prometedora, le decían que se quedara con ellos durante una semana, tomaban fotos todas las noches, y le ofrecían orientación y ayuda para a llegar al siguiente nivel en los inicios de su carrera.

 

Volar a otro estado para conocer fotógrafos a los que admiraba era algo que hacía con bastante frecuencia. Llámalo ingenuo. Llámalo aventurero. Llámalo ambicioso. Lo que sea. Era lo que yo pensaba que debería estar haciendo. Y me gustaba mucho. Así que cuando esta pareja me ofreció la oportunidad de quedarme con ellos durante un mes, me lancé.

 

Los primeros días que estuve en Montana pasamos todo el tiempo hablando del negocio, criticando mi cuerpo, señalando que era un poco gorda de los muslos, un poco baja, pero que con la estrategia correcta, si tenía un talento extraordinario (y suerte), podría conseguir superar estas cosas. Tomamos varios rollos de película cada noche.

 

Las cosas iban exactamente como se suponía que tenían que ir.

 

Un día, mientras su esposa estaba en su trabajo, el fotógrafo y yo estábamos en el cuarto oscuro, al igual que habíamos hecho todos los días. Y de repente, él estaba detrás de mí, su mano en mis pantalones, su dedo en mi vulva. Me quedé helada. Yo no sabía qué hacer. Así que me quedé allí. Yo no quería que me lastimara, así que no luché. Pero no quería dar la impresión de que esto era agradable. Me apago.

 

Más tarde esa noche, Me habló acerca de cómo mi comportamiento en el cuarto oscuro era inaceptable. Me estaba dando una experiencia placentera y yo la estaba rechazando.

 

Le expliqué al hombre que me triplicaba la edad que no me sentía cómoda con tales sorpresas y que necesitaba tiempo para calentar para encuentros íntimos desde que me habían violado.

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Me dijo que eso no era justo. Él no era un violador. Y yo tenía que aprender a vivir en el ahora. “¿Hasta cuándo vas a dejar que esto te detenga? Si no logras superar esto, nunca vas a tener una carrera exitosa”.

 

A medida que pasaron los días, los intentos continuaron. Y todas las historias de todas las modelos que se acostaron con fotógrafos y a quienes ellos se follaron y cómo ayudó a sus carreras. Y continuó la preocupación fingida por mi salud mental. Finalmente, me dijo directamente que si no empezaba a follar con él, no podría ayudarme. Me recordó que eso era algo que hacen las modelos. Todas las modelos. Tenía que averiguar qué mierda quería o iba a tener que dejarme en el aeropuerto para que encontrara cómo volver a casa por mi cuenta.

 

Afortunadamente en ese momento me vino la regla, durante tres días, lo que lo mantuvo alejado. Y ya que lo alejó, me dejé el tampón durante unos días más. Sin embargo, tuve que aceptar que no podía tener una menstruación fingida para siempre, y tuve que enfrentarme a mi destino. Me rendí. Insistía en follarme varias veces al día.

 

Me negué a actuar como si lo estuviera disfrutando. Pero luego él se sentía ofendido. Y estaba enojado conmigo por dejar que esa estúpida fijación con mi violación no me permitiera apreciar realmente lo que él estaba haciendo por mí. Para mí. Y no iba a ser capaz de involucrar a su esposa si yo iba a ser una zorra al respecto.

 

Así que empecé a fingir. Empecé a creer en él. Tenía la esperanza de que tal vez su esposa pusiera esto en perspectiva. Pero ella estaba tan entusiasmada con esto, que estaba segura de que era yo la que estaba equivocada. Tal vez yo era tan puritana como él decía. Tal vez yo no entendía cosas de sexo entre adultos. Me dijo que yo era ingenua y consentida por creer que él no podía tener sexo conmigo por estar casado. Su esposa estaba obviamente de acuerdo. No importaba si yo lo estaba o no. Él sí. Ella sí. Estaba comportándome como una niña. Y no sabía lo que era bueno para mí. Si yo no estaba dispuesta a follar mi camino a la cima, nunca iba a llegar. Y ahí estaba yo, todavía en el subsótano 12, metafóricamente hablando, sin siquiera estar dispuesta a follar mi camino de salida de Billings, Montana.

 

En ese momento, supe que era la definición de acoso sexual en el lugar de trabajo. No se puede amenazar la carrera de alguien si no te folla – pero esto no era realmente un lugar de trabajo normal y por alguna razón me fue difícil admitir que chupar la entrepierna de alguien que te pidió específicamente, con claridad y sin lugar a dudas que no lo hicieras va más allá de “acoso” y era en realidad abuso sexual.

 

Luego estaba el gaslighting raro. Insistieron en que tenía que dejar de tener celos. Que necesitaba entender que tenía que compartir a este hombre. Él no era mío. No podía quedármelo todo para mí. Me dieron una charla y me regañaron por todo un día porque yo estaba tratando de separarlos. Ellos estaban dispuestos a dejarme ser parte de su relación, pero yo necesitaba respetar la suya. Seguí insistiendo que no estaba celosa. Me dijeron que estaba mintiendo. Yo sabía que sólo quería salir de allí. Quería desesperadamente no tener que mantener relaciones sexuales con ellos. Me intentaban meter en la cabeza que yo realmente no me quería ir y que estaba excediendo el límite de mi bienvenida y extralimitándome. Y mi castigo era tener más tareas domésticas.

 

Convencí a un fotógrafo de confianza que era amigo común para que hiciera un viaje de última hora de Chicago para venir a verme (su “modelo favorita”) y a su héroe juntos, en persona, en el estudio. Y estuvo de acuerdo.Yo esperaba que fuera un viaje revelador, que abriera los ojos, que me salvara la vida, y no fue exactamente eso.

 

Era el final de mi estancia. Terminamos las cosas por la parte profesional, pero en ese momento yo ya había comprado la idea de que tenía que / era por mi carrera / yo consentí / me hizo un favor / me había iluminado. El fotógrafo de Billings insistió en que no dijera al fotógrafo de Chicago lo que estaba pasando porque “no estaba listo” para ello. Sugirió que tratara de seducirlo, e hizo la versión de un hombre de 60 años de edad de “7 minutos en el armario” y nos dejó una hora solos en un salón oscuro. Y yo no podía pedir ayuda. No me atreví siquiera a intentar seducir al fotógrafo de Chicago. Así que charlamos. Y le dije que todo estaba bien. Y se ofreció a pagar para que volviera otra vez.

 

Volé a casa con el fotógrafo de Chicago, y las cosas parecían prometedoras. Pero las cosas se fueron saliendo a la luz conforme mi familia fue descubriendo fragmentos de lo que pasó en Billings e intervinieron, y mi salud mental, mi disonancia cognitiva y mi carrera se salieron de control. Para cuando llegué a casa, creía que había hecho lo correcto. Yo creía que no había sido coaccionada. Yo creía que había hecho lo mejor para mí, emocionalmente, espiritualmente, sexualmente, profesionalmente. Estaba convencida de que la plebe normal, como mis padres, no entendía a la Gente Bonita. Lo que hacemos. Cómo vivimos. Nosotros, verás, hacemos las cosas de manera diferente. Nosotros tenemos reglas diferentes. Nosotros follamos con hombres que quieren follarnos por nuestro propio bien. Nosotros entendemos que así es como te ganas la vida.

 

Pero así no es realmente como funcionan las cosas.

 

Con el tiempo me convencí de que no había sido realmente una cosa consensual.

 

Y mucho más tiempo me di cuenta que era encarcelamiento y violación.

 

El fotógrafo Billings ya está muerto. A pesar de su certificado de Mensa enmarcado en la pared, usado para convencerme de que yo no era lo suficientemente inteligente como para entender el mundo como él, él creía que su homeópata le curaría – de cáncer de pulmón, durante el cual continuó fumando. Porque los tiburones lo iban a salvar. De hecho, me dijo que se le ocurrió la teoría de que el cartílago de tiburón servía como cura para el cáncer mientras estaba en la Universidad de Chicago, de la que se salió, o algo así. Me convenció de que tenía que dejar la mierda de suplemento de fibra que tomaba para mi SII y en que en su lugar debía tomar un té laxante, estimulante, dietético, “100% natural”, del que rápidamente me volví dependiente.

 

Él y su esposa también me dijeron que para superar mi violación tenía que tomar una solución homeopática de azufre. Podían ver que estaba funcionando porque me veía “muy enojada” en esta foto:

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Tal vez solo estaba muy enojada. Porque era una maldita esclava sexual en Billings. Que ni siquiera es un lugar glamoroso en cual ser una esclava sexual.

 

DEP, fotógrafo. Montana es un lugar mejor.

 

(El “Certificado Mensa” de su esposa también estaba en la pared. Su coeficiente intelectual era convenientemente 5 puntos más bajo que el de él. Estoy segura de que esto era de fiar.)

 

Nunca fui a la policía porque me lavaron el cerebro de que nada malo me estaba pasando. Pero incluso si lo hubiera hecho, así es como se manejan los casos de violación en Billings, Montana.

 

(Dato curioso: Mi ex de la historia anterior se quedó todo mi portafolio y todas y cada una de las fotografías que me habían tomado durante toda mi carrera porque se lo debía por ser una puta que le puso los cuernos).

 

La vez que dije que no, pero luego dije que sí

 

Yo estaba en la escuela secundaria. No era como si no me hubieran dicho que “no significa no” mil veces durante años. Yo sabía lo que era una violación. Sabía que era horrible. Yo sabía que nunca era culpa de la mujer y que las faldas no importaban. Sabía los puntos importantes. Leía la revista Sassy. Yo era un poco feminista, aunque no sabía que lo era.

 

Por eso, cuando miro hacia atrás sobre esto, es un poco doloroso para mí. Yo estaba bien educada sobre el tema. Y no entiendo lo que pasó. ¿Qué sucede con las niñas que no crecen en escuelas progresistas de gente acomodada que promueven ideales feministas y alientan a las niñas a encontrar su rumbo feminista? ¿Con las niñas que no tienen educación sexual todos los años? ¿Con las niñas a las que no se les enseña la importancia del consentimiento? Yo no lo llamé violación por más de 15 años. A pesar de que, de inmediato, supe que lo era, pero me convencí de que no lo era. Lo que es peor, decidí que había algunas líneas borrosas.

 

Salí en una cita con un chico que conocí en una cafetería. No recuerdo a donde fuimos o lo que hicimos o cuál era su nombre.

 

Pero al final de la cita, volvimos a su casa para ver la televisión. Y las cosas progresaron.

 

Una vez que empezamos a enrollarnos, se puso raro. Silencioso. No sólo silencioso, sino que no respondía a nada de lo que yo decía o quería. Si decía que no a algo, él seguía. Dije que no varias veces, pero él siguió. Yo estaba teniendo problemas para procesar lo que estaba pasando. Yo seguía diciéndole que no, pero, ¿por qué él no estaba entendiendo eso? Estaba más confundida que asustada. No sabía qué hacer.

 

Una situación como esta se parece mucho a la del guion, crees que sabes lo que harías. Sabes que dijiste que no. Así que hay que tratar de irse. Pero eso no sucedió. No sé si yo siquiera sabía que podía irme. O debía irme. Creo que pensé que él pararía pasado un rato.

 

Sin embargo, “pasado un rato” nunca ocurrió. Pasado un rato terminé desnuda. Pasado un rato terminé rogándole que por favor parara. “Por favor, no.” Susurré. Pero se estaba poniendo un condón.

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En ese momento, supe que no había nada que pudiera decir o hacer para detenerlo. Así que paré de detenerlo y dije que sí.

 

Y ahí es donde me convencí de que consentí. Mientras conducía a casa, me pregunté: “¿Qué pasó? ¿Me acaban de violar? No … dije que sí. Dije que sí. Dije que sí. Dije que sí.”

 

Luego, más tarde, “¿pero tal vez fue una especie de violación? No … Dije que sí. ”

 

“¿Tal vez? No. Dije que sí. ”

 

Y durante años la historia me contaba a mí misma es que había sido algo incómodo y que me arrepentía porque yo no había querido, pero había dicho que sí. Y tenía que vivir con mi error.

 

Yo entendía sobre violaciones y que “no significa no”, sabía que un sí, en cualquier momento, significaba que todo estaba bien para seguir adelante. Y sabía que el sí podía ser revocado. Pero nunca revoqué ese sí. Revoqué mi no. Pero no revoqué mi sí.

 

Y pensé que no había estado realmente amenazada. Así que mi sí era válido.

 

Pero no era un sí legítimo. Fue un sí que ocurrió después de por lo menos una docena de nos. Le dije que no. Él siguió. Le dije que no. Él siguió.

 

En el momento en que venía hacia mí con el pene desenfundado, ¿Qué habría logrado otro “no”?

 

Y no tuvo que amenazarme en voz alta o con un arma. No tiene que ser “Si no das tu consentimiento, voy a matarte.” Él me iba a violar si yo no consentía. La frase “te voy a violar”, sea dicha o implícita, es una amenaza. Él no necesitaba un arma. Sólo tenía que mostrarme que iba a follarme, me gustara o no. Y así lo hizo. Y no me gustó.

 

Pero sus acciones tranquilas, frías y pausadas me convencieron de que yo no revoqué mi consentimiento inicial. Él me convenció de que esos rechazos no importaban.

 

Así que no fui a la policía. ¿Qué iba a reportar? ¿Que yo accedí a tener relaciones sexuales con un chico? Ni siquiera podía convencerme a mi misma de que había sido violada.

 

Y la vida siguió. Como no hubiera pasado nada.

 

Así que cuando la gente dice “¿Por qué no fuiste a la policía?” Hay muchas razones. Hay tantas razones como hay violaciones. No todas esas razones son obvias. Pero tenemos la idea de que ocurre la violación y que sabemos que ocurrió porque, claro, te violaron. Sabes si te robaron el coche. Sabes si alguien entró a tu casa. ¿Cómo puedes no saber que alguien entró en tu vagina (o cualquier otro orificio)? Si alguien te mete una polla que no quieres, te enteras.

 

Pero las violaciones no siempre siguen el guion. Y vivimos en una cultura que acepta los comportamientos apologistas de violación. Si una mujer dice que no, a veces significa que sí. Nunca se debe dejar de tratar que una mujer te de su afecto. Las mujeres han internalizado estos mensajes. A menudo no podemos reconocer estos ataques como lo que son. Y cuando ocurre un crimen, la víctima normalmente piensa en lo que pasó y cómo pudo invitar al crimen. “¿Dejé la puerta abierta?” “¿Di a alguien mi número PIN?”

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A las mujeres se les enseña que no es su culpa si son violadas. Pero en realidad no se les enseña lo que “no es tu culpa” significa. Pensamos en estar tiradas en el suelo borrachas y en la elección de ropa y en decir no a un tipo con una erección. Así que cuando nos vemos obligadas a decir que sí, a pesar de que estamos claramente diciendo que no, esto no encaja en el guion de lo que no es tu culpa. Y cuando no es contundente y no es peligroso, y es tranquilo y con desdén e insiste en que tú sabes que en realidad sí quieres, eso no se ajusta tampoco al guion.

 

Sabemos cómo será nuestra violación. Pero el guion que se nos ha dado no se basa en ninguna historia real. Así que nuestras violaciones rara vez encajan. Y por ello, nos culpamos a nosotras mismas. Nos culpamos por no reconocerlas. Por no detenerlas. Por no hacer más. Por no verlo. Por estar ahí. Por no saber no ser violada. Por no luchar. Por paralizarnos. Por no ser el tipo ideal de víctima de violación, el tipo de víctima de esas historias de película que conocemos tan bien. El tipo de violaciones que aunque no sean perseguidas, por lo menos preocupan a la gente. Que la gente cree. De las que podemos convencernos. No sólo nos culpamos a nosotras mismas, los demás nos echa la culpa también.

 

Estoy cansada de responder “¿Por qué no hiciste _____”

 

Porque. Porque yo no sabía que podía. O debía. Ni siquiera que tenía derecho a hacerlo. Debido a que no estaba en el guion.

 

Quizás es el momento de que escribamos más guiones. Mejores guiones. Unos con historias reales. Unos con personajes sorprendentes. Unos con protagonistas con defectos con los que nos podamos identificar. Unos con antagonistas que podamos reconocer. Unos con los resultados que podamos entender. Unos que nuestros amigos puedan entender. Con los que nuestras familias se puedan identificar. Unos que humanicen a las víctimas. Unos que reconozcan a todas las víctimas.

 

Y tal vez un guion dirá esto:

 

Pareja: [No entusiasta]

Tu: [pasas a una actividad no sexual]

 

Porque si estuviéramos más familiarizados con ese guion, hoy tendría 5.000 palabras menos qué decir acerca de la violación.

 

SOBRE LA AUTORA

avatarElyse MoFo Anders es la genio detrás de Women Thinking, inc , y la superheroína encargada de la campaña Hug Me! I’m Vaccinated, así como participante de podcasts, escritora, y una extraordinaria procrastivista. Probablemente la sigues en twitter porque piensas que es genial.

Puedes encontrar el post original en inglés aquí.

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Daniela

Daniela

Born and raised in Mexico City, Daniela has finally decided to abdicate her post as an armchair skeptic and start doing some skeptical activism. She is currently living in Spain after having lived in the US, Brazil and Italy. You can also find her blogging in Spanish at esceptica.org.

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